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bees, knees and emotional crises

Summary:

Jungkook señala la figura de abeja como preguntando. Taehyung niega con la cabeza. "Eso ha estado ahí durante una hora, Jungkookie. Quiero decir, sí, la abeja es hermosa, pero no, estoy hablando del chico".

"¿Cuál chico?"

"El chico", enfatiza Taehyung, como si Jungkook fuera despistado. "El hombre. El supermodelo coreano con la sonrisa y las rodillas y deliciosas muestras".

"Hyung, otra vez con las rodillas", se queja Jungkook. "Todavía no entiendo cómo es eso y realmente no quiero entenderlo". Trata de alejarlo, sin éxito. Taehyung aplasta sus mejillas en sus palmas y se acerca mucho.

"Dices eso ahora", dice siniestramente. "Pero espera, Kookie. Solo espera."

(o, donde Jungkook y Namjoon se encuentran en el mercado de agricultores semanal donde Namjoon vende miel que él mismo hace, y Jungkook tiene un crush del tamaño de Pangea y también llora por las abejas algunas veces porque son importantes, maldita sea)

Notes:

  • A translation of [Restricted Work] by (Log in to access.)

Esta es una traducción de bees, knees and emotional crises de radicchio. Cuento con el permiso de la autora para publicar esta traducción.

Chapter 1: ¿puedo ofrecerle un folleto sobre abejas?

Chapter Text

Todos los domingos por la mañana, treinta minutos después de las ocho, Jungkook saca tres mesas plegables de la parte trasera de la desgastada van de Yoongi y las prepara para el mercado de agricultores semanal.

No es un agricultor, ni tampoco lo es Yoongi, Taehyung o un buen número de los vendedores que circulan por el patio delantero de la escuela secundaria local a la misma hora todas las semanas, pero "Mercado de Agricultores" suena muy bien. Se ve bien en los folletos y en el sitio web de la comunidad, en una dulce fuente escrita a mano que Jungkook ayudó a diseñar el año pasado durante una pasantía de verano.

Así que está muy involucrado en el mercado de los agricultores; va todas las semanas. Conoce a todos los que trabajan allí y todos lo aman porque de alguna manera es el vendedor más joven.

Pero no es agricultor y no está vendiendo nada que haya hecho él mismo.

Bueno - eso no importa ahora mismo.

Lo que importa es que Jungkook acaba de terminar de preparar sus mesas y ha regresado de la van con los brazos llenos de nuevas chamarras pintadas personalizadamente (los brazos realmente llenos porque Taehyung tuvo una semana inspirada - algo sobre el clima cálido o la nueva marca de jugo de mango que descubrió el lunes pasado), solo para descubrir que el puesto en frente del de él está vacío.

Y eso es raro.

La Sra. Brouillard siempre llega antes que él, preocupada por sus pañuelos bordados y paños de cocina y cantando Edith Piaf a todo pulmón y tratando de que Jungkook se una. Muchas veces la complace, pero solamente tararea porque sabe que pronunciaría muy mal el francés. Taehyung, sin embargo, siempre se acerca a ella cuando llega más tarde en la mañana y hace todo lo posible por conversar con ella usando su vocabulario limitado, porque es intrépido y enigmático y nunca es gran cosa para él cometer errores. Él es maravilloso de esa manera.

De todos modos, es extraño que ella no esté aquí. Jungkook se siente preocupado y un poco triste. Cuando Yoongi regresa del escritorio de registro unos minutos más tarde, le llama para acercarse.

“Hyung, ¿sabes qué le pasó a la Sra. Brouillard?"

Yoongi empieza a colgar los abrigos mientras Jungkook apila las copias a lo largo de la mesa. “Escuché a alguien decir que va a viajar de regreso a casa. O que va a mudarse". Asoma la cara a través de la ropa. Jungkook frunce el ceño; nunca dijo nada la semana pasada. Desearía que al menos lo hubiera llamado para un último dueto. "Quién sabe. Pero está el nombre de otra persona en la lista".

“¿Tan pronto?” Pregunta Jungkook con las cejas levantadas. “¿Qué venden?”

“Miel”, dice Yoongi desde dentro de la van.

Oh, piensa Jungkook, eso será agradable. Hay algunos puestos que venden conservas, pero curiosamente nadie tiene un puesto dedicado exclusivamente a la miel. Espera que tengan diferentes sabores. Cuando era más joven, fue a Ciudad del Cabo con su familia y probó una miel infusionada con flores silvestres y eucalipto, y probablemente la ha soñado más de cien veces desde entonces.

