Chapter Text
Renjun se queja entre sueños, despertándose con bastante dificultad. Se remueve apenas en la cama y gimotea un poco por el esfuerzo. De pronto, capta un tintineo de algún lado que le hace revolotear los ojos, deseando abrir éstos y saber de dónde proviene. Algo cálido le toca la frente y siente diferentes emociones en varias direcciones, causándole confusión e incertidumbre.
La consciencia llega de forma lenta, haciéndole ver que dichas emociones provienen de sus amos, por lo que trata de levantarse y consolarlos de algún modo. Entonces, la luz se filtra conforme abre los párpados y pestañea con pesadez, disgustado con la repentina iluminación que se hace más fuerte mediante amplía sus ojos.
Finalmente, las imágenes van tomando forma, primero siendo borrosas y después con mayor claridad, dejando ver que cuatro pares de ojos le observan con preocupación. Jaemin es quien le toca la frente, acariciándolo con dulzura. ―Hey, Junnie, despertaste ―murmura él con una sonrisa.
Renjun siente que le arde la cara, aunque se acurruca en el toque. Nota tras unos segundos que es la cajita musical la que suena, tocando alguna canción. ―Lo siento tanto, Ren, de verdad yo… ―dice Jeno antes de cortarse y tragarse un sollozo.
Lucas suspira y le pone una mano en el hombro, apretando suavemente. ―Eso no fue tu culpa, no lo controlas y lo sabes ―menciona, sonando amable a pesar de todo―. ¿Cómo te sientes, Renjun? ―pregunta, mirando al menor con cierta preocupación.
Renjun murmura, luchando por responderle. Mark se acerca a verlo mejor, tomando su mano. ―Tómalo con calma ―lo arrulla, acariciando sus dedos.
Haechan entra en ese momento, luciendo serio y determinado. Mark se hace a un lado y le deja revisarlo, por lo que Renjun observa al joven vampiro tocarlo y analizar su expresión. ―¿Está bien? ―pregunta Jaemin, por primera vez denotando su propia preocupación.
Renjun cierra sus ojos y se inclina a los toques de Haechan. ―Sí, pero necesita un poco más de sangre para espabilarse ―afirma, tocando su cuello para sentir la velocidad de sus latidos.
Jeno no tarda en ofrecerle su mano a Renjun, quien la toma con suavidad y le clava sus dientes afilados. Chupa la sangre por varios minutos, parpadeando cuando ya se siente más tranquilo. Lo deja ir, no sin lamerlo antes y cerrar la herida. ―Gracias, mi señor ―murmura, aclarándose un poco la garganta al sentirla seca.
―Aquí ―dice Lucas, pasándole un vaso de agua. Renjun le agradece y se irgue hasta sentarse con ayuda de Jaemin. También le da las gracias y después toma del agua.
Mark tiene el ceño levemente fruncido. ―¿Ya estás mejor? ―pregunta, dándole una mirada más relajada al menor en cuanto se miran a los ojos.
Renjun asiente con una sonrisa. ―Me siento mejor con mis amos a mi lado ―afirma, antes de darle un vistazo a la cajita musical y presionar sus labios con inconformidad cuando percibe que se ha detenido.
Lucas sonríe al darse cuenta y besa su frente, agarrando la cajita para darle vueltas de nuevo. Renjun se ve más feliz tras ello. ―Renjun, de verdad lo siento mucho. No quise… nunca habría… No puedo perdonar lo que te hice. Por favor, lo lamento… ―dice Jeno, dejándose caer en el regazo de Renjun.
Renjun se sorprende, poniéndose triste ante el desasosiego que Jeno transmite sin ningún filtro. ―No, mi señor, no se disculpe. Me hace muy feliz haberle ayudado a sentirse mejor ―menciona, recostándose sobre Jeno.
Sin embargo, Jeno se levanta y le toma de las manos con frustración en la mirada. ―No digas eso, no… ―se traga la maldición―. No merecías algo así, Renjun ―en sus ojos hay decepción. Decepción de sí mismo―. Nunca más volveré a tocarte ―sentencia, soltándolo al momento.
Renjun le mira con horror. ―¡No! ¡No, mi señor, por favor! Seré bueno, seré bueno ―suplica, abrazando a Jeno con desesperación.
Jeno se pone rígido, al mismo tiempo que Haechan exhala y Lucas se cruza de brazos. ―Retenerte así fue lo que descontroló a tu lobo. No lo prives de su compañero ―dice Lucas, negando las palabras dichas por Jeno.
Mark asiente. ―Además, matarás a Renjun negándole algo así ―indica, alzando ambas cejas con obviedad.
Jaemin tararea. ―Renjun estará bien, él no te odia por eso, Jeno. Tú eres el único que se está satanizando al respecto ―le sonríe con cariño, dejando ver que nadie allí estaba molesto con él.
Jeno se ve inseguro aún, abrazando a Renjun de vuelta cuando huele su tristeza. ―Sólo dale de tu sangre ―espeta Haechan, viéndose molesto con su reticencia―. Así matarás dos pájaros de un tiro: vas a saciar a tu lobo y él no sufrirá dolor. ¿O qué?, ¿crees que Jaemin se lo come sin darle de su sangre? ―le mira con ojos llenos de exasperación.
Jaemin asiente a sus palabras, confirmando ese hecho. Jeno, por su parte, piensa en silencio antes de alejarse de Renjun y mirarlo a la cara. Siente que agujas le perforan el corazón cuando ve las lágrimas manchar sus mejillas, así que se las limpia al momento. ―Lo siento, Ren, no lo haré, no dejaré de tocarte, lo prometo ―anuncia, besando su frente.
Renjun se calma tras escuchar sus palabras y se acurruca en su pecho, deseando proximidad. Jaemin le acaricia la espalda y Lucas los cabellos. Mark le pregunta a Haechan sobre el estado de Renjun cuando Jaehyun entra de imprevisto. Todos le prestan su atención, incluido Renjun, aunque no se separa de Jeno.
―¿Qué sucede? ―pregunta Mark al notar que trae noticias sobre algo.
Jaehyun luce tan disgustado e indiferente como siempre, aunque le da un corto vistazo a Renjun, deduciendo que ya se encuentra mejor. ―Padre llamó. Quiere que asistamos a una fiesta de cóctel mañana ―mira a Renjun antes de agregar―. Todos. Fue muy claro en eso ―determina, sin parecer muy a gusto con ello.
Lucas, Jeno y Haechan se quejan, molestos por cosas diferentes. ―Todos van a querer estar sobre él ―masculla Lucas, haciendo una mueca.
―No tenía planeado salir. Mi lobo sigue algo ansioso ―dice Jeno, frunciendo los labios.
―Odio los cócteles ―espeta Haechan, cruzándose de brazos.
―Tengo malos recuerdos de la última fiesta con Renjun ―menciona Mark, suspirando.
Renjun se remueve, deseando calmarlos a todos, aunque se contenta con acariciar la espalda de Jeno mientras se abrazan. El mayor le sonríe, agradecido y a gusto. ―De hecho, es necesario que vaya ―anuncia Jaemin, ganándose todas las miradas―. Ese día será luna llena, así que estaremos más agitados de lo normal ―les recuerda, provocando suspiros y exhalaciones de resignación.
―Si no hay de otra… ―murmura Lucas, admirando al menor.
Haechan hace una mueca. ―Los experimentos tendrán que esperar ―dice, entrecerrando los ojos.
―Habrá que preparar todo, ¿en dónde será? ―pregunta Jeno al mirar hacia Jaehyun.
Jaehyun guarda su teléfono tras terminar de usarlo. ―Sídney, la casa del Conde Michael Jefferson ―responde con un excelente acento anglosajón al decir el nombre.
Mark saca su teléfono y se dispone a hacer unas llamadas. ―Voy a pedir el avión ―informa, saliendo de la habitación.
Jaehyun asiente y hace el amago de salir también; sin embargo, Renjun se lo impide al alzar la voz. ―¡Ah! ¡Mi señor! ―exclama, haciendo que tanto Jaehyun como los demás le miren. Renjun se avergüenza por el arrebato, pero no desiste―. Quiero… Me gustaría decirles algo ―desvía la mirada, sin soportar recibir esa clase de atención―. A todos ―murmura al final.
Lucas frunce el entrecejo, curioso; Haechan le alza una ceja y lo mira de arriba abajo; Jeno se separa de él para verlo mejor; Jaemin tararea con interés, emocionado por su repentina petición; y Jaehyun le mira en silencio, apenas entrecerrando los ojos por la intriga. Mark no tarda mucho en estar de vuelta, sin comprender el repentino estado de ánimo.
