Chapter Text
Esta mañana al despertar. Stiles tardo 10 minutos en salir de la cama si no fuera por el grito de su padre con el desayuno listo y su deber de cumplir con el colegio, él podría dormir hasta la cena. Afuera el invierno esta apunto de acabar y la nieve casi había desaparecido por completo pero el manto blanco era reemplazado por corrientes interminables de viento que azotan las calles de Beacon Hills.
Las ramas de los árboles no tienen más hojas mientras el cielo sigue gris arriba del chico con la cabeza rapada cargando su mochila sobre sus hombros rumbo al colegio.
El fin de semana él gran Sheriff le obsequio un kit para escalar montañas para las próximas vacaciones, sabe que su padre nunca le dejara escalar una pendiente solo, buen, por ahora no.
El timbre suena y aunque corra lo más rápido que pueda, le causa pavor tropezar, caer y que los del último grado se rían de él por el resto del año. Pero no, al entrar al salón las risas, los murmullos y el escándalo dentro indican que no es el último en llegar, porque un tal profesor de química de la primera hora no es conocido por llegar a la hora exacta de la clase. Su cuerpo es sacudido por un suspiro seguido por unas pasos en busca de un sitio y es un brazo levantado con una mano de dedos estirados y una voz que dice:
-¡Stiles! ¡Aqui Stiles!
Aquella voz tan chillona que lograba atravesar el mar de ruido que pertenecía a Scott. Todos sabemos que le conocía desde que tiene memoria y desde la primera vez que escucho su nombre le pareció gracioso para aquellos ojo de cachorro donde ¿quién no puede decirle no? Cada vez que Stiles llegaba tarde Scott le guardaba un sitio cerca de la ventana junto a él.
-Las probabilidades que hoy sea un buen día son muchas.
Dijo con una pese en la voz acompañado de la ironía típica en Stiles.
-¿Has escuchado lo que le sucedió a la señora Miller?
-Nop… aun que no creo que sus hijos de norte les importe una cuchara lo que le sucede a esa vieja mujer.
Respondía mientras tomaba asiento y preparaba su cabeza para una rápida siesta.
-La han encontrado muerta, si, muerta pero no a causa de un infarto. Ha sido asesinada.
-¿Cómo?
Había pescado la atención de Stiles, no porque tenga interés sobre asesinos en serie o cuerpos mutilados, no. Lo que sucedía era que vivían en Beacon Hills el pueblo más aburrido del mundo donde las noticias más relevantes hablan sobre gatitos atrapados en azoteas y árboles muy altos. Donde no hay habitante que disfrute de ese pequeño espacio en el país reunido de paz, bueno, casi todos.
-Dice mi mamá que encontraron el cadáver dentro de la cocina ¿sabes que fue lo mas raro? Que la cabeza fue separado del resto del cuerpo, al parecer fue ayer al medio día cuando estaba preparando la comida.
-Espera ¿Pero él asesino? ¿la policía? mi papá… el no llego anoche solo hasta la mañana de hoy.
-La policía dice que fue un lobo.
-¿un lobo?
-Si.
Stiles perdido la mirada por un segundo dejando naufragar su mente.
-yo también no me lo creo, los lobos no entran a casas y tampoco degüellan gente.
Decía Scott esperando una respuesta pero solo otro momento en que Stiles se encuentra desconectado con este planeta
-Mi mamá dice que esos cortes son imposibles con los dientes de un lobo, ahora que ha llamado a un forense, se estarán planteando la idea de un hombre suelto con una sierra en la mano o algo así ¿Me copias?
Scott empezaba a estar preocupado por la ausencia mental de Stiles, el niño hiperactivo que siempre tiene algo que decir ahora mantenía un silencio absoluto. Scott ahora estaba asustando cuando de un momento a otro Stiles movió los labios.
-…no sé que decir, más que…
Sin terminar la idea que tenia en mente o el comentario para relajar el momento, es interrumpido por el sonido de la puerta abrir y cerrar acompañado de una ronca voz en su tono más sutil como para dormir un bebe.
-Niños…- Decía Harris frente la clase. -Tomen asiento.
Tenia un aspecto un poco más cansado de lo normal y el que estuviera aclarando la garganta era indicio sobre el discurso que tenia preparado.
-Supongo que todos saben lo sucedido con la señora Miller…
Todos movieron la cabeza dejando claro que si.
-Bueno, los profesores hemos llegado a un acuerdo y con ayuda del condado…-
Y su mirada recorría todo el salón posando sus ojos en un punto fijo sin mirar a nadie.
-aplicarán un toque de queda en todo Beacon Hills. Un criminal anda suelto por las calles de nuestro pueblo, esto es para la seguridad de los alumnos . Les enviaremos a sus padres una nota donde se explicara esto, tanto precauciones para sus hogares implementado por el condado.
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La señorita Méndez se dedicaba a escribir y escribir ecuaciones sobre el pizarrón mientras que a Stiles le aburre la clase de matemáticas él siempre ha escogido un sitio cerca de la ventana. Dentro de los salones de clases de la escuela del pueblo de Beacon Hills se caracterizan por tener grandes ventanales del tamaño casi de una pared y en este caso a Stiles le ha tocado estar en uno de sus salones favoritos donde estos ventanales dan a una de las mejores vistas, hacia el bosque que frente a la ventana comienza después de la cima de una colina de verdes pastizales.
Especialmente hoy el bosque se encuentra rodeado de una ligera niebla que se extiende en todo el horizonte de la colina, lo suficiente para distraer a Stiles y jugar con las ilusiones de esta niebla con un tono mas gris en lo profundo del bosque.
De pronto, un bramido atravesó el bosque, un rugido estridente hizo temblar los cristales y todos los niños se llevaron las manos al los oídos intentando protegerse del estruendoso sonido que sonaba similar al chirrido de unos engranes de una maquina muy, muy grande. Pero solo Stiles se quedo inmóvil viendo como de las profundidades entre tronco y tronco avanzaba una centelleante luz roja pegada a la silueta de una figura distorsionada que sumergía entre las tinieblas. Un temblor le recorrió el cuerpo tratando de dar una explicación a lo que vean sus ojos.
Él apoyo sus manos en el marco de la ventana y sus ojos buscaron cualquier movimiento en aquella espesa niebla, no era el único con el rostro pegado al cristal pero el miedo empezaba a brotar en los niños pegados al cristal y los que se encontraban escondidos en un rincón. Era como una gran bestia atravesando el bosque con un movimiento de varias patas movimiento sonoro de una maquina a la cual le hacia falta aceite.
El momento se esfumo, sea lo que fuera que cruzo la colina había desaparecido. Mientras la señorita Mendez aun seguía de pie detrás del escritorio con la mira perdida en el bosque cuando el grito proveniente ahora de lo profundo de los pasillos, provoco un efecto domino en toda la escuela. Pronto un grito seguido de otro grito ahora del otro lado del pasillo en cambio otros retumbaban entre las paredes dando señal que provenía de los salones. Puso de vuela la conciencia a la señorita Mendez pero su tiempo de reacción fue demasiado tarde e intentar calmar a los niños de su clase era imposible, el miedo había cubierto a todos los niños colegio de Beacon Hills . Stiles vio como Scott se encogía sobre sus rodillas dejando de lado la silla y bajo la mesa sacaba su inhalador. Un ataque de asma penso y volteo a ver el bosque pero nada.
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