Yoongi saca las sillas para acampar y el termo. Se acomoda en la silla más pequeña con un sonido que lo hace parecer medio siglo mayor de lo que es. Jungkook les sirve café a los dos, pone demasiada azúcar en el suyo y se sienta en la otra silla cuando está satisfecho con el acomodo de los postales, lienzos y corbatas pintadas personalizadamente.

Se da cuenta de que el puesto frente al suyo todavía está vacío. "Son casi las nueve en punto, hyung. ¿Estás seguro de que empiezan esta semana?"

Yoongi se encoge de hombros. "Eso es lo que decía la lista. No pude ver el nombre pero tenía el número del puesto y la fecha de hoy y la palabra miel". Hace una mueca al café y luego, lentamente, como si no estuviera seguro de por qué está a punto de hablar, dice: "También decía 'abejas' y luego solo... un montón de signos de exclamación".

“¿Abejas?” se ríe Jungkook.

“No simplemente abejas”, dice Yoongi. Deja su café en la mesa, se aclara la garganta, y empieza a agitar sus brazos por encima de su cabeza como si se estuviera ahogando. Grita, “¡¡¡ABEJAS!!!”

Jungkook se ríe lo suficientemente fuerte como para casi derramar café por todos sus jeans. Inhala y pone la taza con seguridad en el pasto. Yoongi baja los brazos y sonríe con todos los dientes. Jungkook le devuelve la sonrisa. Una madre joven se detiene frente a la mesa y se pone de pie para recibirla, le dice todo sobre las postales y los lienzos que combinan, y oiga, también tenemos una blusa con ese diseño y se vería bien con su tono de piel, ¿le gustaría darle un vistazo? Y pierde la noción del tempo durante la siguiente hora aproximadamente, hablando con los clientes y los otros vendedores que pasan y dejan muestras gratis y anécdotas sobre su semana.

Por lo que es entendible que al principio, no note que el puesto frente al de ellos está siendo montado.

No ve la mesa siendo puesta. No ve los frascos de vidrio alineados como niños de escuela a la izquierda. No se da cuenta del montón de folletos mientras se colocan al centro, luego a la derecha, luego atrás, y luego a la derecha, donde se quedan.

Y tiene sentido: el mercado está concurrido hoy y el flujo de personas entre sus puestos es constante y relativamente pesado, con un toque de carreolas y perros de todos los tamaños y canastas pesadas y brazos desbordando de aquellos que olvidaron traer una bolsa, pero meramente no podían resistirse a comprar las rosas, el pan y las fresas, porque el cielo está despejado y las risas se mezclan con la brisa cálida y algo sobre este mercado simplemente hace que la gente sienta que el lunes está mucho más lejos que mañana.

Lo que no tiene sentido: una figura de cartón gigante de abeja ha sido apoyada junto a la única mesa en frente, y Junkook solo la nota cuando la multitud se diluye alrededor de las once y sus ojos son atacados con negro y amarillo. Hay algunas personas alrededor de la mesa, por lo que no puede ver a la persona detrás de ella, pero esa figura de cartón es —

Vaya. De verdad está ahí.

"Dios mío", dice a través de un bocado de pan de durazno.

Taehyung explota revienta de entre los abrigos. Lleva una de sus blusas con diseños abajo y alrededor de los botones, pantalones que fluyen, lentes de sol amarillos y no lleva zapatos. Parece el sueño húmedo de algún profesor de arte.

"¡Sí! ¡Aquí vamos!" Aplaude alegremente y se sienta en el regazo de Jungkook con un brazo enganchado alrededor de su cuello. "Por fin lo viste".

Jungkook señala la figura de abeja como preguntando. Taehyung niega con la cabeza. "Eso ha estado ahí durante una hora, Jungkookie. Quiero decir, sí, la abeja es hermosa, pero no, estoy hablando del chico ".

"¿Cuál chico?"

"El chico", enfatiza Taehyung, como si Jungkook fuera despistado. "El hombre. El supermodelo coreano con la sonrisa y las rodillas y deliciosas muestras".

"Hyung, otra vez con las rodillas", se queja Jungkook. "Todavía no entiendo cómo es eso y realmente no quiero entenderlo". Trata de alejarlo, sin éxito. Taehyung aplasta sus mejillas en sus palmas y se acerca mucho.

"Dices eso ahora", dice siniestramente. "Pero espera, Kookie. Solo espera".

