Work Text:
–¿Estás seguro de esto?
No.
–Por supuesto.
Eunys me mira con la misma pena que ha inundado su mirada desde aquella noche en la que todos entendimos que era el final de mi misión.
Lo odio.No le queda bien.Echo de menos su mirada de antes.Antes sus ojos brillaban cada vez que me veía, ahora el único brillo que se encuentra en ellos es cuando se aguanta las lágrimas para no preocuparme.
–Voy a sacar nueva colección, es un gran cambio que merece que la cara principal de la marca también haya cambiado.- le digo, intentando que crea mi vaga excusa.-Así impactará más, creéme.
Sé que a ella le puedo contar la verdad.También sé que es consciente de que no hago esto por la marca, ni la nueva colección, que ni siquiera lo hago por mí.
Pero no soporto que cada vez, cuando me recojo el pelo recuerde exactamente como ella lo acariciaba, como lo revolvía a su antojo con sus manos pulidas del mismo oro que el color de mi pelo.
–Vale, pero ni se te ocurra raparte, no te pegaría nada.
Suelto un bufido.
–Jamás se me ocurriría hacer tal cosa.
–Tu desesperación últimamente ha llegado a unos niveles extremos, ya no podemos dar nada por hecho.- suelta la voz de Asha en ese momento, mientras pasa por detrás de Eunys.
–Muchas gracias por la confianza y el apoyo Asha, ya te llegará un nuevo vestido de la colección como agradecimiento.
Asha resopla y vuelve a desaparecer del holograma de mi habitación.
Mientras, Eunys se gira hacia mí con esa media sonrisa suya en la boca.
–Estaré desesperado y dolido, pero tú tienes que saber que no lo haría,
–Ya lo sé principito.
–Voy a estar bien, de verdad.- le digo, intentando convertir esa media sonrisa en una entera.
–Eso también lo sé.- responde, y para mi disgusto, su boca solo se curva hacia abajo.-Pero mientras tanto, mantennos al tanto de tu vida, de ti, Armand, no solo de cosas ajenas que pasan.
–Lo haré bien a partir de ahora, te lo prometo.
Ella me sonríe tristemente una última vez antes de colgar.
Es verdad que no lo he estado haciendo bien.Me he aislado como si yo fuese Olympus y todo mi sistema hubiese dejado de funcionar sin la Zeus que lo sostenía antes.
Por eso sé que tengo que hacer esto, así podré empezar a pasar página.
Mentira, no creo que llegue a hacerlo nunca.
Solo quiero dejar de recordar.
No.
Quiero recordarla para siempre.
Quiero tenerla cerca, que me acaricie una última vez, que me susurre que se nos está acabando el tiempo y debe volver a trabajar, que me vuelva a quitar la corbata para hacerla suya, decirle que ahora yo soy suyo.
Quiero que me diga adiós otra vez, la última.
Aunque en realidad desear que no sea la última.
Por todo eso, no me queda otra opción que un cambio.
Igual no ayuda, seguramente no sirva, pero es un paso hacia delante.
Empieza a no parecerme tan buena idea cuando tengo las tijeras en las manos, cuando comprendo por fin todo lo que voy a hacer.
Porque no es solo un corte de pelo, no es un cambio de look que comentar en los programas de Dionisio.
Es una parte de nosotros.
Es arrancarme una parte de toda nuestra historia.
No soy capaz de hacerlo, no creo ser capaz nunca.
Quiero hacerlo aún así, poder volver a vivir sin ella.
Eunys me ha dicho que pida ayuda, así que es lo que hago: llamo a la persona que sé que no va a pararse a juzgarme, al menos no ahora.
Minna me contesta casi de inmediato, y mis ojos parecen soltar las lágrimas que habían estado conteniendo al darme cuenta que estaba preparada para atenderme, que sabía que la iba a necesitar.
–Armand.- dice sin más, porque realmente no necesita saber más.
Los dos sabemos porque la he llamado.Minna es la persona más indicada para hablar en este momento, porque no podría preocupar más a Eunys, e Ianthe está demasiado cerca, demasiado real para ser tan vulnerable frente a ella.
–No puedo hacerlo.
–¿Qué no puedes hacer Armand?
No contesto al instante, pero ella no insiste, ella me espera, sabe que acabaré encontrando las palabras.
