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"Yes! We have superpowers!"

Summary:

¿Otra historia cliché sin sentido alguno de existencia sobre superhéroes? ¡Ahora en versión jotos de One Piece! Si esperas leer algo relevante para la trama, no esperes mucho, y ya puedes imaginar de donde saqué la idea del título. ¿El título tiene algo que ver con la trama? ¡No!

Notes:

Visualiza a una persona, sentada, re viviendola escuchando canciones de Gloria Trevi, cuando de repente tiene una mala idea:

"Wow, creo que es momento para escribir un fan fic gei de One Piece con temática de superhéroes"

Una idea random que no tiene nada más para ofrecer que esto. ¡Disfruta!

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:


 

Creo que hicimos un gran desastre aquí, ¿No te parece?

 

Soltó unas cuantas risas al sentir un pequeño golpe en su hombro. — ¡Oye! No me culpes de los problemas de este idiota -Miró por el costado como la pelirroja se cruzaba de brazos, apoyándose sobre una de sus piernas y mirando a los alrededores- ¿Crees que Galley-La se enojará con nosotros por encargarle los daños, otra vez?

 

Se enojarían más si buscásemos a alguien más para el trabajo -Sonrió al imaginar a su querido amigo llorando y tocando una canción en su guitarra al sentirse "traicionado" si es que buscasen a otro grupo. Suspiró junto con su compañera, tal vez imaginando el mismo escenario.

 

Supongo que tienes razón.

 

Si tengo suerte podría convencer al viejo para financiar al grupo -Pasó una mano por su cara, frustrado y disgustado ante la idea de tener que hablar con ese sujeto para pedirle ayuda. Pero a veces, para su mayor disgusto, desgracia y horror, no le quedaba de otra. Negó con la cabeza, no tenía porqué darle tanta importancia a ese inútil, al menos, no ahora- Cómo sea, eso será para pensar en otro momento -Sonrió en dirección a su compañera, a pesar de que no pudiera verse por el traje- Gracias por la ayuda, mi querida Nami.

 

Otro golpe en su hombro, esta vez acompañado de una pequeña sonrisa. — Cuando tengo el traje, soy Gata Ladrona, imbécil -Era un regaño, pero aun así, no se sentía como uno en absoluto- Sabes que siempre puedes contar conmigo, "mi querido Sanji" -Terminó sacando la lengua para luego romper en una carcajada en la que lo acompaño con todo gusto, sintiendo, finalmente, un poco de alivio.

 

Los muertos vivientes de Moria más que ser una amenaza eran una piedra en sus zapatos (Para ser exactos, muchas piedras), que solo estaban ahí para irritar con su presencia, en otras palabras, nada de lo que no se pudieran encargar en cuestión de minutos. Claro que esta vez la piedra era mucho más grande, y tenía el nombre de "Oars". Lograron minimizar los daños alejándolo de la ciudad con la increíble habilidad climática de Nami (Aunque la mayoría de las veces solo son predicciones) y hacer que caiga muerto (Bueno, ya estaba muerto de antes) sin que se lleve a media ciudad con él. A veces era una tarea sencilla, otras veces más complicado de lo que debería.

 

Se tiró de espaldas sobre el gigante monstruoso debajo de él, sintiendo la lluvia caer pacíficamente sobre ellos, esperando el hermoso momento cuando llegue a su casa, a su cocina, y cocine una magnífica cena para culminar con un largo y agotador día. — Supongo que ya tienes mucho que pagar, así que lo descontaré de tu deuda.

 

Agradezco eso -Claro, tenía una gran deuda con su compañera por todas las veces que le ha ayudado con su control del clima, pero sabía que ella no era tan sádica como para cobrar por eso. Era más como... una simple broma entre ellos- Cómo sea, deberíamos irnos, Moria recogerá su porquería cuando quiera.

 

Escuchó la encantadora risa de la chica y ambos se levantaron, listos para irse antes de que-

 

¡Stealth Black! ¡Gata ladrona!

 

...Oh mierda.

 

Ambos se pusieron en alerta, buscando entre la lluvia el sonido de cámaras tomando foto a cualquier cosa que viesen.

 

Debía decir que se sentía orgulloso de ser un héroe y de proteger la ciudad donde viven las personas que más quiere en este mundo, donde vive la persona que más ama en este universo, pero tener que lidiar con reporteros que parecen no tener nada mejor que hacer que explotar los hechos y escribir mil y un titulares donde aparecen sus nombres y se peguntan "¿Quién será el hombre que está detrás de ese increíble traje?" o "¿Cómo de hermosa será en verdad la Gata Ladrona?" era agotador y un fastidio. ¿No saben que si se revela la identidad del héroe suceden cosas malas? ¿Jamás han visto una película de superhéroes? Escuchó a su compañera soltar un sonido molesto, y miró en la dirección en la que veía ella.

 

...Oh mierda.

 

Trata de no gritarle tu identidad en toda la cara, Sanji -Murmuró entre dientes la pelirroja, dedicándole una mirada molesta, para luego abrir los brazos y soltar una carcajada, caminando hacia la pequeña multitud que se les acercaba, ganando la atención de la mayoría de cámaras (Si no es que son todas) por su encantador aspecto.

 

Claro, lidiar con esta multitud de cámaras jamás estaba en sus planes, y siempre que podían escapaban sin mirar atrás mientras ignoraban al grupo que los perseguía. Él escapaba con su ilusión óptica (A la que simplemente llamaron "Invisibilidad") y Nami era bastante ágil en lo que respecta "Huir" y "Esconderse". Pero cuando él estaba entre esa multitud de cámaras, no sentía la necesidad de huir.

 

Y en más de una ocasión, eso ha sido un problema.

 

Pudo sobrevivir a señoritas con grandes escotes, tentadoras siluetas y faldas más cortas que una minifalda, pero si el hombre que buscaba salir de la masa que se agrupaba alrededor de su compañera le pedía que le dijera quien era, podría decirle su nombre sin pensárselo siquiera una vez.

 

Este hombre no lo sabía, pero fácilmente podría ser su ruina.

 

¡Noticiero New World! ¡Mi nombre es Roronoa Zoro! -Empezó su interrogatorio con su clásica presentación y no pudo evitar la sonrisa con cariño que se formó en su rostro. Aunque, claro, no era visible. Se aclaró la garganta mientras bajaba del estómago del grandulón para acercarse al peliverde- ¿Algunas palabras que decir para el público sobre su gran hazaña?

 

Oars no era una "Gran hazaña", era más "El problema menor del que había que encargarse solo porque es molesto". La verdadera hazaña aquí era la mirada llena de felicidad que podía ver en el único ojo del hombre. Se cruzó de brazos, intentando parecer imperturbable y genial para la cámara. Nami jamás le perdonaría un mal ángulo. — Solo una molestia menor, nada más -Miró como su querido asentía con la cabeza escribiendo en una pequeña libreta (Joder que tierno se ve intentando escribir en una hoja mojada), mientras Usopp tomaba al menos unas mil fotos por segundo, cosa que sería molesta de no ser por sus lentes oscuros.

 

¿Cómo se siente al haber acabado con esa cosa? -Segunda pregunta, levantó la mirada para fijar su ojo y prestar atención a lo que dijera. A veces se sentía mal por retener a Nami en estos momentos en vez de salir huyendo, pero, joder, no podría vivir consigo mismo si se perdía esto.

 

Y lamentablemente, tampoco podía mentirle.

 

Satisfecho con el resultado... -Declaró, mostrando orgullo e hinchando su pecho, haciendo una extraña pose de victoria. Se ganó los sonidos de asombro de Usopp, suspiros de damas que se empezaban a acercar y más brillos por parte del rostro imperturbable de su querido.

 

¿Cómo este hombre podía brillar y aun así tener un rostro inexpresivo, ligeramente molesto? Definitivamente eso iba a la lista infinita de razones por las que lo amaba.

 

Miró al suelo, inhalando profundamente y cruzando sus brazos, listo para hablar más de lo que debería (Cómo, básicamente, siempre).Algo preocupado por lo que signifique la aparición de las criaturas de Moria -Y luego, de la forma más dramática que había aprendido de su hermano mayor, movió su capa, levantó centenares de gotas de agua que se habían quedado en ella y apuntó al cielo, levantó su mentón y miró con determinación hacia al frente, hacia el futuro (Ser héroe significa: Tener una gran habilidad dramática)- ¡Pero no es nada de lo que las personas deban preocuparse! ¡No mientras yo esté aquí!

 

Así es como se arregla un error: Siendo genial y brillando para la cámara.

 

La boca de Usopp cayó al suelo mientras salían brillos de sus ojos, cosa que le indicaba que había dicho algo genial junto con alabanzas por parte de las señoritas. Pero su increíble actuación no fue suficiente para las cejas fruncidas del peliverde. — ¿Lo que signifique su aparición...? -Murmuró más para sí mismo que para el resto- ¿Qué demonios te lograría preocupar? -Desde donde estaba podía sentir la mirada de odio de la Gata Ladrona por no saber cuándo cerrar la boca, y debía decir que también odiaba eso de sí mismo. 

 

Dejó que el sonido de la lluvia inundara unos segundos el silencio, respirando profundamente y meditando sus siguientes palabras. — ¡Llegar tarde para la cena!

 

¡¿Crees que me creo esa mierda?!

 

¡Zoro, cálmate! ¡No busques pelea con Stealth Black! -Escuchó a Usopp gritar en voz baja mientras se colocaba detrás de él. Estaba muy seguro que de no ser por su amigo de nariz larga, en muchas ocasiones el peliverde habría iniciado una pelea con él para sacarle información.

 

Antes de que pudiera decir alguna otra idiotez incompleta, sintió como un cuerpo se le pegaba por la espalda y como una barbilla se acomodó en su hombro. — ¿Qué tanto tardas Blacky? Estoy cansada y solo quiero que me abraces mientras duermo.

 

Rodó los ojos detrás de las gafas, Nami tenía muy malas tácticas para salir de este tipo de situaciones, pero debía decir que gracias al romance de Stealth Black y Gata Ladrona habían conseguido alejar lo más posible las sospechas que pudieron haber tenido en algún momento. Le dio unas cuantas palmaditas en su pelirroja cabeza, sintiendo la mirada de incomodidad que tenía su verdadero querido ante lo que tenía enfrente. — Mi querida gatita, estoy listo para irme cuando quieras.

 

¡Pero...!

 

Lo siento, pero soy la consentida aquí, ¡Adiós!

 

Y así, con una mirada de burla por parte de Nami hacia Zoro, la tomó en brazos para escapar por los cielos de los reporteros y más preguntas irritantes sobre "¿Qué tipo de maquillaje usas?" para su compañera, y más de él abriendo la boca más de la cuenta. Estaba seguro de que Nami les dijo suficiente para llenar su pequeño espacio en los periódicos. "A la Gata Ladrona le gusta la clase, ¡Esta marca de perfume es su mayor recomendación!". Le daba algo de coraje pensar que la tomaban menos en serio y que solo la buscaban para patrocinar cosas así de estúpidas en vez de preguntas de mayor importancia. Pero si ella estaba bien con eso, mayormente porque era lo mejor para la privacidad, no podía decir nada al respecto.

 

¿¡Entonces, qué es lo que podría preocupar a nuestro increible, Stealth Black?! ¿Su secreta identidad? ¿Más zombies? -Se sobresaltó un poco ante la ruptura del silencio. Parece ser que su querida compañera había notado su molestia. Empezó a bromear y a moverse ridículamente de un lado a otro, fingiendo que tenía un micrófono en las manos, para luego apuntar a su rostro, colocando su otra mano en su frente de forma dramática- ¡Por favor querido héroe! ¡No cargue con sus penas solo! ¡Díganos que es lo que ata su amable y tierno corazón!