Taehyung no suelta su cara hasta que un cliente se aclara la garganta incómodamente y pregunta si tienen tallas extra en la chamarra de mezclilla oscura. Taehyung salta a ayudarle, pero se detiene para apuntar a Jungkook y luego a la figura de abeja y mueve los labios, "Rodillas". Sus cejas se unen, sus ojos giran hacia atrás y se muerde el labio inferior. Cuando se empiezan a escuchar sus jadeos, Jungkook le lanza un zapato. Taehyung lo esquiva con una risa y luego comienza a hablar casualmente con el adolescente flacucho sobre moda como si no acabara de simular un orgasmo frente a él.

Todavía hay una pareja de ancianos en el puesto de miel. Jungkook se hunde un poco en su silla, a pesar de estar todavía a la vista, y toma otro bocado de su pan. Disfruta el sabor, lo mastica lentamente.

Luego se atraganta.

Jungkook diría que no cree en el amor a primera vista, pero no le gusta mentir. Y eso es una gran mentira. Claro, nunca lo ha experimentado por sí mismo, pero ha visto un montón de películas, y ha llorado con una buena cantidad de libros y personas mayores tomadas de la mano en la calle, así que se siente bastante calificado para decir que, en efecto, sí existe.

Eso, y que lo está experimentando en este momento.

Taehyung no estaba exagerando: el hombre que vende miel es maravillosamente alto, con la piel el color del caramelo y el cabello disfrazado bajo una gorra de béisbol color azul marino que solo trae más atención a su cara y sus mejillas - oh por dios sus mejillas. Los ojos de Jungkook están llorosos y no está seguro de si es porque se estaba ahogando o simplemente se enamoró y así es como se siente. Recuerda cómo les sucedió a Taehyung y Yoongi: menos lágrimas y más ruidos sospechosos que venían de detrás de puertas cerradas (definición: abiertas) seguidas por el mayor estallido de energía creativa que Taehyung ha tenido; Yoongi no dejó de sonreír durante dos semanas.

Jungkook tose en su codo y se traga la mitad de su agua antes de caer de nuevo en su silla, exhausto.

Este asunto del amor es intenso.

Ni siquiera ha conocido al tipo - ni siquiera sabe su nombre - y Jungkook ya tiene un plan de 10 años establecido, incluyendo un San Bernardo llamado George y tal vez algunos peces de colores (nombres por decidir). Está tan envuelto en la semántica de bienes raíces compartidos que no nota a Taehyung hasta que está literalmente cara a cara con Jungkook.

“Bueno”, dice. “Ahora lo viste”.

Jungkook asiente, embobado.

“¿Qué tan grave es?”

“Diez años”, susurra Jungkook. “Tenemos nuestra propia casa y un perro enorme al que amamos mucho”.

Taehyung se ríe afectuosamente y le hace cosquillas a Jungkook bajo su barbilla. "Es el más grave hasta ahora".

Jungkook asiente. Voltea los ojos a la izquierda de nuevo, tratando de ver al tipo, pero hay gente atravesándose otra vez. Suspira como si todo el peso del mundo estuviera sobre sus hombros.

"Espera hasta que veas sus rodillas", sonríe Taehyung, parándose otra vez. "Estarás planeando tu retiro con él".

Jungkook le cree.

 

🐝🐝🐝

 

“Bien. Veintitrés en diagonal. Ocho letras. Pastizal”.

Taehyung hace un ruido alrededor de su cuchara. Yoongi dice “Sabana”, y lo escribe.

“¿Qué sentido tiene preguntar si ya te sabes la respuesta?” Taehyung se queja, apoyándose en su novio con ojos enormes. Yoongi no le presta atención.

“Estoy tratando de ser incluyente”, se queja, inclinándose muy cerca del periódico y arrugando la nariz como si eso revelara la respuesta de la quince en vertical.

Jungkook se sienta frente a ellos en la mesa redonda de madera en la cocina, comiendo un poco de pan tostado con mantequilla de maní y tratando (y fallando) de no pensar en el Chico Miel. Absolutamente inaceptable que tenga que esperar otros seis días hasta que pueda volverlo a ver. Jungkook caminó toda la tarde de ayer sintiéndose aturdido y sin dirección. Taehyung se burló de él con una estúpida voz de bebé y Yoongi giró los ojos cuando chocó con la mesa por tercera vez en una hora, pero lo hizo con una sonrisa y no se quejó cuando Jungkook usurpó los derechos de la noche de películas y puso Kimi No Na Wa por enésima vez.

