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No Puedo Pelear I (2 Corazones x 1 Canción de Amor)

Summary:

¿Cómo sabes que un momento podría durar toda una vida? Ella no lo sabía. Ella sólo sabía que simplemente había una sola palabra para expresar la maravilla que she había experimentado esa mañana en su primer día de su último año en la secundaria. Era septiembre de 1984 y tenía frente a sus ojos una visión.

O

Nicole Haught se enamora de Waverly Earp en 1984 al ritmo de REO Speedwagon y todo lo demás desde ahí es como tener un pedazo de cielo en el infierno.
No hay maldición ni Revenants pero algo muy parecido. Y tiene música.

http://stuckinapatriarchalbullshitland.tumblr.com/post/170813717173/i-cant-fight-2-hearts-x-a-love-song-i-no-puedo (cover P1)

https://open.spotify.com/user/marite1982/playlist/719KiVbgmfZUaea4fYFvSJ (Soundtrack P1)
No me pertenece nada.

Notes:

¿Qué puedo decir de esta historia Que no es un mixtape pero sí nació de la música y me ha tenido un poco loca desde el capítulo uno. Es una serie de la que ya estoy escribiendo la segunda parte y que publicaré todos los lunes.
Para mis lectoras/es que les ha gustado Ser Suficiente, esto viene más recargado. La historia está terminada. Todos los errores son míos.

Temas musicales del Capítulo Uno:
Nicole Haught - Favoritos
Tema: I Can't Fight This Feeling (REO Speedwagon)
Disco: Wheels Are Turnin' (1984)
Tema: Help! (The Beatles)
Disco: Help!/I'm Down (1965)

(See the end of the work for more notes.)

Chapter 1: Como el Mar

Chapter Text

¿Cómo sabes que un momento podría durar toda una vida? Ella no lo sabía. Sólo sabía que

Simplemente había una sola palabra para expresar la maravilla que había experimentado esa mañana en su primer día de su último año en la secundaria. Era septiembre de 1984 y tenía frente a sus ojos una visión. Era la primera palabra que se le vino a la mente a Nicole Haught cuando vio a la chica vestida con pantalones de mezclilla azul, una blusa floreada de color pastel y un sombrero en su cabeza que se había quitado cuando se presentó a la clase, había saludado. Su cabello largo y castaño estaba atado en una trenza y cuando la niña abrió la boca para hablar, todo su mundo se detuvo.

- Lo siento señora Lucado - la muchacha expresó con pesar pero intentó una sonrisa amable - No quise llegar tan tarde pero mi hermana....

- Señorita Earp, ¿No es así? - la mujer rubia preguntó sentada en frente a la mesa espetó con un dejo de fastidio que simuló con los dientes apretados cuando vio el asentimiento de la niña.

- Sí señora - ella respondió con suavidad - Waverly Earp.

 

Waverly Earp. Waverly Earp. Waverly Earp... era un bello y curioso nombre para una chica tan hermosa pensó Nicole. Ella estaba sentada en la sala clases, aburrida de su vida pensando en ese año. Uno que debió haber completado mucho antes que ahora pero había sido imposible para ella hacerlo. Su padre se había muerto tres años atrás. Fue asesinado y era adjunto de policía de la ciudad de Purgatory. Desde entonces, Nicole y su familia se habían quedado estancados por todo ese tiempo. Norman Haught era el único sostén de la familia y sin él, Nicole y su hermana mayor Hayley, habían tenido que dejar la escuela y ponerse a trabajar. Nicole lo hizo siendo mano de rancho en la casa del jefe de su padre, el Sheriff Randy Nedley y Hayley había conseguido un trabajo de asistente personal del juez Cryderman.

Nicole tenía dieciséis años en ese tiempo y ahora a los diecinueve, era la alumna más vieja de la clase de la profesora Jeannie Lucado. La pelirroja no tenía intenciones de volver a la escuela. Se había adaptado al trabajo de campo y era buena en ello, pero su madre decidió que sus hijas tenían que terminar la educación secundaria y como Nicole quería entrar a la academia de policía después de graduarse, sabía que tenía que terminar sus estudios.

Así que ahí estaba. Sentada sola en la última fila de la clase de inglés y babeando por la chica nueva que, para la suerte y la desgracia de la pelirroja, tuvo que sentarse justo en el único asiento desocupado de toda la clase. Al lado del suyo.

Nicole ni siquiera había escuchado a la profesora Lucado anunciar a la nueva alumna de la escuela secundaria de Purgatory, como tampoco escuchó decirle a la misma chica que podía sentarse junto a ella. Nicole. La pelirroja sólo vio como si fuera una cámara lenta mientras Waverly Earp se acercaba a su lugar pidiendo permiso para sentarse en la silla que estaba vacante.

- Eh... umm... sí... - Nicole suspiró con las mejillas enrojecidas tratando de no mirar a nadie a su alrededor. Se hizo a un lado y juntó las cosas que tenía apoyadas en la otra silla y trató de poner una distancia segura con la otra chica. Ella podía oír los murmullos de risitas a su alrededor pero sus oídos sólo podía enfocarse en la suave voz de Waverly Earp que le daba las gracias con una sonrisa radiante.

Nicole sólo pudo asentir y poner toda su atención en el cuaderno en blanco que tenía enfrente y que permaneció en blanco hasta que sonó la alarma del término de la clase.

Se había quedado como una estatua durante toda la hora de inglés cuando por fin había logrado salir de su aturdimiento y se volteó para enfrentar a su nuevo flechazo, la pequeña morena ya no estaba a su lado.

- Genial - murmuró con pesar para sí misma - Ahora creerá que yo soy un bicho raro....