 

La mayor preocupación de mi corazón... ¡Es ver a mis encantadoras damas asustadas por la adversidad! -Continuó con la broma, sin saber muy bien que era lo que estaba diciendo, solo riéndose entre dientes para seguir con este interrogatorio para evitar pensar en otras cosas- ¡Pero no teman señoritas! ¡Su héroe jamás permitirá que salgan lastimadas por nada en el mundo!

 

Dirás eso, pero estoy segura de que "Llegar tarde para la cena" te preocupa más que eso -Sonrió con complicidad, y no pudo evitar tragarse cualquier reproche que tuviera para eso. Amaba a las señoritas, pero tenía que admitir que tenía una prioridad solo un poco más grande que ellas. Sintió como la chica se acomodaba entre sus brazos, suspirando y luciendo seria- ¿Es sobre Joker?

 

No puedo escapar de ti, ¿Verdad? -Solo recibió una sonrisa de dientes puntiagudos por parte de Nami, y rodó los ojos- Supongo que eso es suficiente respuesta -Respiró profundamente, preparándose para hablar y calmando sus nervios- Hace unas semanas, Law me advirtió sobre la venida de Joker al país.

 

Así que el bastardo vino para acá.

 

Mencionó que venía para hablar sobre negocios con Diamante -Nami murmuró algo, pareciendo entender el porqué del ataque de Moria. Normalmente serían los secuaces de Diamante los que aterrorizarían la ciudad, o sus extraños y gigantes peces de lucha (¿Cómo mierda esas cosas sobrevivían en la superficie?), pero si ninguno de ellos era el causante del terror, significaba que había "Reunión familiar" y que se reunirían en alguna de sus bases- Pero Corazón me informó que venían para hablar con ciertas personas para intentar negociar a alguien.

 

Más lento velocista, ¿Cómo que negociar a alguien? -Preguntó interesada sobre el tema, y aunque quisiera seguir hablando sobre eso, no sabe más que lo que acaba de contarle. Solo negó con la cabeza,  se ganó un puchero por parte de la chica- No tienes que protegerme de esto -Se cruzó de brazos y sonrió arrogantemente- Si me encuentro con ese sujeto, ¡Le meteré un rayo por el culo!

 

Rodó los ojos detrás de las gafas. Nami ni siquiera sabía la verdadera identidad detrás del nombre "Joker". — Me gustaría ver ese momento, pero lamento informarte que no puedo abrir más la boca.

 

Otro puchero, un jalón en la oreja y más quejas por parte de la pelirroja. — Pero si fuera Zoro le dirías hasta tu tipo de sangre.

 

Eso es algo que no podría negar aunque quisiera, y solo se ganó otro tirón, esta vez en su mejilla, y solo después de un largo, largo, rato, fue liberado. Quería mucho a Nami, pero era uno de los mayores terrores de su vida. El tercero, si tuviera que enumerarlos. Después de eso, solo siguieron unas cuantas bromas y silencio cómodo para acompañar el hermoso atardecer que caía a lo lejos, "Relajante" si tuviera que describirlo.

 

Se separaron en el techo de un edificio cualquiera, él camuflándose con su entorno mientras le gritaba a Nami que tuviese cuidado con salir en el periódico de mañana con un titular que gritase "Robo" o "Tomar prestado objetos de gran valor sin devolverlos", y su querida compañera escondiéndose entre las sombras y callejones respondiendo que "No prometía nada". A veces le preocupaba que se pudiera meter en verdaderos problemas si seguía con su extraña vida de Robin Hood, pero al menos le tranquiliza saber que durante el resto del día no hará nada, después de todo, era el aniversario de su relación junto con Perona, y no había nada que Nami amara más que el dinero y esa chica.

 

Un apartado de casas iguales, la décima tercera casa contando desde el inicio del vecindario, segundo piso, ventana de la derecha y directamente entró en su habitación.

 

Retiró el traje y sintió como los músculos de su cuerpo parecían respirar aire fresco. Fue... un largo día. Escondió la lata con el número tres en un pequeño cajón secreto en su lado de la cama, y luego se tiró sobre la misma, necesitando un tiempo de descanso antes de meterse en su preciada cocina. Era increíble como el colchón parecía ser mucho más suave cuando le tocaba lidiar con este tipo de cosas, arrastrándolo a ignorar las pequeñas responsabilidades que le correspondían. Refunfuñó mientras estiraba su brazo sobre la mesita de noche, tanteando un poco hasta que tocó su celular, tomándolo en su mano lo acercó para buscar entre sus contactos a su hermano mayor. Si tenía la oportunidad de evitar hablar con el viejo, mejor.

 

Le mandó unos cuantos mensajes para explicarle la situación, y volvió a tirar el celular en la mesita de noche sin esperar alguna respuesta, y esperando a que no fuera un "Vete a la mierda". Se cubrió con las sábanas, acurrucándose sobre sí mismo, estirando las piernas, sacando los pies y quejándose por el frío, buscando una posición cómoda para dormir unos minutos, acaparando todo el espacio de la enorme cama o haciéndose con un pequeño espacio siendo una pequeña bola de mantas, antes de tener que salir para hacer la cena.

 

Cómodo, pero faltaba alguien.

 

La puerta de entrada se abrió, cómo si la persona que estaba entrando estuviese leyendo su mente, listo para acompañarlo y pasar el resto de la noche abrazados ignorando el día de mierda. Esperó pacientemente a que las pisadas pesadas subieran las escaleras, y sonrió al mirar a un molesto peliverde entrar por la puerta. Estiró sus brazos en su dirección, mirando como tiraba toda su ropa al suelo quedándose simplemente con los pantalones y metiéndose finalmente a la cama, haciéndose bola junto a él. — ¿Duro día de trabajo? -No necesitaba más respuesta que el gruñido en su pecho para saber que era un "Sí", por lo que solo dejó escapar una pequeña risa, dedicándose únicamente a acariciar el cabello verde de su esposo.

 

Molestar a Zoro siendo Stealth Black, y luego tener que lidiar con eso siendo Sanji, era uno de los mayores placeres de su vida.

 

Se permitió quedarse así un rato, con Zoro en sus brazos, acariciando el hermoso cabello verde que en algún punto de su adolescencia tuvo el descaro de decir que era ridículo. Si pudiera volver en el tiempo, se daría una buena patada. Dio pequeñas palmadas en su espalda. — Vamos, no puedes irte a la cama sin cenar -Eso es algo que jamás permitiría, pero su esposo no parecía tener intención de dejarlo salir de la cama- Prepararé algo delicioso. 

 

No me importa.

 

Pues a mí sí -Se ganó un gruñido y dos brazos arrastrándolo más cerca. Sonrió con cariño, y se acercó para darle un corto beso en la frente- No tardaré, lo prometo -Solo obtuvo una mirada de molestia, y un gruñido que entendió como un "Mueve el culo" mientras lo soltaba y se hacía bola solo en la cama. Dejó otro beso en su frente mientras se levantaba, sonriendo en todo momento en su pequeño recorrido.

 

Para salir de su pequeña ensoñación y sacarse las ganas de volver a meterse en la cama junto con su esposo pasó por el baño principal, estirado los músculos y soltando pequeños bostezos. Orinó, lavó sus manos y miró su cara frente al espejo durante unos minutos, entrecerrando los ojos mirando fijamente sus cejas. Había odiado esos estúpidos rizos durante más de la mitad de su vida, pero ahora que los tiene que maquillar para ocultarlos le hacía sentir... extraño. Negó con la cabeza, no era momento de distraerse. Se lavó fuertemente la cara con agua fría, se secó con una toalla y fue directamente a la cocina, volviendo a dirigir sus pensamientos en su esposo.

 

A veces el comportamiento infantil que podía tener Zoro le hacía cuestionarse si era la misma persona que el adolescente demonio a quien todo el mundo le tenía miedo. Claro, aun podía ser ese mismo demonio cuando se lo proponía, pero aun así era curiosa su forma de ser. Sonrió enamorado abriendo la nevera, haciendo inmediatamente una mueca, una nota mental de las cosas que tendrá que comprar cuando tenga tiempo se empezó a formar dentro de su cabeza. Hizo cuentas mentales mientras tomaba unas cuantas cosas, también revisando sobre la fecha de caducidad. 

 

Se contentaría con hacer waffles para la cena. Tatareó un poco mientras colocaba las cosas sobre la encimera, yendo al fregadero para lavarse nuevamente las manos y distraerse un poco, pensando en otras cosas mientras se movía de un lado a otro, dejando la wafflera calentándose en segundo plano.

 

Tal vez pensar en lo increíblemente fácil que era ocultarle a Zoro su identidad de héroe, ese era un buen pensamiento, siempre le causó cierta gracia el hecho de que su esposo era más propenso a desaparecer en los problemas antes que él. Ni siquiera pudo salvarse del viejo Zeff, que le tuvo que decir (Más obligado que voluntariamente) que si se ausentaba o desaparecía del trabajo era porque tenía que ir a pelear contra un pez gigante toro extraño. Recibir patadas siempre que tenía que encargarse de la ciudad había sido una molestia con la que no podía vivir. Y Nami... bueno, si ambos trabajaban juntos necesitaban conocer quiénes eran para trabajar mejor.

 

Batió la mezcla en el tazón mientras se ponía a reflexionar un poco, jamás hubiera pensado que una de sus mejores amigas era una ladrona con extrañas habilidades climáticas. Se encogió de hombros, supuso que también fue una sorpresa para ella que uno de sus mejores amigos pudiese volar y hacerse invisible.

 

La lista de personas que conocen su secreto se detuvo al escuchar a Zoro bajando por las escaleras murmurando maldiciones a todo el mundo. Sonrió, aunque ladeó la cabeza al verlo vestido relativamente formal. Bueno, de por sí, verlo vestido se le hizo extraño. — ¿A dónde tan guapo? -Pregunto con un tono de broma, apuntándole de pies a cabeza con el batidor- Pensé que te querías desmayar allá arriba.

 

Dejó de batir mirando la mezcla. Consistente. Abrió la wafflera para verter un poco y bajó la tapa, dejando el bol a un lado para mirar a su atractivo esposo, aunque su rostro le indicó que no parecía tener ganas de bromear. — Yo, bueno... -El cómico gesto que hacía cuando pensaba estaba posiblemente dentro de su lista mental de cosas que le gustaban de este imbécil. Se sentó en una de las sillas del comedor y tiró su cuerpo sobre la mesa, pareciendo rendido en encontrar una respuesta a su pregunta. Subió sus hombros, de todas formas no había esperado ninguna- ...Torao me invitó a beber con unos amigos. Acepté solo para pasar el rato.

 

Oh... -Fue un pequeño sonido de sorpresa que escapó de sus labios, ganándose una mirada curiosa de su esposo, aunque solo le hizo un ademán de mano para que lo ignorara. Esa respuesta... lo había tomado más desprevenido de lo que debería, activando consigo un pequeño interruptor dentro de su cabeza para dejarlo en automático y seguir con la casual conversación que estaban teniendo.

 

Claro, evitando mencionar que Law había viajado hace una semana. No era muy cercano con Torao, así que supuestamente no sabía que se había ido, además Zoro era demasiado malo mintiendo, así que no lo torturará con un interrogatorio sobre eso.

 

Fue a sacar el primer waffle, sintiendo el calor a través del plato mientras que con la otra mano vertía más mezcla. Cerró la tapa y se dirigió junto con su esposo, dejando el plato cerca de su cabeza, sintiendo un pequeño ¿Alivio? crecer dentro de él al ver la carita feliz que ponía ante el olor. — Supongo que te dignarás a comer algo antes de salir, ¿Verdad, cabeza de musgo?

 

Espero que hayas cumplido y que sea algo delicioso, cejas rizadas.

 

El uso de los apodos le trajo nuevamente esa sensación de alivio. Todo estaba bien, debía de estarlo.

