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Y se quedó de pie ahí, mirando hacia el horizonte y escuchando nada más que el sonido de las olas. Una corriente de aire azotó contra él, haciendo ondular su cabello. Shinichi presionó bien los pies contra el suelo, evitando ser empujado por la corriente y sintiendo la arena húmeda entre sus dedos. El frío que irradiaba el viento y el mar por fin lo había alcanzado e inconsciente abrigo ambas manos dentro de los bolsillos de su pantalón, intentando recuperar algo del calor perdido.
Pero nunca apartó su vista del mar.
Era una noche nublada y sin luna, oscura como ninguna otra que pudiera recordar.
Por que incluso esta oscuridad no podía compararse con la de aquella vez.
Esa noche, hace seis meses, había sido tan oscura, que lo único que podía recordar bien era la oscuridad en si.
- ¿Shinichi?
El mencionado se dio vuelta algo sorprendido, encontrándose con la preocupación de su mejor amiga.
- Ran... -Susurró él, mirando a la mujer que aun traía puesto su vestido de la gala, con una mano alzando un poco su falda para evitar que se llene de arena y con la otra sosteniendo sus tacones. Seguramente habrá salido a buscarlo en cuanto notó que se había ido de la fiesta, habiendolo encontrado gracias a los zapatos de vestir que había dejado despreocupado en la entrada de la playa.
- Shinichi -Volvió a decir ella a la vez que fruncía su ceño, pero no se movió de su lugar, lo suficientemente cerca para escuchar al otro pero no como para ser mojada por el mar como su mejor amigo.- ¿Qué te sucede?
El detective no hizo más que observarla con un rostro inerte, entendiendo perfectamente a que se refería.
Pero la pregunta había sido en vano, el no iba a contestar.
Ambos lo sabían.
Y la vista de Shinichi simplemente regreso al mar.
.-.-.-.
- Mmh... -Shinichi se retorció bajo las caricias, arqueando su espalda y gimiendo cuando un par de labios atacaron su estómago, recorriendolo con lentitud hasta su cuello. El detective, sin pena, mandó su cabeza hacia atrás para darle mas espacio a su intruso. Unas manos lo mantenían en la cama, ambas sosteniendo su cadera. Las propias manos del joven Kudo se mantenían sobre el otro, muy ocupadas en enterrarse por completo en el cabello y el hombro de su compañero.
Le encantaría verlo, ver su rostro, sus ojos, tal vez incluso reconocerlo si es que tenía suerte. Pero con las luces apagadas y las cortinas cerradas, lo único que apenas podía ver era su propia nariz y la silueta del otro cuando este se acercaba lo suficiente.
- Mmh...
Aunque no era necesario. La sensación de los labios bajando de nuevo, burlándose con erotismo de cada rincón sensible en su cuerpo. El par de manos apretando sus muslos, separándolos para tener un mejor acceso a la zona inexplorada por cualquiera que no haya sido el propio Shinichi.
- Aaah...
Todo esto era suficiente por el momento.
Incluso si lo único que recordará de su compañero a la mañana siguiente, no sera nada mas que la oscuridad misma.
- Kid...
.-.-.-.
Se pasó la mano por el cuello, mirándose en el espejo y acariciando las marcas que comenzaban a desaparecer por el pasar de los días. Pero él no quería que desaparecieran.
Por que esas marcas de mordidas y besos eran lo único que le quedaban de él.
Lo único que le decía que esa noche en verdad había pasado. Que él había correspondido a sus sentimientos aunque haya sido por un momento. Esas eran cicatrices que marcaban en él el romance que tanto anhelo.
Y eso lo hacía sentir tan estúpido e ingenuo.
Porque Kid se había ido.
.-.-.-.
- ... ¿Perdón?
- Dije que estoy enamorado de ti -Repitió Shinichi con algo de brusquedad, con el ceño demasiado fruncido, desconcordando con las palabras recién dichas. Porque esa no era la actitud de un enamorado en plena confesión de amor, sin embargo, con el detective siendo un completo saco de nervios, era comprensible.
- Bueno, me siento halagado, Meitantei. De verdad... -Habló al fin Kid, luego de que ninguno reaccionó durante casi un minuto. Tal vez porque notó el nerviosismo en el detective, Shinichi no lo sabe y eso lo pone aún más intranquilo.- Pero...
- Espera... -
.-.-.-.
Shinichi se mantuvo bajo la carpa del café frente a la comisaría y resoplo, debatiéndose si valía la pena terminar empapado para llegar a la parada mas cercana de autobús.
Porque su auto no encendió, no traía suficiente dinero consigo como para pedir un taxi y la ligera llovizna se volvió torrente cuando estaba terminando de cruzar la calle.
Revisó su reloj de pulsera para asegurarse de que si corría -y tenía aunque sea un poco de suerte- lograría alcanzar el último autobús del día.
Y terminó arriesgándose, pero la suerte que necesitaba esa noche le había dado la espalda de nuevo. Llegó a la parada, una de esas en donde es nada más la señal del transporte, solo para lograr ver al vehículo desaparecer por la cuadra siguiente.
Se detuvo frente al letrero. No estaba cansado físicamente, una carrera de tres cuadras no era suficiente para fatigarlo.
Estaba cansado mentalmente.
Cansado de que todo desapareciera como si nunca hubiera estado ahí.
.-.-.-.
- Una noche, es todo lo que voy a pedirte.
KID se vio sorprendido por la petición.
- ¿Estás seguro, Meitantei?
Shinichi vaciló un momento.
No, por supuesto que eso no era todo lo que quería, pero sabía que era lo único a lo que el ladrón tal vez accedería.
- ... Sí.
.-.-.-.
Y sin mas opciones, camino con pesadez hasta su casa bajo la lluvia, con el agua y el viento golpeándolo sin cuidado. Con los brazos envueltos alrededor de si mismo, intentando disipar la amenaza de resfriado que podía sentir bastante cerca.
Detuvo sus pasos.
Había alguien parado en la acera frente a su casa, tal vez mirando hacia la estructura. El joven Kudo no podía estar seguro, el enorme paraguas negro cubría el rostro del extraño.
Shinichi no estaba de humor para interactuar con nadie y menos bajo la lluvia que solo parecía azotar con mas fuerza. Cuando estaba por llamar la atención del extraño, este se volteo.
El chico era alguien de su misma edad. Su cabello castaño enmarañado y sus ojos de un penetrante azul violeta.
- Meitantei -Dijo el chico, dejando fluir en su tono un cariño que derritió al detective.
Y ya no era un extraño...
Shinichi se quedo pasmado por unos segundos.
Por que ahí estaba...
Él le sonrió.
Existía...
Le devolvió la sonrisa.
Era un hecho…
- KID.
Y dejó de ser sombras en la oscuridad.
