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Aquella vez

Summary:

Cuatro veces en las que Law tropezó con Luffy.
Una vez en la que se conocieron.

Notes:

Uf, hace mucho tiempo que no escribía algo que no sea de un solo capitulo.
Al principio pensé en este trabajo como uno individual, sin embargo tengo una irresponsabilidad creativa y lo alargue

Realmente no detendré con el lawlu, tengo otros trabajos de este par de idiotas que quiero mucho

Nada, espero puedan leerlos y yo terminarlos jijij

Chapter 1: 5 ; 8

Chapter Text

Ha sido contagiado de varicela por un niño bruto de su aula que se presentó aún enfermo.

Corrección, no es bruto, es estúpido, pero su mamá dice que no es manera de llamar a sus compañeros, o las personas en general.

Está en camilla ahora, pero no es su cama con su cobija decorada con estampados de shuriken, está en la cama del  hospital donde su padre ha trabajado por pocos años. Su sistema inmunológico era mucho más débil del promedio y tendía a enfermarse de gravedad con cierta facilidad, una fiebre que mantendría a un niño en su cama por lo menos 2 días a Law lo mantendrá atado a su cama por una semana. La varicela es controlada, el ardor y la picazón apenas se siente, pero han pasado dos semanas desde que ha sido internado, obviamente sus malestares han disminuido.

(El día del contagio y posteriores había sido un infierno )

Aun así parece ser que el dolor en su garganta y su cabeza persisten.

Solo ha podido ver una vez a su hermana menor desde que fue hospitalizado, entonces esto se vuelve más aburrido.

Su madre ha dejado una gran cantidad de libros, absteniéndose de traerle libros gore y slasher, claro, él no tenía pesadillas después de leerlos, que gran mentira.

-Entonces, mamá no ha dejado de sentirse culpable y quiere comprarme todo lo que yo quiera.

Law recuerda, estaba conversando con su compañero.

-Y te conseguí esto…

Los ojos, dorados como miel, brillan con intensidad. Este chico era increíblemente genial.

-¡Es genial! Gracias, Bepo.

Law no es un niño expresivo, no le gusta que sus emociones se descontrolen frente a desconocidos. Su nuevo amigo es la excepción.

Él era Bepo, un chico de baja estatura, de cuerpo flácido y piel pálida, incluso más pálida que la de Law cuando enferma, sin embargo lo que más destacaba de él era su cabello, rizado y largo por las orillas pero corto de frente, era albino, como la nieve; la nieve más blanca que haya visto Law. Fue ingresado en el hospital después de ser encontrado con síntomas de hipotermia por haber quedado encerrado dentro de un refrigerador en una carnicería. Cuando Law escucho la historia por boca de las enfermeras no creyó que fuera algo que realmente sucediera, hasta que un día el chico termino en su habitación por casualidad (se había perdido).

Parecía un oso de peluche, sobre todo por el singular lunar que había en el centro de su nariz, una mancha esparcida por el centro de su nariz, Law está seguro que con solo colocarle unas orejas de oso parecería uno. Le agrado.

-Lo que el viento se llevó, era de mi abuela pero acepto dársela a mi mamá.

Bepo habla con una voz tímida, es cómodo para Law, el ruido no es de sus cosas favoritas.

-¿Enserio ? Siempre he querido verla, déjame devolverte el favor.

Bepo se negó rotundamente, su cabeza girando rápidamente y sacudiendo el alborotado cabello albino.

-Mi tío trabaja en la marina, ¡Siempre anda por todo el mundo! Conse-

-¿¡Es marin! ?

Bepo grita con emoción, de las pocas veces que lo hace, sus ojos brillaban como estrellas.

Law asiente con una sonrisa, sus parpados sintiéndose cansados.

-¿Y él usa barcos ?

-La mayoría de veces un submarino, siempre nos manda fotos dentro de su submari-

-¿¡Submarino! ? ¡Que increíble!

La emoción y admiración desbordaban de la voz de Bepo, su boca estaba abierta soltando sonidos de emoción mientras sus oscuros ojos brillaban más que la luz de la habitación, sus mejillas pálidas manchadas de rosa flamenco.

-Tal vez podría pedirle a mi t-

Por tercera vez en poco tiempo, Law es interrumpido, no por Bepo, sino por el repetido estallido de ruido en el hospital. Voces de doctores, enfermeras y en general del equipo médico suenan por todo el hospital, las llantas de las camillas siendo movidas, ruidos de zapatos caminando de un lado a otro. Law y Bepo se miran mutuamente con curiosidad, el aumento de movimiento en el tranquilo hospital fue lo suficiente interesante para que los malestares y el cansancio abandonaran el cuerpo de Law.

En menos de lo previsto se encuentran fuera de la habitación, Law arrastraba su manta por encima de sus hombros mientras Bepo se aferra al camisón que llevaba su amigo, vagando por los familiares pasillos llegan a la sala de emergencia.