 

Durante el tiempo en que se terminaban de hacer todos los waffles siguieron con una conversación casual, Zoro hablando sobre la crisis de la falta de tinta y que Usopp nuevamente tiene su enfermedad de "No-puedo-pedirle-matrimonio-a-Kaya-aun-o-me-muero". De vez en cuanto intervenía con algún comentario para darle a entender que estaba escuchando y que no estaba hablando con una pared, aunque no se encontraba muy... "Presente", por decirlo de alguna manera, en la situación. La cena continuó igual, esta vez riéndose ante las innumerables quejas que tenía sobre la Gata ladrona que no le dejaba hacer su trabajo en santa paz.

 

Terminaron y recogió los platos para dejarlos un momento en el fregadero, despidiendo a Zoro con un abrazo y una enorme sonrisa. La repentina muestra de afecto lo había tomado un poco desprevenido (Normalmente le gritaba un "Piérdete" o "Llámame si es necesario que vaya a salvarte el culo"), pero no pareció importarle más de lo necesario y solo le correspondió con una sonrisa igual de grande, saliendo por la puerta con un "No me esperes despierto". Solo pudo atinar a cerrar la puerta y simplemente quedarse ahí parado, mirando algún punto muerto en la madera, jugando con el anillo que tenía en su dedo anular, empezando a sentir como su respiración se aceleraba y como su modo automático se desactivaba.

 

Claro, era normal que Zoro saliera a beber en la noche, y en muchas ocasiones había sido invitado de la nada. Eso era normal, pero que fuera invitado repentinamente por una persona que ni siquiera estaba en el país... No quería ser ese tipo de esposo, pero tenía que hacer una llamada antes de entrar en un ataque de pánico.

 


 

Gruñó, retorciéndose mientras poco a poco reconocía el lugar donde se encontraba. Oscuro, siendo únicamente alumbrado por la poca luz que entraba por la ventana de la habitación. Se acomodó, acercando más al hombre entre sus brazos, enfocándose en los ronquidos del idiota para ignorar el otro sonido molesto que empezaba a sonar en algún lugar. Una extraña canción pop que alimentaba a su dolor de cabeza, irritante, pero terriblemente funcional como alarma. El problema aquí es que no entendía porque demonios el imbécil tendría una alarma a las putas tres de la madrugada. Sintió como el cuerpo en sus brazos se retorcía y se enterraba más en su pecho, intentando ocultarse del sonido — Apaga esa mierda. 

 

Es tu celular, imbécil-ya -Rodó los ojos ante el apretón que recibió, siendo esa una clara indicación de que no tenía la más mínima intención de moverse de su lugar- ¡Al menos suéltame! -Como esperaba, solo fue ignorado con más ronquidos. Realmente no podía decir que era más molesto, si su novio, o la música pop actual. Hizo uso de toda su fuerza de voluntad en no tirarlo de la cama, moviéndose lo suficiente para buscar el sonido molesto entre ellos (Nota mental: Darle un golpe al imbécil por tener poco cuidado con sus cosas y repetirle que no debería dejar nada en la cama en la que duermen).

 

Después de tocar más lugares de los que debería, y de sentir como cada vez la música coincidía con el martilleo interno en su cabeza, logró dar con el celular. Inmediatamente le bajó el volumen, volviendo a sentir paz ante el silencio (Silencio con ronquidos). Lo acercó a su cara, parpadeando un par de veces por la repentina luz enfrente sus ojos, para ver qué demonios era lo que pasaba. Se sorprendió un poco, y miró hacia abajo. — Es Sanji-ya -Le indicó con simpleza, moviéndolo un poco, esperando a que el hombre de cabello verde se dignara a hacer algo.

 

Que le jodan. 

 

Lo había esperado, pero aun así había logrado sacarle un suspiro de cansancio. Decidió contestar la llamada para ver qué era lo que quería, y recordarle que existía algo llamado "Diferencia horaria".

 

¿Yonji?

 

Fue lo primero que escuchó al contestar la llamada, y solo sintió como el dolor de cabeza volvía ante la idea de tener que lidiar con otro Vinsmoke. Demasiado cansado para notar la angustia en la voz del rubio.

 

Eres tú quien llama, ¿No deberías saber ya quién iba a responder? -Se tomó la nariz entre los dedos, aunque le tenía que dar un punto a Sanji, era él quien estaba respondiendo, no su hermano. Respiró hondo y soltó, que lo despertaran a las tres de la mañana no era razón para ser un desgraciado, y conociendo al rubio, debía ser algo importante- Yonji-ya está durmiendo, Trafalgar al habla -Le dio su nombre para que pudiera avanzar la conversación y así terminarla más rápido. Esperó pacientemente a que hablara, aunque solo se escuchaba una respiración un poco alterada al otro lado- ¿Todo está bien por allá, Sanji-ya?

 

La única respuesta que obtuvo fue un fuerte grito. Instintivamente alejó el teléfono de su oreja, arrugando el gesto, molesto y confundido por el comportamiento de Sanji. Sintió algo moviéndose abajo suyo, era Yonji, que parecía estar molesto al ser despertado de esa forma. Le arrebató el celular de las manos y lo colocó en su oreja, frotándose los ojos con su mano libre. — ¿Ahora qué mierda te pasa?

 

Ambos se acomodaron mejor, recostando la espalda en el espaldar de la cama. Algo le decía que esto iba a ser largo. Se estiró un poco para tronar unos cuantos huesos y terminar de despertarse, luego apoyó la mejilla en el hombro de su novio, escuchando desde donde estaba el llanto del rubio.

 

¡Soy un mal esposo!

 

Volvió a gritar, esta vez siendo Yonji quien se alejó el teléfono de la oreja.

 

Eso ya lo sabía, imbécil -Nuevamente usó toda su fuerza de voluntad para no tirar de la cama al hombre. Sabía que tenía que ser paciente con él, ya que no podía sentir ni reaccionar como una persona normal, pero a veces daban ganas de darle un golpe cuando era así de insensible. Le quitó el teléfono de las manos, ganando un gruñido de confusión. Se enderezó mientras colocaba la llamada en altavoz- Sé cómo tratar con mi hermano, Trafalgar.

 

Entonces lo haces mal -Respondió entre dientes. No se había especializado en psicología, pero su decencia humana básica le dictaba que eso no era lo que se le respondía a una persona que estaba llorando. Inhaló profundamente, sintiendo como todo el cuerpo de Yonji se apoyaba sobre él para prestar atención a la llamada- ¿Qué sucedió, Sanji-ya?

 

¡Zoro ya no me ama!

 

Pensé que habíamos pasado esta etapa -Escuchó un suspiró sobre su cabeza, viendo por el costado como Yonji se llevaba una mano a la cara y la arrastraba con cierta frustración- Déjalo, solo es un dramático -Dejó caer su mano en su regazo, tomando de forma preocupantemente calmada el llanto de su hermano mayor- Siempre se peleaba con Zoro por cosas absurdas en la universidad. Llorará por un rato y luego se pondrá a hacer cosas de un lado a otro ¡En una de sus depresiones, aprendió sobre costura! -Levantó los brazos mientras mostraba una gran sonrisa, intentando dar a entender que esto sería algo pasajero.

 

Pero como había aprendido a hacer cuando su novio decía alguna idiotez, dejó que toda la información estúpida saliera por el otro lado de su cabeza, quedándose únicamente con el "Siempre se peleaba con Zoro en la universidad". — ¿Por qué crees eso? -Preguntó hacia el celular, deteniendo la espiral de negatividad en la que parecía haberse metido Sanji y ganando un suspiro exasperado por de Yonji, pero aun así no lo suficientemente molesto para ignorar la respuesta del rubio.

 

Debía admitir que no era una mejor persona que su insensible novio, en vez de "Preocupación" sentía más curiosidad. Claro que se sentía algo preocupado por el rubio, pero había vivido todas las peleas y llantos de la universidad por el lado de Zoro. Ambos fueron adolescentes con un trabajo de medio tiempo con salario mediocre que habían compartido el alquiler de un pequeño apartamento, siempre que pasaban estas cosas, Zoro se aislaba y comía helado de menta. Era algo... nuevo vivir esta versión de los hechos.

 

Porque soy un inútil, ¿Qué no estabas escuchando?

 

Necesitaba estar más despierto para poder lidiar correctamente con estas personas, escuchando un "Te lo dije" más una risa de mierda arriba suyo.

 

Estoy muy seguro que Roronoa-ya te ama -Declaró con la voz más firme que pudo usar. Aprendió, más por la fuerza que por querer, que tenía que ser paciente y comprensivo en este tipo de situaciones (Cosa que no sabía cuándo tenía que lidiar con la bola llorosa de mantas que comía helado de menta que era Zoro)- No entiendo porque creerías lo contrario.

 

Él se cansó de mí, ya no me quiere.

 

Se escuchó por el otro lado, como si hubiera ignorado su anterior afirmación, volviendo a entrar en su espiral depresiva.

 

Ese hombre está loco por ti -Se asustó un poco ante la voz de Yonji, sonando demasiado alta para su gusto. Genial, dos Vinsmoke gritando cerca de él... necesitaba café...- En realidad, muchas personas están locas por ti -Quedó confundido ante lo que sea que estaba escuchando, dedicándole una mirada molesta al idiota de pelo verde, quien solo se encogió de hombros- El muy idiota solo se está haciendo del rogar, no deberías echarle tanta cabeza a eso.

 

¡Ni siquiera sabemos cuál el problema en cuestión! -Escupió en voz baja, aunque no pareció molestar en lo absoluto a su pareja- ¡No puedes lidiar así con los problemas!

 

He lidiado con esto más tiempo que tú -Respondió inmune. Antes de que pudieran pelear entre ellos, el teléfono volvió a hablar.

 

Él salió a beber...

 

Abrieron los ojos ante el tono increíblemente bajo y destrozado, no sabía distinguir si era por su dolor o por los gritos de antes. Respiró hondo mientras su novio soltaba un gruñido molesto, ambos compartiendo cierta irritación ante lo anterior dicho. Zoro siempre salía a beber, ¿Qué haría que esta vez fuese diferente? Antes de que pudiera cuestionar, y antes de que Yonji maldijera en más de un idioma, prosiguió con su oración.

 

...Contigo, Torao.

 

Ambos se quedaron callados, y lo único que pudo escuchar fue como su novio se tragaba todos los insultos que estaba apunto de gritar. Fue un poco... raro escuchar eso. Se había ido de viaje para evitar tener que encontrarse con Doflamingo, algo exagerado, pero jamás tenía un buen presentimiento siempre que tenía al pájaro gigante cerca. Y claro, eso lo sabía Zoro, así que no entendía muy bien lo que acaba de escuchar (Ni siquiera ha hablado recientemente con el sujeto en cuestión sobre salir por bebidas). Abrió la boca con la intención de preguntar más al respecto, siendo brutalmente interrumpido por un grito a su lado. Giró su cabeza para observar la mirada de odio que tenía su novio, quién tomó el teléfono en sus manos y lo puso directamente frente a su cara, como si así pudiera mágicamente teletransportarse a donde estaba su hermano. — ¡¿Dónde mierda está el muy bastardo?! 

 

Cualquier lugar lejos de mi amor.

 

Y volvió a hundirse en su negatividad.

 

¡Sanji, cállate! -No sabía si era por el sueño, pero sentía que se estaba quedando algo atrás en la conversación. Claro, era una conversación entre hermanos, y nada más ni nada menos que los menores de los Vinsmoke, que solo se entendían entre ellos (En general, solo los Vinsmoke se entendían entre ellos). Regresó a la realidad al sentir un peso menos en la cama, desconcertante, golpeó sus mejillas y miró confundido como Yonji buscaba ropa en el armario. Se levantó al ver que lo que estaba tomando era su Raid Suit, deteniéndolo antes de que hiciera una idiotez- ¡¿Qué mierda quieres?!

