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Lazos vueltos a coser.

Summary:

Basado en los capítulos del arco del distrito rojo de Kimetsu no Yaiba número 5, 6 y 7.

Meliodas se descontrola contra un demonio, y Zeldris tiene que salvarlo.

Notes:

No creí publicar esto. JAKSHQOSBQISHOQSBQ
PUES YA ESTAMOS AQUÍ, A DARLE. Agradecimiento a mi beta GiuGiu, te amo Bro, gracias por leer este intento de oneshot 💗

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

«Cuando la vida siempre esté llena de felicidad, armonía y paz, no debemos confiarnos…..

Por qué ahí es cuando llega el olor a sangre

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Los pies seguían su andar, siguiendo cada gota de ese espeso líquido en el suelo y paredes.

Zeldris sacó de su funda la nichirin roja con negro que poseía, previniendo cualquier ataque de cualquier dirección; desde arriba, fuertes cadenas rojas cayeron, sorprendiendo al cazador. La risa maquiavélica apareció, siendo los ojos esmeralda los que se encontraran con el rostro aterrador del demonio. — ¡Te tengo, asesino!

El puñetazo que ese monstruo recibió lo hizo volar lejos, chocando con algunos árboles en ese claro cerca del pueblo. Zeldris volteó a ver, notando quién era el atacante, haciéndolo suspirar de alivio.

— Meliodas, sabes que no debes salir antes de la puesta del sol.— replicó el pelinegro, viendo a su hermano, quién tronaba sus nudillos con simpleza.

— Matar. Zeldris. No.— respondió el mayor, con culpa. — Onii-chan. Proteger. Hashira.

«No, pudieron matarte, Zeldris. Fui un Hashira, deja que te proteja, Onii-chan.»

Zeldris ya estaba entendiendo mejor lo que su hermano hablaba cuando aún estaba procesando su salida de su mochila de cuero. — Bueno, te debo una entonces. ¿Cenamos pescado asado? ¡Oh!

Ahí otra vez.

— ¡¿Por qué un demonio va con un asesino de demonios?! ¡Has encontrado tu muerte, mocoso!— exclamó el demonio, molesto por el ataque.

— Bien, no tengo tiempo, mi hermano necesita comer algo de tempura ahora.— con eso, el de uniforme tomó una bocanada de aire, empezando a correr. — Respiración de oscuridad, tercera forma: Omnibus nebula.

Meliodas también corrió, preparando sus garras para rasgar su propia piel, activando su arte.

Técnica de sangre: Infierno de sangre.

Llamas de colores violetas y negros salieron, siendo absorbidos por el vórtice que Zeldris creó, cortando la cabeza del demonio sin problemas.

Cuando eso ocurrió, Zeldris sacó una botella de Sake, derramando la misma sobre la boca del demonio, quién se sorprendió por el sabor dulce pero fuerte. — ¿Quieres un poco de takoyaki? No servirá de nada, pero debes comer algo que comiste como humano alguna vez….

Esa era la rutina de esos dos hermanos.

Luchar, vencer al demonio, darle una última comida y bebida que hubieran tenido como humanos y continuar su camino. Enjuague y repita.

Meliodas sintió lástima por ver las lágrimas del demonio en el suelo, volviendo a ponerse aquella cuerda sagrada en la boca, cubriendo la misma con su bufanda blanca. Algunas veces pensaba en cuando él era humano, un hombre que luchaba por su familia y seguía de pie para cuidar a sus seres queridos; los demonios sólo eran obstáculos, unos que pasaba como si nada con su espada en mano.

Pero, viendo todo desde el punto de vista que tenía actualmente…. Él realmente sentía tristeza por esas almas. Él veía a esas criaturas como alguien que no pudo salvarse de esa tragedia, alguien que no tuvo elección, alguien que sintió su vida acabarse y renacer como bazofia.

— ¡Meliodas! ¡¿Qué pasa, por qué lloras?!

