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Bright Lies

Chapter 7: Una confusión que genera incertidumbre

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- Enzo.

Distraído, su mejor amigo sólo hace un sonido para demostrar que lo está escuchando mientras sigue inspeccionando los mandos.

- ¿Podrías, por favor, dejar de abrir y cerrar el techo?

- Alquilaste un auto para llegar de sorpresa desde el aeropuerto y no me dijiste nada,   pasamos todo el día juntos en casa y cuando salimos para ir al centro lo veo ahí, brillando, totalmente nuevo y limpio.

- Me pone nervioso verte jugar con todos los botones.

- Señorito perfecto.- Aunque intenta ser un murmullo por lo bajo, la mirada exasperada que recibe le indica que no fue nada discreto. Poniendo su mejor sonrisa chamuyera, cambia de tema.- ¿A dónde me estás llevando a pasear?

- No tengo nada muy pensado, vos sos el que vive en Londres, yo vivía en Manchester y pocas veces vine, vos tendrías que saber más ¿Porque no buscas por internet algún lugar lindo y tranquilo?

- ¿La estrellita de Madrid quiere pasar desapercibida? ¡Ay! Era joda bruto.

Frotando su brazo, frunce el ceño ante la sonrisa de su mejor amigo, exagerando el dolor por el golpe mientras toma su celular para buscar lugares que parezcan interesantes.

- ¿Qué te parece un parque? Mucho verde, mucho espacio libre

- El clima está horrible, nos vamos a mojar todos.

- Solo está lloviznando, pesado, además en las fotos se ve que tiene un par de museos, un palacio para recorrer y algunas glorietas.

- Confío en tu juicio entonces, pone la dirección en el GPS.

Además de la dirección, también se encarga de poner una de sus playlist a volumen bajo.

Quince minutos después, y buscando una zona despejada donde pasar desapercibidos, sus pisadas crujen gracias al suelo lleno de hojas viejas y charcos con escarcha.

- Podríamos merendar algo, un café caliente estaría buenísimo para este frío.

- ¿Desde cuándo te gusta el café a vos? Ya sos todo un chico inglés, te falta tomar el té.

- Decidí que tengo que aprovechar el tiempo y probar cosas nuevas.

El roce de sus brazos lo pone nervioso, la mirada indiscreta que le da lo termina de alterar, sonrojándose hasta las orejas, echándole la culpa al frío cuando Enzo se burla de él.

- Que habrás estado probando por Londres vo’, no se si quiero averiguarlo.

- Desde que me separé no estuve con nadie, lo sabes, lo hemos hablado.

- Eso está bien, no me tenes que aclarar nada.- El aire se llena de palabras no dichas, pero sabidas. Cambia de tema, como si no fuera nada.- Te veo más centrado, me pone feliz.

- Creo que lo estoy haciendo bien, me siento tranquilo.

- Nuevos comienzos, supongo.

El aire gélido golpea sus rostros, alborotando el pelo aun sin recortar de Julian, Enzo mira maravillado como los rulos se desarman del jopo y unos pocos caen sobre su frente. Le avergüenza que su corazón pueda acelerarse tan rápido por la vista que es su mejor amigo, se siente un adolescente sin control por sus sentimientos y nervioso por lo que podría pasar.

- El pelo así te queda bien.- Controla el titubeo en sus palabras tanto como puede, de verdad ¿Como lo puede afectar tanto? Él era relajado y canchero, hasta que intentó serlo con Julian.

- ¿Así como?

- Libre, descontracturado, no se como definirlo.

- Eso es… un buen cumplido.

Caminan un par de metros más hasta que no aguantan el frío en sus caras, el morocho enreda su brazo con el del contrario para tirarlo hacia el primer café que ve. Con una fachada clásica y pintoresca, no parece estar lleno de gente más que un par de mesas ocupadas por personas mayores y algunas parejas, el ambiente es tranquilo y, más importante aún, cálido. Aún con sus brazos entrelazados, caminan hasta una mesa cercana al mostrador.

- Te juro que no siento los dedos, me acostumbre al calor de Madrid y no me traje ni siquiera guantes.- Enzo es veloz y toma sus manos entre las suyas, frotandolas sin pensar mucho en el gesto.- Eso se siente mejor.

- ¡Hi!- Una mujer mayor se aparece frente a ellos, usando delantal y con un anotador en sus manos.

- Ah, hola.  

- En inglés Enzo.

- Entonces pedí vos.- Pareciendo un niño, enfurruñado hace un movimiento de hombros que a los ojos de Julian solo resulta adorable.

Después que la mujer se aleja, explicando que su pedido estará listo en 15 minutos, Julian lo mira con reproche.

- ¿No habías empezado con clases de inglés?

- Si, hace ya como dos meses.

- ¿Entonces? Podrías haber practicado con la señora.

- Vos hablas mucho mejor que yo, me da vergüenza.

- ¿Desde cuando tan vergonzoso Enzo?

- Mhm.. ¿Qué pediste entonces?