Ama mucho a sus amigos.

Las cortinas sobre el fregadero han sido recorridas para dejar que la luz del sol de la mañana se derrame a través de los azulejos a cuadros y alcance los bordes de las macetas que cuelgan sobre sus cabezas. Jungkook hace una nota mental para regarlas cuando llegue a casa. Luego lo pone en su teléfono con una alarma porque sus notas mentales siempre duran menos de sesenta segundos. Son casi las nueve, así que tendrá que irse pronto.

Está vestido y listo para el trabajo, pareciendo un cartel de McDonalds con su horrible camisa amarilla brillante, pantalones y gorra roja.

A Jungkook no le molesta trabajar en la sala de juegos - le encanta, incluso. Solo tiene que evitar espejos durante todo lo que dure su turno.

No ayuda que haya tantas superficies reflectantes y extrañamente deformadas en su lugar de trabajo - realmente reduce la moral ver tu reflejo en el lado de una máquina de Pacman que sostuvo tu puntuación más alta durante dos años hasta que un niño de 12 años lo venció en menos de diez minutos. Simplemente duele, ¿sabes? Y Jungkook tiene que enfrentarlo cuatro veces a la semana.

Seokjin, su mánager, dice que pueden poner la máquina fuera de servicio si de verdad lo está poniendo tan triste, pero Jungkook solo canaliza su ira para vencer el marcador.

Aunque han pasado semanas sin éxito, Jungkook todavía lo intenta al final de cada turno. Hoy se siente bien, piensa. Hoy es el día. Se mete el resto de su pan tostado a la boca y se levanta para agarrar sus llaves.

"¿A qué hora terminas hoy, Kookie?" pregunta Taehyung, con las piernas en el regazo de Yoongi y los brazos alrededor de él como enredaderas. Yoongi continúa con el crucigrama, contento de trabajar alrededor de las extremidades de su novio.

“A las cinco”, responde Jungkook, palmeando sus bolsillos para revisar que sí lleva su cartera y su teléfono.

"Estaremos en la galería hasta las siete, más o menos", dice Yoongi, los ojos todavía en el periódico. "Hay una reunión con algunos compradores de Tokio. Mándanos un mensaje con lo que quieres para cenar y lo recogeremos de camino a casa".

“Entendido, hyung”. Jungkook saluda rápidamente. "¡Buena suerte con la reunión!"

“¡Buena suerte con Pacman!” Taehyung grita después de él. “¡Puedes hacerlo!”

 

🐝🐝🐝

 

La sala de juegos está a veinte minutos en bicicleta desde su casa. Diez si a Jungkook se le hizo tarde y pedalea lo suficientemente rápido que casi pierde el control. Odia llegar tarde porque la solución de Seokjin es retarlo a una batalla de Dance Dance Revolution. Aunque Seokjin pierde casi siempre, no hay satisfacción en ello para Jungkook, porque su mánager no sabe perder y tiene cinco años y pone a Jungkook a limpiar los baños para sentirse mejor.

Afortunadamente, Jungkook llega a tiempo hoy - temprano, incluso. Asegura su bicicleta por la parte de atrás y entra a trabajar.

Abren a las diez en punto, pero la mayoría de las máquinas ya están encendidas, pitando y zumbando y parpadeando en una mezcla caótica de luces y colores y sonidos. Jungkook respira profundamente el olor raro a alfombra vieja y máquinas y peluches y palomitas de maíz y suspira feliz. Ama demasiado esta asquerosa sala de juegos.

Va hacia los juegos de carreras porque ahí es donde normalmente está Seokjin en las mañanas y —

“¡Hijo de puta!”

— hoy no es la excepción.

Seokjin le pega al volante mientras la pantalla parpadea ‘2do lugar’ en letras rojas resaltadas.

“Mejor suerte para la próxima, hyung”, le dice Jungkook sombríamente. Seokjin grita y se contractura en el asiento de plástico, causando que toda la máquina se tambalee precariamente. Jungkook se ríe con todo su cuerpo y se instala en el asiento adyacente, poniendo una ficha en la ranura y comenzando una nueva pista.

“Podría despedirte”, frunce Seokjin, vinculando su juego con el de Jungkook.

“Te reto a que lo hagas”.

“Tal vez lo haré”.

“Me muero de ganas”.

“Hoy es tu último día”.

“Perfecto”.

Jungkook acelera su carro y comienza la carrera. Seokjin mantiene una impresionante corriente de gritos y groserías e intenta sabotear a Jungkook varias veces acercándose para mover su volante.

