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Después de la Caída (Día 3)

Summary:

¿Qué se supone que haga cuando me arrebataste a mi familia no una, sino dos veces?

Notes:

No sé que me pasó, quería hacer algo lindo y terminé creando esto, que terminó awitándome (makin´me sad pues), tengo serios problemas con los finales felices.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El dolor los mantiene vivos, es lo único que parece haberlos unido después de la muerte de Abigail, a la que amaron profundamente, como su hija.
Caen del acantilado después de matar entre ambos a Dollarhyde, sus cuerpos son arrastrados por las heladas olas que arremeten contra las rocas, se hunden, sienten que se ahogan, no saben si en sangre o en simple agua salada, cualquiera de las opciones es terrible.
Cuando llegan a la orilla, se arrastran sobre la arena, aun sangrando, aún conmocionados por lo cerca que han estado de la muerte, de nuevo, y tal vez lo que más les sorprende es que sea juntos, lo bueno, lo malo y lo peor, pero juntos.
El calor húmedo envolvió una habitación sin lujos pero asequible.
—Will, despierta, ha amanecido ya—. La suave y profunda voz de Hannibal le llenó los oídos, recuerdos, eso es lo que reproducía su cabeza durante su sueño, su corazón bombeaba rápidamente, violento, podía escucharlo en sus oídos, opacando cualquier otro ruido.
La Habana, Cuba, eso es lo que Hannibal le dijo en cuanto despertó después de desplomarse sobre la arena esa noche, no preguntó cómo llegaron, ni quien le curó las heridas, supuso quién lo había hecho, pero pensar era una tarea demasiado difícil ahora.
El desayuno es espléndido a las posibilidades que tienen, Will vive de la pesca, Hannibal tiene un pequeño consultorio, al que las personas van y pagan como pueden por sus servicios.
Los días corren rápidamente, tan lejos de una vida extraña y ajena como lo es su vida pasada, Baltimore, Wolf Trap, Molly.
Will a veces llora, usualmente después de haberse acostado con Hannibal, las heridas en su cuerpo ya no duelen, ya no sangran, pero el peso en su corazón le hace daño. Unir su cuerpo al de Hannibal se siente bien, es lo que deseó durante tanto tiempo, y sin embargo tiene claro que todo eso ha sido incorrecto, todo pudo haber sido mejor si simplemente se hubiera negado a recibir apoyo de lector durante su trabajo en el FBI, si tan solo su corazón no hubiera dado un vuelco en cuanto le vio entrar a esa oficina, aunque hubiera dicho que no le encontraba interesante, nada de eso estaría pasando.
Solos en el paraíso y a la vez ardiendo en su propio infierno personal.
Hannibal lo notó durante las noches que estuvieron juntos, sin embargo fue durante la cena en que dejó salir sus propias conclusiones.
—¿Hay algo que tengas que decirme Will? Luces tan decaído últimamente, ¿Será que extrañas a tu esposa y a tu hijo?
El rostro de Will se desarmó en una mueca de incredulidad. —Eres el menos indicado para preguntarme sobre eso, en especial ahora que estamos casados ante los ojos de los demás.
— ¿Me odias Will? Por todo lo que ha pasado.
—¿Debo recordarte que me has quitado a mi familia más de una vez? Primero fuiste capaz de darme una hija, a la que amaba profundamente, creé un mundo donde podía enseñarle a pescar, nos quedábamos en el río hasta que nuestros pies se adormecían por lo frío del agua, ella reía y pescaba, cenábamos lo que atrapaba. —Las lágrimas le corrieron por las mejillas— Terminaste con ese mundo cuando la mataste frente a mí, cuando juraste protegerla de todo y de todos, ¡Me arrebataste a mi pequeña niña!

Hannibal tragó saliva, fue particularmente doloroso hacerlo mientras Will se desmoronaba frente a él, también había odiado con toda su alma matar a su niña, pero había sido un mal necesario, gracias a eso ahora estaban aquí, disfrutando de una vida tranquila y nueva, pero no exenta de esos momentos de desazón. —Will yo no…
—¡Cállate Hannibal! No te atrevas a decir algo, no conforme con quitarme a Abigail, mandaste a matar a Molly y a mi hijo, ¿es que si no era tuyo no sería de nadie más? ¡Te seguí a la maldita Florencia! Dispuesto a vivir ahí contigo, intentaste comerte mi cerebro, y después te entregaste a la policía, pudimos haber escapado, todo pudo haber sido hermoso y te encargaste de que no lo fuera. — Will temblaba, la ira acumulada en su sistema, al igual que las lágrimas en sus ojos.
—Will, yo sé que Bedelia te lo ha dicho, que te amo, pero no puedes dimensionar el cuánto lo hago, creéme cuando te digo que soy capaz de cualquier cosa por ti, ¿quieres una familia? Puedo dártela, tan inmensa como te plazca, ¿Quieres niños a quienes enseñarles a pescar y refugiar bajo su manto? Solo pídelo y lo haré posible para ti. —Se levantó y al igual que un creyente se arrodilló frente al rostro doloroso de su amado. —Empecemos de nuevo, déjame ser el hombre que satisfaga todos tus anhelos.
Esa noche se entregaron como nunca lo habían hecho antes, el amor inundó el aire, el perdón y la esperanza de un nuevo comienzo fueron los hilos a tirar para reconstruirse.
—¡Mira padre, he atrapado un pescado, podremos cenar eso! —una niña de cabellos rizados, piel morena y ojos tan azules como los de Abigail gritó, venía de la mano de un hombre también de cabello rizo y ojos azules.
La sonrisa de Hannibal se ensanchó cuando ambos vinieron en su dirección.
—No puedo esperar a prepararlo para la cena, mi niña. —murmuró y después besó a Will, quien tapó los ojos a la niña. Avergonzado.
Había cumplido su promesa de darle de nuevo una familia a Will.

Notes:

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