―Todo listo para salir más tarde. El vuelo es a las 2 PM ―indica, dándole un vistazo a todos en la habitación―. ¿Qué sucede? ―cuestiona, mirando de Lucas a Jeno en espera de una respuesta.
Jaemin toma la mano de Renjun y le da un beso allí. ―Renjun quiere decirnos algo ―responde.
El menor se encoge un poco, intimidado, pero decide que es buen momento de externarlo. ―El señor Taejun me regaló un anillo en mi cumpleaños ―dice, buscando con la mirada el artefacto. Jeno se levanta de la cama para ir por él, tras habérselo quitado al bañarlo, y se lo entrega―. Gracias ―murmura con una sonrisa. Luego es ayudado a bajar de la cama, en donde se agacha para sacar la caja donde venía el localizador.
En automático, los seis hermanos arrugan el entrecejo, sin entender lo que Renjun trataba de decirles. Jaemin le ayuda con la caja a pesar de ello y la pone sobre la cama, donde Renjun la abre mientras se relame los labios con nerviosismo. Saca el localizador y, con algunos titubeos, se los muestra. ―Traía una tarjeta donde decía que era un GPS con localizador, así que muestra en dónde se encuentra el anillo ―da un suspiro tembloroso, viendo el momento exacto en el que el disgusto y la inconformidad se dibuja en sus caras―. Pero sólo funciona con un código especial y todavía no lo tiene ―afirma, tartamudeando un poco al decirlo.
―¿Que te dio qué? ―escupe Lucas, molesto.
―¿Por qué diablos te daría Joo Taejun un GPS? ―masculla Mark, acentuando su entrecejo.
―¿Cómo sabemos que no tiene otro? ―dice Haechan, alzando una ceja.
―Pero si funciona con código no podría usarlo, aunque quisiera ―dice Jaemin, pensativo.
―¿Por qué no nos lo habías dicho? ―pregunta Jeno, mirándolo con tristeza.
Seis pares de ojos se detienen a verlo, dejándolo incómodo y acongojado. En realidad, no le gustaba el haberlo ocultado así hayan sido sólo un par de días. ―Es que… ―murmura, agachando la vista hacia la caja―, no quería que pensaran mal del señor Taejun ―se muerde el labio superior en un gesto de retener el llanto―. El señor Taejun se aseguró de que sólo pudiera usarlo alguno de mis amos, pero yo sabía que no iban a confiar en él ―finaliza, jugueteando con el localizador.
Mark se acerca hacia él, tomando el aparato. ―Por una razón no lo haríamos, nadie regala algo así sin dobles intenciones. Ten más cuidado, Renjun, mucha gente se aprovecha de la inocencia de los demás ―aclara, viéndose serio.
Renjun asiente, sin poder controlar las repentinas ganas de llorar. Su rostro se arruga por el llanto y agacha la cabeza, comenzando a llorar. ―Lo siento, mi señor, no quería… ―se cubre el rostro―. Yo… no lo volveré a hacer ―balbucea, sacudiéndose por el llanto.
Mark maldice al momento, sin haber esperado esa reacción, al mismo tiempo que Lucas, Jeno y Jaemin se apresuran a consolarlo. ―No llores, Renjun, no estamos molestos ―dice Jeno, acariciando sus cabellos.
―Nos preocupa, eso es todo ―dice Lucas, acariciando su cuello.
Jaemin le quita las manos de la cara y besa su frente. ―Está bien, Junnie, nos dijiste y es lo importante ―dice, limpiando el rastro de las lágrimas.
―No quería hacerte llorar, lo siento mucho ―dice Mark, viéndose genuinamente disgustado con su pesar.
―¿No confiaste en nadie para decírselo antes? ―inquiere Jaehyun, haciendo que Renjun le mire. Se veía muy diferente a su yo usual, con los brazos cruzados en el pecho―. De mí lo entiendo, y de Haechan también, pero no se lo dijiste a nadie más ―determina, sin parpadear.
Haechan inclina su cabeza. ―Eso me fastidia, ¿Qué no se supone que eres mío también?, ¿o sólo eres del perro que te mueve la cola? ―espeta, casi gruñendo con irritación.
Renjun niega al momento, siendo Mark quien les da una mirada de advertencia. ―No seas un idiota ―le reclama, acercándose más a Renjun.
―No, mi señor, yo… ―Renjun tartamudea, sin poder comunicarse bien gracias al estrés―. Claro que soy de todos ustedes, es que… Es que no… No sabía cómo decirlo sin que pensaran mal del señor Taejun, pero mi intención nunca fue mentir u ocultar nada. Nunca podría ocultarles nada adrede. Yo siento que me muero cada que hago algo en contra de ustedes, no puedo… Me moriría antes de hacer algo así… ―dice entre balbuceos, volviendo a llorar.
Los cuatro más cercanos le abrazan, siendo Lucas quien deja salir un gruñido de enojo. ―Estoy a nada de asesinarte, pequeña mierda ―masculla, mirando a Haechan con irritación.
―Tranquilícense, sólo harán sentir peor a Renjun ―dice Jaemin, dándole una mirada a ambos.
Haechan pone los ojos en blanco, pero se ve ligeramente culpable; en cambio, Jaehyun no dice nada más, pero se tranquiliza. ―Vamos a preparar todo para el vuelo, tenemos sólo 2 horas ―dice Jeno, queriendo cambiar de conversación para aligerar el ambiente.
Todos asienten, pero nadie se mueve, compartiendo miradas tensas entre sí con el mismo pensamiento en mente. «¿Quién se quedará el localizador?»
Finalmente, la persona más inesperada es quien toma la iniciativa. ―Yo lo llevaré ―le dice a Mark, que mantiene una especie de pelea de miradas con él.
Dado que no encuentra una razón para negarse y nadie más se opone, Mark se lo entrega. ―Al menos comparte el código con nosotros ―masculla, mirando al mayor.
Jaehyun da un asentimiento sin mucho interés y, apenas enciende el localizador, le ingresa los dígitos para activarlo. ―0127 ―anuncia al momento, guardando el pequeño aparato en su bolsillo.
Nadie agrega algo más a la conversación, por lo que se dispersan para arreglar sus maletas. Renjun se pone manos a la obra también, esculcando en su armario para tomar un par de mudas de ropa, sintiendo que se emociona poco a poco conforme su mente procesa finalmente lo que significa.
Viajaría en avión por primera vez.
《∞》
Renjun mira por la ventana a su costado, extasiado con la vista de las nubes que pasan mientras el jet se desplaza. El sol pintaba el cielo de bellos tonos pastel entre azul, rosado y algo de anaranjado. Se veía magnífico, además de sentir la tranquilidad de un vuelo sin nadie más que los hermanos Kim, la única azafata que había y los dos pilotos, aunque estos se hallaban en la cabina.
Todos le habían dejado sentarse en la ventana para que pudiera apreciar mejor el paisaje, queriendo darle una buena impresión de la experiencia. Jaemin, sentado a su lado, se inclina para recostarse en su hombro, por lo que Renjun le mira. ―¿Qué te parece la vista, Junnie? ―pregunta Jaemin, dándole una mirada reluciente.
Renjun le sonríe, muy emocionado. ―Es muy hermoso ―responde del mismo modo, volviendo su vista hacia la ventana.
Lucas, quien observa su teléfono mientras manda varios mensajes, le da una mirada al menor y sonríe, gustoso con su voz ilusionada; Mark se dedica a ver una película en la pantalla frente a él y sonríe también, así como Jeno, sentado junto a Jaemin y Renjun; Haechan pone los ojos blanco, pero oculta una sonrisa detrás de una copa de vino y Jaehyun, por su parte, teclea en su computadora, encargándose de algunos asuntos del trabajo.
Jaemin le pasa un brazo a Renjun por la cintura y se quedan así, esperando a que el vuelo termine para llegar al lugar de la fiesta. Entre ratos escuchan la película que Mark mira o incluso comen algunos aperitivos que les trae la azafata. En algún punto Renjun termina sobre el regazo de Jaemin, quien se dedica a besar su cuello y hacerle cosquillas. Las risas de Renjun resuenan en el espacio y relajan a todos del espacio encerrado.
Lucas, Mark y Jeno dejan de hacer lo que están haciendo para mirar mejor a Renjun y deleitarse con sus expresiones. Jaemin deja las cosquillas entonces y prefiere morder sus orejas o mejillas suavemente, sacándole más cosquillas. Haechan niega para sí, pero no puede evitar la sonrisa que le tira de los labios, inmerso en una revista científica.
