Chapter Text
Hubo una vez en la que Jirou tomó el amor como un chiste hasta que empezó a vivir lo que era en realidad.
No necesitaba consejos, ni recomendaciones y mucho menos anécdotas tristes con finales desgarradores como para saber que el amor es una mierda y una gran perdida de tiempo. Se ha enamorado una vez y con esa experiencia duramente emocional le estaba bastando para entender que eso de lo sentimental no era para nada lo suyo, ¡vamos, es una maldita adulta de 20 años que no considera el amor de pareja como algo necesario y aún así a caído redonda! Independientemente de que lo está, lo anterior ya es un pensamiento que se debe de normalizar, te liberas de muchas cosas junto con el estúpido sufrimiento. Y no es necesario -al menos para ella- morir amarrado a alguien, de eso esta segura; ya se le va a pasar -o eso espera aunque todos los intentos han sido en vano-. La única gran meta en su vida es tener una vida digna, punto final.
"¿No crees que es hora de conseguir pareja?"
"¡Oh tía, ¿aún no le preguntan a usted eso también?!"
Rodó los ojos con molestia al recordar esa estúpida escenita y el hecho de que ella fue la que recibió todo el castigo, ¡su tía fue la metiche, nadie le había dicho ni preguntado nada al respecto! Como odia que su propia familia intente impulsarla a buscar un futuro marido cuando ella es lo que menos quiere en ese instante, ¡si tan solo supieran que le van mejor las mujeres que los hombres ya que está enamorada de una! No, que horror el solo pensar en un anillo simbólico dé matrimonio puesto en su dedo anular; sí, son bonitos pero el peso de este es más basado en lo sentimental que en lo material.
Casarse. Tener hijos. Quizás eso no lo es todo y podría ser una muy bonita experiencia pero mientras Jirou no sepa cuidarse sola va a rechazar toda idea de tener una familia por más que alguna vez lo quisiera.
Además, hacer todo aquello para una persona más pequeña que ella no estaba en sus planes. Al menos no actualmente.
Suspiró acariciando sus cascos puestos sobre su nuca. Lo admitía solo por ella, la única meta cercana que tenía era graduarse sobre su carrera de bellas artes; faltaba poco. Amaba el arte y la música, impartir y dejar fluir su talento, quizás podría convertirse en una gran profesora algún día.
Junto con-
¡Jirou-san!
Oh esa voz, esa dulce voz que entra por sus oídos.
-¡Momo! - exclamó más contenta que antes, la mueca que tenía desapareció y no pudo evitar removerse incomoda en su asiento al verla acercarse igual de feliz. Estaba nerviosa y se sentía sumamente idiota.
Ella iba vestida con un lindo short corto y una sencilla camiseta. Con eso y sus lindas sandalias se veía perfecta.
Su platónico. Su crush. Estaba enamorada de una chica de ideales perfectos y comportamiento tranquilo al igual que pacifista. Momo Yaoyorozu es la chica por la que está perdidamente enamorada, es su primer amor y el único hasta ahora; el que la ha hecho sufrir, el que le hacía doler o el ablandar su propio corazón. Sus sentimientos flotan alrededor de ella cuando ya está cerca.
-Hola Jirou-san - se sentó a su lado con confianza dejando su maleta que traía con ella sobre sus pies. Se veía agitada por la corta carrera que hizo del estacionamiento del campus a la oficina de las secretarias - lamento la tardanza.
-No seas tonta, no es como si llevara esperando mucho - murmuró con las mejillas rojas, ella estaba demasiado cerca.
-Si, pero para registrarnos en una misma habitación debo de estar yo y quizás no haya habitaciones disponibles - dijo codeando su costado.
-No ha llegado mucha gente desde que yo llegué - comentó riendo por las leves cosquillas.
-Entonces vamos, ¡quiero un piso abajo!
Por suerte quedaban algunas habitaciones compartidas en el lugar donde la chica quería asentarse ese par de semestres, los ojos de Momo estaban brillando como estrellas por la felicidad que recorría su sistema, era como una chica pequeña después de haber conseguido lo que quería; y para Jirou no hay nada más hermoso en su propio mundo que tener el privilegio de verla en ese modo en donde irradiaba luz. Esa chica es una bomba de amor gigante que no pude ser superada por nadie más en ese mundano mundo. Momo puede ser un ser un ser humano hermoso.
