Actions

Work Header

Seven days

Chapter 5: Dia 4: El deber que te corresponde.

Summary:

Meliodas recibe un severo consejo.

Notes:

Les abandoné, una disculpa

Chapter Text

Día 4: El deber que te corresponde.

 

 

Demonio y Diosa miraban el horizonte, sin decir nada; Eternity miraba al demonio a su lado, viendo el semblante serio del mismo, suspirando. — No puedo salir de estas montañas.

 

— ¿Por qué dices eso?— cuestionó Meliodas, arqueando una ceja.

 

La joven se encogió de hombros. — Mi padre me encomendó quedarme a cuidar de este lugar. Dice que es mi deber proteger este templo al igual que los fiordos congelados de Asgard. — masculló, no muy feliz.

 

Meliodas no dijo nada, asintiendo al comprender su posición. — Yo debo mantenerme concentrado en la Guerra Santa, soy el candidato a Rey Demonio, debo hacer lo que mi padre me ordena o no podré acceder al trono nunca.

 

— …. ¿Y tú quieres subir al trono?

 

— Debo hacerlo, por mi hermano y por la raza demoníaca, es lo que me corresponde.

 

— No esquives mi pregunta. — Eternity observó a Meliodas, dejando callado al rubio mientras sus orbes azules se volvían dorados y con el símbolo del clan Diosa.

 

— Oye, ¿Qué haces?

 

— ¿Quieres en serio seguir siendo así? ¿Una piedra sin emociones en una guerra, masacrando a todos?

 

— No tengo elección, entiende eso, Eternity. — respondió, algo incómodo.

 

La Diosa alzó sus alas, levantando una ráfaga de aire que golpeó sorpresivamente a ambos. Eternity se había levantado, viendo a Meliodas sin ninguna pizca de su característica alegría, sólo seriedad.

 

Lo que asustó a Meliodas.

 

— Es inaudito….

 

— ¡¿Qué esperabas, que dejara la Guerra Santa como si nada?! ¡Debo seguir peleando o muchos de mi gente morirán!— exclamó, tratando de sonar convincente para la dama.

 

— ¡Lo que no entiendo es porqué debes ser un asesino para salvar a tu pueblo! ¡Si yo pudiera salir de aquí, protegería a mis aliados con mi alma y mi cuerpo! ¡Tienes la oportunidad de decir "basta"!— gritó, provocando eco en el pabellón, dejando boquiabierto al blondo.

 

— Eternity…. Y-Yo no–

 

— Si no puedes por ti, hazlo por tu ser querido. Eso es lo que te corresponde, salvar tu vida y la de tus aliados.

 

Con eso, ella se alejó, volando hacia otro lugar, dejando sin habla a Meliodas, quién no sabía que había sucedido.

  •  
  •  
  •  
  •  

 

Caminó hacia el gran estanque que había en ese jardín, suspirando ante sus dudas. ¿Debía seguir ese "consejo" de Eternity o…. Seguir siendo la marioneta de su padre? — Pensaré en eso después, ahora sólo quiero mantener mi cabeza fría...— murmuró, quitándose su calzado de metal y sus guantes, procediendo con su atuendo.

 

Un baño no le haría mal, ¿No?

 

Se metió de un chapuzón al agua, sacando su cabeza al exterior, escuchando de pronto un chapoteo a unos metros. Nadó hacia el gran árbol que dividía el estanque, asomándose un poco para ver a Eternity, de espaldas mientras se duchaba, dejando al descubierto su silueta y su piel blanca. Meliodas quedó absorto ante la situación, viéndola como si fuera una muñeca de porcelana, limpiando las impurezas de su cuerpo al igual que su cabello brillante por las gotas de agua.

 

Cuando sintió que alguien la observaba, Eternity se dio la vuelta, sorprendiendo a Meliodas; un grito salió de la jovencita, mientras que Meliodas decidió salir de inmediato, volando hacia su ropa y lejos del estanque.

 

Horas después, recibió una especie de bofetada en su mejilla, dejándolo en shock y con hielo en el cabello, producto del golpe de la Diosa; Eternity sólo se volteó, molesta y avergonzada.

 

 

 

Notes:

Que prologo tan flojo le hice afrwfzfxfqvfq XD