 

¡Es demasiado temprano para sacar conclusiones precipitadas! -Gritó devuelta, tomando la lata con el número cuatro junto con el teléfono.

 

¡Son las tres de la mañana! ¡Claro que iba a ser temprano!

 

Su novio era un idiota, un idiota demasiado grande como para tratar de quitarle algo y alejarlo de él. — ¡Cállate un momento y déjame pensar!

 

¡Oblígame! -A pesar de lo dicho, se quedó quieto con los brazos cruzados, golpeando el suelo rítmicamente con el pie, posiblemente contando los segundos antes de arrebatarle todo e irse volando a darle un golpe a Zoro en toda la cara. Cerró los ojos, respiró profundamente y se concentró en pensar. Solo se escuchaba el llanto a través del teléfono y el golpeteo en el suelo, lo que era suficientemente silencioso para que pensara en paz. Lamentablemente tenía un novio impaciente, quien no le daría el tiempo suficiente para llegar a una conclusión satisfactoria para todos los involucrados- ¿¡Y bien!?

 

¡Dame un minuto! -Antes de que pudiera recibir una respuesta agresiva, le aventó el teléfono para que se encargara de Sanji mientras pensaba, yendo directamente hacia la mesa al lado de la cama, buscando su propio celular- Hablaré con Roronoa-ya, así que te quedarás aquí y tranquilizarás a Sanji-ya -Se dirigió a la puerta de la habitación, deteniéndose solo un momento para mirar por sobre su hombro al peliverde- ¡Sin amenazas hacia Roronoa-ya, solo tranquilízalo! -Y salió de la habitación escuchando un "Sin iminizis hicii Ririnii-yi" detrás suya, recordándole lo infantil que era Yonji.

 

Se recostó sobre la puerta, soltando un suspiro, agotado, empezando a buscar entre sus contactos al idiota que era la razón por la que ahora estaba despierto con dolor de cabeza. Marcó el número del idiota y esperó. Podía escuchar detrás de la puerta como Yonji estaba caminando de un lado a otro, su voz firme hablando con cierta paciencia y ¿Cariño? en su tono, cosa que lo tranquilizó un poco.

 

Volvió a marcar el número cuando sonó el buzón de voz. No iba a hablar solo cuando necesitaba regresar con respuestas. Caminó por el pequeño apartamento, directamente hacia la pequeña cocina, dejando la Raid Suit sobre la mesa, alejando la tentación de hacerse algo de café para la situación.

 

Nuevamente buzón de voz. Respiró hondo y volvió a marcar, aferrándose a la idea de que la tercera es la vencida. El muy idiota jamás apagaba su celular cuando salían a beber, "Puede que Sanji llame para saber cómo estoy" le había dicho en algún momento, aunque claro, el rubio jamás llamaba ya que sabía que estaba bien. Y ahora no puede ser que lo esté ignorando a él de todas las personas en el universo. Realmente, en el momento en que vuelta a ver su cara, le sacará el corazón del pecho.

 

— Luz roja, ¿Qué vergas quieres, Torao?

 

Abrió los ojos, sin saber muy bien en qué momento se sentó en una de las sillas del comedor, o cuando había empezado a cabecear del sueño, algo sorprendido. — ¿Luz roja? -Repitió algo incrédulo, parpadeando para adaptarse a... oh, estaba oscuro. Luego de terminar de procesar la oración, frunció el ceño- No me digas que estás conduciendo y utilizando el teléfono.

 

— Pierdes el tiempo.

 

Realmente amaba mucho a su pareja. En serio, jamás se arrepentiría del hermoso día en que conoció al idiota. Pero no sabía que lidiar con este tipo de cosas sería un efecto secundario de estar en una relación. Respiró profundamente, había un matrimonio en juego, y no tenía tiempo para pensar en cómo le sacaría las tripas a Zoro cuando lo viese de nuevo. — ¿Dónde mierdas estás, Roronoa-ya? -Preguntó lo más calmado que pudo, recostándose en la silla y cruzando sus piernas.

 

— Adivina quién está de camino hacia el bastardo rosa.

 

¿Qué...? 

 

— Mihawk me encargó la tarea de ser el guardaespaldas de Caesar,
ya sabes, por si lo drogan y secuestran o cualquier mierda rara que se les ocurra.

 

Puso ambos pies sobre el suelo, y se apoyó sobre la mesa, instintivamente recorriendo la habitación en la que se encontraba con los ojos. Inútil, ya que estaba todo en completa oscuridad. Debía de verse como un idiota en este momento. — Así que estarás ahí -Susurró más para sí mismo que para Zoro, pero aun así recibió un pequeño "Seh" del otro lado. Era más serio de lo que había esperado, bueno, en primero lugar, no esperaba que estuviese yendo a ser un espectador de los tratos del bajo mundo entre Joker y su familia. Sorprendente, si es que tenía algo que decir al respecto.

 

— Luz verde, adiós.

 

Se quedó con las palabras en la boca ante el pitido de "Llamada finalizada", golpeando su cabeza contra la mesa frente a él a sabiendas de que no respondería su teléfono hasta que terminase la reunión familiar, ya que no se permitían celulares por seguridad y privacidad. Golpeó nuevamente su cabeza, no podía creer que se le había pasado la llamada sin haberle informado al muy idiota que su esposo estaba que se tiraba de un puente por culpa suya. Otro golpe, tampoco podía decirle a Sanji que se fue a hacer negocios en el bajo mundo.

 

¿Cómo terminó en una situación así?

 

Inhaló profundamente, en algún momento tendría que volver y enfrentarse a la furia de su novio junto con el llanto de su hermano. Exhaló, se levantó, tomó la Raid Suit y regresó a la habitación, deteniéndose en la puerta mientras su cerebro pensaba en algo convincente para decir. Frunció el entrecejo, definitivamente tuvo que haberse hecho ese café. Le mandó unos mensajes a Zoro, sin necesidad de esperar una pronta respuesta, y se adentró a la habitación. Notó que la luz ahora estaba encendida mientras retrocedía unos pasos por el brillo, adentrándose con una mano haciendo sombra sobre sus ojos para adaptarse.

 

Inmediatamente sintió la mirada de su novio encima suya, deteniendo abruptamente la conversación que estaba teniendo para escuchar lo que sea que tuviese para decir. Levantó una ceja, le hizo una seña con la mano, y solo pudo pasarse la mano por la cara, dejando tanto su teléfono como la Raid Suit sobre la mesita de noche al lado de la cama para sentarse al lado de Yonji, quien estaba expectante. Agradeció en silencio lo paciente que estaba siendo su novio, le dio un pequeño beso en la sien mientras tomaba el celular de sus manos.

 

La respiración al otro lado estaba más tranquila, pero podía escuchar cierto golpeteo impaciente, ansioso, de fondo. — Roronoa-ya... -Empezó, sin en verdad saber cómo continuar. No podía decirle donde estaba, pero tampoco le iba a mentir, una mentira sobre otra mentira solo empeoraría las cosas y no soportaría más llanto por el resto del día. Aunque ahora tenía la atención de dos personas y no podía simplemente quedarse callado- ...Es más complicado de lo que parece -Soltó el suspiro que estaba reteniendo en sus pulmones, ignorando el sonido molesto a su lado, claramente su novio enojado. Continuó antes de que dijera cualquier cosa- No es algo que pueda decirte, y Roronoa-ya tampoco puede. Es... -Miró al techo, intentando buscar alguna deidad que le dijera que decir- ...Algo de lo que no se siente orgulloso.

 

Bueno... técnicamente NO estaba diciendo una mentira. Una verdad incompleta seguía entrando en el término de "Verdad", ¿Verdad?.

 

— ¿Algo de lo que no se siente orgulloso...?

 

Intentó descifrar si eso había sido un extraño eco dentro de su cabeza o si era Sanji repitiendo lo que acababa de decir.

 

Explícate Trafalgar, necesito saber porque no puedo ir a darle un golpe al imbécil ese. 

 

Como dije, es más complicado de lo que parece -Repitió, mirándolo molesto- Lo único que puedo decir es que no, no le está siendo infiel a Sanji-ya.

 

¡Eso no me convence!

 

¡Confía en mí! -Alzó la voz, más para que su novio cerrara la boca de una vez que para que Sanji escuchara. En efecto, Yonji se quedó callado, con los brazos cruzados, enojado, pero en silencio- Roronoa-ya tiene cosas importantes que hacer, eso es todo. No eres mal esposo y no se cansó de ti -Terminó de hablar, quedando la habitación completamente en silencio, cosa que era menos tranquilizante de lo esperaba- ... ¿Todo bien? -Preguntó, sintiéndose incómodo entre tanta calma.

 

Esperó alguna respuesta, algo que le indicara que el sujeto al otro lado del teléfono no se hubiera tirado de alguna ventana o algo parecido (O incluso algo peor). Sintió a su novio tirándose, descansando la cabeza en su regazo, ahora luciendo más calmado que antes. Eso era bueno. Acarició su cabello mientras seguía esperando algo del otro lado.

 

Yo... debo de parecer un idiota.

 

Se escuchó un suspiro de alivio, acompañado de unas cuantas risas. Sintió como su novio tarareaba por lo bajo, pareciendo aceptar eso como un "Todo está bien", pero la risa vacía no le resultó del todo convincente.

 

Perdonen por arrastrarlos a esto.

 

Abrió la boca para decir algo al respecto, aunque, como si fuera cosa rara, Yonji se le adelantó. — ¡Eres un imbécil!

 

Miró hacia abajo, aunque solo se topó con la sonrisa de desgraciado de su novio.

 

¡Y tú un idiota!

 

Realmente no podía comprender como podían insultarse mutuamente mientras se reían de ellos mismos, aunque no podía negar que también tenía una pequeña sonrisa en sus labios, sintiendo tranquilidad mientras el ambiente se calmaba. Dudaba de que eso fuese suficiente para calmar a Sanji, después de todo, seguía sin saber qué demonios estaba haciendo Zoro, pero supuso que sería suficiente para dejarlo tranquilo.

 

Se despidió, disculpándose por haberlos despertado (Siendo al fin consciente sobre la diferencia horaria) y colgó el teléfono. Se estiró para dejarlo sobre la mesita de noche junto con el suyo, y regresó a su sitio, quedándose un momento así para disfrutar del silencio, con una de sus manos acariciando el cabello verde de Yonji, mientras que con la otra daba pequeñas palmadas en su estómago. Cerró los ojos, feliz, concentrándose en la respiración del otro y en el tacto suave de los mechones de cabello.

 

Yo... supongo que me alteré más de la cuenta -Escuchó debajo de él, y solo pudo tararear en respuesta- De los cuatro, Sanji es el más sensible, y termina siendo un llorón que reacciona a cualquier estupidez -Asintió lentamente, era algo que ya sabía, pero no tenía intención de detenerlo en su extraña reflexión- Un día lo encontré llorando en el baño, y solo pude decirme "Mi hermano es idiota, así que tengo que matar al idiota que lo dejó así" -No comprendía bien como llegó a esa conclusión, pero sabía que al menos era la forma en que Yonji demostraba su preocupación- No sé cómo debería sentirme o como debería reaccionar, y termino siendo un poco agresivo.

 

¿Solo un poco?

 

No pruebes mis límites, Trafalgar -Rió internamente ante la amenaza, dejándolo continuar- Yo solo... -Sintió el estómago tensarse debajo de su mano. Era de las pocas personas en el mundo que era consciente del esfuerzo que hacían los Vinsmoke para sentir emociones, reaccionar como personas normales o simplemente disculparse. Lo último que supo es que Niji estaba en un grupo de ayuda- ...Sanji es un inútil.

 

Casi, pero no, pero suficientemente cerca.

