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Podía sentir cómo su corazón empezaba a latir con violencia, como sus manos temblaban mientras agarraba con fuerza las jacarandas que adornan bellamente la fachada de su consultorio.
“Apuñale siete veces a su abuelo sin querer”
Tiene que ser una maldita broma, él no, de todas las personas en esta maldita isla ¿por qué tenía que ser él?. Las lágrimas querían salir, mordió sus labios para no hacer ruido y que lo descubrieran, esto le pasa por chismoso, nunca debió haber escuchado a escondidas, pero tenía tantas ganas de saber qué pasaba con Cellbit, con su gatinho, con su prometido.
Las ganas de gritar y llorar se hicieron cada vez más fuertes, mandar todo al carajo, pero no, quería saber qué había pasado con su amado abuelo. Así que se tragó sus sentimientos, su dolor, sus viejos recuerdos.
— ¡Roier! ¡Roier! ¿¡Dónde estás!? — los gritos de su amigo, aunque ahora se pregunta si aún lo puede llamar así, disfrazado de doctor lo sacó de su escondite.
Se talló sus ojos, quitándose cualquier rastro de lágrimas, respiró unas cuantas veces y caminó hasta la entrada de su consultorio. Iba a enfrentar esto como un valiente, ya perdió a su bebé, ya perdió a su único pariente consanguíneo, ya no podía perder nada más.
Sin embargo no pudo, no como él quería, Roger tuvo que intervenir y tomar el control de su cuerpo para lidiar con todo esto. Sabe que hubo una discusión, Roger no tenía ningún tipo de filtro cuando estaba enojado, quería escuchar e intervenir, pero Melissa se lo prohibió por su bien y él simplemente dejó que todo pasará mientras abrazaba a Doier.
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Decirle la verdad fue lo peor y lo mejor que pudo haber hecho, quería mentirle, decirle que ese viejo estaba bien, decir cualquier cosa para qué Roier se quedará a su lado… Pero no pudo, cuando vio directamente a esos bellos y decepcionados ojos marrones, no pudo, simplemente no pudo.
Las mentiras se atoraron en su garganta y le dijo la verdad, a su guapito, al amor de su vida nunca podría mentirle. Con el corazón a mil y la ansiedad hasta el cielo, le dijo la verdad y con ello, vio como en los ojos de su prometido se destrozaba su ya herido corazón.
En ese momento odio todas las decisiones que tomó esa noche, odió al maldito viejo que amenazó su compromiso, pero sobre todas las cosas, se odio a sí mismo.
Intento arreglarlo, hacerle saber cómo pasaron las cosas, pero con cada palabra que salía de su boca sentía que estaba empeorando la situación, estaba desesperado por arreglar las cosas.
"Era broma" ¿Cómo diablos dijo tal barbaridad?, pero fue demasiado tarde para rectificar su error.
"Así, pues de broma no nos casamos" el tiempo que tenía conociendo a Roier, nunca le había hablado de esa manera, tan enojada y decepcionada.
Hizo que su corazón sintiera uno de los peores dolores jamás experimentados.
Lo siguiente que pasó fue un borroso recuerdo, no sabe cómo llegó a casa o en qué momento llegó Forever a hablar con él, solo estaba en automático, ni siquiera estaba al pendiente de la ubicación de su niño. Simplemente sentía que nada de esto es real.
Cree que puede caer en la locura en ese mismo momento.
Entonces Roier vino, había acompañado a Ricarlyson, se había preocupado por la seguridad de su hijo. No había manera, pero se enamoró aún más de su (¿ex?) prometido. Quiso hablar con él, pero su guapito estaba distante, dejando en claro que no quería interactuar con él, eso le rompió el alma. Pero vio cómo su niño podía ablandar la dura fachada de Roier.
Tal vez pedirle ayuda a su hijo para recuperar a su otro padre no era mala idea.