A veces Jirou pensaba en lo que le podría faltar a si misma para poder conquistarla, para poder tener algo más que un pequeño cacho de su amor y corazón inmenso. Momo ayuda a todos, Momo es humilde; inteligente; hermosa y casi perfecta. No pude decir que lo es porque ningún ser humano es perfecto pero ella probablemente esté llegando a la línea que separa lo posible y lo imposible. Incluso su físico es lindo, aquellos ojos y su cabello ahora más corto que antes. Es una obra de arte que puedes mirar sin cansarte.
¿Y qué era Jirou? Ella misma tampoco lo sabía con exactitud.
Miró sus pies en zapatos de botín, sus jeans desgastados y su simple camisa ajustada sin mangas. Su estilo era decadente aunque le faltaba ajustarse un poco más a su verdadero yo, el cabello lo llevaba corto y estaba pintado de un púrpura casi imperceptible. Ya, no es lo más común pero estaba satisfecha con cada cosa que había hecho por si misma aunque al resto no le agradara del todo y aunque a la propia Jirou no le terminara de convencer que es lo que estaba haciendo, mas nunca es que lo haya pensando demasiado.
Al menos no hasta que se enamoró y ahora es un poco más selectiva con lo que se va a poner. Sabe que Momo es completamente hetero pero todo sirve en esos casos desesperados.
-JIrou, ¿a dónde vas?
Se detuvo abruptamente después de unos pasos, al ver sobre su hombro se dio cuenta que estaba a punto de alejarse de ella por ir en su mundo de fantasía. Esa era una de las cosas que tanto odiaba del amor, si de por sí ya es algo perdida el estar junto a ella a veces le puede hacer más mal que nada.
-Lo lamento, estoy algo agotada - excusó regresando sobre sus pasos a su lado
-Se nota, te estas distrayendo mucho - se rio un poco.
Miró el edificio frente a ellas, al parecer ya habían llegado a los dormitorios de las mujeres. El campus era demasiado grande, una residencia gigante para alumnos que cruzan preparatoria o universidad; es un lugar pacifico a las afueras de la ciudad.
Podría decirse que nada les faltaba, había pequeñas cafeterías y locales, lugares donde pasar el rato al igual que centros deportivos, zonas despejadas y naturales. Incluso de vez en cuando les dejaban salir los fines de semana para ir a la ciudad a reabastecerse, o simplemente a despejarse de la escuela. Era genial.
-¿Quieres que te ayude? - preguntó Kyouka amablemente acercándose a ella con la intención de ayudarla al ver que no podía abrir las puertas.
¡Espera, deja te ayudo!
No suspiró porque con ese chico no se permite hacerlo, no tiene ni siquiera el derecho de hacerlo con cualquier persona pero en esos casos le da igual. Es cuando un cabello peculiar y bicolor cruzó por su campo de visión antes de ir tras la puerta que ELLA pidió abrir para la chica de coleta, no quiso mirar a Momo pero tuvo que hacerlo cuando fue detrás de ella; tenía las mejillas sumamente rojas mientras balbuceaba gracias y le sacaba charla chico que estaba demostrando lo mismo. Quizás no eran pareja pero se notaba a leguas que correspondían sentimientos.
-¡Jirou, Jirou! - alguien gritó con potencia detrás suyo arrancándole un grito del susto.
Denki la abrazó por atrás pero ella se dio la vuelta pera meterle un puñetazo en la boca del estomago, dejándolo así sin aire. Vio con una sonrisa de satisfacción como ese idiota se dobló de dolor, se escucharon risas que se acercaban pero ella solo se centró en recuperar el aliento. Eso le había desbocado el corazón, tremendo susto que se llevó. No pudo hacer mas que verlo mal.
Sí, aquel era su mejor amigo.
-¿A-Así me recibes? - él intentó respirar profundamente pero aún le faltaba mucho de su aire vital. El chico se tocó en estomago de igual manera sobre su sudadera amarilla.