 

Ya tardabas en decirlo -Suspiró intentando lucir molesto, aunque la risa que escuchó debajo le dijo que falló en intentarlo. Abrió los ojos y le dio un pequeño golpe en la frente, ganándose otra risa- ¿Dormir?

 


 

Su vida era normal desde el punto de vista de cualquier persona, incluso de su propio punto de vista. Simplemente seguía su rutina y sobresalía en lo que era bueno, como cualquier persona corriente en esta vida, otro adolescente sin futuro que se mete en más problemas de los que debería.

 

Pero podía recordar el día en que un sujeto extraño cambió ligeramente todo eso.

 

Se había "Independizado" en el momento en que terminó la preparatoria, viviendo por su propia cuenta en un apartamento que con suerte no lo echaban a patadas, no quería ser un mantenido que subsistía bajo el nombre de Mihawk y su dinero. Claro, eso no era motivo para que no fuera de visita a la mansión para pasar el rato en familia. Pasaba muy buenas tardes horneando con su hermana (Ninguno de los dos sabía lo mínimo sobre repostería y siempre terminaban haciendo desastre), o jugando algún extraño juego con Caesar. Su padre no era muy de participar en ese tipo de cosas, pero siempre estaba en el fondo haciendo como que no le importaba nada de lo que hacían (Aunque comiéndose los desastrosos postres que hacían para él).

 

Era normal dentro de su rutina ir cuando tenía tiempo, aunque siempre terminaban haciendo alguna cosa diferente que iba más allá de sus expectativas (No es que lo admitiera, pero las fiestas de té de Perona eran las mejores fiestas a las que había asistido en toda su vida).

 

No había esperado que ese martes hubiese sido diferente.

 

Era consiente que su padre era un hombre con más trabajo que vida social (Puede contar con los dedos de una mano la cantidad de amigos que tiene), pero aun así el hombre siempre hacía un hueco en su horario para pasar un rato agradable en familia (Siempre negaba hacerlo). Le había resultado algo extraño que estuviera encerrado en el gran salón junto con Caesar y sujetos con los que sabía tenía conexiones, pero no era demasiado importante. A veces se podía, otras veces no, no importaba mucho. Todo hubiera sido normal, fluido con tranquilidad, haber acabado sin ningún incidente, pero la extraña chica que hacía de guardia en la puerta del salón había tenido las bolas de meterse con su hermana y hacerla llorar, y eso es algo que jamás dejaría pasar.

 

¿Exagerado iniciar una pelea con una desconocida solo porque hizo llorar a su hermana? Tal vez, no es como si se arrepintiera de todas formas. Él no estaba dispuesto a perdonar a la chica por sus acciones, y la chica no tenía ningún tipo de intención de disculparse, era más una pelea de orgullo y resistencia que se terminó alargando más de lo que le hubiera gustado. Solo se detuvieron cuando la puerta del salón se abrió, saliendo su padre seguido de Caesar, ambos sorprendidos por el desastre que habían causado, pero antes de que pudieran decir algo un sujeto gigante y bronceado que caminaba raro interrumpió.

 

— Tienes aquí a un mocoso con potencial.

 

Podía recordar perfectamente la sonrisa del sujeto, encías irritadas pero dientes perfectamente blancos, que terminó rompiendo en una carcajada. 

 

Sí, definitivamente ese había sido un punto muy importante en su vida, a pesar de que no había hecho nada más que meterse en una pelea absurda. 

 

Después de eso, y por muy extraño y paranoico que suene, podía decir que sentía a alguien observándolo. No importaba la hora, el lugar o la situación. De camino a la universidad, yendo con amigos a alguna cafetería, caminando en círculos tratando de llegar a algún sitio o cuando se metía en peleas con imbéciles que se creían mejor que él o que tenían el atrevimiento de meterse con sus amigos. En todo momento sentía un par de ojos clavados en su nuca, pero siempre que se volteaba para buscar la mirada, no había nadie. Jamás hubo nadie, nadie que pudiese encontrar. Tuvo que aprender a vivir con ese sentimiento incómodo, de vez en cuando aislándose del mundo dentro de su apartamento, que parecía ser uno de los pocos sitios seguros que conocía.

 

Lejos del sentimiento de ser observado, y de su paranoia interna, el resto de su vida transcurrió normal, siendo el inicio de los recuerdos borrosos en su cabeza debido a lo rutinario que era. Recordaba que en algún momento se topó con un chico llamado Trafalgar, y terminaron siendo amigos por ser fanáticos de las espadas y por ser adolescentes sin futuro, y aceptó su oferta para vivir juntos. En ese momento, Torao (Todos le terminaron llamando por el apodo de Luffy, cosa que irritó al chico durante mucho tiempo) había dicho que era porque ninguno podría pagar un alquiler en un apartamento decente, pero podía jurar que era porque era parte del grupo de Joker y lo necesitaba para su plan... bueno... tal vez esté exagerando un poco, pero si estaba seguro de que hacerse amigo del chico que odia el pan fue algo que lo acercó a eso.

 

Y luego se enamoró de un héroe, sintiéndose estúpido de enamorarse de una máscara.

 

Más recuerdos borrosos, mezclados o inventados, sin saber diferenciarse o distinguirse ente sí. Conoció a Rociante (Mejor conocido como "Corazón"), el hermano del rubio gigante que le había puesto el ojo encima, y empezó a trabajar junto con ellos en un plan absurdamente complicado, elaborado y detallado para acabar con Joker (¿Por qué tenían nombres de una baraja de cartas?). Le desilusionó un poco saber que la policía era un papel importante en los tratos sucios que se daban en el mundo del tráfico ilegal de cualquier cosa, y que con suficiente dinero se podría comprar su silencio. Jamás admitiría que eso le arruinó el sueño de su infancia. Y por cosas que sucedieron, de las cuales no se acuerda pero con relación a todo esto, terminó siguiendo a su amigo de nariz larga para estudiar sobre periodismo. Aun podía recordar el leve gesto de disgusto de su padre cuando se lo contó a la familia, posiblemente sabiendo los motivos de su decisión.

 

Y luego se enamoró de un idiota de ceja rizada, sintiéndose estúpido de enamorarse de alguien al que odiaba.

 

Más cosas que pasaron, y sinceramente no le importa en lo más mismo esta etapa de su vida. Por recomendación de Corazón, o por llamar la atención de Diamante, o alguna cosa similar, se terminó convirtiendo en un informante de la familia "Donquixote". ¿Cómo demonios un adolescente/adulto del montón terminó ganando la confianza de una familia de traficantes de alto nivel con mil y un contactos que podrían conseguir información con solo chasquear los dedos? De seguro si busca y escarbaba entre sus recuerdos lograría dar con la respuesta, pero no es algo a lo que le diera demasiada importancia.

 

Y luego se casó con el idiota de la ceja rizada. Los caminos de la vida...

 

Okey, a quién quería engañar, le importaba una mierda cualquier cosa que no fuera la hermosa sonrisa del cocinero, o su hermoso ojo azul, su hermoso cabello, su hermoso él. Amaba a Sanji y se podría decir que la mayoría de sus pensamientos y recuerdos no-borrosos eran mayormente él, y él, y él, le importaba una mierda todo lo demás, y más si tenía que ver con la familia "Donquixote". Para su mala suerte, ya había avanzado demasiado como para echarse atrás. Además estaba el plan de Rociante, aunque ya se le había olvidado como era...

 

En fin, lo único que importa es que está casado con Sanji y que era jodidamente feliz, dejando de lado todo lo demás muy, muy, de lado.

 

Todo eso lo llevó a este punto en específico, donde estaba en una de las famosas reuniones familiares de la familia "Donquixote". Había esperado algo súper serio, un montón de sujetos en trajes negros y amenazantes, que a cualquier perturbación del silencio le disparaban a alguien en la cabeza (Cómo en las películas de mafiosos), no un caos total, una fiesta que dejaba el establecimiento patas arriba, donde la mayoría de subordinados estaban drogados, sin camisa y bailando sin ningún tipo de sentido con música que no lograba reconocer. Era... un contraste que lo dejaba suficientemente sorprendido como para sentirse disgustado.

 

Estaba sentado en un lugar apartado, un rincón donde el sonido era más tolerable que en el centro, con un plato de comida en frente y una botella sin abrir en el centro de la mesa. Estaba sentado junto con la persona que debía cuidar de ser drogada y secuestrada, Caesar Clown (Que se había llamado a sí mismo "Gangster Gastino"), una persona que debía encargarse de drogarlo y secuestrarlo, que para su suerte era Rociante (Cuyo apodo sabía era "Corazón"), y la maldita chica que había logrado ganarse su odio desde el primer momento en que la vio, quien se presentó como "Baby 5" (En serio, ¿Eran necesario los apodos?).

 

Otra cosa que fue una sorpresa fue descubrir que Caesar era un científico loco, traficante de sustancias poco legales, responsable de experimentos poco éticos y más cosas que atentaban contra la vida humana. Un ser despreciable que tomaba lo que necesitaba, y huía cuando no podía devolver lo que debía. Lo conocía prácticamente de toda su vida, ya que fue el cuidador de Perona y él desde que eran pequeños niños malcriados, y fue bastante... fue demasiado asimilar toda esa nueva información. Había llegado a pensar que su labor de cuidador en realidad era una tapadera para trabajar al lado de Mihawk, o para ser financiado, o alguna cosa así de turbia.

 

Nada mucho más lejos de la realidad. Mihawk lo había contratado para cuidarlos ya que no tenía ni la más mínima idea de cómo ser padre (¿Cómo demonios "Científico loco, traficante de órganos, químicos y droga" entra en el papel de "Niñera ejemplar con años de experiencia y sentido maternal incluido"?). Ahora bien, si, se quedó como cuidador, pero debía seguir con sus tratos, negocios y experimentos ahora financiados por su padre, ¿No? Nuevamente no era nada muy alejado de la realidad. Cómo era buscado por muchas personas, la mayoría peligrosas, se quedó bajo la sombra de Mihawk para esconderse y evitar sus deudas, siendo un pequeño tiempo de paro para "Gangster Gastino" para que Caesar pudiera cuidar de dos niños...

 

Demasiado extraño para ser verdad, pero le venía bien, el científico era su principal y más fiable fuente de información. El sujeto ha estado por todo el mundo, conocía a muchas personas, y tenía conocimientos sobre múltiples cosas interesantes. Ahora tenían la meta de lograr dar con una organización fantasma llamada "Germa 66", Caesar quería tomar todo lo que pudiera de su tecnología, y él tenía la sospecha de que el grupo de héroes ("Mosquitos molestos" según Diamante) tenían algún tipo de relación con ellos. Aunque no podían avanzar nada, ya que prácticamente no existía, como si fuera una maldita leyenda o solo una sombra detrás de algún sujeto de gran nombre (Sí, tampoco lograban dar con el sujeto de gran nombre).

 

Luego de la tercera vez en que Corazón activaba la alarma de incendios, decidieron que sería buena idea ausentarse de la reunión antes de que la gente se les viniera encima por empaparlos y arruinar su diversión. Tomar algo de aire libre un rato para luego volver a la toxicidad dentro del establecimiento. Esto es posiblemente lo mejor de la noche, no creía que pudiese soportar más estar cerca de un montón de imbéciles drogados.

 

Se habían quedado sentados en los bancos de un pequeño parque algo lejos del lugar, siendo solo él, Rociante y Caesar, la chica se había quedado atrás alegando que no se perdería de la "diversión" por estar junto a un imbécil como él. Inundó sus pulmones con aire limpio y exhaló con una sonrisa, mirando como los dos hombres entraban en una competencia de ver quién podía elevarse más alto en los pequeños columpios donde ni siquiera cabían. 