–Mi pelo.- digo simplemente, no muy seguro de si me entenderá.
Minna asiente.
–No puedo ni mirarme al espejo, ya no soy solo yo Minna, ahora también hay partes de mí que no me pertenecen, que son solo suyas.
–Armand, esas partes forman algo que compartisteis los dos, no solo ella.Sé que piensas que no las vas a poder recuperar, pero en algún momento fueron tuyas.
“Ella''.Pienso en reirme, porque todavía nadie se ha atrevido a decir su nombre, ni siquiera yo.
–No estás roto Armand.
–Pues es exactamente así como me siento.- le respondo, sin poder contener mis lágrimas un segundo más.
El holograma frente a mí se mueve hasta quedar muy cerca.
–Te lo voy a explicar con tus vestidos,¿vale?
Asiento.
–Piensa en un vestido precioso, majestuoso.Ese vestido de repente sufre un accidente y hay un parte que se rompe, unos cuantos hilos que se sueltan.- me mira, asegurándose de que la estoy entendiendo.-¿Qué harías con el vestido Armand?
–Intentar arreglarlo.
–¿Volver a hacer de ese vestido uno entero?
–Sí, pero no quedará igual de bonito, ya nunca será el mismo vestido.
–Nunca he dicho que el vestido volviese a su forma original.
Minna sabe lo mucho que me duele esa frase.
No voy a ser el mismo Armand.
Nunca podré volver a ser igual que antes de conocerla.
–Te voy a hacer otra pregunta.- dice ella, cortando de golpe mi hilo de pensamientos.-¿Eras el mismo antes y después de pasar la Odisea?
–No.
Lo digo sin pensar, pero no hay nada en qué pensar, no lo soy, ninguno lo somos.
Asha estuvo a punto de matar, Aden lo dejó todo, Ianthe aprendió que en el mundo hay más cosas malas que buenas y la propia Minna también perdió mucho más de lo que ganó.
–¿Es así como te sentiste tú?- le preguntó también sin pensar.
Aunque esto sí tendría que haberlo pensado más.
–Yo también sentí que me habían quitado parte de mí, sí.
No me sorprende que sepa de lo que le hablo sin decir siquiera un nombre.Al fin y al cabo es lo que están haciendo conmigo.
Hay nombres que duelen, nombres que son solo para el recuerdo.
–No estás roto Armand, te lo repetiré hasta que te lo creas.Así como tú con el vestido; conseguirás, conseguiremos, porque te vamos a ayudar, eso tenlo por seguro, que vuelvas a sentirte entero, no igual, pero sí capaz, vivo otra vez.
–¿Incluso Elain?
Minna suspira ante la mención.
–Se te olvida que Elain ya trató con un corazón roto, estoy segura de que podrá con otro.
–Gracias Minna.
–Ya sabías que te iba a ayudar.
–Sí.- le respondo, secándome las lágrimas con mis manos.-Pero no se me olvida que me has comparado con un precioso y majestuoso vestido.
–Si no decía que el vestido era bonito, tú mismo lo habrás exagerado, que no se te suba tanto.
Sonrío por fin, todo parece volver a su lugar, al menos entre nosotros.
No podría haber soportado perderlos a ellos.
Por mucho que cueste sé que entre todos nosotros si volveremos a estar bien,
–Armand.
Miró hacia arriba justo cuando iba a colgar.
–Puedes decir su nombre, tienes el derecho de hacerlo.No tienes porque olvidarlo todo, ni hacerlo de golpe.
Entiendo lo que dice, pero no sé si seré capaz.Mientras tanto, lo haré por ella.
–Urien estaría orgulloso de ti, lo sabes, ¿verdad?
Minna me dedica una sonrisa triste, pero no se ve más dolor.
–Y yo estoy orgullosa de ti Armand.
Eso es justo lo que necesito para volver a llorar, pero también para dar el paso que llevo intentando dar toda la tarde.
–Adiós.- digo, y cuelgo.
Porque sé lo que tengo que hacer.
Y cuando me miro en el espejo, con el pelo más corto, más parecido al de la tan famosa Odisea, sé que no he quitado de mí una parte de ella.
Sino que he conseguido arrancar parte del dolor que contenía nuestra historia.