Sí, ese miedo de volverse loco y matar a su hermanito lo hacía arrepentirse de seguir vivo.

_________________

"Mamá, Zeldris y yo tenemos ojos verdes, ¿Por qué comiste uvas verdes cuando estábamos en tu estómago?"

 

— Respiración de oscuridad, segunda postura: exterminador de dioses.— exclamó, golpeando con el filo de su katana aquel lazo de textura escamosa, cortando la punta de hueso y metal, tratando de lograr una brecha contra aquella demonio, viendo dos obi idénticos ir detrás, repitiendo su postura.

Zeldris estaba cansado, pero Meláscula, la sexta Mandamiento, no le permitía el respiro. Su cabello negro ondeaba con el viento, sonriente ante la desesperación del cazador.

— No debiste enfrentarme solo. Dime, ¿Vienes con algún Hashira?

La batalla siguió, dejándole a Zeldris múltiples heridas, escuchando la risa de la demonio. De pronto, varios trozos de tela morada llegaron a ella, haciéndola cambiar el color de su cabello a un color violeta con puntas rosadas, al igual que hacerla crecer un poco. — Un Hashira, ¡Vino un Hashira! De igual modo, los mataré a todos ustedes, escojan como quieren que lo haga.

Zeldris volvió a usar su respiración, recibiendo un corte en la espalda gracias a la punta del obi, cambiado su respiración al momento.

//— Desde que me contaste sobre esa respiración, me preocupé. La respiración de oscuridad tiene dos modalidades.— comentó Mael, preocupado. — La modalidad que usas es la más conocida, sólo ha sido pasada de generación en generación, supongo que tiene sentido que Cusack-san te la enseñara. Pero la otra…

La sensación agria cuando hablaban de su tío era conocida. Siendo sobrino y hermanos de antiguos Hashira era una presión, pero, siempre su madre le mostró que no debía preocuparse de eso; y ahora, justo ahora debía dejar de lado ese malestar de inferioridad.

— La otra forma, ¿Qué pasa con ella? ¿Qué la hace un tabú entre cazadores?

Los ojos azules mostraron su incomodidad, cosa que no pasó desapercibida en su voz. — Bueno, nadie ha sobrevivido después de la segunda postura.

El rostro de consternación del Daemon fue suficiente. 

— Apuesto que si me enseñas–

— Te diré su forma de ser usadas, pero nunca intentes usarlas…. Las siete posturas de la verdadera respiración de oscuridad, conocida como….//

Respiración demoníaca, primera postura: Siseo del infierno.

Su espada se volvió de un fuego oscuro, mostrando con velocidad una gran rueda de oscuridad cortando cada obi que iba hacia él, mostrando sus ojos verdes tornados en negro. 

«— Cambió de respiración, pero…. Es la misma técnica con la que me atacó hace un rato…» Meláscula asimilaba la situación, lanzando otro ataque, siendo contrarrestada. «— Ésta aura…. Este no es el mismo mocoso, no. Pero, ¿Por qué estoy temblando?»

Respiración demoníaca, sexta postura: quimera negra.— golpeó de nuevo el ataque, quemando el obi de piel reptiliana, quemando la carne del mismo.

«— ¡Maldición, arde! Ésta técnica no está ayudando….» ¡Técnica de sangre: choque de obi!

Varios fajos llegaron hacia Zeldris, quién usaba la misma postura, mostrando una insignia negra en forma de espiral mucho mayor en su lado izquierdo de la frente, cortando sin problemas el ataque mayor, asustando a Meláscula.

Sin dudarlo, se dirigió a cortarle el cuello, importándole muy poco su alrededor, evitando cortar su concentración, decidido a matar, a destruir.

A perderse por la victoria.

« ¡Zeldris, hijo, respira!»

La voz de su tío Cusack llegó a su cabeza, respirando y tosiendo sangre mientras caía frente a la mujer demonio, dejándola sin palabras. Cuando sus ojos violetas con kanji de "seis" y "mandamiento" miraron al cazador, bajó hacia él, sonriendo con cinismo después de ver el potencial de ese niño.