Jungkook gana con una ventaja de diez segundos.

“Tienes suerte de que esté cansado esta mañana”, resopla Seokjin, sacando una libreta de su bolsillo y agregando una marca más a la columna bajo el nombre de Jungkook.

“La vejez puede causarlo”.

Jungkook corre fuera del alcance de Seokjin justo a tiempo.

 

🐝🐝🐝

 

Jungkook se despierta una hora antes de lo habitual el domingo y decide que no hay mejor momento que el actual, así que mete todo en la van y luego se sienta en la mesa del desayuno bebiendo chocolate caliente y sacudiendo su pierna, revisando su reloj cada dos minutos. Cuando la segunda manecilla marca las ocho en punto, corre por la estrecha escalera y llama intensamente a la puerta del dormitorio de Yoongi y Taehyung. Sabe que no debe irrumpir a menos que esté preparado para ver cosas que probablemente lo dejen marcado por mucho tiempo.

Se escucha un golpe amortiguado al otro lado de la puerta y cuando Jungkook la abre muy, muy lentamente, confirma sus sospechas: Yoongi le lanzó un zapato.

“Hyungs. Son las ocho en punto. Hora del mercado. Hora de irnos. Ya vámonos”.

Taehyung está aplastando a Yoongi en el colchón, pero el mayor aún así se las arregla para levantar la cabeza. "Ve sin nosotros".

“Pero —”

“Llegamos a las diez, más o menos. Gracias, Kook-ah. Te amamos”.

Desaparece en su enorme almohada y Taehyung le ofrece un saludo soñoliento. Jungkook se encoge de hombros y baja las escaleras, agarrando las llaves de la van y tomando su chocolate caliente como alcohol. Su piel todavía vibra con energía nerviosa por lo que se pone en el suelo de la cocina y hace veinte lagartijas y algunos burpees. Ayuda un poco.

Antes de irse revisa su cabello, endereza los lentes de marco redondo que se robó del closet de Taehyung y tira del cuello de su camisa ligeramente rayada. También es de Taehyung, por lo que le queda muy grande, casi como una pijama, pero es cómoda.

Bien. Se ve accesible. Se ve genial. Puede hacerlo.

El mercado ya está lleno de actividad cuando llega, treinta minutos después. Jungkook aparca en su lugar habitual y baja el parasol.

"Hola", dice al espejo. "Soy Jungkook. Solo quería — no, eso es terrible. ¡Hola! ¡Qué pasa! ¡Veo que vendes miel! Maldita sea, eso es aún peor—" Jungkook entierra su cabeza en sus manos. No puede hacerlo. Tiene que hacerlo. Hay un San Bernardo llamado George y una cómoda cabaña en la granja esperándolo del otro lado. Lo único que tiene que hacer es actuar normal. Toma un respiro estabilizante y nivela su reflejo con una mirada retadora.

"Hagámoslo", dice con decisión, y regresa el parasol a su lugar.

Acomodar su puesto toma un poco más de tiempo que lo habitual porque está solo, pero acepta la distracción porque el Chico Miel ya está aquí y también se está acomodando, y todavía es lo suficientemente temprano como para que haya pocos o ningunos clientes, así que Jungkook tiene la vista no obstruida. Hoy está usando una chamarra de mezclilla encima de una playera blanca con shorts azul marino y botas - con calcetines hasta las rodillas. Tampoco está usando gorra, y Jungkook nota con pesar que su cabello es rubio cenizo y está desordenado de la manera más hermosa.

Gracias a los shorts, Jungkook efectivamente, ve sus rodillas. Varias veces. Suspira mientras monta el estante para ropa, resignándose al hecho de que va a agregar rodillas a la lista de cosas que le parecen atractivas en los hombres.

Odia cuando Taehyung tiene razón; sucede con mayor frecuencia de lo que le gustaría.

Intenta ser sutil con la manera en que sigue al chico con sus ojos, pero evidentemente no está haciendo un buen trabajo porque después de alrededor de quince minutos, hacen repentino contacto visual y Jungkook se congela, ya saben, como un idiota.

El Chico Miel sonríe, amplio y luminoso y sin una pizca de duda, y le ofrece a Jungkook un saludo amigable. Jungkook se lo regresa como robot. Y entonces, porque las cosas siempre le tienen que salir peor a Jungkook, el Chico Miel comienza a caminar hacia él.