Jaehyun deja de teclear y les dedica su atención. Ahora Renjun sólo está abrazado al cuello de Jaemin y le mira recostado en su regazo mientras Jaemin le acaricia la cara y le sonríe, besando su nariz entre ratos. Renjun sonríe y suelta una risita cada que Jaemin le da un beso, terminando por estirar sus labios para recibir uno allí. Jaehyun exhala, admirando la escena en silencio.
Mark, sentado a su lado izquierdo, parece darse cuenta porque le habla en voz baja para decir. ―Sabes, no te matará buscar contacto de su parte en público, o al menos frente a nosotros ―bromea, queriendo instarlo a dar otro paso.
Jaehyun le da una mirada y luego vuelve a su computadora, continuando con su trabajo. Mark suspira, sabiendo que el mayor no cedería tan fácilmente.
Con el paso de las horas, Renjun termina dormido en el regazo de Jaemin, quien lo arrulla tarareando. Lo asegura entre sus brazos y observa por la ventana, queriendo ver el exterior. Lucas le pone su atención a Mark en ese momento, iniciando una conversación. ―¿Cómo va el tema de Junseok? ―inquiere.
Los demás escuchan en silencio, deseando saber también. Mark exhala. ―Lleva tiempo, pero todo se acomoda como debe ―asegura, poniendo una expresión seria.
Lucas asiente, complacido, y después se asoma desde el asiento trasero a donde Jaemin y Renjun. Da un cabeceo hacia Renjun en cuanto Jaemin lo nota. ―Déjame cargarlo ―pide, haciendo el amago de tomarlo.
Sin embargo, Jaemin niega con una mueca de falsa seriedad. ―No, no, Renjun es mío ―menciona, apretando sus brazos sobre el menor.
Lucas toca el interior de su mejilla con la lengua, sonriendo en parte. ―¡Yah! No seas egoísta, dámelo ―espeta, comenzando a forcejear con el contrario.
Haechan pone los ojos en blanco al verlos, aunque se ve tan divertido como el par; Mark les alza una ceja, sin poder ocultar la sonrisa burlona y divertida; Jaehyun los ignora sin problema y Jeno los mira con interés, deseando poder cargar a Renjun también. Jaemin parece darse cuenta porque le hace una seña a Lucas con su cabeza, así que ambos asienten y dejan de pelear de manera infantil. ―¿Quieres llevarlo tú, Jeno? ―pregunta Jaemin.
Jeno niega rápidamente. ―No quiero-… ―no termina la oración, pero comprenden al momento. Le asustaba lastimarlo otra vez.
Lucas tararea. ―Está bien, Jeno, no fue tu culpa. No es algo que controles; además, él está bien y no está molesto contigo ―dice, tratando de hacerle sentir mejor.
Jaemin asiente. ―Y tú ya estás calmado. No volverás a perder el control en mucho tiempo ―promete, sonriéndole.
Jeno duda, pero al final cede y se levanta a tomar a Renjun entre sus brazos. Lo admira con anhelo e inmenso cariño, acariciando sus cabellos. Renjun se remueve un poco y acaba con el rostro pegado a su cuello, deseando inconscientemente oler su aroma. Jeno sonríe con labios temblorosos y se aferra a él, sintiéndose en paz.
Nadie vuelve a decir palabra durante el resto del viaje.
《∞》
Cuando aterrizan en Sídney, Australia son cerca de las 10:15 de la noche. Por suerte Lucas había conseguido las habitaciones de hotel antes de que llegaran, por lo que sólo tenían que guardar el equipaje. Renjun se había maravillado con el enorme hotel, adornado con bellos candelabros, colores elegantes y formales, y alguno que otro cuadro o estatua, parecido a su casa. Todo era hermoso, pero rápidamente se había apegado a sus amos, algo intimidado por el montón de personas que iban y venían. Además, él no sabía el idioma.
Ya en la recepción, tomando las llaves de las habitaciones para subir y entregar sus equipajes, Renjun se pregunta por Taecyeon. ―Mi señor ―murmura, haciendo Jeno le preste su atención. Ahí nadie entendería lo que decía, así que no temía llamarles así de forma pública―. ¿Por qué Taecyeon-hyung no vino con nosotros? ―inquiere, curioso.
―Porque debe quedarse a limpiar. Taecyeon-hyung es la única servidumbre que tenemos porque a mi padre no le gusta que otros sepan de nuestra intimidad. Además, alguien debe vigilar la casa y el poder de Taecyeon-hyung no llega hasta aquí ―responde él, colocando una mano en la cintura de Renjun para guiarlo lejos de la recepción junto a los demás.
Renjun entiende y no dice nada más, viendo que se desplazan hacia el ascensor, donde un botones los guía a su piso. ―Ahora, lo más importante ―dice Lucas en coreano tan pronto como ingresan―. ¿Quién dormirá con Renjun? ―cuestiona, mirando a cada uno.
Las habitaciones eran individuales, pero claramente Renjun tenía que quedarse con alguien.
Todos comparten miradas, sabiendo que en cuanto empezaran a ofrecerse, los demás harían lo mismo. Entonces, Jaemin habla primero. ―Que sea piedra, papel o tijeras ―menciona, sonriendo―. Será una forma justa de ganar ―determina, alzando ambas manos en un ademán de soltura.
Puesto que nadie tiene una mejor idea, se ponen de acuerdo y lo hacen, con el pequeño extra de Jaehyun al poner los ojos en blanco ante sus niñerías (aunque tampoco parece negarse). Hacen dos mini rondas, siendo Mark quien les gana con piedra, golpeando las manos de los restantes con una sonrisa de victoria. Renjun, ajeno a lo sucedido, le sonríe al mayor, feliz de verlo feliz.
Finalmente llegan a su piso y el botones les indica sus respectivas habitaciones. Mark le agradece y le entrega una propina, llevando a Renjun al interior de la habitación. El menor curiosea la distribución y la decoración, siendo observado por Mark con una sonrisa cariñosa. Él se afloja la corbata, encaminándose a la cama en donde la deja caer junto a su saco.
Renjun se dirige a donde él en cuanto termina de verlo todo, decidiendo acostarse en la cama para probarla. Desliza sus manos por la suavidad de las sábanas y, aunque no es tan cómoda como la que tiene en casa, sigue siendo acogedora. Mark le sonríe y se sienta a su lado, compartiendo una mirada con él. ―¿Te gusta el hotel? ―pregunta de forma amistosa, más por mantener una conversación que otra cosa.
Renjun asiente, sonriendo también. ―Es increíble ―afirma, paseando su mirada por todo el espacio. Luego vuelve hacia Mark―. Mi señor, ¿qué quería decirme el día que me obsequió la libreta? ―pregunta, curioso desde aquella vez.
Mark se relame los labios y desvía la mirada, sin saber qué decir. Si era sincero, no se atrevía a confesárselo aún. ―Te lo diré cuando estemos todos juntos ―miente, viéndolo de nuevo. Renjun asiente, más tranquilo con esa respuesta―. Puedes darte una ducha, bajaremos a cenar en unos minutos ―le recuerda, por lo que Renjun asiente otra vez.
15 minutos más tarde, los siete bajan al restaurante a comer algo, pidiendo sus respectivos alimentos a los meseros. Lucas le ayuda a Renjun a pedir, por lo que al tener todo anotado se retiran. El menor le agradece y después le da una mirada a Mark, esperando.
Mark se da cuenta al momento, pensando en una buena respuesta. ―Lo que quería decirte era… ―los demás le observan, curiosos por lo que dirá―, que podías tocarnos sin pedir permiso ―dice, tragando saliva―. He notado que muchas veces dudas y, aunque últimamente tienes más decisión, quiero que sepas que no hay problema si tomas la iniciativa. No me molesta ―aclara, sin mentir del todo al sonreírle.
Lucas asiente. ―A mí tampoco me molesta, puedes hacerlo en cualquier momento ―espeta, sonriendo también.
Jaemin tararea de acuerdo. ―Amo el contacto físico y más si es tuyo, Junnie ―menciona feliz, guiñándole un ojo.
Haechan alza una ceja. ―Te reto a que te atrevas ―masculla, sin parecer del todo amenazante; no obstante, Renjun sabe que no estaba bromeando.
Jeno le sonríe con dulzura. ―Me gustaría mucho eso ―afirma, luciendo más relajado que horas atrás.
Jaehyun, por su parte, les ignora, mirando su teléfono en espera de su comida. ―A él no lo tomes en cuenta ―dice Mark, no queriendo que Renjun se deprima por ello.