— Si hablo con él, quizá puedas ser mi subordinado….— su sonrisa se volvió un ceño fruncido, dislocando su mandíbula como una serpiente.— Pero, ibas a matarme, así que…. ¡Te devolveré el favor justo aho–

Una patada llegó a su espalda, siendo mandada a volar y dejándola herida en el costado de su cuerpo, al igual que la mitad de su cabeza arrancada, mostrado el hueso de su cráneo y su rabia explotó.

Meliodas se arrodilló junto a su hermano, notando las heridas del menor, recordando a su madre siendo mutilada, su padre con la cabeza siendo rota contra la pared, su tío morir con el tórax atravesado…. 

La simple escena de Zeldris herido lo hizo gruñir, aferrando los colmillos en esa cuerda sintoísta cubierta de su bufanda, notando a la Mandamiento malherida. 

— ¡Eres…. Eres ese maldito! ¡Eres el Hashira que mi amor y señor volvió demonio!

//Su espalda era acariciada por la mano masculina con garras, sintiendo los besos en su cuello desnudo. — Meláscula, hay un Demonio que se escapó de mi control como Merlín.— dijo ese hombre, mirando con seriedad a la demonio. — Confío en qué puedes acabar con él, sólo tú puedes hacer eso, mi belleza de kimono negro. Lleva una yukata roja con un lazo blanco atado a su cintura, y su cabello es igual a un diente de león; ve y mátalo, mi amor….

— Sí, Arthur-sama…..//

— ¡Por supuesto, la haré sufrir! Tal y como usted me lo pidió, mi amado señor.— exclamó, con las garras arriba y en guardia.

Meliodas corrió hacia ella, mostrado su velocidad mejorada, esquivando cada obi, decidido a darle otra patada; más sin embargo un obi con punta de metal y hueso rebanó su pierna, al igual que su cuerpo, mandando a volar hacia un edificio al rubio.

Meláscula sonrió, cayendo con gracia sobre sus pies cubiertos de medias y esos zapatos de oiran, viendo a Meliodas inmóvil.

— ¡Hmp! Ya sabía, nunca has comido humanos, lo que significa que no eres fuerte, pero bueno, ya que somos demonios te guardaré en mi obi y quizá te absorba, después de todo a mi señor no le gusta que me meta en problemas con demonios infe– Ah.

Su monólogo se acabó cuando vió al demonio de pie.

«— Oye, oye, un segundo. Yo lo había dejado sin una pierna y brazo, pero, no es el problema…. ¿No había separado su cuerpo y cabeza? Sí, las piernas acabaron del otro lado y su cabeza rodó lejos, ¿Qué pasó?»

El brazo de Meliodas volvió a crecer, dejando callada a la mujer. 

«— Su regeneración…. Rivalizar con la de un Mandamiento justo ahora.»

 El rubio estiró su extremidad recuperada, gruñendo mientras el nudo de su única ancla a la cordura se deshacía y al mismo tiempo, despedía su mente, dejando pasar al cambio terrible.

Meliodas ya no era pequeño, sino que podía medir alrededor de los 1.80 mts; su piel se llenaba de marcas rojas similares a círculos unidos por una línea, pasando por todo su cuerpo, apareciendo la cabeza de un dragón en su pecho. La marca oscura que permanecía imponente en su frente junto al rugido desgarrador fue lo que hizo que Meláscula se sorprendiera.

«— ¿Qué es esto? Su forma es más imponente, tanto que su masa muscular aumentó.»

Una patada llegó a la joven, burlándose de esa estúpida técnica mientras lo cortaba de nuevo, terminando atravesada por la espalda con el puño de ese monstruo, siendo impactada en el suelo.