Mierda, piensa Jungkook, mierda mierda mierda mierda mier–

"¡Hola! Pensé en venir a presentarme, ya que no pude hacerlo la semana pasada". Se detiene al otro lado de la mesa y sonríe con genialidad. Dios. Ese hoyuelo es más profundo que un cráter de meteoro. Estira su mano. "Soy Namjoon. Hago miel".

De todas las maneras normales en las que Jungkook podría responder, decide hacerlo con,

"Cool"

Jungkook quiere abandonar el barco inmediatamente - que se joda la mercancía de Taehyung - pero le toma por sorpresa cuando Namjoon se ríe, de manera repentina y muy fuerte. Los ojos de Jungkook se agrandan pero no puede evitar la sonrisa que viaja de sus propios ojos a su boca.

"Sí es muy cool, gracias", dice Namjoon, aún riendo un poco mientras lo dice. "¿Cómo te llamas?"

"Jungkook".

"Es un gusto, Jungkook". Lo dice como si de verdad lo pensara. "Así que - ¿hablas coreano?" Jungkook asiente y Namjoon se ilumina. Cambia de español a coreano y continúa, "Creí haberte escuchado hablar con tus amigos la semana pasada".

Jungkook también hace el cambio. "¡Sí! Es más fácil".

La sonrisa de Namjoon crece. Jungkook se siente muy cálido. Prácticamente puede escuchar a George ladrando a la distancia. "¡Estas cosas son geniales! ¿Tú hiciste todo?"

Jungkook se desinfla. "Ah, no, yo solo - las hace mi amigo Taehyung. Es algo como un genio artístico. Hace muchas cosas geniales. Yo solo las vendo". Cruza sus brazos sobre su estómago. Ya no se siente tan impresionante.

"Ah, claro", asiente Namjoon. "¿Taehyung es el que está descalzo?"

"Sí, es él".

"Tiene sentido".

Se quedan en un silencio repentino. Hasta ahora, Namjoon ha sido el que inicia cada punto nuevo de conversación y Jungkook no se siente lo suficientemente valiente como para decir algo más así que solo se encoge de hombros y juega con el montón de postales que tiene más cerca.

"Entonces, tú, em", Namjoon se aclara la garganta. "Si pudieras hacer algo para vender, o simplemente hacer algo, ya sabes, para ti - ¿qué sería?"

"Pues", empieza Jungkook. "Digo, hice estas tarjetas de presentación para él. Y los trípticos para el mercado. Hace un tiempo".

Los ojos de Namjoon se iluminan. "Espera - el anuncio de la entrada - ¿tú lo diseñaste?"

"Sí, no fue nada. Algo así como una pasantía que hice hace algunos meses. Necesitaban algo nuevo y yo dije que les podía ayudar". La verdad es que está muy orgulloso de los diseños que hizo, e incluso más orgulloso del hecho de que al Sr. y la Sra. Leung (la pareja que estableció el mercado) les gustaron lo suficiente como para plasmarlos por todo el mercado. Pero siempre se siente raro presumir cosas que él ha hecho. De todas formas no son importantes. No como el trabajo de Taehyung. Solo es un pasatiempo para Jungkook, pasando el tiempo llenando libretas con bocetos a pluma y aproximaciones imprecisas de las sonrisas y manos de sus amigos y contornos de sus posturas horribles y la forma en que encajan todos juntos en el sofá de la sala.

"¡Eso es tan maravilloso!" sonríe Namjoon. "En serio, son tan atractivos y quedan con el ambiente de este lugar a la perfección. Y, digo, incluso si no vendes nada de tu trabajo, no significa que sea mejor o peor que el de la gente que sí lo hace. Siempre y cuando trabajes duro y ames lo que hagas, con eso es suficiente. No necesitas que nadie lo compre para que sea bueno, ¿entiendes?"

"Oh", susurra Jungkook, atónito. Intenta decir algo más pero no puede pensar debido a la manera en que está latiendo su corazón. Seguramente está soñando. Namjoon no puede ser real. Se conocieron hace como, cinco minutos, y se siente como si hubiera visto directamente al alma de Jungkook y dicho todas las cosas adecuadas.

Es como el equivalente emocional de que te ofrezcan tu postre favorito después del peor día de tu vida, o despertar y esperar un día nublado y lleno de lluvia para que el cielo esté totalmente despejado. Y no tienes que ir a trabajar. Y alguien acaba de llamar para decir que ganaste la lotería aunque ni siquiera hayas participado para empezar.

Bueno, tal vez Jungkook se está dejando llevar un poco por las metáforas, pero, definitivamente se inventó a Namjoon en un sueño. Nadie así puede de verdad existir fuera de una novela romántica.