Renjun les sonríe en agradecimiento, todavía tímido de hacer algún movimiento en público. Carraspea un poco y cambia la conversación. ―¿Cómo será la fiesta? ―pregunta, mirando a cada uno. La fiesta anterior había sido más pequeña y de hecho la habían llamado reunión.
Jaemin hace una mueca. ―Siempre es aburrida, la mayoría sólo habla por hablar ―toma un trago de su agua.
Lucas suspira. ―También hay mucha gente. Van personas de diferentes entornos y familias prominentes ―explica, pareciendo algo serio.
―Sí, muchos tratarán de sacarte información ―dice Jeno al momento―. Como eres el más nuevo, querrán descubrir si pueden saber cosas a través de ti, pero estaremos contigo todo el tiempo ―menciona, acariciando su espalda.
Mark asiente. ―No solemos compartir información de nuestra familia con nadie, así que para los demás es muy… Interesante ―elige decir.
―Habrá humanos, así que cuidado con ellos. Ninguno es de fiar ―dice Haechan, justo cuando traen los platillos con la comida.
Renjun agradece torpemente en cuanto Mark le explica cómo hacerlo y se dispone a comer, teniendo en mente todo lo dicho por sus amos.
《∞》
Saliendo del auto elegante, Renjun observa con impresión la enorme edificación que les da la bienvenida. Era prácticamente un castillo, con luces iluminando todo el espacio para hacer fácil la visibilidad en la oscuridad. Las personas se dirigían al interior conforme llegaban, siendo recibidos por los encargados de darles la bienvenida en la espaciosa entrada.
Los hermanos Kim se encaminan hacia el castillo, quedándose a unos metros de llegar para esperar al oligarca. Jaemin se gira hacia Renjun y se saca algo del bolsillo, mostrando un broche de oro con un escudo en él. Se lo coloca en el pliegue del saco a Renjun. ―Es el escudo de la familia Kim. Es una tradición vieja, pero quiero que todos sepan que vienes con nosotros ―explica, sonriendo con orgullo.
Renjun sonríe del mismo modo, lleno de alegría, y asiente, mirando el bonito broche. ―Me hace muy feliz ser de ustedes ―murmura, dándoles una mirada reluciente.
Lucas, Jeno, Mark y Jaemin le regresan la sonrisa, al mismo tiempo que Haechan suspira, aunque no pone los ojos en blanco por primera vez y Jaehyun sólo le mira en silencio.
Los minutos pasan y el señor Kim no tarda en llegar, apareciendo con su semblante frío y estoico de siempre. Renjun le hace una reverencia; sin embargo, los demás no se mueven un ápice. ―Qué esperan para entrar ―dice el hombre mayor, poniendo una mano en el hombro de Renjun como forma de ordenarle que se quede.
Mark y Lucas comparten una mirada, entendiendo al momento e ingresando; Jeno presiona sus labios en una línea, pero obedece; Jaemin le sonríe con cariño a Renjun antes de dirigirse al castillo junto a Haechan, quien se queja de lo controlador que siempre era; y Jaehyun se mantiene en una pelea de miradas con su padre, terminando por darse la vuelta en cuanto el señor Kim le alza la barbilla en señal de reto.
Renjun se encoge un poco, curioso e intimidado a partes iguales. El señor Kim lo suelta y lo hace darse la vuelta para encararlo. ―Dime, ¿qué han hecho ellos en mi ausencia? ―cuestiona, paseando su mirada por las últimas personas que se adentran en el castillo.
El menor toma una respiración y comienza a narrar lo más importante, agregando al final lo acontecido con Jeno. ―Hum, no fue su intención. El señor Jeno estaba muy apenado ―menciona, viéndose algo decaído.
El señor Kim alza una ceja, deduciendo lo martirizante que Jeno se estaría sintiendo. ―¿Te dolió? ―pregunta el hombre.
Renjun frunce sus labios. ―No mucho ―miente, sin desear meterlo en problemas.
El señor Kim se da cuenta de su mentira, pero lo ignora. ―Bien. ¿Nada más relevante? ―espeta.
Renjun trata de negar, pero entonces un recuerdo le azota en la memoria. Murmura, sin entender bien lo sucedido. ―El otro día, cuando sucedió la discusión entre los amos y el señor Junseok, éste dijo algo muy extraño ―dice, frunciendo su entrecejo―. Parecía saber algo que ninguno de los amos sabía y el señor Mark dijo que seguro no podía ser nada bueno sin importar lo que fuera ―mira a los ojos al señor Kim.
―¿Y qué fue lo que dijo? ―cuestiona el vizconde de la familia.
Renjun niega. ―No lo dijo, pero el señor Junseok se veía muy orgulloso de ello, como si fuera un secreto peligroso y… ―hace una ligera mueca con su boca―, pudiera usarlo para después ―finaliza, preocupado porque sea algo que afectara de manera negativa a sus amos.
El hombre mayor entrecierra sus ojos apenas visiblemente, denotando una repentina molestia e irritación. Era claro que él sí sabía de qué hablaba Junseok. ―Me encargaré de ello ―promete, llevando a Renjun hacia el castillo al colocar una mano en su espalda.
Al ingresar finalmente al interior del castillo, Renjun puede echar un vistazo a la decoración y la forma de la estructura, que es majestuosa y elegante; sin embargo, lo que más llama su atención es el hecho de que todas las miradas están sobre él en cuanto se deja ver. Miradas de curiosidad, interés, lascivas, celosas, todo tipo de gente aglomerando el espacio.
Renjun se cohíbe, pero trata de no agachar la cabeza, sin querer avergonzar al señor Kim. Juntos caminan hacia el gran salón, donde la mayoría de las personas están conversando. Renjun nota que hay quienes están admirando su broche, reconociendo al momento de dónde proviene. El señor Kim y él se detienen cerca de un grupo de personas que lo abordan en cuanto lo ven, y sólo entonces el señor Kim quita su mano. ―¡Oh! Pero si es precioso, qué divinidad ―dice una mujer, sonriendo con ternura al mirar a Renjun.
Por suerte, Renjun nota que es una sonrisa genuina. El menor hace una reverencia, deseando ser cordial. ―Me llamo Renjun, es un gusto conocerlos ―menciona con una sonrisa amistosa.
El resto del grupo no tardan en dar exclamaciones positivas. ―Qué chico tan educado.
―El señor Kim siempre encontrando a los jóvenes más elocuentes.
―Es un joven apuesto. Estoy seguro de que encontrará una pareja digna de él.
Renjun sonríe con las mejillas apretadas, notando que sus halagos no eran del todo sinceros. «¿Es por el amo Kim?, ¿le tendrían mucho respeto?»
Alguien se acerca hacia ellos, dejando ver que se trata de Taejun. Renjun le mira emocionado y comparten un par de sonrisas fraternales. ―¡Renjun! Qué placer encontrarnos aquí ―dice Taejun, poniendo una mano en su hombro como saludo. Luego se percata del otro hombre―. Señor Kim, un gusto volver a verlo ―agrega, haciendo una corta reverencia.
Taejun saluda a los demás también, pidiendo hablar con el señor Kim y llevándoselo de ahí junto con Renjun. ―No sabía que conocías a mi hijo, Taejun ―dice el señor Kim, pareciendo más relajado que antes. Era probable que fuera producto de Taejun.
El más alto de los tres asiente. ―Tuve el placer de conocerlo hace un par de semanas. Compartimos cierta correspondencia en ocasiones ―afirma, mirando a Renjun.
El menor sonríe con timidez, viendo a lo lejos a Jaemin. Lo saluda con algo de emoción, antes de sentir un escalofrío recorrerle por la espalda. Mira hacia atrás, sin poder notar a nadie en particular. Jaemin se acerca hacia el pequeño grupo momentos después. ―Padre, Taejun, Renjun ―dice Jaemin, usando diferentes tonalidades.
Renjun parpadea incómodo y mejor le presta su atención al mayor. ―Jaemin, qué bueno que estás aquí. Planeaba presentarle al señor Kim unos conocidos y creo que algunos podrían ayudarte cuando te gradúes ―menciona Taejun, siendo genuino.
Jaemin le sonríe, dándole además una mirada de sospecha, aunque se da cuenta de su honestidad y asiente. ―Eso sería bueno ―acepta, encaminándose hacia allí.
Taejun y el señor Kim hablan de negocios durante el camino, siendo Renjun y Jaemin quienes terminan siguiéndolos a sus espaldas. ―¿Cómo va tu noche? ―pregunta Jaemin.
Renjun sonríe, más a gusto con la compañía del contrario. ―Todo es muy bonito y la gente es muy amable también ―responde, cruzando miradas con el mayor.