Y con un "Adiós… Cellbit" Roier se alejó de él, tenía unas horribles ganas de correr hacia él y suplicarle que no lo dejara de amar, que hará lo imposible para encontrar a su abuelo, que aún podían tener una vida llena de amor en ese castillo… Sin embargo no lo hizo, no quería presionar a su amado y solamente lo dejó irse.
Volvió a su castillo, decaído y totalmente en la ruina, estaba a punto de irse al dormitorio que sería de ambos, lloraría lo que resta de la tarde y después durante toda la noche hará todo lo que está en su poder para buscar al mentado viejo. Pero al parecer su hijo tenía otros planes.
Ricarlyson llegó corriendo como alma que llevaba el diablo hasta dónde estaba su papá, no podía perder el tiempo, debían detener a su pa Roier antes de que hiciera una locura. Tenía miedo.
— Pai! Pai! Mova-se, temos que parar pa Roier. [¡Papá! ¡Papá! Muévete tenemos que detener a pa Roier.] — el pequeño niño habló tan rápido mientras empujaba al adulto fuera de la habitación.
— Richas, meu filho, o que há com você? por que temos que prender seu pai? [ Richas, hijo mío, ¿Qué te pasa? ¿Por qué tenemos que detener a tu papá?] — realmente no quería moverse de su castillo, pero el estado alterado de su hijo lo hizo moverse.
— Pa Roier vai fazer uma loucura, vai pedir a Cucurucho que o ajude a encontrar seu avô. [Papá Roier va a cometer una locura, le va a pedir a Cucurucho que le ayude a encontrar al abuelo.] — explicó ahora desesperado.
El pequeño niño se aferraba a las ropas de su papá, estaba temblando y sus ojitos se estaban llenando de lágrimas. Ya había perdido no uno, sino dos padres por culpa de Cucurucho, no quería perder a la nueva integración de su familia, al papá de su mejor amigo, de su hermano.
— Como pedir ajuda? [¿Cómo pedirle ayuda?] — preguntó desconcertado, su cuerpo empezó a temblar por el miedo. — Eu tenho que ir pará-lo, você vai para o seu pai Forever. [Debo ir a detenerlo, tú ve con tu papá Forever.]
Se alejó un poco de su hijo, buscó rápidamente en su mochila el mapa y ver donde podría encontrarse su prometido, pero no lo lograba encontrarlo en el maldito mapa, debería estar en su casa, pero no estaba. Su respiración se aceleró, sus manos estaban temblando, la desesperación no lo dejaba concentrarse.
“Guapito ¿dónde estás?” Sus ojos buscaban a su prometido en el mapa, debería estar en esa acogedora casa o en ese increíble castillo, pero no estaba. Si no lo encontraba, debía mandar un mensaje privado a todos los integrantes de la isla si era necesario.
BadBoyHalo > Cellbit: Hey, do you know why Roier is with Cucurucho? [Oye, ¿Sabes por qué Roier está con Cucurucho?]
Cellbit > BadBoyHalo: You saw them? Where are them? [¿Los viste? ¿Por dónde están?]
BadBoyHalo > Cellbit: They're close to the school, what's going on? [Están cerca de la escuela, ¿Qué está pasando?]
Cellbit > BadBoyHalo: I'll explain later, but please don't lose sight of them. [Luego te explico, pero por favor no los pierdas de vista.]
BadBoyHalo > Cellbit: I'll try, but Cucurucho always knows where we are, don't be long. [Trataré, pero Cucurucho siempre sabe dónde nos encontramos, no tardes.]
En ocasiones como estas adoraba que Bad fuera un entrometido en la vida de todos y sobre todo de Roier y Jaiden ahora que estaban en la mira de los demás.
Con esta nueva información se apresuró a prepararse, no sabía si se iba a meter en una pelea por Roier, pero lo que sí sabe es que ese maldito oso no se lo iba a llevar, eso le consta.
Apurando a su pequeño hijo para qué se fuera con su otro padre y una promesa de traer a su padre con él. Con el niño ahora seguro con Forever, se apresuró a teletransportarse lo más cerca de donde se encontraba la escuela, tenía que ir a las Favelas.