 

Nicole trató de no pensar en la chica nueva. Después de su clase de inglés decidió ir a su casillero para sacar su Walkman Sanyo MGR59, su reproductor de música que se había comprado con el primer sueldo que ganó trabajando en el rancho Nedley. Ella recordó que una de sus bandas favoritas aparte de The Beatles era REO Speedwagon y también sacó su cassette Wheels Are Turnin' y lo puso en el reproductor. Era la nueva música de su segundo grupo favorito y encendió la cinta en obviamente, su canción favorita.

Tarareó para sí misma I can't fight this feeling mientras recogía sus cuadernos para la clase siguiente de historia universal, sin percatarse que había comenzado a cantar el coro de la canción en voz alta y que su voz había atraído a la única persona en la que ella no quería pensar.

Waverly Earp.

- Tienes una voz muy bonita - Waverly se acercó a la chica pelirroja luego de mirarla desde lejos. La chica frente a su casillero en el pasillo de la escuela lucía muy linda, vestida con pantalones vaqueros desgastados, zapatillas John Smith Súper Stars azules, una camisa de franela a cuadros de un color celeste deslavado, chaqueta de mezclilla y gorro jockey negro puesto al revés. A Waverly le había llamado la atención su cabello pelirrojo, no lo tenía demasiado largo, apenas le rozaba los hombros pero le enmarcaba la cara de una manera muy especial. Ella recordó la timidez de la chica cuando se sentó a su lado en la clase de la señora Lucado y decidió que si iba a pasar sus clases siendo su compañera de pupitre entonces iba a hacerlo con todas las de la ley. Waverly ni siquiera sabía su nombre y eso tenía que remediarlo.

Fue con esa meta en mente que se acercó a los casilleros en el amplio pasillo de paredes blancas y se detuvo a pocos pasos de la chica más alta luego de que la escuchó cantar. Reconoció a REO Speedwagon de inmediato porque la canción I can't fight this feeling era la favorita de su tío Curtis. Ella suspiró. No era su música preferida, a ella le gustaba la música femenina, Janis Joplin, Joan Jett, ese tipo de música era la que estaba en su walkman Sony WM-EX17 y la escuchaba siempre a todo volumen en su habitación después de regresar de la escuela en la antigua casa donde vivía con su familia en la gran ciudad. Su madre se había marchado de casa cuando ella tenía cuatro años y se quedó huérfana de padre por un accidente de tránsito a los seis años junto a sus hermanas Willa y Wynonna.

Willa tenía dieciséis años en ese tiempo y Wynonna tenía doce. Ellas vivieron con sus tíos Gus y Curtis McCready en la gran ciudad hasta que Willa decidió emanciparse y dejar la casa un año después de la muerte de su padre Ward Earp.

Waverly decidió no pensar en la pelea monumental entre sus tíos y Willa cuando ella decidió marcharse. Años más tarde, su tío Curtis había recibido una invitación de su amigo Shorty para vivir una vida tranquila lejos del estrés de la cuidad en el pueblo de Purgatory de dónde Curtis era originario y la pequeña familia ahora de cuatro se marchó con camas y petacas lejos del caos y los malos recuerdos.

Ni Waverly ni Wynonna extrañarían nada de su antigua vida, así que ambas decidieron tiempo después que querían empezar de nuevo.

Waverly tenía quince años pero su mentalidad era la de un genio y había logrado saltarse tres años de escolaridad seguidos, consiguiendo convalidar sus estudios hasta el onceavo grado antes de mudarse, por lo que no le fue difícil integrarse al doceavo grado del mismo en la secundaria de Purgatory. Por tal motivo, había llegado a la clase de último año siendo la alumna más joven dentro de sus compañeros y había llamado la atención de todos. Especialmente la de los chicos.

Sin embargo ella no le había hecho caso nadie excepto a la chica que por órdenes de Lucado, iba a ser su compañera de pupitre. Cuando llegó con su mochila negra y floreada hasta la mesa que le habían asignado se presentó a la chica pelirroja que tenía la vista pegada en su cuaderno y no la miraba.

- ¿Puedo sentarme a tu lado? - ella preguntó con una sonrisa amable - La señora Lucado....

- Eh... umm... sí... - Waverly escuchó a su compañera responder con la voz entrecortada y tímida. Tuvo que aguantar una risa al ver las mejillas de la pelirroja rojas como un tomate y esperó pacientemente que la otra chica desocupara de sus pertenencias, una desgastada mochila negra de jeans, del asiento que le habían asignado.

La morena trató de presentarse ante la chica, pero se dio cuenta que no iba sacar nada de eso. La niña había permanecido en silencio mirando su cuaderno durante toda la clase a pesar que Waverly nunca la vio tomar notas o escribir algo en él. Los pequeños vistazos que había logrado darle de reojo le dieron cuenta que parecía un poco mayor para estar todavía en la secundaria. Tenía muchas ganas de saber su nombre pero cuando se había decidido abrir la boca, el timbre de salida resonó en toda la sala y ya no pudo hacerlo

Waverly tomó sus cosas apresuradamente dejando a su nueva compañera en el mismo lugar y con la misma expresión apagada que había tenido durante toda la clase.

Y no quería dejarlo así.

Por eso decidió recorrer la escuela buscando a la chica más alta y supo que la encontraría en el único lugar al que todo el alumnado tenía que ir más de una vez durante el día. Los casilleros.

Ella esperó al principio de la fila de casilleros por un tiempo para ver si podía encontrar a su compañera y bingo, la encontró a dos puestos más lejos de su propio casillero, con las manos dentro del habitáculo de metal rojizo, con auriculares en los oídos y tarareando una canción de REO Speedwagon.

Se acercó a ella con cautela y apoyó su hombro en el casillero cerrado al lado de la pelirroja.