Jaemin murmura. ―Me alegra que todo vaya bien ―dice, guiñándole un ojo.
Terminan llegando donde varios hombres y comienzan a hablar de más negocios, haciendo a Renjun sentirse ajeno. Admira todo el lugar y clava su mirada en un hombre, el cual le observa de pie a lo lejos. Renjun siente la incomodidad de nuevo y se acerca más a Jaemin. ―¿Qué sucede? ―le pregunta el mayor.
Todos los ojos están sobre él, por lo que Renjun se pone algo nervioso. ―Me preguntaba quién era el hombre que está por la fuente ―cuestiona, sin saber qué más decir.
Los demás admiran la silueta del sujeto, siendo el señor Kim quien responde. ―Es un socio muy importante de nuestra empresa ―indica y los otros asienten, continuando la conversación―. Cuidado con molestarlo, estamos haciendo contratos en este momento ―le dice a Renjun en voz baja.
Renjun asiente, siendo acariciando por Jaemin en el hombro. No podía ser más explícito en aquel lugar. ―Sólo evítalo. No es muy interesante ese hombre de cualquier modo ―menciona, sonriendo cómplice.
Renjun sonríe también y vislumbra a lo lejos a Haechan tomando de una copa de vino. Le hace una seña discreta de que se acerque a él, por lo que Renjun se excusa educadamente con los otros y se dirige hacia allá. Haechan está cerca de una pared, sin aparente ánimo de hablar con nadie. Renjun se acerca a él tanto como puede sin tocarlo. ―¿Taejun te estaba coqueteando? ―cuestiona el joven vampiro. El menor niega, sin desear ningún malentendido―. Más le vale ―murmura entre dientes.
Renjun sonríe para sí, algo tímido. ―Incluso si así fuera, no me interesa recibir eso de él ―le da una mirada particular al mayor.
Haechan alza una ceja, ocultando una sonrisa tras la copa de vino. Toma un trago antes de decir. ―Qué descarado eres ―dice tras beberse la bebida―. Coqueteándole a tu hermano en un lugar tan público como éste, donde cualquiera puede escucharte ―afirma, dejando la copa en la mesa más cercana.
Renjun desvía la mirada y se sonroja. ―¿Está mal? ―pregunta, dejando las manos tras la espalda.
Haechan abre sus ojos más de lo normal, tomado con la guardia baja. No había esperado esa respuesta. Después, alza la barbilla y pone un gesto muy serio. ―Demasiado mal ―declara, haciendo que Renjun le mire con inquietud―. Es inaudito ―reafirma, paseando su mirada por los alrededores para vigilar al resto de la fiesta―. Tanto que debes ser castigado ―finaliza, acercándose más a Renjun.
El menor lo mira a los ojos en busca de la verdad y, cuando percibe la burla tras ellos, se relaja y sonríe, bajando el rostro para mirar al mayor a través de sus pestañas. Haechan se relame los labios y hace el amago de inclinarse cuando otra persona llega de pronto. ―Ay, pero si es verdad, es una monada ―dice la voz de una mujer, emocionada de ver a Renjun.
Haechan se separa discretamente y hace una mueca de fastidio, casi poniendo los ojos en blanco. Renjun sonríe con fuerza, aguantándose una carcajada. ―Un gusto, me llamo Renjun ―se presenta.
Ella se ve feliz de tener su atención y le da un vistazo a Haechan. ―¿Por qué no nos habías presentado a semejante lindura? ―cuestiona, entrelazando un brazo con el de Haechan.
Renjun le da una mirada alarmada a Haechan, quien en automático se aleja bruscamente de la mujer. ―¡NO ME TOQUES! ―exclama en voz alta, casi gruñéndole.
Tanto ella como Renjun se sobresaltan, asustados y sorprendidos. El resto de las personas los miran, susurrando entre sí sobre lo acontecido. Lucas se abre paso entre la gente y llega hacia ellos, sonriendo con disculpa. ―Lo siento, Yuna, me temo que mi hermano se siente incómodo con el contacto físico. No lo sabías y te llevaste una desagradable sorpresa ―anuncia el mayor, tomando la mano de ella.
La mujer se sonroja con el gesto, atraída por su atractivo y la sonrisa seductora que le muestra. ―Oh, no, yo me disculpo por tales atribuciones ―dice ella, inclinándose hacia Lucas.
Haechan se ve disgustado y molesto, pero observa hacia Lucas, quien le da una mirada de advertencia. Asiente. ―Lamento haber reaccionado así ―menciona el joven vampiro, haciendo una corta reverencia. Parecía tan elegante como usualmente lucía en las fiestas.
Lucas asiente e invita a la mujer a pasear a otro lado, guiñándole un ojo a Renjun antes de retirarse. El menor los ve partir con los labios apretados, celoso por su cercanía. Decide prestarle su atención a Haechan, quien tiene las manos en sus caderas y está de espaldas. Renjun intenta decirle algo, pero Jeno le llama desde lejos. ―Largo, quiero estar solo ―murmura Haechan entre dientes, todavía sin mirar a nadie.
Renjun siente la culpa invadirlo, pero obedece, alejándose. Jeno le sonríe un poco en cuanto están de frente. ―Hola, ¿todo bien? Vi lo que pasó con Haechan ―pregunta, dándole un breve vistazo al mencionado. Parecía genuinamente preocupado por él.
Renjun asiente, agradecido en silencio por el interés que el mayor tenía por Haechan. Le hacía feliz que se preocuparan entre ellos. ―Sí, fue sólo un incidente que pasó porque la señorita Yuna no sabía de la fobia de, hum, Haechan…hyung ―responde con algo de dificultad al decir lo último.
Jeno sonríe divertido y se tranquiliza. ―Me alegro de que estés bien ―murmura, bajando la voz.
Renjun le sonríe de vuelta, luciendo complacido. Luego cambia su expresión tras unos segundos, recordando algo. ―Lucas-hyung se fue con la señorita Yuna ―menciona, apretando los labios.
Jeno trata de ocultar la sonrisa, notando los celos descarados del menor. ―Así es, Lucas es algo coqueto ―dice, más que nada para molestarlo. Renjun frunce su entrecejo, disgustado con esa confesión. Jeno suelta una risa, obteniendo su atención―. Es parte de su trabajo. Debe ganarse a los demás y coquetear es la manera más rápida que tiene. Además, cuida nuestra imagen, y encargarse de la imagen de Haechan es algo… tedioso ―aclara, haciendo una mueca―. Sólo están hablando para que ella se olvide de lo que sucedió. No pasará nada más ―le asegura, acariciando su brazo.
Renjun cuadra los hombros, avergonzado por su reacción y en parte aliviado por las palabras dichas. ―No necesita darme ninguna explicación. No tengo ese derecho, mi… ―se guarda el comentario, a punto de llamarlo ‘señor’.
Jeno le mira con pesar, apretando el puño para evitar tocar la mejilla de Renjun. ―Eso no es verdad, tienes todo el derecho a saber y, de hecho, quiero darte explicaciones ―dice con bastante seguridad en la voz. Renjun le mira con ojos brillantes de ilusión―. Quizá no todos, pero… Estoy seguro de que algunos no tenemos problemas con decirte lo que sea necesario para que entiendas,,, ―traga saliva, mirando a su alrededor y, cuando nota que nadie les presta atención, continúa hablando―. Para que entiendas que no hay nadie más que tú ―confiesa, deslizando un dedo sutilmente en la mano de Renjun. Ambas pieles se rosan; Jeno tocando el dorso de su mano mientras Renjun se estremece, dejándolos a ambos con deseos de más.
Por desgracia, faltaba bastante para regresar al hotel.
Renjun se relame los labios y evita mirar los ojos del mayor, temeroso de atreverse a besarlo en medio de toda esa gente. En cambio, agarra su mano con la otra y se separa un poco, todavía sintiendo el calor en aquella zona. Jeno se aclara la garganta y se recompone, sabiendo bien en dónde se encontraban. ―¿Te parece conversar con el resto de los invitados? ―pregunta Jeno, deseando romper el ambiente poco fraternal.
Renjun asiente al momento y se encamina junto al mayor el resto de la noche. Pasan aquel tiempo en compañía de otras personas, alguno de los hermanos restantes, con su padre o por separados, más que nada por las peticiones de diversas personas para hablar con cada uno.
Renjun asiente y sonríe de forma educada a las palabras del caballero que le habla del estado económico en los diferentes países europeos, así Renjun no entienda bien lo que éste dice. ―Renjun ―dice una repentina voz.