“Por favor, que no sea tarde”
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Hablar con Richas quitó un peso de su triste corazón, no todo por supuesto, pero hablar con él y desahogarse en esa plática, fue lo que necesitaba para no gritar de la rabia. Aún podía ver el inocente acto del niño por justificar a su papá, no lo culpaba sinceramente, era un niño intentando que todo estuviera bien aun cuando él no tenía por qué cargar con ello.
“Los niños nunca deben cargar con los pecados de sus padres” Un viejo dicho de su abuelo… Su abuelo… El hombre que le había enseñado tantas cosas para enfrentar la vida y ahora no sabía si él se encontraba con vida.
Las ganas de llorar atacaron de nuevo y Roier tenía que lidiar con estos sentimientos él solo, nuevamente está solo. Su Bobby ya no está, él se fue dejándolo con el corazón roto y el alma destrozada; Jaiden decidió irse de casa, como sus demás amigos, no la culpaba sinceramente, él tampoco soportaría ver la cara del culpable de la muerte de su bebé; y ahora su abuelo está desaparecido o muerto, por fin que sentía que podía ser feliz y formar una relación sana con un hombre tan amoroso y detallista como Cellbit, le salió con esto. Quería compartir su nueva vida con el único familiar consanguíneo que aún le quedaba.
¿Por qué tenía que pasar esto? ¿Por qué le tenía que pasar esto a él? ¿Es que acaso estaba pagando los crímenes de sus acciones pasadas? ¿O acaso es que Dios mismo lo detesta y le gusta verlo sufrir?
Esas preguntas lo estaban matando y estar sin respuesta lo estaba destruyendo.
Las lágrimas estaban bañando sus mejillas, no sabía cuando empezó a llorar y solo podía escuchar la voz de Melissa que lo deje salir, que todo estará bien. Tampoco sabe en qué momento llegó al castillo de Bobby ni mucho menos cuando se quedó sentado ahí observando ese memorial de su bebé. Quería regresar el tiempo, pero eso era imposible.
— ¿Qué haces? — Una voz robótica sonó detrás de él.
El grito que dio parecía que lo estaban matando, si alguien hubiera pasado cerca de su zona se hubiera asustado al igual que él. Y no era menos, Cucurucho estaba detrás de él, demasiado cerca para el gusto de cualquiera, esa estúpida y tétrica máscara sonriente lo estaba viendo directamente a los ojos, sentía que ese oso sabía todos sus secretos y eso le inquietaba.
— ¡Ay pendejo, estúpido, idiota, imbécil! ¿¡Por qué te apareces así!? — le gritó totalmente alterado, había hasta saltado de donde estaba sentado.
— Ja Ja Ja Ja. — la risa robótica se hizo presente una vez más, burlándose del invitado del anfitrión.
— ¿Así, mucha pinche risa, cabrón? — se acercó hasta donde se encontraba el albino, estaba triste, pero no por eso se iba a dejar pisotear por cualquiera.
— ¿Qué haces? — preguntó con fingida curiosidad, se había separado del castaño, observando el lugar como si nunca antes lo hubiera visto.
Roier no quiso contestar, estaba recio a contestarle, después de la muerte de su bebé para él, Cucurucho era alguien malo por darle falsa esperanza y luego quitárselo, era su espina con él. Pero si lo pensaba un poco, necesitaba de él, necesitaba saber si su abuelo seguía con vida, necesitaba que le diera esperanza una vez más.
¿Por qué es así?
— Osito Bimbo, necesito un favor. — dijo sin rodeos.
Cucurucho volvió toda su atención al castaño, parecía que esperaba algo como eso cuando se apareció, solamente le dio tiempo.
{ ¿Qué necesitas? :] } Había escrito en su bloc de notas para después mostrárselo a Roier.
— ¿Sabes qué pasó con mi abuelo? — su voz sonó temerosa.
— Tal vez. — contestó con la voz robótica.
— ¿Tal vez? Dime si o no, pendejo.