- Tienes una voz muy bonita - ella espetó en voz alta y se sobresaltó cuando se dio cuenta que su aparición repentina había asustado mucho a la chica más alta. La vio maldecir en voz alta a punto de dejar caer de sus manos el reproductor de música.

Waverly se acercó a ella y cogió el aparato electrónico antes de que cayera al suelo de mármol y se disculpó efusivamente con la niña pelirroja que parecía que se había corrido una maratón. Respiraba con dificultad y tenía la cara completamente sonrojada mientras miraba a todas partes menos a ella.

- No... No te preocupes... - Nicole trató de sonreír sin éxito aun tratando de recobrar el aliento - Yo... umm... yo no... No te escuché... lo siento.... Wave... Waverly Earp.

Waverly sonrió encantada al oír el tartamudeo de Nicole. Nunca había conocido a una chica tan tímida y le pareció entrañable verla rascándose la parte de atrás de su cuello mientras luchaba por mirarla a los ojos. La morena trató de jugar frío.

- Sí, esa soy yo - sonrió con emoción - ¿Y tú? No alcancé a oír tu nombre.

- ¿Yo? - la otra niña preguntó con la voz ronca que luego se aclaró - Yo... eh... Nicole. Nicole Haught.

- Encantada de conocerte - Waverly alzó su mano derecha y tomó con delicadeza la otra un poco más grande de dedos delgados y elegantes que temblaban un poco. El apretón fue reconfortante pero corto y ambas chicas sonrieron con un dejo de nerviosismo luego de saludarse.

La morena supo que no iba a conseguir mucha charla de su compañera si no la iniciaba primero y se concentró en la música que todavía salía de los auriculares que Nicole tenía alrededor de su cuello.

- Entonces, ¿Eres fan de REO Speedwagon? - ella preguntó sin dejar de sonreír al ver a la otra chica tragar con nerviosismo y volver a sonrojarse. Nicole asintió con frenesí y miró a la morena.

- Me encantan, ten... tengo toda su música y este es el nuevo álbum así que... - se encogió de hombre forzándose a reinar sobre su timidez - ¿También te gusta?

- No demasiado - Waverly admitió con un suspiro - Pero es la música favorita de mi tío Curtis así que también me conozco sus álbumes, igual que los de Journey, Creedence, incluso Europe.

- ¿The Beatles? - Nicole preguntó con suerte y casi se entristeció cuando vio a Waverly negar con la cabeza.

- No boys bands - ella respondió con una risa - Chicas, sólo chicas. Janis Joplin, Joan Jett, Cindy Lauper, a veces Madonna - se rió más fuerte cuando vio a Nicole hacer una mueca - Lo sé, por eso dije, a veces Madonna.

- Qué bueno - Nicole sonrió. Estaba orgullosa de no tartamudear demasiado delante de la pequeña morena, se dio cuenta que ya estaba agarrando confianza pero justo cuando le iba a preguntar si quería pasar el siguiente receso a su lado, el timbre de la siguiente clase sonó en los pasillos y todo el coraje que había reunido la dejó de golpe.

- Oh fudge - Waverly se lamentó con un dejo de tristeza - Se acabó el tiempo, tengo que entrar a mi próxima clase. ¿Qué tal si…?

- ¿Waverly Earp? - una voz conocida irrumpió la pregunta de la morena y las dos chicas se encontraron de lleno con otra chica, una rubia un poco más baja que Nicole pero más alta que Waverly que estaba buscando a la morena. Cuando ella se fijó en la chica pelirroja se animó.

- ¡Nicole! - ella exclamó encantada - No sabía qu te iba a encontrar aquí. Estás haciendo buenas migas con la chica nueva por lo que veo, eso es genial.

Chrissy Nedley era la única hija del Sheriff Randy Nedley y conocía a Nicole desde siempre. Ella tenía la misma edad que Waverly pero estaba en el curso que le correspondía, a pesar de que se destacaba porque era miembro del centro de alumnos de la clase intermedia y su deber era guiar a los nuevos alumnos dentro del establecimiento. Por eso motivo estaba buscando a Waverly Earp, se le había dado la asignación de llevarla a su siguiente clase, por lo que fue una sorpresa para ella ver a la chica nueva charlando tan animadamente con la ayudante de rancho de su padre. Chrissy conocía bien a Nicole y sabía que su eterna timidez siempre le impedía entablar una comunicación adecuada con el resto de la gente. Se dio cuenta de ello desde el primer día que la conoció y luego la vio trabajando en el rancho de su familia. Se mantenía todo el tiempo para sí misma, hablaba lo justo y necesario y siempre tenía auriculares en los oídos. La chica no parecía tener otro hobby más que la música, los gatos y los caballos. Ah, y leer. Era una ávida lectora y una excelente oyente.

- Hola Chrissy - Nicole saludó con una sonrisa apretada y las manos en los bolsillos. Era consciente que tenía que irse a su siguiente clase pero parecía que no podía despegar los pies del suelo. Ella no quería irse sin saber lo que Waverly tenía pensado preguntarle.

Para su eterna desgracia, Chrissy ya estaba charlando con la pequeña morena y fue ella quien se despidió al final.

- Lamento no poder seguir charlando pero me tengo que ir - Waverly se despidió - ¿No vemos a la hora de salida? ¿Me esperarías?

Nicole sólo pudo asentir con vehemencia y la cara sonrojada. Sonrió con su molesta timidez cuando vio a Waverly sonreírle de vuelta y su corazón casi se saltó un latido cuando se dio cuenta que la otra chica se acercaba y se ponía de puntillas para plantar un suave beso en su mejilla derecha.

