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Marco y Toffe llevan saliendo unos meses y el septariano ya siente que puede recitar de memoria todas las frases que existen para amenazar a la pareja de alguien.
No se queja, en realidad lo había visto venir, Marco incluso se lo advirtió.
La primera amenaza fue de su alteza, Star Butterfly y el lagarto no estaba nada sorprendido por ello. La chica levantó una de sus manos hecha puño y logró que esta brillara un poco, como para enfatizar las repercusiones físicas de lastimar a Marco. Toffee incluso le daría puntos por teatralidad si no supiera que estaba hablando en serio.
Luego le siguió el resto de los amigos de Marco.
Los chicos terrícolas no fueron ningún problema, fueron directo a ello, incluso bromearon un poco y así de rápido cómo tomaron el tema lo dejaron ir. Aunque tuvo una conversación muy interesante con Jackie Lynn Thomas, pero eso es un tema para otro día.
Desde ahí, el resto de las amenazas fueron más o menos las mismas, todas con promesas de dolor físico y sinceramente Toffee había esperado que, sabiendo de sus habilidades de regeneración, entenderían que estas amenazas eran completamente inútiles, pero parece que no fue así y no sería él quien lo señalaría.
Aunque la declaración que más le sorprendió fue la del príncipe Lucitor, quien muy tranquilamente, pero con el ceño fruncido, solo dijo “cuídalo” para después afirmar que confiaba en Marco y en su capacidad de tomar decisiones, afirmación que fue secundada por el resto del grupo.
Ahora, está conociendo a la familia Díaz.
No a Angie y Rafael, ya pasaron por eso, con ellos ya tuvo una conversación seria poco después de conocerlos y en realidad se siente bastante cómodo con ellos.
Sino que ahora le presentan a toda la familia. Primos, tíos, abuelos y todo lo demás.
Admite ser particularmente aficionado a la abuela de Marco, Linda Díaz, una mujer encantadora que le hace honor a su nombre y Toffee puede entender porque Marco la aprecia tanto.
Pero la cuestión aquí es que las amenazas no ceden, sino que cada que estrecha la mano de alguien, hay tres principales comentarios, sobre el hecho de que es un reptil, sobre su dedo faltante y sobre cómo es mejor que no lastime a "Marquitos ". En realidad las amenazas eran bastante divertidas y el apodo le pareció algo digno de archivar para el futuro.
De todas formas, esto no lo hizo sentir menos abrumado por la cantidad de personas.
No porque le tuviera pánico a las multitudes, en lo absoluto, sino porque parece ser la primera vez en la que es completamente bienvenido en algún lado. Por lo que en algún punto se apartó de las personas, se adentró más hacia el jardín y se quedó de pie admirando un arbusto de flores, preguntandose cuánto tardarían en notar su ausencia.
- Hey -Llamó la voz de Marco a sus espaldas. Toffee apenas se volteó para ver al chico colocarse a su lado con una ligera sonrisa y el septariano no puede evitar imitar el gesto, ama su sonrisa.
- Estoy bien, en -Contestó el reptil, entendiendo que Marco realidad quería de que no había algún problema que lo hizo alejarse. Alzando su cabeza para mirar hacia la luna llena que se asomaba sobre los árboles y edificios lejanos.
El chico asintió con la cabeza y por un momento, también se dedicó a mirar hacia la luna.
- Oye -Declaró Marco con tranquilidad. Toffee apartó su vista del astro para mirar a su pareja.- Gracias.
- ¿Por qué? -Preguntó el septariano, claramente sorprendido y sin comprender, mientras en su cabeza rebuscaba por alguna razón que mereciera un agradecimiento del moreno.
- Por, bueno, ya sabes, todo esto -Intentó explicar el menor mientras hacía un movimiento con su mano derecha, era el tipo de movimiento que siempre hacía cuando quería señalar algo en particular pero parece no estar seguro de como especificarlo.- Las "amenazas" y eso.
Marco había hecho comillas con sus dedos cuando dijo la palabra "amenazas" y también había rodado los ojos. Toffe soltó una ligera risilla y Marco lo miró con el ceño ligeramente fruncido.
- Oh, no, no me malinterpretes, no me estoy riendo de ti -Se apresuró a aclarar el septariano cuando vio la expresión de su pareja, levantando una de sus manos para negar las suposiciones. parte que creas que es tu deber disculparte por algo como eso.
Ahora era el turno de Marco de mirar a su pareja con confusión y Toffee no pudo resistirse a tomar una de sus manos simplemente para sentirlo más cerca suyo.
- Admito que fue algo abrumador -Comenzó a explicar el septariano, frotando su pulgar sobre el dorso de la mano del moreno y ganándose un ligero apretón cariñoso que lo hizo volver a sonreír levemente.- Pero no negaré que también me hizo sentir tranquilo el saber que hay tantas personas que se preocupan por ti.
El moreno lo miraba con atención, sus grandes ojos color chocolate lo observaban esperando a que continuara, porque sabía perfectamente que tenía más por decir. La luna plateada parecía haber obsequiado su brillo a ese par de cristales marrones y Toffee sintieron que podría adorar su mirada por el reto de la eternidad.
- Eso solo demuestra que tienes un gran corazón, Marco Díaz. -Dijo, con el corazón en su mirada y el amor en sus palabras, Toffee alzó la mano de su pareja y depositó un beso en ella.- Y no sabes lo afortunado que me siento de poder estar a tu lado.