Ante el cambio obvio de tema, Julia solo puede reír. Ambos se ponen al día, aunque hablen diariamente, siempre tienen cosas sobre las que charlar, como la reciente frustración que atraviesa a Enzo con su club.

- Here are your order guys.

Una bandeja aparece frente a ellos, con sus cafés y un croissant para cada uno, lo extraño en su pedido es una porción de torta red velvet decorada con crema y corazones que Julián definitivamente no pidió. Viendo que Enzo la observa con alegría  y tenedor en mano, se apresura a hablar con la mujer mientras con su mano toma la de su amigo, sosteniéndolo al conocer sus intenciones.

- Um,  sorry but I didn't order the cake.  

- Don't worry, we're giving them away for the special date!

-  Sorry?- Aprovechando la distracción de su amigo, Enzo comienza a degustar la porción hasta que reconoce una de las palabras.

- Valentine's Day! For you and your boyfriend, enjoy it!- Se aleja, dejando a dos chicos sonrojados al entender la situación.

- ¿Novios? O yo entendí mal.

- Ella solo lo asumió, regalo especial por san valentín.

- Bueno… Mucha gente lo hace.- Tomando un sorbo de su café, Enzo no aparta los ojos de él, casi como desafiando a que niegue tal hecho.  

- ¿Tan seguro?

- He leído un par de cosas al respecto.

- Y mhm… ¿Qué te parecieron?

Se siente cálido, por el café rústico, la música lenta y la presencia del chico frente a él.

- Interesantes, entretenidas, tenían sentido. Algo representativas si se me permite ser sincero.- Las palabras lo abrazan, haciéndolo sentir de una manera inexplicable y al mismo tiempo generando mariposas en su estómago. Los últimos meses siempre presentes en su mente, las separaciones, los mensajes diarios, las videollamadas en las noches solitarias o cuando los niños estaban de visita, el viaje en jet improvisado a Madrid, el fin de semana libre en Londres.- ¿Sabías que leyeron las cartas sobre nosotros? En eso han acertado muchas cosas.

- ¿Hasta ese punto?- Es un poco, inquietante, por decirlo de alguna forma.Pero si eso los involucra a ambos bueno, no tiene muchas quejas al respecto.

- Si, incluso el universo tiene grandes planes para nosotros, y no hay otra manera en la que quiera terminar mi vida.

- Estás muy poético en este último tiempo.

- El amor me inspira, aún más cuando aprendí a vivirlo sin querer crear una imagen que no era yo, al menos no lo soy más.

- ¿Descubriste tu lado homosexual?

- Aprendí del mejor- Un movimiento de cejas divertido, él rueda los ojos, la tensión de sus sentimientos siendo apaciguada, pero palpitando en sus corazones.

La luz del día empieza a atenuarse, la tarde apagándose para dar lugar a la oscuridad de la noche, la misma mujer de antes vuelve a presentarse para traerles la cuenta.

- Everything went well? It looks like it was a nice date.

- It was a very special date, thank you.

- ¡Eso lo entendí!

La sonrisa gigante de Enzo, junto a la efusividad con la que lo rodea con un brazo mientras salen del lugar, es suficiente para hacer feliz al castaño. Afuera el clima es extraño, es de noche aunque sean las seis de la tarde, una llovizna cae y contra la luz de las farolas parece nieve. Queriendo aprovechar su escapada a Londres, caminan hasta volver al auto para poder acercarse hasta el emblemático Big Ben, riéndose al camuflarse entre los turistas mientras caminan por el puente de Westminster, abrigados hasta el cuello y con bufandas que cubren partes de sus rostros. Julian, sin esperarlo, ve como el morocho saca de su cartera una cámara analógica.

- ¿Y eso?

- Para tener un recuerdo nuestro, todavía tiene el primer rollo, solo saque unas fotos a los nenes con el gato y un par de paisajes, nada más.

- ¿De dónde la sacaste? No creo que sea nueva.

- Me acordé que en casa había una y le pedí a mamá que la traiga para navidad, fui a un lugar de fotos acá y me vendieron algunos rollos.- Sentir ternura por un chico de 24 años puede parecer extraño, pero no lo es para el corazón de Julian.

- ¿Queres que nos saquemos una foto? Podemos pedirle a alguien así ya sabemos que sale bien.

- No me importa gastar fotos en vos Julian.

- Bueno, pregunta a alguien rápido que por cada minuto parece que bajan dos grados.- Riendo por su molestia se adelanta un paso para darle un abrazo, apretando con fuerza sus brazos alrededor de su cintura y levantando unos centímetros al chico, demostrando su efusividad.- Sos lo más tierno del mundo Julián Álvarez.- Este último, llevado por la impulsividad que Enzo le contagia siempre y por sentirse rodeado de amor, deja un beso en su mejilla, posando por más segundos de lo normal sus labios sobre su piel.- Pregúntale a esas adolescentes, seguro puedan sacar una buena foto.

Un poco aturdido y con su inglés acentuado, le pide a una de las chicas el favor, volviendo al lado del castaño para posar abrazados frente a la postal que son el Big Ben y el London Eye de fondo.

