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Language:
Español
Stats:
Published:
2022-09-09
Words:
699
Chapters:
1/1
Comments:
2
Kudos:
76
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2
Hits:
827

Vulnerable para él

Summary:

Sang-woo y sus pensamientos obsesivo-posesivos por Ali.

Work Text:

 

Era complicado pensar en otra cosa que no fuesen sus manos.

Sus ojos derretidos en cariño puro hacia cualquier ser extraño que habitara este espacio, sus labios dibujar una eterna sonrisa frente a las más pequeñas acciones de amabilidad o solidaridad sincera y su alma iluminar ese frío pasadizo que yacía en su interior.

Ali era ese faro que cualquier desamparado necesita, pero que solo uno había conseguido poseer. 

Sang-woo sabía que había sido muy afortunado en conseguirlo y no cabía duda que así como llegó a él, podía irse. Esfumarse. Dispersarse. 

Por eso debía sostenerlo con fuerza. Con ternura. Con calidez. Debía contarle todos esos secretos que lo harían lucir vulnerable, con el solo objetivo de tocar una hebra de compasión en Ali. Hacerle saber que él no era más que un ser desamparado cuya luz jamás debía alejarse de sus ojos y que esa luz era nada más que Ali. Él debía quedarse a su lado. Él tendría que quedarse a su lado por algo que denominan amor pero que no era más que una obligación humana de protección disfrazada o codependencia emocional. 

Pero si Ali quería llamarlo amor, Sang-woo aceptaría esa palabra y lo mantendría presente como uno de esos objetos que son difíciles de encontrar. 

Sang-woo le creería todo lo que dijera. Era tan ajeno pensar que Ali le mentiría. No sería capaz. No a él, una persona que le reveló su alma y sus más profundos males que otros hubieran preferido cubrir con un tupido manto de indiferencia o de temor. 

Sin embargo, algo siempre queda oculto. Sí, claro. Nunca un vaso está completamente vacío y nunca el cielo está libre de una nube. Tal y como esos rezagos, Sang-woo resguardaba celoso y circunspecto esa acción oscura que rompería su aparente imagen endeble. Empero, Ali no tenía por qué darse cuenta. No tenía por qué lanzarle preguntas más allá de ese firme muro construido en su mente, oculto por uno de sus enigmáticos gestos. Gestos que Ali interpretaba como defensas típicas de alguien herido emocionalmente, pero que eran todo lo contrario. 

Oh, Ali era un ser etéreo. Era una luz. Un bálsamo que solo aparece en la humanidad cada mil años y Sang-woo no estaba dispuesto a considerar la reencarnación, por tanto, no debía perderlo en esta vida. Debía sostenerlo. Debía adorarlo. Debía hacerle ver que solo él puede completar a una persona tan rota. A una persona que fingía estar rota. Un hombre roto, pero con mucho amor para dar, mucha pasión que otorgar, mucha reverencia por demostrar. 

Por eso Sang-woo procuraba mantenerlo cerca, lo cual no significaba un esfuerzo sobrehumano porque era complicado pensar en otra cosa que no fuese Ali. 

En tocarlo. 

En poseerlo.

Y siempre cuando sus propias manos impuras se deslizaban sobre su piel canela, sentía arder ese instinto salvaje que lo dominaba cuando debajo suyo tenía al hombre más hermoso que dos personas pudieron crear. Y después, seguía el sonido de su voz. Sus jadeos muy cerca de su oído, como serenata celestial. Sus gemidos callados por los besos entrecortados y los movimientos rudos que solo acrecentaba el deseo subyacente por mantenerse unido a él. 

Sang-woo se perdía en un mar indescriptible de sensaciones y solo una caricia suya podía guiarlo hasta la orilla de la realidad. Y ahí, Ali le diría que es la mejor mañana de la semana, a pesar de que el tiempo sea el peor de la temporada. Luego, ambos se enfrascarían en una conversación trivial de sus trabajos. Después, en una conversación profunda porque siempre cabía un espacio para lo filosófico. Y ahí, Ali podría concluir diciendo que todas las personas son buenas por naturaleza, citando a Rousseau distraídamente y Sang-woo le creería afirmando su sonrisa, sin hacerle saber que no todas las personas son buenas y que tenía a una opuesta al concepto a su lado. En su cama. En su casa. En su vida.

Pero Ali no tenía que saberlo. Todo lo que tenía que saber es que su existencia era el mundo para Sang-woo. Y él, a su vez, significaba el mundo para Ali. 

Sí…

Ali solo se merecía lo mejor que Sang-woo podía crear de sí mismo. 

Nada más.