Al darse la vuelta, el joven Pacificador no puede evitar el alivio que le recorre al percatarse que se trata de Mark. El abogado de la familia le sonríe, deduciendo su incomodidad al ver sus mejillas tensas por el tiempo que ha pasado sonriendo a lo que el hombre le explica. ―Hyung ―dice Renjun en respuesta, siendo consciente del sujeto a su lado.
Mark también le sonríe al hombre y comparte una breve charla con él antes de llevarse a Renjun de ahí. ―Al fin te encuentro. Llevo toda la noche tratando de zafarme de todo el mundo y buscarte al mismo tiempo ―exhala, mostrando que le había costado.
Renjun sonríe, en parte divertido, en parte contento de por fin hablar con él. ―Creo que hemos pasado la misma noche, hyung ―murmura, burlándose del honorífico.
Mark alza ambas cejas, sorprendido por su tonalidad. ―Bueno, eso es nuevo, ¿Qué te da valor? ―cuestiona, sonriendo a pesar de todo.
Renjun se pone tímido en cuestión de segundos, algo apenado de tales atrevimientos. ―Lo lamento, no debí… ―dice entre murmullos, frunciendo sus labios con remordimiento.
Mark se alarma, notando al momento su inconformidad. Lo toma del brazo con cuidado y lo guía hacia una esquina segura. ―No, no, no. No estoy molesto, Ren ―expresa con sinceridad, haciendo que Renjun le mire a los ojos―. Es que… Me tomó por sorpresa lo que dijiste ―aclara, desviando la mirada unos momentos y después sonríe al mirarle otra vez―. Me gustó ―admite.
Renjun sonríe entonces, satisfecho con su respuesta. Da una rápida mirada hacia las demás personas y, cuando siente que nadie les está prestando atención, se inclina rápidamente y deja un corto beso en la mejilla del mayor. Se sonroja por la osadía del momento. ―Es usted un hyung muy considerado ―dice, sin poder cruzar miradas con él.
Mark le mira sorprendido, sin poder reaccionar aún ante lo acontecido. Entonces, parpadea y se aclara la garganta, sonriendo como un ganador. ―Ven, vámonos de aquí antes de que pierda los estribos ―menciona, yéndose de la esquina junto al menor.
Siguen otro camino mientras charlan de otras cosas, topándose con un viejo matrimonio en el transcurso. Mark es quien habla más durante la conversación, siendo Renjun el que prefiere escuchar al dársele mejor. Por primera vez, se siente a gusto con estas dos personas, quienes parecen muy agradables y cordiales de manera sincera. Renjun piensa en reunirse con Lucas tras ese encuentro para pasar tiempo con él cuando un escalofrío le recorre de nuevo.
Hay una sensación desagradable recorriendo su espina dorsal, como si una lombriz o un ciempiés se escurriera por su espalda, dejando una nube de repudio y aversión en su pecho. Renjun pasea su vista por el lugar hasta caer en la silueta del mismo hombre de horas atrás, sonriéndole ahora con algo parecido al interés. Renjun traga saliva y esquiva sus ojos, incómodo.
Mark se percata de su malestar y se gira para encararlo. ―¿Qué sucede? ―pregunta, viéndose preocupado.
Renjun observa que los tres le ponen atención, así que se excusa. ―Necesito usar el baño ―responde, sonriendo con cierta tensión.
Mark asiente, compartiendo una corta mirada con la vieja pareja. ―Claro, vamos ―se disculpa con ellos y se dirige allí junto a Renjun.
Sin embargo, su padre lo interrumpe en el camino y lo enfrasca en otra conversación con otros posibles inversionistas para su firma. Mark le da una palmada en la espalda como único consuelo y le pide adelantarse, por lo que Renjun asiente y se excusa con el grupo, yendo rápidamente al baño más cercano.
Dentro, Renjun se echa algo de agua a la cara para calmarse y toma una profunda aspiración, cerrando los ojos. Da varias respiraciones hasta sentirse mejor y luego los vuelve a abrir, sorprendiéndose de ver al hombre a sus espaldas. Renjun se da la vuelta, respirando de manera agitada. El hombre le sonríe y pone sus manos tras la espalda, comenzando a pasearse por los cubículos.
―Tú debes ser el hijo menor de Jiwon ―menciona el hombre, buscando que no hubiera nadie más en el baño―. Renjun, ¿no es así? ―determina, ensanchando su sonrisa al percatarse de que estaban a solas.
Renjun asiente, temblando un poco. Ni siquiera podía abrir la boca de los nervios. ―Quería conocerte hace tiempo. Me alegra mucho habernos encontrado aquí ―dice el hombre.
Se acerca hacia el menor, quien sólo atina a alejarse hasta chocar con el lavabo. ―¿Te parece salir a caminar? ―lo invita el hombre, haciendo un ademán hacia la salida. Renjun, pensando en las palabras del señor Kim, asiente.
Ambos salen del baño y pasean por el salón hacia algún lugar desconocido. Renjun busca con la mirada a alguno de sus amos, asustado en gran medida. Siente el alivio recorrerlo cuando visualiza a Mark con el señor Kim, así que toma aire para llamar a alguno. ―Yo no haría eso si fuera tú ―espeta el hombre, leyendo sus intenciones. Renjun se estremece y le mira―. No sería lindo que todos supieran lo que eres, ¿o sí? ―masculla, sonriendo con falsa dulzura.
Renjun agranda sus ojos con sorpresa, pensando en las palabras dichas por Taejun. «…Pero quiero advertirte que seas más cuidadoso. Así como yo, otra persona podría aprovecharse de tu bondad y atraerte. Las atrocidades que una persona está dispuesta a hacer cuando tiene los medios y la oportunidad, son inimaginables.»
Nunca había dudado de que fuera verdad, pero muy en el fondo deseaba no confirmarlo. Sobre todo, por lo que eso significaba.
El hombre pone un brazo sobre sus hombros y lo guía hacia la planta superior del castillo. ―Quisiera mostrarte la exquisitez de la estructura ―dice él, causándole pánico al menor conforme se alejan de la fiesta.
«Por favor, alguien. Que me vea alguien.»
《∞》
Mark se ríe forzosamente, pensando en que ya quiere largarse de ahí para buscar a Renjun. Se pregunta si se habrá puesto enfermo al tardar tanto, percatándose de la silueta de Lucas pasando cerca de ellos. Lo agarra del brazo y se aleja discretamente. ―¿Puedes ir al baño a buscar a Renjun? Ya lleva rato ahí y creo que se sentía mal antes de entrar ―murmura, recibiendo un rápido asentimiento.
Lucas se dirige hacia al baño tras Mark volver a la conversación, siendo interceptado por una mujer de sonrisa seductora. ―Hola, Lu, ¿Cómo va tu noche? ―pregunta ella, luciendo interesada. Una lástima que fuera la hija de alguien importante para la empresa o la habría mandado al diablo.
Lucas le regresa la sonrisa, aunque más educada. ―Hola, Hyoyeon, ha sido una velada estupenda y con tu presencia aún más ―la adula, pensando una forma rápida de cortar la conversación.
Por otro lado, Renjun se impacienta cada vez más, tan lejos de la fiesta que la música de ambientación apenas se escucha. Ambos caminan entre los pasillos, admirando con falsa adoración los cuadros colgados en las paredes. El hombre le explica el significado de todas ellas, pero Renjun no tiene la fuerza de voluntad para escucharle. Quería regresar. Correr de vuelta donde sus amos y ocultarse en la seguridad de sus brazos. Incluso había tratado de excusarse de manera amable con el hombre, pero él no se lo había permitido con amenazarlo de decir la verdad.
«Sería muy escandaloso que los compañeros de varios negocios importantes para tus queridos hermanos se enteraran de lo que te hacen a escondidas. Eso no les daría una buena imagen.»
Renjun no había vuelto a decir palabra y el hombre había usado esa ventaja para deslizarse entre pasillos, dejando al menor todavía más aterrado. No sabe cuánto tiempo más observan pinturas hasta que el hombre lo hace ingresar a una habitación llena de cosas para pintar: había un caballete, pinturas en el suelo, una cama para exhibiciones, un asiento de apariencia ostentosa, algunas pinturas recostadas en el suelo y un diván. Renjun se adentra entre temblores, mirando por el rabillo del ojo las acciones del otro hombre.
El sujeto cierra la puerta con seguro y se acerca al menor, colocando las manos en sus brazos, donde acaricia suavemente. ―Vamos a la cama ―le susurra, causando que los ojos de Renjun comiencen a humedecerse.