Sus ojos rodaron un poco antes de de volverlo a golpear pero ahora levemente en la cabeza, ya tenía confianza para hacerlo regularmente. Además, se lo merecía. Podrá no sorprenderle ese tipo de actos con ese tacto tan único de su amigo, pero a veces este actuaba por puro impulso y eso le frustraba hasta el punto de tener que discutir con él sobre ese asunto tipo: "ya no hagas esto porque-", "deberías hacer esto mejor". Lo conoce desde hace años pero nunca va a acostumbrarse a sus comentarios sin filtros al igual que sus acciones repentinas.
-¡Piensa dos veces antes de hacer eso, imbécil! - reclamó ella tocándose el pecho - ¿Quién demonios te dijo que era buena idea?
-Ba-Bakugou/¡Fui yo!
Jirou automáticamente frunció el ceño con molestia, mirando al dueño de la voz que se acercaba calmado al lado de Kirishima, Sero y Mina.
Odiaba a Bakugou Katsuki. No era un secreto para nadie, chocaban demasiado en actitud y aunque ella a veces era receptiva a llevarla en paz no siempre funcionaba correctamente su fuerza de voluntad. Él estaba dispuesto siempre ha hacerla rabiar y por su personalidad la mayoría de las veces funcionaba.
-Muy obediente eres para esas estupideces - dijo. De verdad sintió que la vena de la frente se le hincho nada más sentir la mano tosca de ese idiota palmear su hombro.
Mostró su completo desagrado al apartar con brusquedad el hombro sin mirarlo.
-Y-Yo solo quería sorprenderte - ya estaba casi erguido con una media sonrisa llena de perdón y sarcasmo.
-Pues no me vuelvas a sorprender así - ya más calmada le extendió sus brazos y aceptó el abrazo que antes él quería darle.
-Eres muy amargada.
-Aléjate idiota.
-¡Pido perdón, pido perdón!
-¡Jirou-san, me adelanto a nuestra habitación!
Recordó entonces con quien venía acompañada desde un principio al escuchar esa voz llamándole, su cuerpo se relajó tan solo verla de pie a pesar de estar acompañada del chico que le robó el corazón a la señorita. Vio como se marchaba tomada de la mano de Shoto dejándola sola con ese par de imbéciles, según ella uno lo era más que otro aunque ahí ya es cuestión el poder adivinar quien es el MÁS imbécil.
Bakugou la miró de reojo en su momento. Ella no se dio cuenta de los sentimientos encerrados en ellos ni de como rogaba por algo de atención.
-¡Jirou Jirou, ¿puedo compartir habitación con ustedes?! - Mina preguntó demasiado emocionada cuando llegó a su lado.
-Claro, es de tres personas pero no estoy segura si el lugar esté disponible - explicó tomando de nuevo sus maletas.
-¡De acuerdo, entonces vamos a preguntar! - exclamó - ¡Kirishima, Sero, vengan conmigo!
Si tenían opción ella no se las dio, solamente los tomó de las muñecas y los arrastró a su lado. Se les veía la cara de sufrimiento, tal cual un ceño fruncido como si estuvieran intentando retener un gas super potente y eso le hizo gracia a Jirou, tanto como para sacarle una sonrisa.
-¿Quieres que te ayude Jirou? - preguntó Kaminari con una expresiva caballerosidad.
-Como quieras - murmuró pensando en como Denki no iba a poder aguantar el recorrido pero lo dejó ser solamente para aceptar su detalle.
-No llegas ni a medio camino - se burló Katsuki apreciando como Denki se tambaleaba con la gran mochila en la espalda y cargando la pequeña maleta de ruedas.
-¡Let's go!
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-Se me cayó un ídolo.
-Literalmente.
Kyouka se echó a reír a un más fuerte al ver como Kaminari estaba acostado en el suelo con la mochila sobre la espalda aún y con la panza arriba. Solo llevaban un piso y eso era casi medio camino, su amabilidad duró muy poco a pesar de que él mismo se retó a subir por las escaleras y no le ascensor.
-Pareces tortuga volteada - murmuró Katsuki con gracia.
Podía ser muy cierto que Jirou odiaba al chico rubio más alto -que se encontraba a su lado con aires de macho imponente, un tremendo imbécil según Jirou- pero es inevitable no reír con esos comentarios. Es divertido burlarse de la poca capacidad física que presentaba Kaminari, la chica no lo subestimaba mucho porque entendía que sus ganas de ayudar son mas grandes. Aunque aún así es inevitable no carcajearse y mas cuando se encuentra en esa posición.