- Entonces nos veremos más tarde, en este mismo lugar ¿Está bien? - Waverly sonrió cuando una vez más todo lo que recibió fue un asentimiento de cabeza vehemente. Se dejó arrastrar por Chrissy Nedley lejos de los casilleros y lejos de Nicole y no pudo evitar echar una última mirada a la chica pelirroja que vio de pie como una estatua frente a su casillero con el rostro sonrojado, una expresión en blanco y la mano cubriendo el lugar de su rostro donde la había besado.

- Sí... - ella pensó - Este iba a ser un año muy interesante.

 

Cuando Nicole había conseguido salir de su aturdimiento se dio cuenta que ya se había perdido quince minutos de la clase de historia universal. Ella sabía que el profesor Holliday iba a tener su cabeza, pero el extraño maestro con pinta de vaquero antiguo del siglo diecinueve tenía buen corazón y no se quejaba demasiado con los atrasos de los alumnos.

Y Nicole nunca se había atrasado en su clase antes. Mascullando una excusa en voz baja, Nicole se dirigió por el pasillo de los casilleros hasta el salón del segundo piso donde el profesor Holliday impartía su clase. Golpeó tres veces con suavidad pero con el puño firme y esperó a recibir la orden de entrar. Nicole entró al salón con la cabeza gacha y se disculpó por la tardanza.

- Señorita Haught - él espetó con un dejo de sonrisa pero su voz seria - Se ha perdido quince minutos de mi clase, ¿Podría explicar qué ha sucedido? ¿Está todo bien?

- Lo siento... señor Holliday - ella luchó por evitar su tartamudeo mirando a sus zapatillas - Yo me quedé atascada con... con la chica nueva... ella estaba perdida y... umm yo traté....

- ¿Waverly Earp? - él le preguntó alzando una ceja y sonrió tras su poblado bigote cuando vio a la joven pelirroja asentir - Oh lo comprendo, ella ha sido una gran inclusión a esta escuela y ya he tenido la dicha de hablar con su hermana. Esas chicas han sido toda una sorpresa.

Henry Holliday miró a Nicole todavía de pie en la puerta, sonrojada hasta las orejas y se apiadó de ella.

- Regrese a su lugar, señorita Haught - él mandó en tono serio y vio a la otra chica casi tropezar con sus pies al llegar a la última fila. Se escucharon algunas risitas alrededor pero fueron silenciadas por Holliday cuando empezaron los siguientes quince minutos restantes de su clase de historia. El tema sobre la vida de los grandes forajidos del viejo oeste era largo y pesado, pero se hacía interesante por la manera en la que el profesor impartía los relatos de los personajes.

- ¿Ustedes sabían que Billy The Kid era un gran jugador de croquet? Él hubiera sido un gran oponente si....

Nicole trató de poner atención a la clase de Holliday pero no tenía cabeza para pensar en ladrones vestidos de vaqueros o antiguas maldiciones. Ella todavía no se recuperaba del shock que le había provocado el beso de Waverly y todavía podía sentir su mejilla quemada en el lugar donde se habían posado los suaves labios de la pequeña morena.

Trató de recordar la charla que habían tenido antes del beso y se maldijo por lo bajo al recordar que había hecho un caos de sí misma por culpa de su tartamudeo.

Nicole odiaba ser tan tímida. Ella no recordaba ser tan tímida cuando era más pequeña, pero luego de la muerte de su padre todo cambió. Su muerte la dejó convertida en una chica retraída, tímida y nerviosa a la que le tiritaban las manos cuando estaba bajo mucha tensión y tartamudeaba si tenía que hablar en voz alta delante de mucha gente.

No eran buenos rasgos si estabas en la escuela. Nicole a menudo sufría de acoso por diferentes razones. Porque era muy alta, porque tartamudeaba, porque era la más vieja de la clase del último año e incluso algunos se burlaban de ella porque su papá había muerto. La primera vez que ocurrió fue después de una discusión que ella había tenido con Stephanie Jones y sus compinches. Jones era la presidenta del centro de alumnos mayores de la escuela secundaria y salía con el capitán del equipo de Hockey de los Blue Devils, Pete York. Era la típica chica popular que le gustaba tener toda la atención de las personas que la rodeaban y meterse con los bichos raros, los nerds, y los perdedores como ella llamaba al alumnado menos popular de la escuela.

Y Nicole estaba en la última clasificación. A ella le gustaban los deportes pero nunca tuvo suerte con el entrenador Xavier Dolls. Había rechazado su primera oportunidad antes de lo que lo que ocurrió con su padre, porque él no admitía chicas en el equipo. El hockey de por sí era un deporte violento y los niños que jugaban debían tener una complexión mediana para entrar al equipo. La fuerza era lo que le faltaba a Nicole a pesar de que tenía la destreza. Ella todavía seguía en proceso de crecimiento y no fue suficiente para Dolls permitirle entrar al equipo.

Así que los deportes estaban vetados para ella en la escuela por lo que estaba etiquetada como perdedora.

Cuando se encontró con Stephanie Jones no se dio cuenta al principio. Sólo supo que había chocado contra otra persona cuando los auriculares que tenía en las orejas desaparecieron y los libros que llevaba en las manos se cayeron al suelo con estrépito.

- Mira por donde caminas, sasquatch - una voz femenina se burló con sorna y Nicole se vio rodeada por la chica rubia y sus amigos. Las chicas eran todas del equipo de porristas y los chicos pertenecían al equipo de hockey. Las chaquetas azules eran inconfundibles. - Porque estorbas, perdedora.