El hombre lo empuja sobre la superficie acolchada, por lo que Renjun se hace un ovillo en las sábanas, cerrando los ojos con fuerza. El hombre la quita el saco, los zapatos y el chaleco con cierta urgencia, tomándose su tiempo con la camisa, los pantalones y la ropa interior, que Renjun afortunadamente había decidido usar una normal. Cuando el hombre le baja los calzoncillos, Renjun ya no logra aguantar y solloza en voz baja, teniendo un único pensamiento en mente.
«Mis amos, ellos… Se van a molestar por haberlos traicionado.»
Renjun se siente morir cuando las manos del hombre tocan por todo su cuerpo, y minutos después acerca su pene para embestirlo. Se aferra a las sábanas con tanta fuerza que sus nudillos se vuelven blancos y sus sollozos de vuelven más altos. Dolor sórdido le acalambra las piernas y su entrada conforme el hombre lo penetra, sosteniéndose de sus caderas. Renjun se repugna a sí mismo y suelta quejidos adoloridos, con la culpa carcomiéndole por dentro.
¿Qué dirían sus amos?, ¿qué pensarían de él ahora? Seguramente se sentirían asqueados e indispuestos para tocarlo. Ya no les sería útil, pues estaba manchado por otras manos que no eran las suyas. Quería huir, quería escapar, quería refugiarse donde sus amos y clamar por perdón así tuviera que suplicar y rogar. Pero no quería causarles problemas de ningún modo. No le importaba siquiera que todo el mundo supiera lo que era mientras ellos estuvieran a salvo.
Se queda quieto y espera a que todo termine, quejándose cada que el hombre ingresa en él.
《∞》
Jaehyun sigue los señalamientos del localizador, con el entrecejo fruncido por la confusión y el enojo. Hacia un largo rato que Renjun no aparecía en la fiesta, así que todos se pusieron a buscarlo, determinando que Jaehyun usara el GPS para encontrarlo.
Claro que Jaehyun lo encontraría, y después le daría su respectivo castigo por haberles preocupado así.
…No es que él lo estuviera.
Finalmente llega hasta una habitación y hace el amago de entrar, pero se confunde más al ver qué no abre; no obstante, antes de pensar cualquier otra cosa, escucha a través de la puerta el sonido de quejidos y jadeos, haciéndolo reaccionar al momento. Su mano rompe la perilla ante la fuerza impuesta, por lo que la puerta se mueve con apenas un empujón.
Lo primero que su mente registra son los jadeos de cansancio y satisfacción que el empresario Choi Baekbyul deja salir antes de correrse, completamente desnudo sobre un cuerpo más pequeño, quien resulta ser Renjun, llorando y sollozando de angustia y terror absoluto. Es apenas un segundo el que le toma al menor percatarse de Jaehyun, y abre mucho los ojos, asustado por su semblante. No pasa más que un latido cuando Jaehyun ya se encuentra detrás del hombre.
Renjun se aleja al momento, con el corazón latiendo a toda máquina por la escena frente a sus ojos. Partes vuelan por doquier y sangre se escurre por las sábanas y el suelo, salpicando también el cuerpo de Renjun. No tarda más que un parpadeo, dejando aturdido al menor. Renjun traga saliva y boquea, sin poder hablar de la impresión. Respira con algo de dificultad y entonces se atreve a mirar al mayor a la cara, asimilando lo sucedido.
Jaehyun está más pálido de lo normal, mirando la enorme mancha dejada sobre la cama donde se hallaba el hombre. Todo su cuerpo escurre con la sangre de éste, quieto y en silencio. Se queda en esa posición por un minuto y por fin le pone su atención a Renjun, acercándose hacia él. Renjun siente que el miedo le abandona en cuanto tiene la presencia firme y segura del mayor, por lo que su expresión se contrae con el llanto nuevamente y se aferra a sus brazos, siendo cargado por éste.
Lo lleva hacia el diván y se sienta con Renjun en su regazo, acariciando sus cabellos mientras él se desahoga en su pecho, sobrepasado con toda la situación. Se acurruca hasta hacerse más pequeño y tiembla de pies a cabeza, destrozado por dentro. Deja salir sollozos de impotencia, provocando que sea escuchado por personas fuera de la habitación, corriendo para ver qué sucede.
Lo primero que observan es toda la sangre cubriendo gran parte de la cama y el suelo, antes de dirigir la mirada hacia Renjun y Jaehyun. De los cinco hermanos restantes, Jeno es quien se adelanta de todos, yendo a encontrarse con Renjun. Trata de llegar hasta él, pero Jaehyun no se lo permite, alejando al menor de su toque con los ojos cambiados en rojo. Los demás se acercan también, aunque con más cautela.
Renjun derrama su dolor, soltando quejidos como si aún estuviera sobre la cama. Los sonidos y los toques lo persiguen, aunque cierre los ojos, por lo que se empapa de la calidez del contrario en un intento por quitar las sensaciones que le embargan. Era como si aceite se escurriera por todo su cuerpo: con la sensación asquerosa y desagradable. Sin importar cuánto deseaba borrar el tacto de sus dedos, estos le ardían en la piel como fuego, y le quemaba, le quemaba como una cicatriz permanente.
Desde ahora, lo sería.
Poco a poco, su llanto va cesando, por lo que hipa hasta que puede salir de su escondite en el cuello de Jaehyun. Mira al resto de sus amos y siente la vergüenza nadando en su estómago; no obstante, se calma lentamente ante la seguridad que siente por tenerlos a su lado. Todavía sigue llorando, pero ya no le quedan ganas de usar la voz dado lo adolorida que tiene su garganta.
Jeno le observa con ojos llorosos, mirándolo con sufrimiento y desdicha; Lucas y Mark se aguantan la ira y el remordimiento, en parte culpables por lo sucedido; Jaemin, por primera vez, reacciona con pesar y se muerde el labio inferior con fuerza, sacándose sangre para evitar llorar; y Haechan mira a Renjun en silencio, con los ojos llenos de desolación y tormento, perdido en un mar de pensamientos
Jaemin toma una brusca respiración, dándole una mirada suplicante a Jaehyun. ―Por favor ―murmura, usando una tonalidad más suave. Alguien debía tener la mente centrada.
Jaehyun sigue rígido y amenazante, pero le permite a Jeno tocarlo, por lo que él toma la mano de Renjun, sin saber de qué otra forma consolarlo. Lucas carraspea, buscando endurecer su expresión. ―Alguien debe decirle a nuestro padre ―menciona, arrugando sus labios con frustración.
Nadie se mueve un ápice, sin deseos de dejar a Renjun en ese estado; sin embargo, varios minutos después, es Jaehyun quien se ofrece tras ser el culpable de la muerte. ―Yo iré ―afirma, acomodándose para levantarse del diván.
Para su sorpresa, Renjun no lo deja ir al apretarse más contra él y gimotear, asustado. ―No… ―suplica, sin permitirle moverse de ningún modo, así que Jaehyun lo abraza hacia sí y se mantiene allí.
Mark suspira y se acuclilla a la altura del menor, quien le mira con ojos brillantes y mejillas húmedas. El contrario le sonríe un poco y le limpia el reguero de lágrimas con dulzura. ―¿Está bien si voy yo? ―pregunta con voz cariñosa. Renjun presiona sus labios y niega, apretando la mano de Jeno y tomando la de Mark con la otra―. Prometo volver rápido, ¿sí? ¿No te gustaría… ―traga saliva, internamente disgustado con la idea―, que nuestro padre estuviera aquí también? ―determina, acariciando su barbilla.
Renjun tarda unos momentos, pero asiente finalmente, soltando su mano con lentitud. Mark le sonríe y toma su mano de vuelta para darle un beso en el dorso. ―Gracias, eres el mejor ―murmura, levantándose para salir de la habitación.
―Haechan, revísalo. Me niego a que un desconocido lo haga ―ordena Jaehyun con voz tensa.
El moreno asiente y copia los movimientos anteriores de Mark. ―Renjun, déjame verte ―pide, tocando su pierna con suavidad. Renjun se remueve y lo deja hacer su trabajo, todavía aferrado a Jaehyun y Jeno. Lucas se posa a sus espaldas, prefiriendo no ver y mejor acariciar sus cabellos para darle calma.
Haechan tiene cuidado en tocar o presionar el borde de su agujero, pues debe percatarse de la condición de su cuerpo. Se queda un rato mirando la sangre pegada en aquella zona, y después traga saliva y desvía la mirada. ―Ya puedes cerrar tus piernas ―murmura, cosa que Renjun hace―. Tiene un desgarre que llega hasta el coxis ―sentencia, alejándose segundos después. Se aclara la garganta y sale de la habitación para fumarse un cigarrillo.