Efectivamente parece tortuga de cabeza.
-Párate de ahí cabeza hueca - dijo Bakugou.
-Si me ayudaras te lo agradecería bro -comentó desparramado en el suelo.
Quizás sería mal amigo si lo dejaba ahí tirado, no le iba a importar en lo más mínimo de todas formas pero la chica que le gustaba estaba a su lado, riéndose y mirándolo a él por primera vez en mucho tiempo de una forma pacifica y agradable. No habían problemas de por medio ni algún tipo de rencor en el aire, así que prefirió llevarla en paz regalando su ayuda sin rechistar ni hacer getas. Se sintió como un idiota por su forma de pensar en muchas ocasiones -esta es una ocasión- pero él estaba enamorado y actúa por su corazón, sabe ocultar bien a sus sentimientos de todas formas como un experto y por eso mismo ella no ha podido comprender que la mano amable tendida hacia Kaminari estaba influenciada por el amor que sentía; esto de ocultar su secreto lo ha sabido hacer bien desde hace dos años y medio, cuando se conocieron por primera vez. Nadie nunca a sospechado, nadie sabe acerca de su lamentable posición.
Prefiere mantenerlo de esa forma, presiente que será ridiculizado si algo así sale de su boca.
Ayudó a su amigo a ponerse de pie y le quitó con suma facilidad la mochila de la espalda para ponérsela en la suya, cargó también la maleta dejando boquiabierto a Denki por la facilidad en la que llevaba las cosas. El rubio más chico se tocó a si mismo en los brazos cuando pasó al lado suyo, se sintió como un enclenque.
Jirou iba al frente ya que ella sabía el numero de habitación, nadie hablaba para mantener el ambiente tranquilo aunque Kaminari no tardó en empezar a balbucear y a hablar hasta por los codos. Era un caso que irritaba a Katsuki pero que le daba totalmente igual a la chica.
-Bueno, es aquí-
¡Me gustas Momo!
Los ojos de Jirou se ensancharon y miraron directamente al suelo después de haber escuchado aquello que de repente le robó el aliento. Aquello que le oprimía el pecho era algo sumamente nuevo que se expandía desde su interior al resto de su cuerpo, se volvió débil y le temblaron los labios por la expectativa. Era algo que esperaba sucediera un día pero uno nunca estás listo para recibir la desgracia de un corazón sumamente roto y destrozado. Se volvió de cristal, frágil con los ojos inundados en lagrimas que aumentaron al escuchar la emoción en la voz de la chica que estaba dentro confesándole también su amor al chico.
Se escuchaban murmullos en el interior de la habitación cerrada con pestillo pero ni siquiera era capaz de escuchar como le llamaba Denki tratando así de capar su atención. Katsuki estaba serio, mirando a la chica y después a la puerta que sabe pronto se abriría; si ella se ponía a llorar frente a sus ojos no sabría que hacer ante la desesperación de verla de aquella forma.
Sufriendo.
También me gustas Shoto-kun, desde hace tiempo.
-Denki, creo que deberías llevártela afuera - pidió Bakugou aparentemente tranquilo - no se, a esperar a Mina o a almorzar.
-Pero Bakugou-
-¿Prefieres que se quede para dar explicaciones? - murmuró mirándolo seriamente.
Denki negó a punto de llorar también, era más sensible que ella y odiaba verla de esa forma, con la mirada en el suelo a punto de llorar. Joder, ella nunca lloraba y ahora...
-Puedo cuidarme sola, no estoy mal y no hay razones para llorar - murmuró ella tapando sus ojos los cuales estaban a punto de derramar lagrimas - no necesito irme, estoy muy bien.
-No eres débil Jirou - dijo Katsuki dejando las cosas en el suelo - pero hasta yo he llorado, no seas tonta y vete. A ver que me invento.
Nadie necesitaba dar las gracias por ese tipo de gestos pero fue la primera vez que Jirou vio algo diferente en Bakugou, algo más amable y humano; era sincero. Hablaba basado en la empatía, con un sentimiento que le transmitió nostalgia justo como si él ya hubiera pasado por algo similar, por eso mismo no pudo negar su petición de irse a llorar profundamente a otro lado. De todas formas ya no pudo retener sus lagrimas al ver un significado diferente en ese ceño fruncido, no estaba segura de que era pero el entender eso la volvió un igual junto a él.