«— ¡¿C-CÓMO HIZO ESO?! ¡YO LITERALMENTE LO REBANÉ, LE CORTÉ INCLUSO EN SEGUNDOS! ¿Acaso….—» observó cómo Meliodas alzaba su pierna, dispuesto a aplastarle la cabeza, mostrando sus pupilas afiladas con una sonrisa. «— ¡¿ACASO SUPERÓ LA REGENERACIÓN DEL CUARTO MANDAMIENTO?!»

______________

Zeldris, por otra parte podía sentir a alguien moverlo, escuchando el sonido de la calma de un lago, sin ninguna ola o ruido que fuera violento, sólo la tranquilidad.

«Zeldris, despierta. Estás haciéndolo excelente, pero despierta.»

La voz masculina sonaba con campanillas, volviendo a sentir palmaditas en su espalda, al igual que la calidez de una fogata junto a él. Cómo si su cuerpo estuviera siendo calentado y saciado de agua, cómo si….

« He visto cómo proteges a tu familia, y también he visto cómo tu hermano pelea. Me da miedo cuando él enfurece, siempre pierde la calma y nubla su mente.»

¿C-Cómo…. Conoces a Meliodas?— murmuró en el sueño, sin poder abrir los ojos.

«Zeldris…. Zeldris…. ¡Despierta, o tu hermano perderá lo que queda de él!»

Los ojos del pelinegro se abrieron, notando la mirada de calidez de esa persona ataviada de una vestimenta ceremonial. — ¿Es….? ¡Alto, Meliodas está peleando! ¡No, carajo!

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Meláscula estaba siendo pateada, explotando de rabia y atacando con varios obi, desprendiendo extremidad que tocasen. — ¡Maldito mocoso, deja de golpearme, o mi amado Arthur-sama odiará mi rostro!

Esa frase no hizo efecto en el demonio, sonriendo de forma maquiavélica mientras chasqueaba sus dedos, quemando al instante a la pelivioleta, rodeándola con fuego oscuro. Meláscula pudo observar detrás de ese hombre la silueta de cierta criatura, como si fuera un aura conocida para ella, haciéndola gritar de pánico.

Volvió a atacar, observando como Meliodas recuperaba sus heridas y uniendo de nueva cuenta su cabeza, apareciendo detrás de ella y tomarla del cabello, impactándola contra el suelo, destrozando la piel con cada impacto al duro pavimento de tierra. Fue pateada hacia otro lado, recibiendo arañazos en su rostro y cuerpo, sintiendo cada patada como si fueran varios demonios golpeándola.

Meliodas sonreía, viendo el gran edificio destrozado por el impacto anterior de Meláscula.

Ni siquiera supo en qué momento él ya la había mandado a volar, o cómo estuvo a punto de devorar a un niño herido que estaba observándolo con miedo, lo cual se evitó al ser sujetado de sus brazos por Zeldris. 

— ¡Meliodas, no! ¡Detente, hermano! ¡Recuerda que los humanos son tu prioridad, no tu cena!— exclamó el pelinegro, escuchando las palabras que quebrarían su alma al ver descontrolado al mayor.

— ¡UNA MORDIDA, SÓLO ESO! ¡NO DOLERÁ, VAMOS, SÓLO DÉJAME COMÉRMELO!

Zeldris pasó sus piernas sobre el torso de su hermano, haciéndole una llave a Meliodas donde sus manos acabaron en la nuca del mayor, mientras sus brazos se inmovilizaban desde los hombros gracias a la fuerza del cazador. Meliodas lanzó algunos arañazos, cortando la frente de su hermano al igual que su mejilla, soltando alaridos ante su impotencia.

Meliodas se incorporó con Zeldris en la espalda, saltando hacia un piso del edificio, siendo su hermano quién tuviera el impacto. Ni siquiera le importaba que Meláscula maldijo su técnica de sangre, quemada del rostro con el cabello algo chamuscado.

— Mira nada más como dejaste mi bello rostro. ¿Sabes que voy a matarte, no es así, escoria?

