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La puerta de la sala se abre, indicando que alguien nuevo ha entrado a la habitación. Es un hombre que lleva la bata característica del centro psiquiátrico en donde se encontró, un cuaderno junto a un bolígrafo y una pequeña grabadora algo anticuada. Lo único que lo hizo visualizar al hombre fue cuando resonó el "beep" que hacia saber que ya a partir de ese momento todo lo que dijera quedaría en posesión del otro.
—Hora 10:30, 22 de octubre del 2022. Primera sesión; caso ciento siete para el registro —El contrario dejó su libreta en la mesa antes de sentarse en la silla frente a la suya, para después devolverle la vista y cortar la grabación hasta ahí— Cuando suene el beep comenzamos.
—Ujum —Fue el único sonido que salió de sus labios. Entonces el pitido volvió a sonar.
—¿Cómo quiere que lo llame? —El hombre fue claro y directo, yendo a lo que verdaderamente quería saber. Él solo rodó los ojos, ya ni tenían modales.
—Hola, buenos días —Dijo con una pequeña sonrisa en los labios, su voz suena tranquila y áspera.
—Buenos días —Respondió dándose cuenta de su poca educación— Me puede decir, ¿Cómo quiere que lo llame?
—Por mi nombre —Dijo con clara sorna— O como caso ciento siete según veo ahí, me da igual.
—Diga su nombre y su edad —Dijo con un tono tajante. Se vio con claridad que el hombre no estaba para juegos.
—Me llamo Cristiano... Cristiano Dos Santos, tengo treinta y nueve años.
—Diga por favor para el registro de donde viene.
—Vengo del año 2062 —La sala se quedó en silencio, un silencio que fácilmente podría ser cortado con un par de tijeras. El doctor solo se quedó atónito ante tal sostenido descabellada y muy poco creíble, pero ese era su trabajo: Hacerle caer en cuenta a Cristiano, su paciente de que él no vino del futuro y mucho menos del año 2062. Solo necesitaba tiempo y un par de sesiones más para que ya dejara de aferrarse a ese pensamiento... ¿O no?
—Informe de ingreso: Paciente NN. Hora de ingreso 09:20, viernes 22 de octubre del 2022. Número de ficha clínica 107. Examen físico: Hombre aproximadamente de cuarenta años, moreno, contextura mesomorfa, sin identificación. El paciente fue encontrado desnudo en la vía pública y llevado a la unidad de psiquiatría por delirio, agitación marcada, comportamiento violento y confusión. Diagnostico: Psicosis Paranoide, presenta ideaciones y pensamientos delirantes inconexos con la realidad que se organizan en la idea central de que proviene del futuro. Tratamiento y manejo: Se procede a estabilizar su psicosis con antipsicóticos de segunda generación, Olanzapina 500ml endovenoso y Haloperidol. Se evalúa y el paciente se tranquiliza. Se indica una terapia conductual y grabaciones de las sesiones para su posterior evaluación por el Comité de Psiquiatría. Doctor Lionel Messi.
—Vengo de Portugal —Dijo Cristiano, indicándole precisamente al doctor lo que deseaba saber en realidad.
—Y lo que mencionó.
—Vengo del año 2062 —Repitió de nuevo algo tajante y fastidiado, detonando cada palabra como si la persona enfrente suyo no pudiese entender lo que decía exactamente.
—Eso es el futuro —Mencionó Lionel en voz alta, anotando lo más importante en el cuaderno que había traído consigo.
—Para usted, sí —Susurró.
—¿Perdón?
—Para usted es el futuro —Dijo Cristiano con obviedad en su voz. Lionel ni siquiera se impresionó por lo dicho, mientras continuaba escribiendo en la hoja.
—Okey, entonces usted dice venir del futuro.
—No tengo pruebas, doctor... —Cristiano esperó a que el contrario captara que en realidad desconocía su apellido.
—Messi... Doctor Messi —Indicó entonces como debía de llamarlo.
—No tengo pruebas, doctor Messi —Retomó lo que decía con anterioridad— Lo siento.
—¿No le parece que una afirmación tan inusual debería estar acompañada de alguna prueba? Para poder creerle, digo —Cristiano soltó una pequeña e inaudible risa, antes de bajar la mirada y operar en la mesa que tenía al frente.
—No me interesa que usted me crea —Admitió con una sonrisa en el rostro, viendo esta vez a Lionel. Aún Cristiano estaba seguro de lo que decía, como si todo lo que salía de su boca era totalmente cierto— No se ofenda. No, no es mi objetivo; por lo menos no es mi objetivo primario.
—Pero estará de acuerdo conmigo en que es una afirmación muy inusual.
—Si... —Su voz delataba que su respuesta no era del todo segura— Pero usted está acostumbrado, doctor. Supongo que no soy el primero en esta sala que viene con delirios extraños —Dentro de lo que cabía, tenía un punto— Lamentablemente creo que no soy el primero en su vida, ¿o sí?