Excepto que sí se puede, porque sigue parado frente a Jungkook y está esperando tranquilamente a que diga algo. Jungkook se sonroja con intensidad y habla, esta vez un poco más alto.

"Gracias. Eso - es muy amable de tu parte".

"De nada", dice Namjoon con suavidad. Apunta con su pulgar hacia su puesto. "¡No dudes en visitar y probar un poco de miel cuando estés libre! Tengo nuevas infusiones y me encantaría saber tu opinión sobre ellas".

"Bueno", asiente Jungkook. "Sip. Puedo - cuando lleguen mis amigos, me daré una vuelta".

Namjoon aplaude y hace algo absolutamente devastador, mueve ambas manos para hacer pistolas con los dedos y salta en una pierna. Luego se da la vuelta y regresa a su puesto para saludar a una mujer que mira los folletos con interés.

Jungkook observa la cara de Namjoon iluminarse mientras comienza animadamente a explicarle algo a la mujer, con los ojos redondos y las manos haciendo gestos hacia todos lados.

Cuando un cliente se acerca al puesto de Jungkook unos minutos después, lo saluda con unos temblorosos "Buenos días", y el cliente le pregunta si está bien, y no lo está, de hecho se está cayendo a pedazos, pero asiente y sonríe a pesar del dolor y se mueve alrededor de la mesa para ayudarle a encontrar lo que busca.

Yoongi y Taehyung llegan justo después de las diez, como lo prometieron, y le dan un vistazo a la expresión dolorida de Jungkook y se lanzan a reír.

Taehyung se apresura a envolverlo en sus brazos y le dice, "Eres mi desastre humano favorito. Simplemente te adoro".

"También te amo, hyung", dice Jungkook miserablemente en su hombro, brazos flácidos a su lado. "Y amo a Namjoon. Vamos a tener una larga y feliz vida juntos".

"¿Cuándo es la boda?" pregunta Yoongi tranquilamente, escribiendo algo en su teléfono.

"En otoño suena bien".

"Suena encantador", concuerda Taehyung. "Siempre y cuando pueda diseñar sus trajes".

“No lo preferiría de ninguna otra manera”, dice Jungkook, aún atrapado en la amplia extensión de los brazos de Taehyung.

Después de salir en busca de un bocadillo rápido, Jungkook se ve obligado a ayudar a uno de los productores de lácteos a llevar cajas pesadas de inventario a su camión durante más de una hora, por lo que no tiene la oportunidad de visitar el puesto de Namjoon hasta que el mercado está casi cerrando.

Trota de regreso a su lado del mercado pero baja la velocidad a una caminata justo antes de estar a la vista del puesto de miel. Namjoon está leyendo una copia maltratada de una novela japonesa que Jungkook no reconoce. Levanta la mirada cuando Jungkook toca la mesa e inmediatamente sonríe, encantado.

“¡Hola! ¡Bienvenido!”

“Hola”, se ríe Jungkook. “Perdón, Amos y John me arrastraron para un poco de mano de obra”.

Namjoon frunce el ceño. “¿Quiénes son?”

“Ah, disculpa - los tipos con las cubetas enormes de yoghurt. ¿Venden leche fresca en las botellas rojas brillantes?”

“¡Sí! Los conocí ayer”. Namjoon deja su libro y se pone de pie, frotándose las manos. “Bien. Empecemos”.

Se voltea a sus espaldas y agarra tres frascos en cada mano. Jungkook intenta no pensar en sus manos. Tiene manos tan grandes. Manos muy bonitas.

“Por el momento estamos manejando seis sabores”, empieza Namjoon. Los alinea y abre cada frasco. “Hay original, canela, saúco, limón, naranja y flores silvestres”.

Jungkook no duda. “Flores silvestres”.

Namjoon sonríe. “¡Ese es popular! Aquí tienes”. Empuja un plato con piezas de pan en la dirección de Jungkook y pone un cucharón de miel en el frasco. “No me gusta usar palillos o cucharas para las muestras. Es un desperdicio. Y de todas formas así se ve más lindo”.

Jungkook asiente, aturdido, mientras sostiene su pan cerca del frasco. Namjoon saca el cucharón y alcanza a Jungkook con la otra mano; toca el dorso de la mano de Jungkook ligeramente con sus dedos, casi acunándola, y la invita a acercarse para que la miel pueda gotear sobre el pan. Tristemente, lo suelta, y Jungkook se mete apresuradamente el pan en la boca.