- Lo... siento... - Nicole se apresuró a recoger sus cosas sin percatarse del gesto que le había hecho Jones a su amiga Britanny. La morena vestida con el uniforme blanco de porristas asintió con una sonrisa y se acercó hasta donde Nicole seguía recogiendo sus libros y la golpeó dos veces en el costado con el pie. Había sido un golpe tan fuerte que la hizo caer de bruces al suelo con un gemido obligándola a soltar todos los libros y papeles que había conseguido recoger.

- Oh pobrecita - la rubia se lamentó con sarcasmo - Nos quedamos sin aliento, ¿No freaky? ¿Vas a llamar a tu papá para que venga a rescatarte? Oh no espera, tu papá está muerto ¿No? Tendrás que llamar a su fantas-

- ¡Cállate...! - Nicole estaba furiosa. Ella todavía no se recuperaba de la muerte de su progenitor y oír hablar a esa chica idiota de esa manera tan cruel había dejado a la pelirroja en el borde. La rabia había sobrepasado el dolor en el costado y no se dio cuenta cuando sus piernas la llevaron a abalanzarse contra la causante de su enfado, tampoco notó que su puño había volado directamente a la cara petulante de la rubia y la había dejado con un feo golpe en la comisura de la boca que sangró.

Cuando Stephanie vio la sangre gritó obscenidades hacía Nicole pero en ese momento había aparecido la profesora Lucado y se había dado cuenta del desastre cuando vio al grupo reunido en el pasillo de los casilleros.

- ¿Qué está sucediendo aquí? - ella preguntó con las manos en las caderas mirando a los chicos que estaban reunidos y que se quedaron mirándola con nerviosismo - ¿Qué ha pasado con su cara, señorita Jones?

- Fue Haught, señora Lucado - la rubia espetó mirando a Nicole con rabia - Está loca, ella me atacó sin ninguna razón - ella miró a sus amigos y todos asintieron al mismo tiempo.

Jeannie miró al grupo con el entrecejo fruncido y a Nicole que todavía permanecía de pie, con el puño apretado y la cara roja de rabia y vergüenza.

- ¿Señorita Haught? - Lucado preguntó a Nicole su versión de los hechos y suspiró cuando se dio cuenta que no recibiría una respuesta directa de la otra chica. Cuando se fijó en su mano derecha notó que la tenía enrojecida y supo que no necesitaba más explicación.

- Lleven a la señorita Jones a la enfermería - la rubia más grande ordenó al grupo que acompañaba a Stephanie. Miró a Nicole - Señorita Haught, usted viene conmigo a la oficina del director. Las agresiones físicas no están permitidas en esta escuela y usted sabe muy bien que ameritan una detención. Muévase.

Nicole no tuvo más remedio que aceptar su castigo y seguir a la maestra a la oficina del director Juan Carlo Brown. Él era un buen hombre pero detestaba la violencia y la solía castigar con más que una detención.

Cuando Lucado había llegado con Nicole a su oficina y le comentó al director lo sucedido, él quiso saber la versión de la pelirroja, pero Nicole no dijo ni una sola palabra por lo que el hombre se vio forzado a castigarla con una semana de detención y la obligación de ayudar a limpiar los pasillos de la escuela después de terminadas las clases de la mañana.

Desde entonces, Nicole decidió que no hablaría con nadie de la escuela y comenzó a sentarse sola en el último lugar del salón.

Ella no estaba acostumbrada a la interacción con otras personas, porque ni siquiera en casa ella hablaba demasiado con su madre.

Sarah Haught era enfermera, tenía turnos infernales en el  Hospital Northern Memorial y sólo veía a su hija menor en las noches cuando llegaba del trabajo. Veía aún menos a su hija mayor Hayley, porque el juez Cryderman la había mandado a trabajar con un juez amigo de él en la gran ciudad y se había tenido que ir de Purgatory. Ella volvía algunos fines de semana que tenía libres, si podía, pero mayormente hablaban por teléfono en las noches.

Y ese era el motivo por el cuál Nicole pasaba casi todo el día sola. Ya estaba más que acostumbrada a lavar su propia ropa, plancharla, cocinar para su mamá en las noches y llevársela a la cama las veces que se dormía en el sofá de su pequeña casa de dos ambientes después de beber varios tiros de whisky.

Nicole siempre trataba de esconder todas las botellas, pero siempre aparecían cuando ella menos lo esperaba. Y lo odiaba.

La bebida no era un problema demasiado común en la casa Haught pero cuando pasaba, Nicole y su madre solían tener unas feas discusiones. Sobre todo cuando Sarah quería más alcohol y Nicole se lo negaba.

- Sé que eres mayor de edad Nicky, pero todavía eres mi hija - ella estaba enojada, miraba a su hija con las manos en las caderas exigiendo la botella de alcohol - Regrésame mi whisky, Nicole. Lo quiero ahora.

- Lo siento mamá, pero ya has bebido demasiado - Nicole no estaba dispuesta a tolerar ver a su madre borracha una noche más - Estás cansada, tienes que ir a descansar. Yo te llevo-

- No soy una niña Nicole - la mujer morena se apartó de su hija con brusquedad y volvió enfrentarla - Necesito esa botella, devuélvemela. Sé que la has escondido, dámela ahora mismo.

- No - la pelirroja negó con la cabeza. Estaba nerviosa y muy angustiada por la discusión que tenía con su madre pero decidió que tenía que ser fuerte por ambas - No lo haré, mamá. Le prometí a papá que-

- ¡Él ya no está aquí! - Sarah gritó con rabia agarrando a Nicole del cuello de su camiseta - Tu padre está muerto Nicky, acéptalo. Él nos abandonó. De la misma manera que Hayley nos abandonó. No me importan las promesas. Yo quiero esa bebida. Me la merezco después de todo lo que he trabajado en ese hospital infernal.