Caos era poco para describir el panorama. El personal médico abundaba, siempre corriendo de un lado a otro con materiales, camillas o tabletas, la piel de Law sudaba en cantidades mientras Bepo sentía un vuelco en el corazón. Había multitudes de gente lesionada, el color carmín resaltaba en cada uno de los nuevos pacientes, la mayoría no parecía tener heridas de alta gravedad, parecían ser lesiones menores según leyó en los libros de medicina de su padre.

-¡Oh Law! ¿Qué hacen aquí chicos ?

Una voz familiar asalta a Law por la espalda, podía reconocerla, era Tristán, enfermera y quien comúnmente asistía a su madre en sus cirugías.

-Tris, ¿Qué ha pasado ?

Llevaba una pila de suministros médicos que por poco ocultan totalmente su rostro, se veía con prisa y Law se sintió tonto por retenerla.

-Hubo un accidente en la autopista, no hay heridos de gravedad, excepto…

Antes que la enfermera terminara su breve explicación es llamado. Desaparece tan pronto escucha su nombre.

-Deberíamos irnos, podríamos causar un incidente.

Bepo insiste con temor, sus nudillos se frotan mutuamente creando una fricción, Law asiente y se retiran con pasos apresurados.

Sin embargo se detuvieron en el pasillo que llevaba a las salas de cirugía, había una máquina expendedora y Law compro comida chatarra para Bepo, él no tenía un gran apetito.

Su amigo Bepo inicio una conversación sobre un programa que veía en la televisión antes de ser internado, Law solo registro las palabras “pingüino” y “carpintero” apenas concentrado en la conversación y solo dando respuestas breves. Sus distraídos ojos miraban las paredes, las baldosas, sus manos o el largo recorrido del pasillo, no sabía porque, pero su piel, su cuerpo y el mismo se sentían distintos.

Sus manos eran molestadas por los escalofríos que recorrían sus dedos, su corazón latía con mucha más rapidez de lo normal y sus pies se movían a un ritmo inquieto, de vez en cuando apretando los dedos de sus pies, apenas se dio cuenta de lo mucho que estaba temblando.

El olor a sangre inundo su nariz, se sintió tan mareado y por momentos desconoció en que sitio estaba, entonces los gritos de un grupo de personas lo despertó de su trance. Personal médico que arrastraba una camilla médica a lo lejos.

Bepo tomo la mano de Law y la apretó con dureza, Law apenas consciente del dolor. No había dolor como el que sentía ahora.

La camilla paso a la velocidad de la luz, pero el chico Trafalgar pudo verlo todo tan despacio.

Se encontraba un niño sobre la camilla, luciendo de la edad de Lami, su cabello era azabache y su piel era tan pálida como el cabello de Bepo. Su cuerpo era un desastre, como si alguien lo hubiese sumergido en una bañera repleta de sangre, las heridas no eran suaves, eran monstruosas y estaban esparcidas por todo su cuerpo, Law casi sospecha haber visto uno que otro hueso fuera de lugar, aunque la imagen fuese impresionante, lo que saco el aire de los pulmones de Law no fue eso.

Los labios del niño estaban tintados por un color morado casi negro, aun después de toda la sangre esparcida por su piel, había algo que resalto sobretodo. Un gran trozo de metal sumergido sobre el ojo del chico, las medidas eran cercanas a los 5 o 8 centímetros por altura, si indaga un poco más, podría decir que el metal parecía fundido por el calor y quedo adherido a la piel del niño, demasiado aterrador, y fue tan escabroso como aun así el pequeño niño lo miro, con un ojo entrecerrado, su ojo oscuro, un ébano profundo, le miraron por intensos segundos y sonríe, tan horriblemente escalofriante como sonríe su tío.

Es sacudido con fuerza bruta, regresado de donde sea que se fue su mente. Bepo lo miraba con tanta preocupación que dolía, su brazo se aferraba al hombro de Law mientras sus labios temblaban.

-Law, Law, ¿estás bien ?

Un jadeo pesado sale en lugar de palabras, no se dio cuenta del aire que estuvo reteniendo por tanto tiempo, miro a sus manos que temblaban descontroladamente, al levantar su mirada y mirar a Bepo pudo sentir las lágrimas escurrir.

No estaba herido, ni le dolía nada.

Entonces…

¿Por qué lloraba?

Perdió la noción con su realidad después de ser abrazado por Bepo.

Ah, su amigo huele como la miel y él te.

Ha oscurecido, una noche larga se asoma por su ventana pero Law ya estaba dormido en su cama. Había escondió su regalo debajo de su almohada para ver la película una vez sea dado de alta.