-Vamos Kyouka, te compro un chocolate - Denki tomó su mano y la llevó con cuidado al ascensor.
Se escuchó a la lejanía la típica voz irritante del rubio y el golpe de nudillos contra la puerta. El sonido era vago, hueco y le llenó los oídos junto con la voz dulce de Momo, pero cuando se cerraron las puertas ya no se escuchaba nada mas que los jadeos por su perdida de aliento creada por el llanto.
-¿Quieres comer algo en la cafetería? - le preguntó Denki abrazándola contra su pecho.
-Quiero una malteada - pidió entre sollozos.
-De acuerdo.
Jodido inicio de clases.
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Bakugou bajó con prisa las escaleras, ni siquiera tuvo la paciencia para esperar el ascensor que quizás podría estar lleno de gente. No, el no debía de encontrarse calmado; estaba sumamente preocupado y no podría dejar de estarlo si no la veía algo mejor o al menos al lado de Denki.
Estar enamorado es una mierda y lo entiende perfectamente, él lo está y le a llorado a su no correspondido.
Es un asco el estar perdido en amor porque puedes encontrarte de esa manera pero mantenerle en secreto eso a la otra persona es tu decisión y nunca podrás culpar a alguien más por vivir de esa forma, porque nadie pide enamorarse y a nadie puedes obligarlo a enamorarse de ti; los sentimientos son personales. Katsuki entendió hace un par de años lo que su madre siempre intentó enseñarle sobre el amor.
"-Cuando vivas ambas caras de la moneda entenderás todo - le dijo una vez mientras trabajaba sobre la mesa de la cocina y él comía del otro extremo. La charla empezó por una anécdota que Katsuki contó libremente - te enamorarás de alguien y especularas mierda sobre la otra persona porque te rechazó y no pudo darte una oprtunidad o te terminó porque ya no le gustabas, ¡pasaras un delirio Katsuki! pero cuando pases lo mismo por lo que pasó esa persona tendrás el conocimiento suficiente como para decir "se de que mierdas hablabas".
-No lo creo.
-No lo creas pero escúchame al menos para que no digas después que no te hablé sobre el amor - lo miró sobre sus lentes antes de volver a sus hojas de diseños - podrás vivir una cara de formas diferentes, directa e indirectamente. Escucharás muchas cosas y ya será decisión tuya que creer y que no, suena como una vida llena de preguntas pero nunca terminas de responder todas. Vivirás en base al amor cuando sea el momento.
-¿Y que tratas de decirme con esto vieja? - preguntó hastiado, confundido.
Ella miró un punto fijo de la mesa antes de contestar .
-Nunca culpes a otros por no ser correspondido, y no te sientas culpable si no sientes atraído a alguien más - suspiró sonriendo levemente -aprende a vivir con dolor y rechaza antes de querer mentir, haz lo que creas correcto, no lo que te impongan."
Cuando Shoto abrió la puerta de la habitación se veía radiante y feliz, ella sacaba sus pertenencias de su bolso con una sonrisa sincera; mejillas rojas, amor en el aire, estrellas. No pudo sentir enojo ni frustración al verlos de esa manera, tan contentos e irradiando luz. No los conocía bien pero se alegraba de ese amor correspondido.
Dijo su discurso lleno de excusas y dejó las cosas de Jirou en la habitación antes de volver apresurado.
Katsuki entendió muchas cosas en ese momento.
Entendió que nadie tenía la culpa ahí.
Entendió que Jirou podía llorar pero que no debía aferrarse.
Entendió que no quería verla llorar más.
Y sobre todo entendió que quería hacerla feliz si el destino se lo permite.
No quería dejar atrás ese amor que siente por ella, no sin antes haberse esforzado y dar todo lo que pudiera de él. Quizas se estaba arriesgando pero no deseaba quedarse con un "que hubiera pasado". Sentía que eso era lo correcto y eso era lo que anhelaba hacer.
Cuando los encontró a ambos ella se veía mejor, relajada pero aún así se encontraba triste; eso era normal y aunque no le gustaba verla así decidió no acercarse. Era pronto, muy pronto como para dar un paso seguro pero podía esperar, de eso estaba completamente seguro.