Nicole escuchó la diatriba de su madre con el corazón encogido. Odiaba lo que el estrés y su adicción a la bebida causaban en ella, pero se tragó las lágrimas y no se dejó arrastrar por el veneno que salía de la boca de su madre.

- No me importa lo que digas mamá - ella le dijo con seriedad - Yo cumplo mis promesas y le he prometido a mi padre que te cuidaría no importa qué.

- Dios, a veces eres insoportable - Sarah se quejó sin darse cuenta que sus palabras lastimaban a la joven pelirroja - Tan parecida a él... - suspiró y se pasó una mano por el cabello liso con frustración y volvió a encarar a su hija - ¿Dónde lo has escondido? ¡Dímelo Nicole!

El silencio fue su única respuesta y eso no le cayó bien a Sarah. Empujó a su hija a un lado y fue la cocina a revolver todos los lugares donde Nicole podría haber escondido su preciado whisky. Ollas, sartenes, teteras. Servicio de cocina, bandejas, productos de limpieza, todo estaba tirado en el suelo y la cocina había quedado como si la hubiera arrasado un tornado, pero Sarah no encontró el whisky en ese lugar. El salón también había quedado desordenado y el comedor había perdido dos platos con comida recién servida en la mesa pero Sarah no encontraba la bebida. Ella sabía que no estaba en el baño ni en su habitación así que el único lugar posible dónde lo encontraría sería la habitación de su hija.

Cuando se dio cuenta de eso sus ojos se iluminaron y corrió al cuarto seguida de cerca por Nicole que le pedía a gritos que no entrase a su dormitorio.

Ella se adelantó a su madre y se paró delante del armario donde había escondido las botellas de licor. Nicole no había alcanzado a vaciarlas antes de que su madre llegara y tuvo que esconderlas en el único lugar que pensó, podrían estar lejos de las manos de su progenitora.

Craso error. Su madre ya se había dado cuenta y le estaba exigiendo que se apartara de su premio.

- Sal del camino o te obligaré, Nicole Haught - ella amenazó - Y no te gustará. Muévete.

- Mamá por favor... - Nicole estaba cansada. Demasiado cansada para seguir peleando con su madre - Te hace daño. Por favor... no más....

- Sal... De... mi... camino... - Sarah estaba cegada. Ella golpeó a su hija contra el armario de madera y la empujó lejos con tanta fuerza fuera de su camino, que no se dio cuenta que Nicole había caído con brusquedad hacía la mesa donde ella tenía sus libros y unas figuras de vidrio. El empujón la llevó a golpearse en las costillas y el vientre y arrasar con los pequeños animalitos de cristal que se acabaron incrustando en la piel de su estómago. Estalló en llanto llamando a su madre y pidiéndole ayuda, pero ella ya estaba bebiendo de la botella que había logrado agarrar del armario y se fue de la habitación dejando a su hija herida y hecha un mar de lágrimas.

- Eres una chica grande Nicole, no llores - ella dijo con brusquedad - Arréglatelas sola. Y no te olvides de limpiar la casa. La quiero toda limpia para cuando regrese esta noche, ¿está claro?

Nicole no respondió. Ella todavía trataba de recuperar el aliento después del ataque tan feroz que había recibido de su madre y el estómago le dolía como una perra. Cuando quitó su mano de ese lugar se dio cuenta que la tenía manchada con sangre. El cristal roto le había perforado la piel y tenía pequeños cortes que sangraban lentamente dejando una mancha roja alrededor de las heridas.

Cuando había conseguido moverse, Nicole se puso de pie y corrió al baño tratando de limpiarse las pequeñas heridas sangrantes lo mejor que pudo. Se las desinfectó con un poco de alcohol y tuvo que morder la camiseta que se había tenido que quitar para evitar hacer demasiado ruido y alertar a su madre con sus gemidos de dolor.

Luego de limpiar sus heridas y vendarlas con gasa y un apósito impermeable resistente al agua, se metió a la ducha y abrió el grifo de agua helada. Lloró abrazada a sus rodillas hasta que no pudo respirar y se cubrió con una toalla. Salió de la ducha después de quitarse el resto de la ropa mojada y volvió a vestirse con unos pantalones cortos de niño, una camiseta blanca y larga sin mangas con la imagen de Reo Speedwagon en fondo negro y se durmió sin darse cuenta que lo había hecho llorando casi toda la noche.

Desde ese altercado con su madre Nicole dejó de hablarle. Trataba de no meterse en su camino cuando estaba demasiado borracha, y siempre mantenía la casa limpia y la comida servida cuando su madre llegaba. Nicole a menudo comía encerrada en su habitación que también mantenía con llave por miedo a que su madre decidiera volver a atacarla.

Sarah nunca más lo hizo, pero tampoco volvió a hablar con su hija. Pero el drama de Nicole empeoró cuando llegó a casa una semana después de la pelea y su madre nunca volvió por la noche después del trabajo. La pelirroja no se dio cuenta hasta muy tarde al día siguiente que su madre se había marchado de la casa. La ropa que solía usar había desaparecido de su armario y sus joyas, perfumes y objetos personales también habían desaparecido.

Lo único que vio en la cama intacta que la misma Nicole había ordenado el día anterior, fue una carta con la letra desordenada de su madre avisándole que se marchaba.

Nicky,

“He decidido dejarte la vía libre. Desde que tu padre se fue y tu hermana también se marchó, yo ya no pude volver a ser igual. No pude ser mamá. No puedo ser para ti lo que quieres que sea. Sé que no estoy bien hija, por eso he decidido marcharme”. “Lamento hacerte pasar por esto, pero me voy sabiendo que eres mayor de edad y muy capaz de cuidar de ti misma.

Empezar de cero es lo mejor Nicky y a las dos nos hará bien”.