La puerta de la habitación se abre, pasos lentos y  perezosos rompen el ambiente silencioso de la habitación, una silla es arrastrada hasta frente a la camilla del chico enfermo. Es hasta que unos dedos acarician los mechones de su cabello cuando Law se despierta.

Al girarse se encuentra con su padre, parece cansado pero aun así le sonríe apenas Law abre los ojos, sus ojos se ocultan tras las gafas y Law aún se siente muy cansado para fijarse en algo sobre el rostro de su padre, deja que las caricias en su cabeza continúen y abraza la calidez que calma su pecho.

Hay algo que sigue inquietando a Law, se atreve a preguntar.

-Pops… ¿Qué paso con el niño ?

Las caricias se detuvieron abruptamente, el  ambiente se sintió pesado y lúgubre por momentos hasta que su padre retomo la compostura y respondió.

-¿Qué niño ?

Law abre los ojos un poco más, siendo golpeado por la gran iluminación de la habitación. Rasca entre sus recuerdos frescos, rojo, había mucho rojo en sus recuerdos.

-El niño rojo, de camisa roja.

Law no lo nota, pero por segundos la sonrisa de su padre tambalea, se compone claro está.

Una apacible voz le responde:

-Él está bien, esta descansado en su habitación.

Law sonríe suavemente, sus ojos se cierran y ríe entrecortadamente, su corazón se siente extrañamente mullido mientras que sus huesos se sienten relajados, como cuando llegaba de un día de escuela y se dormía el resto de la tarde. Se siente feliz, tranquilo y satisfecho.

-Me alegro.

Se da la vuelta para continuar con su descanso, ahora podía dormir mucho mejor, con la compañía de su padre y la palma que jugaba a desordenar su cabello.

Vuelve a levantarse por un ruido, la puerta de su habitación se vuelve a abrir, Law piensa que su padre se retirado ya que no siente el peso de su mano en su cabeza, antes girarse para comprobar, una voz habla a sus espaldas.

-Así que estabas aquí…

Su madre, sonaba afligida. Sin embargo su padre no responde.

-La policía ha estado presionando para hablar con los pacientes.

Su esposo suelta un gruñido furioso dientes chocan y tintinean, ella se acerca para envolver sus brazos alrededor de su marido, se detiene cuando el hombre habla.

-Es…difícil.

-Hice cosas que jamás había practicado, quería que sobreviviera...

Llevando sus manos a su rostro, oculta su mirada y descarga su frustración con frotes exasperados, ruidos llenos de desaliento, su cabeza inunda de pensamientos oscuros.

-Mis manos tienen sangre de alguien inocente…

Sus ojos se dilatan mientras mira sus manos, su rostro se oscurece atrapado por el odio así mismo y la agobia que lo consume, no nota cuando sus manos empiezan a temblar.

-Su cuerpo no soporto el trasplante, yo…

El rostro del hombre se gira, sus lentes deslizados hacia abajo, un brillo resalta en sus ojos, mientras las lágrimas resbalan los ojos y el suplicio se camufla con su iris oscuro, siente su corazón hundirse más en su pecho, un sollozo sale sin intenciones de ser escuchado, es entonces cuando el hombre mayor se derrumba.

-N-no pude salvarla.

Sus mano se hunden en la cama de Law, los sollozo incontenibles salen uno tras otro y su esposa lo abraza con fervor y cariño, las lágrimas se derrumban de los ojos de la doctora mientras intenta limpiar las de su marido.

-Acabo de dejar huérfano a un chico.

Su esposa envuelve sus dedos alrededor de su mano.

Hubo un silencio que se sintió letal y muy abrumador para Law, estaba desesperado y sentía que estar despierto presenciando esto estaba totalmente fuera de lugar. Deseaba tener un súper poder que lo hiciera desaparecer del sitio.

-Law me pregunto por el niño, no pude decirle la verdad.

Law casi se ahoga con su propia respiración, fue inesperado.

Escucha a su madre tararear antes de hablar.

-Me pregunto si lo habrá conocido antes.

Después de decir ese comentario, la doctora se queda pensativa.

-Sera un gran shock para los pacientes, no creo que el niño pueda aguantar todo ese dolor.

Antes de que la conversación siga fluyendo, hay un suave golpe en la puerta que interrumpe. Una llamada de emergencia y los doctores vuelven a sus profesiones.

Law siente que puede volver a respirar de nuevo, aunque lo hace con dificultad, como si hubiera dos piedras sobre sus pulmones, la habitación se siente enorme para él y siente que cualquier ruido que haga hará que la habitación se desmorone. Law es joven, aún hay cosas que no entiende con claridad por muy inteligente que sea, no sabe qué hacer en esta situación así, pero el dolor arde como una quemadura.

Llora, las lágrimas se escabullen y sus labios tiemblan, muerde sus labios para silenciar sus lamentos, aferrándose con sus puños a las mantas del hospital. Lloro mucho esa noche.