— Tal vez ja ja ja. — contestó con burla, le gustaba jugar con su antiguo amigo, pero no demasiado, no quería ser regañado una vez más.
{ Te diré, pero necesito que hagas algo por mí. :] } Le volvió a escribir.
— ¿Hacer algo por ti? ¿Qué quieres que haga?
{ Te diré después, pero por ahora, sígueme. :] }
— ¿Seguirte a dónde?
No obtuvo respuesta de Cucurucho simplemente caminó fuera de la propiedad de Roier y este no tuvo más opción que seguirlo. Podía escuchar a Doier gritarle que era una muy mala idea, que era mejor regresar, pero no le hizo caso, ya se arrepentirá después. Trotó ligeramente para alcanzar al albino, se había adelantado mucho.
Durante su caminata intentó bromear con el osito para aligerar el ambiente y sus nervios, pero Cucurucho se negaba a seguirle el juego, era tan raro, ya no se comportaba como cuando lo había conocido. Otra vez se dejó llevar por sus recuerdos del pasado, quería volver a cuando era feliz.
— Follow Me. — la voz robótica interrumpió el hilo de sus pensamientos.
— Que si, cabrón, te estoy siguiendo. — contestó algo fastidiado.
Fijándose en el camino, noto como habían pasado cerca de la Favela, un fugaz pensamiento de su prometido le pasó por su mente y con ello las ganas de volver a llorar regresaron. No era momento, debía concentrarse en donde lo estaba llevando Cucurucho. Continuando con el camino, noto que cierto integrante junto con su hijo los estaba siguiendo a una distancia algo considerable, les hubiera dicho algo, pero pensándolo mejor se quedó callado, necesitaba un testigo por si algo le pasaba.
Pasaron por la escuela, se desviaron hasta donde estaba la, ahora, destruida estatua de Cucurucho que Foolish le había hecho.
— Oye, Osito Bimbo ¿Qué piensas de qué destruyeron tu estatua? — preguntó burlón mientras señalaba el monumento.
— Ja ja ja ja. — simplemente se rio cuando vio el estado de la estatua.
Roier iba a comentar otra cosa, quería ser un poco cruel con el albino, pero no tuvo oportunidad ya qué fue jalado del brazo por este. Eso lo asustó un poco, Osito nunca se atrevió a ponerle una mano encima de esta forma, ya se estaba arrepintiendo. Cucurucho lo arrastró hasta una zona poco iluminada y en medio del bosque, tomó con fuerza al castaño, era casi doloroso para Roier, se quejó obviamente, Cucurucho no le tomó importancia al contrario, lo tomó con más fuerza. Roier intentó zafarse, pero era casi imposible, el cambio repentino de actitud de Cucurucho lo estaba poniendo nervioso cada vez más.
— Roier! Roier! Onde você está!? [¿¡Dónde estás!?] — pudo escuchar la voz de su prometido gritar desesperado por buscarlo.
— Cellbit! Roier is this way, quick! [¡Roier está por aquí, rápido!] — Bad había gritado, estaba demasiado cerca de ellos, tanto él como su hijo estaban con arma en mano.
Roier sintió cierto alivió cuando vio a esos dos cerca de ellos, podían salvarlo de lo que sea que él mismo se metió. Iba a gritar para que Cellbit se apurará y le quitará a Cucurucho de encima, pero parece que este le leía la mente porque le tapó la boca antes que pudiera decir cualquier cosa. Arrastró a Roier hasta un lugar en concreto, intentó escapar, pero sus intentos fueron inútiles.
— Roier!
Cellbit estaba a pocos metros de él, estaba agitado y su rostro estaba lleno de preocupación, pero cambió a uno lleno de ira en cuanto vio cómo estaba siendo tratado el futuro padre de su hijo. Se acercó con espada en mano, el agarre era fuerte y listo para aniquilar a ese oso que estaba reteniendo a Roier, lo iba a matar. Vio como su guapito extendía su mano hacia él, sus ojitos cafés se cruzaron con los suyos, estaban llenos de miedo y un pequeño reflejo de ilusión por verlo dispuesto a ayudarlo.