 

Buscó entre los bolsillos de su pantalón su celular con intención de ver la hora, había perdido la noción del tiempo en el lugar, no sabiendo muy bien si el tiempo pasaba lento por el aburrimiento, o rápido por el alterado ambiente. No podía encenderlo dentro del lugar (Seguridad... privacidad... una mierda parecida ¿A quién demonios le importaría de todas formas?), así que aprovecharía este respiro para revisar algunas cosas antes de regresar, pero sus ojos se fijaron en las notificaciones de mensajes, frunciendo las cejas. Levantó la mirada para llamar al hombre rubio (Tuvo que forzar su seriedad, ver a dos adultos gigantes en un pequeño juego de niños era demasiado para él).Roci, deberías decirle a tu maldito hijo que deje de ser tan molesto.

 

¿Hablas de Trafalgar? -Habló por primera vez en toda la noche, rompiendo su fachada de mudo. Sonrió con todos los dientes, incluidas encías, luciendo brillante ante la mención del doctor- ¡Salúdalo de mi par-! ¡Oye! -Se interrumpió así mismo cuando empezó a tambalearse por culpa de Caesar, quien parece ser que logró conseguir una forma de hacer trampa para lograr atrasarlo e impulsarse más alto.

 

Rodó el ojo ante lo infantil de la situación, sin poder ocultar la sonrisa de sus labios. No podía evitar imaginarse estar en esta situación con su esposo, claro que con niños siendo los que estén en los columpios. Jamás diría en voz alta que tenía el deseo de dar otro paso con Sanji y adoptar a algún niño, niña, o ambos, pero si Sanji se lo proponía, no se negaría. Solo podía sentir su pecho caliente ante la idea de ser una familia completa. Sonrió y respiró hondo, bajando la mirada y-

 

Oh claro, Torao.

 

La sonrisa se le borró. Se le hacía algo raro que Torao esté tan interesado en hablar con él, ya que jamás estaba interesado en hablar con nadie más que consigo mismo y el resto de sus amigos emos. ¿No se suponía que debía estar durmiendo a esta hora? Abrió los mensajes, para ver qué es lo que quería de una vez. 

 

╔═            | Doctor Emo |             ═╗

     " No deberías usarme de excusa, inútil-ya. "

     " ¿Sabes que me estoy quedando a vivir con Yonji-ya, verdad? "                                    

    *Una imagen adjunta, parecía ser un selfie. Había un Torao enojado que se tapaba la mitad de la cara junto con un sonriente Yonji*

     " Espero que entiendas que lo que te estoy diciendo es que Sanji-ya sabe viajé, y ahora por tu culpa tengo que aguantar su estúpido llanto a las tres de la mañana. "                 

      " No me metas en problemas por        
   imprudente. "                                           

╚═                                                          ═╝

 

Tuvo que leer los mensajes más de una vez. Más de tres veces. Vergonzosamente más de cinco veces. No entendía el porqué, pero su cerebro no lograba almacenar lo que tenía enfrente, como si fuera algo imposible y sinsentido. A la décima leída pudo captar dos palabras que lo hicieron levantarse del banco. "Sanji" y "Llanto". Se dio cuenta que tenía la atención de ambos adultos cuando se percató de que estaba enfrente de los columpios, tragó saliva y se aclaró la garganta, tratando de permanecer sereno.— ¿Saben conducir una moto?

 

Por respuesta solo obtuvo una mirada confusa por parte de Caesar y una curiosa por parte de Rociante. — ¿Por qué la pregunta? -Dijeron al mismo tiempo ladeando la cabeza. No sabía si era por su creciente impaciencia, pero ambos sujetos parecían repentinamente más idiotas que de costumbre. No tenía tiempo para lidiar con esto.

 

"Si" o "No" -Exigió como respuesta, un poco más alto de lo que pretendía, cruzando sus brazos y alternando su mirada entre el rubio y el azabache. No sabía qué tipo de expresión tenía, pero el científico había soltado un pequeño grito asustado mientras se encogía en su sitio, y el rubio volvía a su seriedad, cambiando de lugar el cigarro que tenía- ¿Y bien?

 

¡P...Pues! -Clavó su mirada en el científico, consiguiendo otro pequeño grito- ¡Sé manejar motocicletas! Aunque no tengo licencia...

 

Me importa una mierda eso -Se acercó más a los adultos para tomar del cuello a su "chofer" y arrastrarlo fuera del pequeño juego.

 

Espera un momento, Roronoa -Escuchó una voz llamando detrás suya, demandante y grave, pero no iba a detenerse en este momento. Tenía que irse ya- ¿Qué demonios crees que haces?

 

¡Más cuidado con el traje, idiota!

 

Tengo cosas que hacer, así que me llevaré a "Gangster Gastino" y me iré. 

 

No puedes irte, no aún al menos.

 

Si es por la reunión, te puedo decir que me importa una mierda -Se detuvo un momento para girarse y encarar a Rociante, su rostro siendo un contraste total del maquillaje que tenía- Puedo decir que a ti también te importa una mierda, ¡Y evidentemente al que menos le importa y más molesta es a Mihawk! ¡Así que no tenemos razones para estar aquí!

 

¡Ustedes! -Empezó, pero se detuvo rápidamente, debatiendo sus palabras- Los involucrados tienen que participar en las reuniones para asegurar que se cumplan las demandas de ambas partes, ¡No puedes irte y llevarte a Caesar!

 

¡Ni siquiera estamos ahí! -Exclamó, soltando a Caesar para que pudiera ponerse de pie bien, mirando con creciente molestia hacia el rubio, apuntándole con su mano izquierda- ¡No es mi maldito problema que quieran secuestrar al imbécil de aquí! -Se escuchó una queja de fondo- ¡Yo necesito irme a casa, no tengo tiempo ni siquiera para esta conversación! ¡Adiós!

 

¡¿Crees que me quedaré mirando cómo te vas así como así?! -Una mano lo tomó de la muñeca, deteniendo su paso. Sentía que si apretaba más sus dientes se terminarían rompiendo- ¿Qué demonios te pasa de repente? -Se giró bruscamente, soltándose del agarre de del rubio, encarándolo de frente. No dudaría en darle un golpe si era necesario. Rociante respiró profundamente, levantando sus manos en son de paz- Okey, no hay razón para alterarse, solo quiero saber qué es lo que te sucede. ¿Algo que dijo Trafi te molestó?

 

No tenía tiempo para esto. — No es de tu incumbencia.

 

Claro que no le iba a decir que había dejado atrás a su esposo llorando solo por una estúpida mentira, era... vergonzoso. — Vamos, eres como un hijo para mí, ¡Claro que me incumbe!

 

Es demasiado terco, ni lo intentes -Se giró para mandar a callar a Caesar, aunque su mirada no pareció afectarlo en lo más mínimo- Sabes que es verdad.

 

Pasaron unos segundos de silencio después de eso. Él esperando a que lo dejaran en paz, Rociante esperando una explicación y Caesar... bueno, estaba ahí de fondo. Hubo un suspiro de derrota. — A mí tampoco me importa la reunión -Realmente no podía expresar lo feliz que lo hizo escuchar eso, listo para irse de una maldita vez- Pero aún me preocupas, ¿Qué tan malo puede ser cómo para alterarte?

 

Abrió la boca para reprochar, o responder, o maldecir. Ni siquiera sabía que era lo que estaba haciendo, aunque si sabía que estaba perdiendo el tiempo aquí mientras su esposo posiblemente esté llorando pensando en cosas erróneas por su propia culpa. Cerró la boca, y la abrió de nuevo, empezando a sentirse nervioso. ¿Era tan difícil decir que tenía que irse a abrazar a su esposo y llenarlo de besos? (Su cabeza le gritó que "¡No, solo eres necio!") Sintió como una mano se apoyó sobre su cabeza, empujando hacia abajo, sacándolo de sus pensamientos. — Este imbécil por fin se dio cuenta de que es un desorientado de la vida, ¡Finalmente se arrepiente de ir por el mal camino! Y ahora necesita la gran ayuda de Gangster Gastino para regresar al buen camino! No le des demasiada importancia a este idiota.

 

Juraba por un Dios en el que ni siquiera creía que mataría a Caesar luego de que lo llevara a su casa.

 

El rostro inexpresivo del rubio definía a la perfección como se encontraba en este momento. — Cómo sea... -Se puso una mano en la cara, luciendo pensativo durante unos segundos, y luego soltó humo por la boca en otro suspiro- Ya veré como le digo esto a Doffy -Si Dios existía, era el hombre en frente de él- Trata de no hacerlo enojar en el futuro.

 

Y como si eso hubiera sido su indicación, se despidió del sujeto y volvió a arrastrar a Caesar, quien se quejaba de que no lo podía dejar tranquilo. Okey, ahora lo que debía hacer es buscar el lugar donde había dejado su moto, llamar a Law para mandarlo a comer mierda por no decirle antes, e ir a abrazar a su esposo para consolarlo y decirle lo mucho que lo ama. Sí, ese era un buen plan, un muy increíble plan, sobretodo la última parte.

 

Realmente no tienes cura -Salió de sus pensamientos ante el tirón en su brazo hacia la dirección contraria por la que estaba corriendo- ¡No puedo creer que me pidieras ayuda porque eres un desorientado!

 

¡Jamás hice eso! -Sintió la sangre subir a su cabeza al escuchar la característica risa del imbécil que lo estaba arrastrando- ¡Yo solo...! -'Sí, te pedí ayuda porque necesito ir inmediatamente a mi casa y sé que me perderé en el camino'- ¡No puedo manejar estando ebrio!

 

No había tomado ni una sola gota de alcohol en toda la noche. Se había sentido asqueado por el ambiente y por las personas, arrebatándole las ganas que tenía de probar las bebidas de apariencia costosa. Además, Corazón era alguien propenso a causar incendios y no tenía ganas de tener cosas flamables cerca del sujeto. — ¡Y yo soy un doctor de buena fe! -Decidió no responder ante eso, ganando más risas por parte del científico- Tú solo dime la dirección. ¡Conmigo podrás llegar en un segundo! Solo reza porque llegues vivo.

 

— ¿Podrías callarte?

 

Definitivamente la risa de este sujeto se hacía más insoportable con cada segundo que pasaba.

 

Finalmente llegaron al lugar donde había dejado su moto, unos cuantos metros lejos del establecimiento. Le indicó la ubicación donde vivía, mirando como Caesar parecía trazar una ruta dentro de su cabeza, el sujeto básicamente conocía este lugar como su fuera la palma de su propia mano. Se subió en la parte de atrás, tragándose su orgullo y aceptando internamente que era necesario. Mientras Caesar encendía el motor, sacó su teléfono y marcó a Law, esperando a que el bastardo respondiera, acomodándose al sentir que empezaban a avanzar.

 

— Esto tiene que ser una maldita broma en conjunto.

 

— ¡¿Por qué mierda no me dijiste que Sanji estaba llorando?!

 

— Así que era por tu esposo...

 

— ¡Cállate Gastino!

 

— ¡Ya te dije que no deberías utilizarme como excusa!

 

¡¿Por qué...?! -Se tragó el resto de su pregunta ante la aceleración repentina, instintivamente aferrándose al hombre que tenía delante- ¡Avisa primero desgraciado!

 

¡Me saltaré todas las reglas existentes! ¡Habidas y por haber! -Ya empezaba a no escuchar lo que sea que estaba diciendo, empezando a cuestionar si algún día realmente manejó a toda potencia sobre esta cosa.

 

¿Cómo...? ¡Roronoa-ya! ¡Que te he dicho...!

 

¡Ocupado! ¡Adiós! -Y si Law tenía algo que objetar, pues podía irse a la mierda.

