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Language:
Español
Stats:
Published:
2021-08-17
Words:
1,784
Chapters:
1/1
Comments:
4
Kudos:
7
Hits:
63

Traga esa albóndiga

Summary:

Frank invita a cenar a su novio.

Las albóndigas son peligrosas.

Notes:

El otro día vi un mini cómic y no me pude resistir, ante la idea de escribirlo, basada en la misma idea.

https://www.facebook.com/441281509587992/photos/a.1010838892632248/1010838979298906/?type=3

Link del mini cómic hecho JulliaApple

Work Text:

Gerard observa su reloj, es como la décima vez que lo ve desde que su novio le mandó un mensaje sencillo:

“Está tarde a las 7 pm en el restaurante de Lu. xoxo frnk”

El pelirrojo cuenta los minutos para salir de su trabajo y dirigirse a su departamento y comenzar a arreglarse para la cena que menciona su novio. Esta sospechando que podría decirle que logró conseguir ese acenso del que estaba hablando hace unas semanas en el sello discográfico.

La sola idea de la noticia lo hace querer sonreír, Frank es tan adicto al trabajo como Gerard es al suyo, sabe lo mucho que se esfuerza todos los días y sabe que al final del día vale la pena cuando salen juntos.

Son las cinco de la tarde cuando llega a su propio departamento y se mete a la ducha con música de David Bowie sonando por todo el lugar. Cuando sale de la ducha, se viste y opta por una camisa de cuadros y unos pantalones de mezclilla, acomoda su cabello rojo de la forma en que sabe que le gusta a Frank, aunque quiere pensar que al final de la noche será desordenado por las manos desesperadas de su novio.

Gerard no puede esperar por eso. Deja salir una carcajada, se sigue alistando, desliza el delineador de lápiz bajo la línea de agua difuminando con la yema de sus dedos.

A las seis y media, ya está listo, mira su reflejo en el espejo y no puede evitar pensar en lo que le depara esa noche, lo que está esperando es regresar a casa con su novio y tener el mejor sexo del mundo con el tatuado.

Hoy es viernes. Gerard suspira y sonríe antes de tomar las llaves, su cartera y dirigirse al restaurante italiano.

 

————————

 

Cuando entra por la puerta se da cuenta de que hay algo extraño en lugar; no hay gente los viernes, siempre está lleno, pero, hay una mesa en el medio, la mesa que él y Frank comparten siempre que comen allí. De cualquier manera se encoge de hombros, camina hasta la mesa se sienta y espera a su novio.

Gerard cree escuchar los murmullos de alguien en la pequeña cocina hasta que ve salir a Frank y detrás de él, Lucy.

El pelirrojo se levanta para saludar a Frank con un beso corto en los labios y a Lucy con un efusivo abrazo, ella es la responsable de que ambos estén juntos. El ahora pelirrojo era muy despistado para reconocer los coqueteos para nada sutiles del hombre más bajo en un principio.

Lucy tuvo que interferir por Frank.

Frank el mejor amigo de ella y Gerard su mejor cliente, limpiando el pequeño restaurante después de un pequeño accidente que involucraba una tubería rota y un gran encharcamiento por todo lugar, esa noche terminó con Gerard llevando a Frank a su departamento.

Lo demás es historia.

Eso pasó hace tres años. Y han sido los mejores en la vida del pelirrojo.

Ahora esta feliz de ver a dos personas tan importantes, por alguna extraña razón Frank esta cubierto por una capa ligera de sudor, aunque el aire acondicionado refresca el lugar.

—¿Estás bien Frankie?—pregunta al ver que el hombre menor se seca el sudor de la frente con un pañuelo que sacó de sus vaqueros de mezclilla, lleva una camisa de vestir negra abotonada y los zapatos perfectamente limpios del mismo color.

Frank no dice nada hasta que Lucy lo golpea en las costillas con un movimiento que intentó ser suave.