"Ve más despacio", se ríe Namjoon. "Necesitas como - moverlo alrededor de tu boca para sacar todos los sabores. No mastiques el pan hasta que hayas probado la miel, de lo contrario confundirá los sabores".

Jungkook hace lo que se le dice, y es todo lo que puede hacer para no cerrar los ojos en éxtasis. Sabe tan bien. Sabe incluso mejor de lo que recuerda, hace tantos años, en un pequeño café a lo largo de la ruta del vino sudafricano. Si tuviera que comer una cosa por el resto de su vida, esto podría serlo.

Finalmente mastica el pan y asiente mientras lo hace, dándole a Namjoon un visto bueno rotundo con sus pulgares que le gana otro repentino estallido de risa.

“¿Entonces te gusta?”

“Me encanta”, confirma Jungkook. Namjoon vuelve a sonreír, pero esta vez es con menos dientes y agacha la cabeza, casi con timidez. Jungkook está tan enamorado. “¿Cuánto cuestan?”

“Normalmente cuestan doce dólares, pero puedes llevarte uno, cortesía de la casa”.

“No, no podría —”

“Sí, sí puedes”. Namjoon le pone un frasco sellado en la mano. La etiqueta es color lavanda pálido y hay un dibujo tosco de flores silvestres a lo largo de la parte inferior. Es increíblemente tierno.

"Gracias", dice seriamente, acercando el frasco a su pecho.

"¡Ah! ¡Y puedes agarrar algunos folletos, si quieres!" Namjoon gira y se pelea con los papeles brillantes esparcidos por la mesa. Le da tres a Jungkook como si fueran de oro. "¡Hay información bastante genial sobre las abejas y la miel y ese-" Presiona el folleto de hasta arriba, con un dibujo de la tierra, el sol, y una colonia de abejas envuelta alrededor de todo "-tiene algunos puntos impresionantes sobre el cambio climático y cómo está afectando a las poblaciones de abejas, y lo que puedes hacer para ayudar! De hecho es súper factible. Solo se trata de difundir la información, hacer que la gente sea consciente de ella para que podamos trabajar juntos para hacer la diferencia".

Termina su discurso asintiendo satisfecho.

Jungkook mira fijamente los folletos con los ojos bien abiertos. "Los leeré cuando llegue a casa. Gracias, Namjoon-ssi".

"Ah, puedes - ¿hyung está bien?" Cuando Jungkook asiente, un poco aturdido, Namjoon exhala. "Y, de nada. Fue un placer conocerte, Jungkook-ah".

“Sí”. Es turno de Jungkook de agachar su cabeza. “Igualmente. Bueno, tengo que”. Señala su propio puesto con la cabeza. “¿Nos vemos la próxima semana?”

“Lo espero con ansias”, responde Namjoon, como si nada.

Yoongi y Taehyung tienen la decencia de no causar una escena cuando Namjoon todavía puede verlos y escucharlos, pero tan pronto como se suben a la van, ambos gritan tan fuerte que Jungkook les grita de regreso por el shock.

 

🐝🐝🐝

 

Esa noche, Jungkook sacrifica la película semanal en pro de acurrucarse en su cama para leer los folletos.

Los lee todos hasta que prácticamente los tiene memorizados y luego googlea abejas y llora un poco porque oh por dios, son tan importantes, y solo están haciendo su mejor esfuerzo, y hay gente como Namjoon en el mundo que se preocupa lo suficiente como para darle tanta importancia - porque es un gran problema - y no tiene que hacerlo, pero lo hace de todos modos, porque es tan bueno. Las abejas son tan buenas.

Jungkook está teniendo un gran momento: son las nueve en una noche de domingo cualquiera y está acostado en la cama escuchando música de piano y llorando por el estado del planeta y estos pequeños y suaves insectos que están haciendo todo lo posible y el chico del cabello rubio cenizo con las rodillas que hace miel y le dijo que su arte importa e hizo sentir a Jungkook como si pudiera ser feliz y estar enamorado de lo que hace si lo persigue lo suficiente.

El plan de diez años se ha disparado hasta el plan de cincuenta aniversario y Jungkook piensa que le gustaría tener flores silvestres en su boda, así que tal vez en la primavera sería mejor. Eso suena muy bien. Se duerme pensando en las ideas de luna de miel más escandalosas que puede inventar, y cuando sueña, es muy tranquilo, pero todo es cálido y dulcemente pegajoso y maravilloso.