“No me busques”. “Cuida de ti misma”.

Mamá.

 

Nicole se quedó con la carta de su madre aferrada a sus manos temblorosas. Le costó su tiempo comprender que se había quedado sola y que iba a tener que arreglárselas por sí misma de ahora en adelante.

Su madre se había ido. La había abandonado igual que su hermana, igual que su padre. La única familia que le quedaba.

Estaba sola.

Por primera vez Nicole no lloró. Se alejó de la habitación de su madre y cerró la puerta con llave decidida a no abrirla nunca más. Se encerró en su habitación y se dedicó a escuchar el quinto álbum de estudio de The Beatles, Help! de 1965 a todo volumen durante toda la noche.

Al día siguiente apareció en la escuela como todas las mañanas y se apuntó al grupo de alumnos que almorzaba en la escuela. Nicole no tenía mucho dinero y su madre tampoco le había dejado nada, así que sabía que tendría que volver a pedir trabajo en el rancho Nedley. Trabajaría todos los días luego de salir de clases e incluso supo que tendría que hacerlo los fines de semana. Ella tenía que pagar el alquiler de la casa o buscarse un lugar más económico dónde vivir sino conseguía el dinero suficiente para pagar el alquiler y sus alimentos.

Entre el estudio y el trabajo no tenía mucho tiempo para nada, pero Nicole se dio el ánimo de seguir con su vida. Fue mucho mejor ahora que conocía a Waverly Earp. Había sido el único punto brillante de su vida solitaria y podría de nuevo después de clases.

La pelirroja la esperó con ansias a la salida de la clase de Holliday en los casilleros y se forzó a dejar su tartamudez de lado para atreverse a hablar más de dos frases con la  morena.

-  Nicole - la suave voz de Waverly sacó a la pelirroja de su ensimismamiento y trató de no demostrar su nerviosismo saludando a la otra chica con una sonrisa amable. - Yo no sabía si estarías aquí o no.

- Yo sí - Nicole asintió - Tú me pediste... umm... que te esperara y yo... aquí estoy.

Waverly sonrió de una manera tan hermosa que sus ojos se arrugaron formando dos curiosas medias lunas. El corazón de Nicole retumbó dentro de su pecho y no pudo evitar el suave suspiró que exhaló de sus labios. Estaba cayendo demasiado rápido por una chica que apenas conocía.

- ¿Me acompañarías al estacionamiento? - Waverly le preguntó sin dejar de sonreír - Se supone que tengo que esperar a mi hermana y sé que llegará tarde. Siempre lo hace.

- Si, cla... claro - se aclaró la garganta con el rostro sonrojado - Por supuesto....

Ambas chicas caminaron juntas por los pasillos de la escuela llamando la atención del resto de los alumnos que las veían pasar. Waverly llamaba la atención de los chicos porque era muy guapa y despertaba la atención de las chicas porque su carácter afable era encantador. Waverly Earp podría destronar a Stephanie Jones en ese sentido y por supuesto, eso era algo que llamaba la atención de la mayoría en la escuela secundaria.

Por esa misma razón muchos no entendían cómo la chica nueva estaba acompañada de la chica Haught. Todos sabían que era una marginada, buscapleitos y que no hablaba con nadie.

La misma Nicole podía oír los murmullos que hablaban de ello y eso la incomodaba, pero a Waverly parecían no afectarle en lo absoluto.

- Ellos pueden hablar - Waverly dijo en tono suave muy cerca de la oreja de la otra chica - Pero en realidad no saben nada. Déjalos que hablen, al final, nadie me puede prohibir estar con quien yo elija estar.

Nicole no podía negar que estaba sorprendida. Nunca había conocido a una chica tan inteligente y liberal como Waverly Earp y ese encanto y chispa que venían de ella en oleadas atraparon a la pelirroja igual que una mosca a una telaraña.

Waverly se llevó a Nicole al estacionamiento y esperó a su hermana a que fuera a buscarla. Sabía que llegaría en su moto preferida muy para el enojo eterno de Gus, pero la morena estaba acostumbrada. Le gustaba montar a Walker. Wynonna la había nombrado así por la marca de whisky Johnny Walker, su preferida. Waverly ponía los ojos en blanco cada vez que la morena más alta nombraba a su moto, pero también estaba acostumbrada a ver a Wynonna siendo Wynonna.

Nicole miraba a Waverly embelesada por la manera en la que el sol se reflejaba en su cabello. La morena se había desecho de la trenza que llegó luciendo en la mañana y ahora su cabello parecía mucho más hermoso que hace unas horas atrás.

Ella estaba tentada a preguntarle por qué se había dejado el cabello suelto y dejado su sombrero, pero Waverly se adelantó a sus deseos con una pregunta propia nada relacionada con lo que Nicole tenía en mente.

- ¿Y tú vives demasiado lejos, Nicole? - la voz encantadora volvió a aturdir la mente de la pelirroja. Negó con la cabeza para despejarse las telarañas mentales y respondió con un no en voz baja.

- Cerca - dijo ella tratando de no mirar a Waverly a los ojos - A tres cuadras de la escuela. Tengo... tengo una bicicleta.

- Eso es muy rad, Cole - Waverly estaba entusiasmada de saber más de su compañera, tanto que no se dio cuenta del apelativo con el que la había llamado pero que a Nicole le encantó oír de los labios de la otra chica.

- Me gusta - ella pensó en voz alta sin darse cuenta que en realidad había hablado - Cole...

- Oh... - Waverly se sonrojó cuando se dio cuenta de su desliz - No me di cuenta...

- Me gusta... es... umm... diferente - Nicole se sonrojó pero sonrió - Nadie... nadie me ha llamado así antes.