 

Realmente no había esperado que Caesar supiera como conducir. Evidentemente no muchas personas eran capaces de hacer giros tan cerrados en curvas a alta velocidad mientras se reían como desquiciados. No sabía que tendría que aferrarse a su vida durante el recorrido, el idiota era un psicópata en todo aspecto. Pasaron por callejones, pasaron luces verdes en el último segundo, ignoraron insultos mientras se hacían paso entre autos en el camino y hacían giros absurdamente cerrados para no frenar en cruces. Definitivamente este sujeto no debería tener licencia, por el bien común.

 

Dejando muy de lado el hecho de que Caesar convirtió un viaje de una hora y treinta minutos a solo treinta minutos, logró llegar a su casa. Fue increíblemente vergonzoso lo adherido que estaba al científico. Se bajó de la moto, ignorando la risa de Caesar al ver que tenía que darse un momento para sentir que el suelo no se movía bajo sus pies. Le indicó rápidamente que no le importaba que se fuera a la mansión con la moto, ya se encargaría en otro momento de buscarla. Lo despidió, viendo como el desgraciado ahora parecía cuidar mejor la velocidad y seguridad propia, gritándole que le diera sus saludos a Sanji.

 

Oh, claro, Sanji.

 

Se dirigió a la entrada y abrió la puerta. Todas las luces se encontraban apagadas, pero desde donde estaba podía ver el salón encendido y escuchar la televisión sonando en algún extraño programa. Se quitó a base de tropezones los zapatos y los dejó tirados por el camino. En efecto, su esposo estaba tumbado en el sofá viendo... eh... algo. Suspiró aliviado, no estaba llorando. Caminó lentamente, empezando a sentirse completamente cansado, drenando la adrenalina y la angustia que hace dos segundos domaban a sus nervios, y fue a sentarse junto al rubio. Se quedó sentado dejando una pequeña distancia, no se sentía demasiado seguro de si acercarse casualmente sea lo indicado...

 

La inseguridad salió por la ventana en cuando una mano reposó sobre su cabeza y lo jaló más cerca.

 

Se sintió más tranquilo, se acomodó más cerca y se quedó en silencio un momento, dejando al televisor adueñarse del silencioso lugar. Ambos permanecieron callados, él simplemente disfrutando de los dedos que se enredaban en su cabeza y su esposo muy probablemente disfrutando de su extraño musical. Respiró hondo e hizo su mayor esfuerzo en sonar molesto y no cansado. — Me hubieras detenido antes de salir, imbécil.

 

Quería ver que tan lejos llegabas -Abrió su ojo para encarar a Sanji, quien tenía una sonrisa arrogante en su rostro- Eres un mentiroso de mierda, musgoso.

 

Muy bonita la cara que tienes luego de llamar llorando a Torao, ¿No, rizado?

 

¡Yo no llamé a Torao! -Reaccionó rápidamente, alejando su mano de su cabeza para cruzarse de brazos- Llamé a Yonji.

 

¿No niegas que lloraste?

 

Una exageración, ya sabes cómo son los médicos -Rodó el ojo divertido, volviendo a sentir la mano en su cabeza.

 

Volvieron al silencio, menos tenso que antes de las pequeñas bromas entre ellos. Se recostó sobre el hombro de su esposo, mirando durante unos segundos como un montón de personas se ponían a cantar y bailar de la nada (Aun no entendía porque a Sanji le gustaban estas cosas). Inhaló profundamente y volvió a cerrar su ojo. Estaba pensando en alguna forma de decirle a Sanji lo que estaba haciendo, lo menos descriptible que pudiese, para dejar tranquilo al rubio. Aunque no le estuviera pidiendo explicaciones sobre su noche, no se sentía bien dejarlo simplemente... así. Ni siquiera se había sentido bien ante la idea de mentirle.

 

Pasó un rato algo largo hasta que decidió finalmente hablar. — Yo...

 

No es necesario -Fue interrumpido inmediatamente- Torao me contó algo al respecto, así que tranquilo, todo está bien.

 

Sabes que nada está bien cuando alguien dice eso. ¿Cómo una frase que indica que todo está bien puede hacerte sentir todo lo contrario? Le hizo un ademán con la mano para que se quedara en silencio para poder continuar. — Yo... Trabajo para un sujeto que... Bueno...

 

¿Lo intentas?

 

— ¿Puedes callarte antes de que me arrepienta? -Un tierno tarareo se escuchó- Ese sujeto es... muy fan de Stealth Black.

 

¿Qué?

 

— ¿Qué?

 

Sí, eso fue lo mismo que le acaba de preguntar a su cerebro. Su boca siguió hablando antes de que pudiera entender que era lo que salía de ella. — Sí, bueno, eso, y me llamó para beber y que le diera... ¿Fotografías? -Eso... ¿Cómo podía sonar tan mal? Sonaba increíblemente mal. Pensó en como continuar, o en cómo arreglar la estupidez que estaba diciendo, pero las risas de su esposo solo lo hicieron calentar en vergüenza- ¡¿De qué demonios te ríes?!

 

— ¡Eres increible! -Se congeló ante eso- ¿Cómo es que pasas tanto tiempo con Usopp pero no aprendes a mentir?

 

— ¡Cállate!

 

Se intentó alejar ante las nuevas risas de Sanji, estando lo suficientemente harto como para irse a la cama, pero siendo detenido por el brazo de Sanji que lo jaló nuevamente al sofá. Tuvieron una mini pelea, bastante desganada y solo por las risas para poder liberarse del rubio, pero cedió rápidamente y terminó con una sonrisa de idiota en su rostro. Volvió a su lugar en el mueble, con el brazo de Sanji alrededor de su cuello y ambos recostados sobre el otro. — Gracias -Escuchó y tarareó feliz en respuesta al sentir un beso en su cabeza- Muy lindo de tu parte decirme otra mentira.

 

— ¡Oye! 

 

¡Oh! ¡Por favor! ¡Cuéntame más sobre el imbécil que quiere fotos de Stealth Black! -Nuevamente rompió en risas, jugando con su paciencia, pareciendo que quería ganarse un golpe- ¿Quién sería el idiota que prefiriese a ese héroe de tercera en vez de la bellísima Gata Ladrona? Al menos intenta decir algo convincente, cabeza de musgo.

 

A Diamante le importa muy poco esa ladrona, ¡Además, Stealth Black es...! -'El motivo de sus migrañas y las canas sobre su cabeza' Era lo que debería terminar de decir, el sujeto realmente los odiaba. '¿...Su favorito?' era lo que terminaría diciendo, definitivamente lo que estaba diciendo no se sostenía por ningún lado. Pero la respiración cortada de su esposo le hizo levantar la cabeza, mirando el creciente horror en el rostro de Sanji- ¿Qué pasa con esa cara?

 

— ¿Qué? ¡Ah! Nada nada, solo me sorprendí un poco, ¿No es ese un extraño apodo para alguien?

 

Un, dos, tres segundos fueron los que se le quedó viendo con cara de idiota mientras procesaba lo que acababa de decir. Parpadeó ¿Era lo suficientemente estúpido para dar nombres? Tragó grueso, sí, era lo suficientemente estúpido para dar nombres. ¿Por qué tenía que reaccionar justamente ante eso? "Diamante" es un apodo absurdo que muchas personas podían utilizar porque se sentían geniales al sentirse "Indestructibles"  o algo así. Le dio un pequeño golpe en la frente a su esposo. — No es extraño, es estúpido -Afirmó mientras movía sus manos para enfatizar su punto- Esos idiotas tienen de nombre una baraja de cartas ¡Y el rey es el bufón!

 

Había esperado sacarle una risa con eso, no otro rostro lleno de horror. Levantó la ceja en su dirección, pero el idiota solo reaccionó riéndose nerviosamente, palpando en los bolsillos de su pantalón su cajetilla de cigarros. — Esa gente parece muy interesante -Dijo mientras sacaba un cigarro y jugaba con él entre sus dedos, normalmente no fumaba cuando estaban así de cerca (No le molestaba, pero Sanji había insistido). Frunció el entrecejo preocupado de lo que pueda estar pasando en esa rubia cabeza.

 

— ¿Qué pasó ahora? ¿Creíste en mis mentiras? -Intentó calmarlo con una broma y su "encantadora sonrisa mata cocineros", pero lo único que estuvo fue una risa sin ganas por parte del rubio- ¿A qué viene esa reacción? ¿Todo está bien?

 

— ¡Por supuesto que todo está bien! -La rápida respuesta lo hizo retroceder un poco- Mi amado esposo le vente información de Stealth Black a Diamante, ¡Claro que nada está bien! -No tuvo tiempo para reaccionar antes de ser levemente empujado y sujetado por los hombros, mirando directamente el ojo azul visible de su esposo lleno de terror- ¡Marimo no me veas la cara de imbécil!

 

La reacción alterada hizo que algo dentro de su cabeza sintiera lo peor, pero solo gruñó molesto mientras también le tomaba de los hombros para alejarlo. — ¿Cómo no te la voy a ver si la tienes? 

 

Zoro -Quedó en silencio ante el tono demandante, aun sin retroceder ni ceder ni un milímetro del sofá, resistiendo ante la severidad en la mirada en ese hermoso ojo- Dime que lo que acabas de decir fue inventado.

 

¡Es lo que...!

 

¡Dilo! -Se tragó el resto de su oración ante el grito del rubio. Muchas cosas pasaban por su cabeza, demasiadas cómo para saber como responder o qué decir, sintiendo como su pesadilla se hacía realidad con solo la reacción de Sanji. Pero eso era improbable, no había ninguna posibilidad de que Sanji conociera a al menos un idiota de esa familia. Y si la había, la enterraría. Su silencio pareció ser suficiente para el rubio- ...No me jodas.

 

— Solo son idiotas con nombres extraños, ¿Por qué es tan importante?

 

No respondió a su pregunta y solo se levantó, pareciendo molesto y pensativo, murmurando detrás de su mano. Su pesadilla solo se reía mientras pasaban los segundos, pero se negaba a creer eso. ¿Tal vez una terrible coincidencia? ¿Una mala broma por parte de Sanji? Le cortará la garganta si es solo una broma.

 

Decidido, mataré a Trafalgar.

 

¡Espera un momento! -Salió de sus pensamientos ante la amenaza de muerte, ganándose inmediatamente la mirada de Sanji- ¡Aquí el confundido soy yo! ¿Qué demonios con todo tu espectáculo? -Se levantó del mueble para pararse delante del rubio, con los brazos cruzados y molesto- Será mejor que hables, rizado.

 

No, ¡Será mejor que tú hables!

 

¡Yo estoy exigiendo respuestas, no me jodas!

 

¡Y yo quiero saber porque carajos le vendes información a Diamante! ¿¡Cómo mierda terminaste relacionado con los Donquixote!?

 

¡Yo...! -¿Qué?- ¿Qué dem...? ¿¡Y tú como mierdas sabes sobre ellos!?

 

¿¡Entonces si estás relacionado con ellos!?

 

¡Cállate! -Gritó mientras tomaba su cabeza en sus manos, tapando sus oídos para suprimir cualquier sonido o queja por parte del rubio. Mierda, mierda, ¡Mierda! ¿Cómo mierda sabía? ¿Cuánto sabe? ¿Qué tan relacionado está con ellos? Su mayor terror en esta vida parecía estar cobrando vida, y eso le aterraba. Había vivido durante años con un ojo encima suyo, un ojo peligroso que podía acabar con él si quería o si se pasaba de listo, viviendo todos los días de su vida temiendo que pudieran hacer algo para extorsionarlo y... ¡Y muchas otras cosas, joder! Levantó la mirada, Sanji tenía un cigarro entre los dientes, consumiéndolo más rápido de lo que era sano para luego encender otro.

 

Esto no está llevando a ningún lado -Al menos habían coincidido en algo- Y mi cajetilla ya quedó vacía.

 

— ¿Acabas de terminarte una caja entera?