El castaño pareció sacar el aire que estaba reteniendo e inmediatamente asintió con efusividad.

—Ehh...sí...yo sólo tengo mucha hambre...—logró articular el tatuado.

Lucy puso los ojos en blanco.

—Bien, ahora siéntense mientras traigo su cena.—exclamó ella mientras Frank y él tomaban asiento de nuevo.

Se sentaron frente a frente. Y Gerard pudo contemplar al otro hombre; era hermoso.

—¿Gee?

Gerard parpadeó y sacudió la cabeza.

—Lo siento, te ves muy guapo esta noche Frank. No puedo esperar a que lleguemos a casa.—le dijo encogiéndose de hombros como si hablara del clima, al final le guiñó un ojo.

El castaño se sonrojó. Llevaban tres años saliendo y aún hacían sonrojar al otro.

—Gracias, tú te ves hermoso Gee...

Después de ese momento mientras ambos esperaban la comida se sumergen en una charla sobre sus trabajos, Gerard le cuenta a Frank sobre este nuevo proyecto en el que está trabajando.

Una vez que el pelirrojo nota que su novio esta lo suficientemente tranquilo lanza la primera pregunta:

—Entonces, ¿qué estamos celebrando? Se me hace raro que me hubieras invitado aquí...

Frank traga saliva visiblemente. Toma entre sus dedos tatuados la servilleta retorciéndoosla

El tatuado se encoge de hombros restándole importancia.

—Oh realmente, no es nada importante, no habíamos tenido tanto tiempo para salir por nuestros trabajos y...

En ese momento guardó silencio cuando Lucy trajo sus platillos, Gerard sonrió cuando vio el espagueti con albóndigas. Enmarcó una ceja en dirección hacia la amiga de ambos y ella fingió no observarlo, susurró un “todo saldrá bien” hacia Frank, pero no podía asegurarlo.

—¿Me estas engañando no...?—

Frank abre los ojos como plato y empieza a negar exageradamente, Gerard pone los ojos en blanco. A veces su novio puede ser muy estúpido. Y impulsivo.

—Eso no tonto, me refiero a si ¿te aumentaron el sueldo?

—No, no, sólo quiero cenar contigo...—dice Frank mirando los ojos verdes del mayor.—...créeme.—lo último lo dice en un tono muy bajo.—Hay que aprovechar el tiempo que tenemos ahora. Vamos come, adelante...

Gerard deja de fruncir el ceño y sonríe en dirección hacia Frank. El pelirrojo se dispone a dar el primer bocado de su platillo favorito.

—Además, este lugar es especial para ambos...—comenzó a hablar más rápido el tatuado mirando a su novio comer el primer bocado.—Pensé que sería un lugar bonito para...

El pelirrojo mastica y traga la primera albóndiga, hasta que lo siente.

Siente su garganta cerrarse y el aire dejar de entrar por su garganta.

—No sé, pensé en pedirte tu comida favorita y siento que te va encantar Lucy hace el mejor platillo de Jersey...

Gerard comienza a toser buscando desesperado volver a respirar correctamente. Frank sigue balbuceando sobre las albóndigas en su plato.

Y luego Frank observa a su novio del color de su tinte.

Y es cuando se asusta.

Inmediatamente se para y grita:

—¡Oh por Dios Gee!, ¡¿Estás bien, Gee?!

Sí, su novio es un completo idiota en momentos como este, por supuesto.

El castaño lo mira fijamente mientras Gerard se toma el cuello con las manos tratando de respirar.

Frank vuelve a hacer la pregunta del millón:

—¿¡Te estás ahogando!? ¿¡Gee, te estás ahogando!?

Gerard, obviamente no puede responder. Pero, ese no es impedimento para Frank.

—¡OH POR DIOS, GERARD RESPÓNDEME!—exclama Frank con las manos en su cabello.

Frank comienza a gritar y es cuando Lucy sale.

El pelirrojo siente como poco a poco la vida se le va de las manos mientras lo ultimo que piensa es que Frank es un idiota...