Nicole odiaba el apodo de Nicky porque le recordaba a su madre y a su hermana, ellas eran las únicas que la llamaban así. Su padre la llamaba pequeña Nicole como una broma por ser tan alta. Él también era muy alto así que había sacado esa parte de su anatomía de su padre.

- ¿En serio? - Waverly sonrió con confianza y se animó - Genial, entonces de ahora en adelante te llamaré Cole. ¿Está bien?

- Mucho - susurró con una sonrisa - Sí, me gusta. Ella se quedó mirando a la morena y se atrevió a preguntar.

- ¿Yo... yo puedo llamarte de otra manera también? - Nicole esperó nerviosa por una respuesta. Waverly la miraba con la sonrisa pegada en sus labios pero su expresión era atenta - O mejor... no. No tienes que-

- Waves - Waverly respondió sin dejar de mirar a la chica más alta - En casa me llaman Waves o Wave. Tú puedes hacerlo si quieres, acá nadie me ha llamado así aún.

- Waves - Nicole mencionó en voz alta con una sonrisa emocionada amando la forma que sonaba el nombre acortado de la otra chica - Olas, como el mar. Eres como el mar.... Nicole casi menciona que nunca había visto el mar antes. Jamás había salido de Purgatory y sabía que la única vez que lo haría sería para ir a la academia de policía.

- ¿Qué? - Waverly preguntó con sorpresa, no sabía si había escuchado bien la última frase de Nicole pero cuando le llamó la atención sobre ello Nicole la quedó mirando con extrañeza.

- ¿Qué? - Nicole preguntó al mismo tiempo sin entender, olvidándose que había dicho lo que le dijo a la morena.

- ¿Por qué soy como…?

Un bocinazo y un grito interrumpieron la pregunta de Waverly y era la segunda vez en el día. Ella lo odió igual que Nicole.

Ambas chicas se voltearon para ver llegar una motocicleta negra, muy linda. Era una Honda Magna VF 1100C V65. Era una motocicleta de las costosas último modelo y muy codiciada sobre todo por los chicos del equipo de hockey.

La llegada del vehículo de dos ruedas llamó la atención de los varones que circulaban por el estacionamiento y una expresión sorprendida colectiva siguió cuando todos se percataron de la mujer que conducía dicha motocicleta. Una chica alta, de cabello oscuro y salvaje vestida de pantalones de cuero negro,  botas de motorista, camiseta azul oscuro y una chaqueta de cuero con flecos que tenía un logotipo de banda motorista en la espalda. Los Banditos.

- Mueve ese culo a la motocicleta Waverly Earp - la morena llamó en voz alta sin importar la atención que había llamado hacia su persona - Gus nos está esperando.

- Llegas veinte minutos tarde Wynonna - Waverly suspiró con cansancio - Como siempre.

- Me retrasé - la morena de ojos claros se encogió de hombros - Ya me conoces, vamos.

- Espera - Waverly pidió - Me tengo que despedir de mi amiga. Wy, te presento a Nicole Haught. Ella es mi compañera en la clase de inglés. Nicole, esta es mi hermana Wynonna.

- ¿Haught? - la morena más grande se rió un poco - ¿En serio Haughtstuff?

- Sí... só... sólo Haught - Nicole se acercó con timidez a darle la mano a Wynonna. La morena más grande miró con extrañeza la mano que tenía adelante y luego se fijó en su hermana que la obligó a saludar a su amiga de vuelta - Eres un pollito, Haughtshot.

Waverly puso los ojos en blanco pero Nicole se atrevió a sonreír, aguantando el apretón feroz que estaba recibiendo de la otra chica. Fue un saludo breve pero había dejado la mano de la pelirroja enrojecida. Wynonna Earp era de complexión delgada pero tenía mucha fuerza y Nicole no podía negarlo.

- Te he complacido baby girl - Wynonna respondió a su hermana y se giró para agarrar el casco negro extra tenía en la moto y se lo lanzó a Waverly - Atrapa.

Waverly cogió con destreza el casco de seguridad negro ya habituada también a los desplantes de Wynonna. A su hermana le gustaba lucirse y era peor si tenía audiencia como la que estaba reunida en el estacionamiento. No era común ver en la escuela a mujeres conduciendo motocicletas tan masculinas y menos ver que tenían tanto carácter como el de Wynonna Earp.

- Nos vemos mañana Cole - Waverly se despidió de Nicole con otro beso en la mejilla y se puso el casco en la cabeza. Se sentó en la motocicleta de su hermana en la parte de atrás y bajó la visera antes de que Wynonna echara andar a Walker a velocidad moderada que aumentó un poco cuando la moto alcanzó la carretera.

- Demasiado lejos Waves... - Nicole murmuró para sí misma haciendo su camino hasta el lugar del estacionamiento donde tenía aparcada su bicicleta. Era una Orbea Furia de color azul de segunda mano que pertenecía a su hermana Hayley. Estaba gastada en los bordes del asiento y en la pintura y había tenido que parchar un par de veces la parte del centro para evitar enterrarse algún resorte en el trasero, pero por lo demás funcionaba. Nicole pedaleó hasta su casa pensando en Waverly Earp y su hermana Wynonna. Supo que ambas chicas parecían ser de dinero y suspiró con pesar sabiendo que ella misma estaba ahora demasiado lejos de la liga de su nueva amiga.

Su flechazo tendría que ser platónico. Se decidió. No podía arriesgar el corazón sabiendo que podría perderlo, pero mientras volvía a escuchar su canción favorita de Reo Speedwagon, Nicole se dio cuenta que no le importaría hacerlo.

Por Waverly Earp estaba dispuesta a perder el corazón y mucho más y el destino pronto la enfrentaría a esa nueva realidad.