Y él estaba más que dispuesto a ayudarle, igualmente extendió su mano, tenía que alcanzar, tenía que proteger al amor de su vida. Pero por supuesto que nada sale como uno planea y eso lo supo cuando su mirada se dirigió al captor de su prometido, era claro que no podía ver el verdadero rostro de Cucurucho debajo de esa máscara, pero era más que obvio que estaba disfrutando de cómo se llenaban de esperanza por recuperar a Roier. Cellbit debió ser más rápido.
— Disfruta la isla. — la, ya, voz característica del oso se despidió de ambos adultos que habían acudido al rescate del castaño.
Con un simple movimiento hizo que ambas personas desaparecieran, había usado un ascensor para ir al subsuelo de la isla.
Cellbit gritó furioso, se habían llevado a su prometido en sus narices, no pudo hacer nada. Intentó bajar por el mismo ascensor, pero ya lo habían deshabilitado, así que sacó su pala y empezó a cavar hacia abajo, Bad y Dapper copiaron sus acciones, sin embargo no pudieron bajar más de tres metros, ya qué todo estaba protegido bajo el nombre de La Federación QSMP, no había manera de llegar hasta Roier.
Aun así Cellbit intentó romper la protección de cualquier modo, sus herramientas rotas, minas disfrazadas e incluso sus propias manos, pero fue imposible y hubiera seguido si no fuera porque Bad intervino. A ese paso el único lastimado sería el detective de la isla.
“Esto es mi culpa… Si yo no… ¿Por qué no fui más rápido?” Sus propios pensamientos le recriminan por no haber ayudado a tiempo a su futuro marido.
— Cellbit, we have to gather the others and tell them what happened, we have to help Roier. [Cellbit, tenemos que reunir a los demás y decirles que paso, tenemos que ayudar a Roier.] — la voz preocupada y alterada de Bad lo sacó del torbellino de pensamientos.
Él simplemente asintió con la cabeza, no quería abrir la boca porque estaba seguro de que empezaría a maldecir a cualquiera en esta isla hasta desgarrarse las cuerdas vocales. Sin más siguió a Bad, quien ya había mandado un mensaje global para alertar a todos.
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Estar en el subsuelo de la isla le aterró, cuando vio esos obscuros y húmedos pasillos por donde Cucurucho lo estaba jalando, de ahora la mano, en verdad se sintió tan débil y vulnerable ahora que está completamente solo y expuesto al peligro o lo que fuera que escondiera estos pasillos.
¿Por qué tuvo que seguir a Cucurucho? ¿Por qué no hizo todo lo posible para tomar la mano de Cellbit? ¿Por qué tenía que pasarle esto a él?
Solo quiere una vida en paz junto con Cellbit, acompañado de todos sus amigos en esta isla.
— Por favor, espere aquí. — El albino le aviso, soltando su mano.
Dejándolo en medio de un pasillo totalmente oscuro, para este momento se estaba rezando todo lo que se sabía, no importaba si lo estaba diciendo mal, bien o al revés, esperaba que sus plegarias fueran escuchadas por algún ser omnipotente. Pero al parecer nadie lo escuchó, ya qué Cucurucho regresó y esta vez vestido como un enfermero, el traje azul y la mascarilla. Quiso burlarse de cómo iba vestido el oso, pero Roger lo callo antes de que dijera cualquier tontería.
— Sígueme.
Cucurucho no esperó a ninguna respuesta, simplemente camino por donde había desaparecido con anterioridad, solamente que ahora Roier tenía que acompañarlo. Caminando unos pocos minutos aún más dentro de esos túneles llegó hasta una sala totalmente blanca, la luz se reflejaba perfectamente en el suelo pulido. Ciertamente lo dejó asombrado cómo estaba construido el lugar.
— Por favor, sígueme.