——————

 

Cuando Gerard abre los ojos después de sentir que había muerto, se acostumbra a la luz blanca de la habitación y escucha:

—Gerard está despertando...

Es una voz que no conoce, cuando se acostumbra a la luz, puede observar a dos personas sobre él.

Un enfermero con un afro bastante bien cuidado y esponjado, revisándolo posteriormente nota a su novio con los ojos rojizos al igual que su nariz del mismo color. Puede notar que ha estado llorando. Y Gerard puede perdonarlo por actuar como lo hizo en el restaurante, solo con observar los ojos de cachorro que pone.

—¿Qué...pasó?—logra decir con la voz ronca, le duele mucho la garganta y un poco el pecho cada vez que respira.

Frank traga saliva. El pelirrojo observa que lleva la misma ropa puesta de anoche.

—¡Qué bueno que despertaste!—exclamó el enfermero.—Soy Ray tu enfermero en turno.—dice con una sonrisa.

Gerard trata de devolverle la sonrisa. Pero, sale una mueca.

—¡Por un momento pensé que te habías muerto!—jadeó Frank con las manos entrelazadas y lágrimas asomándose por sus ojos avellanas.

El pelirrojo suspira. Por un momento también lo creyó.

—Y menos mal no fue así, hubiera sido la burla en el infierno...—dice con una sonrisa—...morir por una albóndiga...—está vez si deja salir una carcajada.

Excepto que nadie en la habitación le sigue la broma.

Y luego Ray dice:

—No fue exactamente la albóndiga lo que hizo ahogarte...

Gerard frunce el ceño.

Frank trata de hacerle señales al enfermero para que no diga nada, pero es demasiado tarde.

Ray continúa:

—¡Era esto!

Y saca de algún lado la pequeña bolsita de plástico en la que está el pequeño aro que casi lo mata.

Un anillo.
Un anillo de oro.
Un anillo que su novio había puesto en su comida favorita, en su albóndiga.

—¡Felicidades!—dice efusivamente el enfermero.

La pareja observa el pequeño aro brillar contra la luz.

Frank mira hacia otro lado mientras se frota nervioso uno de los brazos tatuados y comienza a balbucear miles de disculpas que Gerard no quiere escuchar.

—Sabes...—comienza tranquilamente el pelirrojo.

El castaño fija su mirada en el otro hombre y se calla, no parece enojado.

—Me hubiera gustado que me lo hubieras pedido de una forma...menos...

Frank sigue frotándose el brazo, mientras aún siente su corazón desbocado.

—¡MENOS HOMICIDA, que poner algo DENTRO DE UNA MALDITA ALBÓNDIGA!—grita en dirección a Frank quien se encoge de miedo.

 

Si hay algo que teme en esta vida es ver a Gerard Way molesto.

Gerard sabe que es suficiente cuando observa los ojos de cachorro una vez más y suspira antes de decir:

 

—Pero, acepto...

Frank lo mira boquiabierto.

Ray contempla a la pareja con una sonrisa.

—¿De...ver-dad?—logra articular el tatuado después de permanecer como pez fuera del agua por algunos segundos.

Gerard asiente esta vez con una sonrisa.

La reacción de Frank es lo mejor que pudo sentir Gerard.

Los brazos del tatuado lo rodean y se aprietan con fuerza al torso de él.

Claro que se casaría con el tatuado.

—Sabía que Lucy tenía razón...—dijo aún abrazado a su novio en la camilla.—Me dijo que no era buena idea ponerlo ahí...supongo que no lo pensé bien.

Gerard puso los ojos en blanco.

—Idiota.

—Sí, pero sólo tú idiota...—contestó con una sonrisa.

El pelirrojo asintió y besó la frente de su ahora prometido.

—Ahora, ponme ese anillo, señor Iero...

Frank lo besó y le susurró un te amo en los labios.

Después de todo Gerard tragó la albóndiga.

Daños colaterales.