El sonido de una espada se hizo presente, mostrando a un hombre con espadas en mano, al igual que la cabeza de la Mandamiento cayendo al suelo junto a su cuerpo arrodillado.

— ¡Eres el Hashira, eres el que iba a asesinar! ¡¿Cómo te atreves a cortarme el cuello, desgraciado?!

— ¡Oye, estamos en una situación!— regañó ese hombre. — ¿Desde cuándo el capitán es tan grande?

— ¡Ban! ¡Ayúdame, por favor!— exclamó Zeldris, tratando de alejar los colmillos de los civiles que estaban ahí, queriendo que su hermano no mordiera nada cercano.

— ¡Tranquiliza a tu hermano o todos acabaremos muertos!— exclamó aquel Hashira.— El capitán ahora está hambriento, después de todo ya olfateó sangre. Dale algo o duérmelo, yo que sé.

— ¡Pero no sé cómo– AGH! ¡Meliodas, detente, vete a dormir! ¡Sé que te duele, pero tampoco es para volverse loco! ¡Reacciona, carajo!

Las lágrimas salieron, volviendo hacia afuera con el impulso del demonio, siendo golpeado contra el suelo bajo el peso de su hermano crecido, evitando los dientes. 

«—Mierda, si hubiera actuado más rápido tendría la funda de la katana como bozal, pero no me dió tiempo, carajo.—» Cuando Meliodas alzó sus garras, tomó el valor de tomar su mano, apretando la misma, tratando de pensar que hacer.

La imagen de su madre llegó, recordando igual a Ban decir que durmiera a Meliodas.

Ojos al cerrar, dejan escuchar…..— cantó, forcejeando con Meliodas mientras recibía un codazo en sus costillas. — Mi voz susurrar, mientras se aleja…. GAH.

Los ojos demoníacos contemplaron la luna, sintiéndose en un regazo materno, observado a su madre, al igual que a otra mujer de cabellos negros, las miradas llenas de ternura.

«Meliodas…. Tranquilo, estarás bien.»

 

//— El camino de hoy fue mi elección…. Y de nuevo andar este destino, enredado va mi cansado andar…. Sé que un hilo hay y que oculto está….

 

— Mami, cuando hablas de un hilo, ¿Hablas del que usas para hacerle ropa a mi hermanito Zel?

 

La sonrisa de su madre apareció, siendo tan hermosa como siempre.//

 

//— ¡Onii-chan, mira, el suelo es blanco!— exclamó un Zeldris pequeño.//

 

//— Onii-chan volvió a enfermar, por favor recupérate….— ah, un Zeldris de ocho años.//

La imagen de Zeldris corriendo hacia él, sonriéndole mientras lo veía llegar apareció, siendo impulsado por la mano de quienes parecían dos adultos similares, uno de cabellos de fuego y otra de cabello oscuro como un manto nocturno, incitando al mayor a abrazar a su hermano.

Sus ojos se llenaron de lágrimas, soltando un alarido de tristeza mientras lloraba, recordando su debilidad, notando lo que iba a causar, en lo que estaba convirtiéndose.

Zeldris se preocupó por su hermano, escuchando cada sollozo y maldición.

— ¡Si hubiera matado a Arthur, yo no sería una carga, Zeldris no estaría herido! ¡Mamá, señorita hermosa, no soy fuerte, perdonénme!

El menor estaba temiendo que la maldición de ese demonio se activara al pronunciarse el nombre de la boca de Meliodas, notando que nada pasaba. Pero, sintió su cuerpo ser abandonado por el peso al ver a su hermano encogerse poco a poco, cayendo de rodillas al tamaño de un pequeño niño, llorando mientras abrazaba a su hermano menor; cuando Zeldris lo cargó, cayó dormido, haciendo llorar a Zeldris, quién lo apretó contra su pecho.

— Dios Sol, Diosa Luna, mi hermano ya se durmió, está dormido.

Sollozó, recordando que la batalla aún no había acabado…..

 

Notes:

Pienso seguir esto en un futuro no muy lejano.