 

¡Solo quedaban dos! -Respondió entre dientes, como si eso fuera en lo más mínimo sano para su cuerpo. Inhaló profundamente y soltó humo por la boca, pareciendo estar más tranquilo, pero igual de tenso que antes- Ahora, lo que va a pasar es que te sentarás ahí y me dirás porque mierda estás relacionado con esa gente -Abrió la boca para quejarse de ser quien tiene que hablar, pero fue callado por un cigarro apuntando a su cara- ¡Solo cállate y hazme caso!

 

¡No! ¡¿Cómo quieres que te haga caso ahora?! -Dio un paso al frente, aunque Sanji no retrocedió ante eso, siguiendo firme ante su orden- ¿¡Sabes lo peligrosas que son esas personas!?

 

¿¡Y lo dices tú!?

 

¡¿Acaso has pasado la mitad de tu vida siendo observado?! -Gritó apuntándole con su mano izquierda, observando como el ojo se abrió con sorpresa- ¿¡Acaso sabes cuantas veces he temido que te hagan algo!? ¡Hoy me fui de una de sus estúpidas fiestas y dejé por ahí a Gastino! ¿¡Acaso tienes idea de lo que podría hacer ese psicópata si se enoja por esa estupidez!?

 

¿Estuviste en una reunión familiar? -Volvió a tomar la cabeza entre sus manos. Incluso sabía el nombre que le daban a esa estupidez. Esto definitivamente no estaba pasando, solo era otra de sus pesadillas, definitivamente tenía que ser eso. En cualquier momento se despertará y estará junto con Sanji metidos en su cama, Sanji no conocerá a los Donquixote, y podrán seguir sus vidas normales con Sanji lejos de todo peligro. Sintió dos brazos rodeándolo y solo pudo devolver el abrazo, necesitaba sentir que estaba aquí, junto a él, juntos- Así que esa era la razón...

 

Posiblemente se refería a los días en que despertaba buscándolo por toda la casa, ya que el muy idiota se levantaba para hacer el desayuno y desaparecía de la cama. O tal vez las veces que despierta de una de sus pesadillas (Sanji secuestrado, Sanji siendo un miembro de la familia, Sanji siendo el hijo perdido de Joker, cosas así) y necesita con urgencia un abrazo. O las veces en que llegaba a casa antes que Sanji y le mandaba mil mensajes para verificar si todo estaba bien (Sabía que a veces le tocaba trabajar hasta tarde, o incluso trabajar de noche, pero eso no evitaba que se preocupara). Su paranoia y su miedo no había pasado desapercibido por el rubio, pero no había hecho preguntas al respecto, aunque ahora ya sabe la razón de todas esas cosas.

 

Se quedaron así durante un rato, en silencio, ni siquiera le estaba prestando atención al ruido de fondo. Sintió unas manos haciendo pequeños círculos en su espalda, tranquilizantes, pero eso no era suficiente para calmarlo. — ¿Quieres sentarte?

 

No.

 

De acuerdo -Seguido de eso sintió palmadas en su cabeza. Se alejó lo suficiente para ver una pequeña sonrisa en el rostro de su esposo- Si te quita el sueño, puedes estar tranquilo, no tengo conexión directa con la familia de Joker.

 

Solo podré dormir en el momento en que me digas porqué mierda los conoces.

 

Trabajo junto con Trafalgar y alguien con el "estúpido apodo" de Corazón para acabar con ellos -Se tensó ante eso, cosa que evidentemente notó el rubio y volvió a hacer círculos en su espalda- Nada más fuera de eso.

 

...Mataré a Trafalgar en cuanto lo vea -Hundió su cara en su hombro, ganándose un "Mataremos" y un lindo tarareo- Trabajo con esos mismos inútiles para acabar con ellos, solo que desde dentro -Un sonido de confusión le indicó que quería saber más sobre porque estaba "Adentro"- Un día... solo tuve la mala suerte de ganarme la atención de Joker -Se relajó en el hombro de su esposo, sintiéndose más liviano luego de por fin contarle esto. Había esperado jamás tener que hacerlo, pero al menos todo estaba relativamente bien. Bueno, no del todo...- ¿Por qué el imbécil te involucraría a ti en todo esto?

 

Bueno, soy fuerte, solo estamos esperando el momento perfecto para que yo le de una patada en la cara a ese sujeto.

 

¡Sanji esto es serio!

 

Las risas solo lo hicieron apartarlo, con intenciones de darle un buen golpe en toda su hermosa cara. — Supongo que ahora es mi turno, ¿No? -Quedó confundido ante eso y fue soltado del abrazo, viendo como Sanji se dirigía hacia las escaleras- Apaga todo y cierra las ventanas -Fue lo único que le indicó mientras desaparecía de su vista, dejándolo con más preguntas que respuestas.

 

A regañadientes hizo lo que se le indicó, asegurando las ventanas y colocándole llave a la puerta, acomodó sus zapatos a un costado de la entrada y se dirigió a la sala para apagar el televisor. Revisó su celular para distraerse un poco de... todo lo que acababa de pasar, tratando de buscar algo para pensar. Su boca formó una sonrisa al leer el "Bien hecho" que su padre le había mandado, probablemente refiriéndose al abandono de la reunión (Aun no entendía porque asistía a ellas si tanto las odiaba). Le mandó una amenaza de muerte a Trafalgar, apagó la luz y subió las escaleras.

 

La luz del pasillo de las habitaciones estaba encendida, cosa que al menos le iluminó suficiente las escaleras como para no caerse al último escalón, encontrando a Sanji recostado de una de las paredes, jugando con una extraña lata. Se aclaró la garganta mientras se acercaba para llamar su atención, y el rubio le dirigió una sonrisa de come mierda. — Pensé que te habías perdido por el camino.

 

¿Cómo me perdería dentro de mi propia casa?

 

Te sorprenderías -Definitivamente no entendía que le causaba gracia, pero el muy idiota se rió durante unos segundos- De todas formas, veamos que tan bien hiciste tu trabajo -Su confusión fue interrumpida por el repentino lanzamiento de la lata negra en su dirección. Lo atrapó con una de sus manos y simplemente lo giró para verlo mejor. Lata negra, con un número 3 amarillo... Miró a Sanji esperando explicaciones- Raid Suit, lo más avanzado hasta el momento en tecnología del Germa 66 -Abrió el ojo sorprendido ante lo que estaba escuchando, y volvió a mirar la lata, "Raid Suit", en sus manos- Son al menos 5, enumerados del cero al cuatro.

 

¿Por qué tienes esto? -De entre todas las preguntas que se formaban en su cabeza, esa fue la primera en escapar. Levantó la mirada hacia Sanji, quien simplemente se encogió de hombros.

 

— Solo los Vinsmoke los tenemos, algo de familia.

 

Espera, espera, espera. ¿Tu familia tiene relación con el Germa 66?

 

Eso es para otro momento -Gruñó ante la evasión- ¿Entonces no sabes qué es eso?

 

Hoy descubrí que el Germa aparentemente sí existe, estúpido cocinero -Le lanzó la lata devuelta, y se apoyó en la pared contraria a la que estaba- ¿Esa cosa explota?

 

¿Crees que lo más avanzado en tecnología sería una simple bomba? -Se encogió de hombros y escuchó un suspiro- Siempre logras superar tu estupidez, cabeza de musgo -Le dirigió una mirada molesta y solo consiguió que el rubio rodara los ojos. Levantó la lata y la empezó a observar y girarla en sus dedos, iba a quejarse pero decidió seguir hablando- Estas cosas son los contenedores del verdadero Raid Suit. En realidad, son trajes de combate diseñados exclusivamente para nosotros -Supuso que se refería al resto de sus hermanos con eso.

 

¿Entonces lo más avanzado en tecnología son unos simples trajes dentro de unas latas?

 

Trajes que aumentan las capacidades físicas de su portador y que son increíblemente poderosos -Permaneció en silencio, no logrando entrar en su cabeza como funcionaba eso- Material resistente al fuego y a absurdas temperaturas, a prueba de balas y resistentes a básicamente cualquier cosa que puedas imaginar -Trató de hacerse una idea, pero no podía imaginar como un simple trajecito pudiera soportar todo eso- ¿Tan malo eres en tu trabajo?

 

Ni siquiera sé que tiene que ver todo esto con nada.

 

Cómo siempre, tu cebero de musgo parece incapaz de entender la situación -Estaba dispuesto a ir y arrojar esa estúpida lata a la basura cuando Sanji hizo... algo, y tuvo que cerrar su ojo ante el repentino brillo que salió de él. Se adaptó lo suficientemente rápido para ver como el "traje" envolvía de pies a cabeza a su esposo y...

 

Oh mierda.

 

Estas cosas están relacionados directamente con nuestra genética -Continuó, como si fuera lo más putas normal del mundo e ignorando su colapso mental- Solo reacciona a notros, así que nadie más podría usarlos.

 

— No jodas...

 

— Las botas tienen...

 

¡Cierra la maldita boca! ¿¡Qué demonios es todo esto!? -Avanzó para mirar de cerca para asegurarse de que no estaba alucinando ni viendo cosas, mirando a detalle todo el traje de pies a cabeza, deteniéndose finalmente en la cara de... - Un momento, ¿Qué pasa con tus cejas?

 

— Aprendí a usar bases y polvos.

 

— ¿Y tú voz? ¿Qué pasa con eso?

 

— Un agregado de Yonji, creó un pequeño-

 

¡Cállate! ¿¡Por qué demonios eres Stealth Black!? -Lo tomó por los hombros y lo agitó molesto, y la risa de Stealth Black (Sanji, quien sea) solo lo enojó más. ¿Qué MIERDA estaba pasando la noche de hoy? Hace nada estaba viendo a dos sujetos columpiándose en un parque, y ahora descubría que la estrellas de sus fantasías de adolescente era también la estrella de sus fantasías de adulto. Unas palmadas en su hombro lo sacaron de sus pensamientos, y levantó la mirada para encarar los... lentes... de su esposo... Stealth Black.

 

Supongo que tenemos mucho de qué hablar -Eso era evidente dada la situación, y solo murmuró de acuerdo- Pero ya habrá tiempo para eso, ahora lo que hay que hacer es planear como mierda mataremos a Trafalgar.

 

¡¿Y Torao sabe esto?!

 

¿Crees que si fuera solo un cocinero, Trafalgar me pediría ayuda para acabar con la cabeza de la familia Donquixote?

 

...Lo mataré -Su esposo solo tarareó de acuerdo para luego llamar su atención- ¿Qué?

 

Pensé que te gustaría saber que tu héroe favorito es también tu esposo favorito.

 

Rodó el ojo, sonriendo. — Solo tengo un esposo.

 

— Un súper esposo.

 

— Suenas a Franky.

 

Tal vez -Ambos sonrieron y se abrazaron para quedarse un rato así, en silencio y cómodos- Vamos a patearle el culo a Joker, me encargaré personalmente de hacerlo -Enterró su cara en la tela del traje, era... suave- Así que no te preocupes, no me secuestrarán tan fácilmente -Sabía que eso iba directo a sus pesadillas, y solo pudo sentirse más tranquilo sabiendo todo esto- Oye, Marimo.

 

¿Qué?

 

— Un héroe te ama.

 

No presumas, imbécil.

 

Y solo pudo escuchar la risa de Stealth, que acompaño con una pequeña sonrisa, lleno de tranquilidad.

Notes:

Sí, Gaster Gastino es niñera a tiempo completo.

Sí, Torao y Yonji son novios.

Sí, Niji está en un grupo de autoayuda, con un premio de "Tres meses controlando sus problemas de ira".

¿Por qué? Hermano, ni siquiera había esperado nada de esto, yo solo quería escribir un fic donde Stealth Black se cogiera a Zoro, y terminó siendo esto, ¡Y ni siquiera se insinua nada sexual! ¿Cómo esa idea terminó convirtiendose en todo esto? Dudo que algún día sepamos la respuesta a eso.

Cómo sea, adiós.