Roier se asustó cuando fue llamado, dando un saltó cuando noto la incómoda cercanía del albino. Cucurucho tomó una vez más su mano, dando un leve tirón en esta para que lo siguiera, el castaño quería negarse al contacto y casi reclama por ello, pero no lo hizo cuando vio a Cucurucho guiarlo hasta lo que parecía un pequeño consultorio; varias máquinas para indicar los vitales sonaban, un respirador artificial hacía ruido y en medio de estas estaba una cama. Su abuelo descansaba en ella.
Apretó la mano del oso de la impresión, sus ojos se llenaron de lágrimas y leves sollozos salían de su boca. Su abuelo, su amado abuelo, estaba vivo. Apurado y entre tropiezos se acercó hasta donde descansaba el vejestorio, no se iba a apartar de su lado hasta que despertará, de eso estaba seguro.
— ¿Cómo llegó aquí? ¿Tú lo rescataste, Cucurucho? — preguntó entre gimoteos, sus ojos llenos de lágrimas se posaron en Cucurucho esperando una respuesta.
— Clasificado. — fue la única respuesta que recibió.
Roier no presionó en que le diera una respuesta, estaba bien ahora que tenía a su abuelo ahí con él. Y los siguientes días se la pasó pegado al anciano, Cucurucho por supuesto que lo acompañó, no sabía por qué, pero le alegraba que tuviera un antiguo amigo estando ahí con él.
Por supuesto que Cucurucho no dejó que Roier perdiera ninguna de sus comodidades estando con él, cuidó de él y vio que no le faltará ninguna de comida, pero tenía que ser discreto si no quería que la federación sospechara de sus acciones, no quería sufrir otro castigo por su enamoramiento hacia el chico más joven de la isla.
Pero volviendo con Roier, los días pasaron, no sabía cuantos para ser sincero, estar debajo del suelo y sin ver el sol te quitaba una gran parte de la percepción del tiempo. Durante esos días no dejaba de cuidar a su abuelo, tampoco podía dejar de pensar en Cellbit, en su nueva familia adoptiva y en Jaiden, estaba preocupado por ellos. Cuando fue el cuarto día, según sus cálculos, su abuelo despertó.
Estaba tan feliz, demasiado que estuviera recuperándose y en el momento que pudo hablar, le hizo muchas preguntas, sobre todo las que más temía. Preguntó qué había pasado esa noche que salió lastimado y entendió todo, su abuelo puede ser una de las personas que más ama, pero también suele ser muy molesto cuando conoce a gente nueva, entendió por qué Cellbit había actuado de esa manera, su abuelo puso a prueba sus límites y bueno, termino de esta manera.
Quiso preguntar más cosas, quedarse con su abuelo hasta que pudiera caminar por su propia cuenta, sin embargo quería ver a Cellbit, quería disculparse con él, pedirle que aún quería continuar con su compromiso, decirle que lo amaba y que estaba dispuesto a compartir su vida a lado de él.
— Cucurucho, ¿puedo irme? — se había armado de valor para preguntarle, dos días después de que su abuelo despertará.
— No sé.
— ¿No lo sabes? ¿Cómo que no lo sabes?
{ ¿Seguro que quieres irte? :[ } Había escrito en sus notas, Roier intentó ignorar la carita triste.
— Sí, quiero ver a mis amigos. — Mentira no era, pero cierto castaño se cruzó sus pensamientos.
Cucurucho se quedó callado por unos minutos, parecía pensar en concederle el permiso y el tiempo de espera lo estaba poniendo nervioso.
{ Bien, pero tendrás que cumplir tu parte del trato :] }
– Está bien, sea lo que sea yo puedo hacerlo.
{ De acuerdo, sígueme. :] }
Roier lo siguió por los mismos pasillos que habían recorrido cuando llegaron a este lugar, sintió la emoción en su pecho, estaba tan contento por salir e ir hasta Cellbit.
Atravesando algunas puertas y llegando hasta donde se suponía que estaba el ascensor, Cucurucho detuvo al castaño antes de que subiera.
— Ah, si cierto, ¿Qué quieres que haga Osito Bimbo? — preguntó curioso, tenía un leve temor a que le dijera que debía espiar a sus amigos.
