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Prettybird | GreenCanary

Summary:

Oliver ha estado preocupado desde que Laurel decidió actuar como vigilante bajo el nombre de Black Canary. No quiere que salga herida, pero sabe esa no es su decisión; como también que no hay nadie tan capaz como ella para salvar su Ciudad.

Work Text:

—Dinah Laurel Lance siempre intentando salvar al mundo —menciona Oliver, quien había estado observando cómo Black Canary detenía a un par de criminales dándoles una merecida paliza, y ahora la policía se los llevaba.

—Oye, si no lo intento yo, ¿quién lo hará? —responde ella, con una sonrisa burlona.

—No lo sé... Tal vez yo, Green Arrow, el vigilante oficial de esta ciudad.

Oliver no puede evitar ponerse serio, aunque en el fondo él sabe que no está bien que sea así con ella. ¿Es tan difícil entender que no quiere que corra ningún peligro?

—Tranquilo, Ollie —murmura despacio, caminando a su alrededor—. Sabes que en esta ciudad hay demasiado crimen como para depender de un solo vigilante.

—Lo sé —Oliver la detiene tomándola delicadamente de su antebrazo—, pero no quiero que salgas herida.

—Puedo romper cada hueso de tu cuerpo con un pequeño grito —declara Laurel, zafándose de su agarre—. No creas ni por un segundo que soy indefensa.

—Y no lo creo —acepta Oliver—. Pero eso no evita que me preocupe por ti.

Laurel no dice nada, tan sólo se dedica a mirarlo. Sigue molesta, sí. Piensa que él no la cree lo suficiente fuerte como para salir a luchar a su lado.

Es demasiado protector. Lo cual es algo bueno, pero a la vez siente que la asfixia. Ella quiere proteger a las personas y se ha preparado bastante bien para poder defenderse de quien sea. Así que no necesita su aprobación. Saldrá a proteger a las personas, sin importar qué. Eso es lo que ha querido hacer durante toda su vida.

Oliver aprovecha esa pequeña batalla mental que Laurel parece estar teniendo, y se va acercando poco a poco.

Cuando ella lo nota, ya es tarde. Está tan cerca que puede sentir su respiración. Oliver la mira, y es como si todo a su alrededor se detuviera, pues se pierde en el verde intenso de sus ojos.

Él se inclina un poco y acerca sus labios a los de ella.

Por reflejo, Laurel entre abre los suyos y su respiración se acelera.

Oliver sonríe por aquello, provocando que una ligera ola de calor la invada de nuevo. Quiere borrarle esa maldita sonrisa de suficiencia de la cara. Pero también muere por volver a probar sus labios. Y puede que sus ganas de volver a besarlo sean más grandes que cualquier enojo.

Entonces, Oliver acaricia su cara.

Laurel es consciente de que él ansía besarla, pero también sabe cuánto disfruta torturarla un poco antes. Después de todo, "la situación que creas es más importante que el beso en sí". O algo así era, no recuerda bien, ya que todo lo que pasa por su mente se borra al instante en que Oliver rosa sus labios, a punto de profundizar el beso... Pero un ruido detrás de él hace que se separe rápidamente para tomar una flecha, y está a un segundo de lanzarla, cuando se da cuenta que se trata de su querido amigo Arsenal.

Un idiota, más bien.

¿Cómo se atreve a interrumpir aquel momento con su pajarito?

—Roy —gruñe.

—Lo siento, lo siento —Roy se avergüenza, levantando las manos—. Dig me dijo que te alcanzara para detener a los asaltantes.

—Oh, claro —Oliver asiente, volviendo a guardar su flecha—. Laurel se nos adelantó.

—Creí que no sería más Black Canary —comenta confundido, Roy.

Laurel está a punto de protestar, pero Oliver se le adelanta.

—Así era... Pero me equivoqué. Ella puede con esto. Es la persona más valiente que conozco. La ciudad... Yo, la necesito.

—Perdona, ¿qué? —Laurel ya se encuentra sonriendo, sin saber si ha entendido bien—. Dejé de escuchar después del "me equivoqué".

Se gana una de las tantas miradas serias de Oliver. Aunque no dura mucho, pues verla de nuevo con la actitud de siempre; hace que él también sonría en grande.

—Laurel, sólo una condi... —se detiene al verla achinar los ojos—. Petición.

—¿Cuál?

—Únete al equipo Arrow.

Laurel finge pensarlo un segundo, para después responder con media sonrisa.

—Está bien, pero sólo porque ustedes son un desastre sin mí.

—Entonces... —alarga Oliver a la vez que la toma de la cintura, pegándola todo lo posible a él.

—Entonces... —repite ella, acariciando su barba.

—¿Estamos bien?

—Siempre lo estuvimos —aclara Laurel, pues no se pudo resistir a los ojos de cachorrito que le puso—. Sólo te ignoraba un poco hasta que recapacitaras. No puedo estar mucho tiempo alejada de ti, Ollie.

El arquero ya no se resiste y junta sus labios en un ansiado beso. Coloca una mano en su espalda y con la otra acaricia su pierna, ella lo rodea del cuello.

—Ah, creo que olvidaron que seguía aquí —Roy carraspea, pero ni siquiera consigue que lo miren—. Mhm... Será mejor que... Me vaya. Parece que tienen todo controlado por aquí —agrega sarcástico y se aleja corriendo.

—Creí que nunca se iría —dice Oliver sobre sus labios.

—También yo —concuerda Laurel, jadeante por el beso—. Quiero a Roy, pero a veces es tan inoportuno.

—Bueno, entonces propongo que vayamos a un lugar... más privado, para no tener más interrupciones.

—Excelente idea, Señor Queen —dice juguetona—. No estamos muy lejos de mi departamento.

—¿Y qué estamos esperando? 

Ella salta para colocar sus piernas alrededor de su cintura, al mismo tiempo que él lanza una flecha al edificio más cercano.

Laurel ríe mientras son arrastrados por el aire y Oliver piensa que nunca ha escuchado un sonido más hermoso que ese.