Renjun se inquieta cuando lo ve marchar, pero Jaemin se acuclilla para calmarlo. ―Sólo saldrá un momento, pero ya verás que vuelve rápido ―promete, acariciando sus piernas con dulzura. Renjun se estremece de forma inconsciente.
No vuelven a decir nada más, esperando a que Mark y el señor Kim lleguen, cosa que les toma unos 5 minutos. El hombre mayor toma una profunda respiración, molesto y desdeñoso al poner sus ojos sobre las pocas partes que aún pueden reconocerse del sujeto. Posa su vista sobre Renjun y se dirige allí, causando que los demás se alejen para darle espacio. Jaehyun y él comparten una dura mirada, pero el hombre no hace nada por alejarlo de Renjun.
Para consternación de los otros, el señor Kim se acuclilla justo como ellos y le da una dura mirada al menor. ―¿Él te trajo aquí? ―pregunta, usando una voz grave pero suave. Renjun asiente―. ¿Te dijo algo para que lo hicieras?, ¿te obligó? ―cuestiona y, aunque Renjun desvía la mirada con turbación, no confiesa―. Renjun ―masculla el hombre, haciendo que le mire otra vez―. Está muerto, dime, ¿Dijo algo que te hizo creer que tenías que obedecer en contra de tu voluntad sí o no? ―cuestiona, endureciendo la voz.
Renjun aprieta sus labios con humillación y asiente. El señor Kim asiente de vuelta y exhala con los hombros tensos. ―Ya veo ―es toda su respuesta―. Mark, prepara un testimonio para todos y encárgate del papeleo ―anuncia, justo cuando el mencionado entra junto a Haechan―. Lucas, cuida que esto no afecte la imagen de la familia ―dice para terminar, acomodándose el saco del traje.
Todos asumen la avalancha de problemas, puesto que el hombre que había muerto era humano.
Lucas se dirige a Jaehyun al hablar a continuación. ―Deberías darte un baño. La fiesta seguirá una hora más cuando mucho, así que deben verse impecables ―alega, tomando la mano de Renjun para darle un ligero apretón.
Jaemin asiente. ―Yo bañaré a Renjun ―se ofrece, queriendo alejarlo del torbellino de aromas mezquinos que inundan las paredes.
Jaehyun le da una mirada de desdén, pero no hace nada por evitarlo cuando Jaemin atrae a Renjun a sus brazos y lo carga. El menor se abraza al contrario y mira a Jaehyun con cierto anhelo tras perder la cercanía. Jaemin le besa y sale de ahí para buscar una habitación con un baño. Mark le sonríe a Renjun para tranquilizarlo al mismo tiempo que Haechan evita verlo, todavía con el cigarrillo en la mano.
Por suerte no le lleva mucho, encontrando una habitación como de huéspedes con una pequeña tina en él. Jaemin la llena y luego se mete con Renjun a ella. Le quita todo rastro de sangre y luego enjabona su cuerpo con dulzura, deseando quitarle la sensación de algún modo. ―¿Quieres limpiarte tú mismo o lo hago yo? ―pregunta, palmeando su trasero, cerca de su entrada.
Renjun abre sus piernas y recuesta su cabeza en el hombro contrario. ―Sólo quiero sentirlo a usted, mi señor… ―murmura, mirándolo con ojos llenos de desgana.
Jaemin comprende a qué se refiere y asiente, acariciando su estómago y continuando con el baño. ―Claro, cariño ―responde, besando su frente―. Puedes tomar de mi sangre para curarte ―menciona, extendiendo su brazo.
Renjun lo toma y le muerde, cerrando los ojos al sentir los toques en el área desgarrada. No tarda mucho en regenerarse, por lo que el dolor se va, pero la sensación persiste, dejándolo asqueado de sí mismo.
¿Cómo pudo dejar que otro lo tocara así?
Cuando Jaemin termina, Renjun se remueve y se acurruca de costado, siendo abrazado por Jaemin, quien vuelve a acariciar sus cabellos. Se quedan en un cómodo silencio hasta que Renjun decide hablar. ―¿Le doy asco, mi señor? ―pregunta entre murmullos.
Jaemin detiene sus toques, tomado con la guardia baja. ―¿Por qué me darías asco? ―cuestiona, tratando de mirarlo a los ojos.
Renjun evita su mirada, temiendo ver la sombra del disgusto tras ellos. ―Porque dejé que… ―una pausa―. Que alguien que no era… alguno de mis amos me… me hiciera esas cosas… ―responde, sintiendo nuevas ganas de llorar.
Jaemin frunce el entrecejo, pero hay tristeza en su mirada cuando toma la barbilla de Renjun y poder conectarla con la suya. ―Nunca, jamás, podrías darme asco, Renjun ―le sostiene una mejilla con suavidad―. No fue tu culpa nada de esto, ¿sí? Personas malas se aprovechan de la vulnerabilidad de los demás y tú… Tú simplemente te cruzaste con uno de ellos. No te culpes por lo que hizo alguien más ―sus ojos se empañan, tal y como los del menor―. Nunca te culpes por cosas que no pudiste controlar ―murmura, besando su nariz durante largos segundos.
Renjun llora otra vez, pero ya no suelta más gritos, prefiriendo derramar sus lágrimas silenciosas entre brazos amorosos que le brindan seguridad.
Algunos minutos más tarde, Jaemin lo está secando con una toalla y alguien ingresa al baño, alertando a Renjun. Se adhiere a Jaemin entre temblores, pero se calma al ver que se trata de Lucas. El mayor le sonríe sin haberse perdido la reacción, aunque finge no darse cuenta. Le tiende una muda de ropa, que consiste en un traje negro, pero sin corbata. Le acaricia los cabellos. ―¿Cómo te sientes? ―pregunta, sin saber qué más decir.
Renjun se cambia de ropa, pero responde mientras tanto. ―Ya no me duele, mi señor ―dice, poniéndose la camisa tras subirse los pantalones.
Lucas hace una mueca de resignación. No se había referido a eso, pero no quería ahondar mucho o presionar a Renjun. Se inclina y besa su frente. ―Me alegro ―murmura, suspirando con pesar.
Jaemin y él comparten una mirada, ambos desolados por cómo terminó la velada.
《∞》
Al subir al jet nuevamente, Renjun observa por la ventana la noche que se asienta por fuera. Escucha la conversación entre Jeno, Lucas y Jaemin y cierra sus ojos, apretando el broche entre sus dedos.
El señor Kim, Jaehyun y Mark se habían quedado para solucionar todo el papeleo legal, puesto que el señor Kim era su padre (y además su dueño), Jaehyun quien había asesinado al hombre y Mark era su abogado. Renjun todavía no entendía por qué no quisieron que se quedara también, dado que él había presenciado todo, pero el señor Kim dio la orden y él no era quien para negarse.
En parte, tampoco deseaba hacerlo. No quería recordar vívidamente lo sucedido para decirle a la policía una y otra vez lo que había pasado. No sabía cómo se solucionarían las cosas, pero confiaba en que el señor Kim y Mark lo resolverían.
Le da un vistazo a Jaemin, sentado a su lado, que suspira y se da cuenta de su mirada. Le sonríe. ―Ya iremos a casa, Renjun ―menciona, acariciando su propia pierna en un acto de intentar calmarse.
Jeno, en el otro asiento, sonríe también y asiente. ―Todo estará bien, no te preocupes ―dice con voz calmada, no queriendo ponerlo ansioso.
―Puedes dormir si quieres, serán otras 10 horas de vuelo ―anuncia Lucas con una mueca de disculpa.
Haechan no dice nada, completamente callado desde hacía rato. Renjun asiente, sin saber qué decir o hacer, y se recuesta en el hombro de Jaemin para mejor comodidad. Trata de dormirse al principio, sin mucho éxito, pero después de la hora y media lo consigue, dormitando sobre el mayor.
Llegan en la tarde del día siguiente, dirigiéndose de inmediato a casa, donde Taecyeon los recibe y les da la bienvenida. Renjun le sonríe un poco, pero se queda de pie junto a los hermanos, quienes hablan sobre lo que estarían haciendo los otros tres en el castillo.
Al final, Haechan termina por escapar hacia su habitación; Jeno se despide de Renjun con un saludo de manos; Lucas le da una palmada en la cabeza, yéndose también; y Jaemin le sonríe con pesar, alejándose tras decirle que se tome un descanso. Renjun se encamina a su habitación y se encierra ahí, quedándose de pie tras cerrar la puerta.
Entonces, la tristeza y le desdicha le llenan el pecho de la manera más dolorosa cuando nota que nadie quiso tocarlo tras volver.