El albino no contestó ni siquiera sacó sus notas, simplemente se acercó al castaño, pasando la línea del espacio personal, apartó un poco su máscara dejando al descubierto sus labios. Roier quedó paralizado por las acciones del osito, estaba confundido y sorprendido al ver una parte del rostro de su antiguo amigo. Lo que pasó a continuación lo dejó con aún más dudas, puesto que Cucurucho posó sus dos manos en sus mejillas, inmovilizando y acomodando su rostro a un ángulo perfecto para ser besado.
Cucurucho lo estaba besando, o sea lo estaba besando a él, a Roier.
No correspondió ninguna acción, no le gusto la sensación de ser besado por alguien a quien consideraba su amigo y lo hizo notar cuando empezó a empujar a Cucurucho lejos de él, por supuesto que este ni se movió, era un maldito híbrido de oso y tenía experiencia en la fuerza que esto poseían. Cucurucho decidió cuando se terminó el beso, no tenía palabras para describir cómo se sentía.
Una vez libre, casi salió corriendo de ahí, solamente pudo escuchar una “Disfruta la isla” detrás de él.
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Cellbit llevaba unos días, perdonen su francés, de mierda, había estado buscando a Roier en todos los rincones de esta puta isla, pero no había ningún rastro o pista de él en casi una semana. La desesperación lo estaba matando lentamente, su castillo se hizo un desastre con todo el papeleo que tenía, tazas de café adornaban mesas, suelo y hasta ventanas, lo único que lo mantenía cuerdo era una foto, eran ellos dos a su lado sus hijos, recordar ese bello día lo mantenía cuerdo para no ser la persona que fue en el pasado. Pero estaba siendo difícil con el pasar de los días.
Y hoy era uno de esos días que no quería ver a nadie porque sentía que iba a cometer un crimen contra la humanidad, según la información de Forever, habían visto a Cucurucho muy cerca de Jaiden y eso encendió una segunda alarma en su cabeza. Así que pidió que mantuvieran un ojo en ella, no quería que nada le pasará a la mejor amiga de su marido. Concentrado en un mapa que puso en todo su comedor, escuchó que alguien corría por sus pasillos e iba a gritar que lo dejarán solo.
— Cellbit… — Un hilo de voz quebrada lo llamó, no era cualquier voz, era la del hombre que estuvo buscando por varios días.
Con el corazón en la mano, volteo hacia donde provenía la voz, encontrándose a un castaño algo desalineado, su delineador estaba corrido por algunas lágrimas que parecían frescas, estaba agitado como si alguien lo estuviera persiguiendo desde muy lejos.
— Roier… — no alcanzó a decir más, ya qué el castaño prácticamente saltó hacia él, abrazándolo como si se le fuera la vida en ello y él correspondió el abrazo de igual manera, casi posesivo.
Lo siguiente que escuchó provenir del más joven fueron sollozos acompañados de pequeños “lo siento”, él simplemente consoló a la bola de lágrimas que se encontraba enredada en sus brazos. No hablaron por un buen tiempo, Roier simplemente se quedó dormido en los brazos del hombre que lo hacía sentir seguro y amado. Y Cellbit nunca lo soltó, su otra mitad volvió a su lado y aunque temía por su estado emocional, él no presionará para qué le cuente qué fue lo que pasó.
Pero de una cosa está seguro y es que Cucurucho pagará con sangre, sea lo que fuera que le hizo a Roier, no lo dejará pasar.
Así que llevó a Roier a la habitación de ambos para qué descansará más cómodamente, cuidará de él esta noche y el resto de su vida, aunque no se lo pida. Pero ¿Y qué pasará el día de mañana? No lo sabe con seguridad, pero ahora se preocupará de que Roier se sienta amado y seguro.
—Eu te amo, Roier... Por favor, não saia do meu lado. [Te amo, Roier… Por favor, no te vayas de mi lado.] — Susurró muy bajo, admirando el bello rostro tranquilo de su amado.