- ¡What a beautiful couple! They look so cute on camera.

El agarre entre sus cuerpos se refuerza al ambos entender que, otra vez, los confunden con una pareja. Julián, viendo como la chica está por apretar el botón para sacar una segunda foto, acomoda su mano en la mandíbula de Enzo y acerca su cara para besarlo en el cachete, logrando una cara de sorpresa plasmada en la fotografía. El grupo de amigas parecen encantadas con ellos, y al devolver su cámara les vuelven a comentar lo lindos que son, despidiéndose y deseándoles suerte.

– ¿Y eso por qué?

Frente a él, la cara de Enzo solo muestra sorpresa e ingenuidad, no pudiendo transitar otra emoción hasta oír su palabra, con las luces perdiéndose en el cielo negro que hay dentro de sus ojos, entiende que no puede seguir su vida temiendo a las consecuencias, teniendo la persona que lo hace sentir seguro parada frente a él orando por migajas de su amor.

- Porque me haces feliz, y quiero hacerte feliz también.

- Tu amor lo logra, todo lo que sos, en realidad. Dios mío Julian Alvarez.

- ¿Qué pasa Enzo Fernandez?… ¡No, espera! ¡Enzo!

Enzo es un hombre débil a los ojitos marrones que frente a él pestañean, tomando impulsivamente de su cintura lo abraza y gira con él en el aire.

- ¿Qué tanto tengo que esperar para besarte?

- Creo que este es un buen momento.

El frío de sus labios es cubierto por la calidez de un beso esperado y ansiado, el temblor de sus propias manos deja de importar cuando las enreda detrás de su nuca, él mismo siendo envuelto por brazos fuertes que lo sostienen sin querer dejarlo ir, nunca más. Sus corazones laten desbocados, alimentados de adrenalina y nervios, siendo recompensados con la alegría inmensa de conectarse después de tanto tiempo esperando. Ante una rafaga de viento, salen un poco de la nube a la que subieron, siendo más conscientes ahora del aliento del otro sobre sus labios, el agarre de sus cuerpos y la cercanía de sus rostros. Enzo aprieta su rostro para dejar otro beso antes de finalmente separarse, pero solo un poco.

- Sos como la luna en mi vida Juli, me ayudas a transformar mi energía y encontrar mi mejor versión.

- Vos serías el sol en la mía entonces.

- ¿Caliente?

- Aventurero, cálido…-Muerde su labio inferior, fallando al intentar contener su sonrisa ante la felicidad que irradia el morocho, quien no deja de acariciar su cachetes.- Una energía arrasadora que sabe conectar y balancearse conmigo.

- Se siente raro, hablarlo en voz alta.

- ¿Hace cuanto…? 

Sin prestar atención a la gente caminando a su alrededor, y abrazados sin alejarse más que para acomodarse mejor, comienzan a recorrer el puente sin apuro, disfrutando del momento. Sus brazos enredados, ahora también sus dedos, mantienen sus cuerpos y corazones cálidos. La cabeza de Julian recostada contra el hombro del más alto, felices de por fin tener estos pequeños detalles entre ellos.

- Siempre.-La voz de Enzo es suave, como si estuviera contándole un cuento para dormir a sus hijos.- Con el tiempo fue mutando a un amor diferente, volviéndose más arraigado, era como una adoración que comenzó a doler, no me era suficiente con ser solo amigos.

- Yo no lo entendía, fue el año pasado, en unas de las fechas fifas, cuando caí en cuenta de que ya no era lo mismo.

Los procesos no fueron iguales, ni las experiencias parecidas, pero los sentimientos sí lo eran. 

El viaje en auto de regreso no cambia demasiado, pero a la vez, hay detalles que la cabeza de Enzo no puede dejar pasar. La mano de Julian sobre uno de sus muslos lo enloquece, en especial por la timidez con la que lo miró, como pidiendo permiso, antes de apoyar su mano ahí.

-  Espero que sepas que no van a pasar más de dos semanas antes de que yo vuelva a verte en Madrid.

- ¿Y los partidos? No seas loco.

- Como si tuviéramos una competencia importante hasta el mundial de clubes, para lo que faltan meses, solo te lo voy anticipando.

- Yo encantado con la idea, pero tenemos que saber coordinar, no podemos viajar cuando se nos cante.

En la mente de Enzo, solo planea tener algunos viajes más a Madrid hasta que ya no tenga que viajar más, instalándose definitivamente. Por ahora, puede disfrutar del frío inglés envuelto en las sábanas de su cama con una cabeza enrulada escondida en su cuello.

Notes:

¡Hola!

 

Este proyecto comenzó porque se me ocurren minis ideas o momentos que no son demasiado elaborados para crear una gran historia, pero si pequeños os que voy a subir acá.
Cada capítulo es una historia diferente, a veces en universos diferentes y a veces no, lo único que queda igual es la pareja en cuestión.. Espero este primer capitulo les haya gustado, nos vemos en el próximo que será sobre el después de la caravana, que nada tiene que ver con este.

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