—¿Perdón? —Lionel levantó la mirada, encontrándose con los martillantes ojos café de Cristiano.
Otra pequeña risa reprimida salió de los labios del portugués, mientras colocaba sus manos sobre la mesa.
—Paciente delirante, me refiero —Dijo— Así que no me haga caso, anote ahí en su cuaderno que soy un hombre con algún tipo de disfunción mental que está en un brote psicótico y los dos quedamos felices, ¿le parece?
—¿Usted está consciente de que tiene un brote psicótico? —Messi volvió su mirada al cuaderno, retomando lo que hacía con anterioridad.
—Usted tiene que decidir eso, yo no —Dijo haciéndolo obvio, antes de volver a recostarse en la silla— Doctor, usted ya tiene su diagnostico preconcebido hace horas. Todo esto, la grabadora, esta conversación, este show para que parezca científico algo que usted y yo sabemos que es tan efectivo como un cura haciendo un exorcismo o un médico brujo agitando ramas. Los dos sabemos que usted hace este juego para seguir el protocolo, puedo tener un diagnóstico, ponerme un número ahí, llenar esa ficha y así dormir tranquilo —Cristiano no le importaba aquello, no era lo que realmente le molestaba— No, no me interesa jugar a eso doctor, usted no es el importante en este juego. Sin ofender.
—¿Y quién lo es?
—¿Quién lo es? —Volvió a preguntar, algo confundido a lo que se refería a Messi.
—Claro, ¿A quién quiere convencer? Me acaba de aclarar que no es a mí.
—Eso usted aún no le importa —Evadió deliberadamente el tema, Lionel solo tenía pensado en lo que diría a continuación.
Lionel ojeó su cuaderno, llegando a la página que deseaba buscar.
—Gerard Piqué, ¿Quién es? —Cristiano suspiró pesadamente, su rostro cambia de uno casi arrogante a una cara sorprendida e incluso preocupada— Dijo ese nombre cuando lo trajeron y lo volvió a repetir mientras estaba medicado... Gerard Piqué, ¿Quién es? Es algún familiar, es su marido...
—No, no, no es nada mío; no ni siquiera lo conozco, no personalmente.
—Pero es a él a quien quiere convencer, ¿No? ¿Cómo pretende convencer a esa persona si no lo conoce? ¿O cómo pretende convencerlo de que es...?
—De que soy un viajero en el tiempo —Concluyó la frase que Lionel comenzó a decir y continúa hablando— Uhm... No pretendo de que él me crea, lo único que haría con eso sería alejarlo y no puedo permitir que se aleje.
—¿Entonces hizo un viaje en el tiempo para contactar a una persona? —Cristiano asintió— A ver, déjeme adivinar; usted y él van a tener un hijo y tiene que protegerlo, ¿es eso? —Cristiano comenzó a reírse en silencio cruzándose de brazos, negando la disparatada hipótesis del psiquiatra.
—No, no me trate como estúpido, doctor. Esa película es un clásico, la recuerdo, pero no —Dijo— Ojalá se tratará de eso. Necesito convencerlo de que no haga algo, debo evitar de que él haga algo.
—¿Qué cosa?
—Tengo que evitar de que tome un avión.
—¿Por qué? —Cristiano suspiró.
—E-Es complicado de explicar —Aunque titubeó con su respuesta al principio, se notaba que quería evitar dar explicaciones profundas del tema.
—Bueno, inténtelo.
—Digamos que usted y yo aún no nos tenemos suficiente confianza, ¿uhm? aún no establecemos un vínculo paciente-terapeuta , quiero decir ese tipo de vínculo —A este punto, el portugués estaba más relajado que al principio, transmitiendo esa respuesta tan casual al doctor Messi.
Lionel comienza a analizar el caso, viendo como puede llegar a una forma de que la sesión llegue para que dé algún resultado. Entonces elige no seguir más con lo hablado para empezar con unas nuevas preguntas.
—¿Usted ha estado internado antes?
—No.
—¿Ha estado sometido a medicación? —Cristiano se río un poco ante tal pregunta.
—No.
—¿Ha sido diagnosticado con algún tipo de trastorno de personalidad?
—No —Su respuesta comienza a ser cada vez más fría a la medida de que Messi va avanzando, sin embargo ese no es ningún impedimento para continuar.
—¿Se ha escapado de alguna casa de acogida?
—No, mire doctor... —A este punto comenzaba ya a molestarle la clase de pregunta con la cual Lionel estaba casi que atacándolo, tratando de sacarle algo negativo de su persona para Dios sabrá que logrará con eso.
—¿Ha tenido algún accidente grave?
—No, no doctor, no —El sonido de la suela de su zapato al chocar con el suelo comienza a ser más constante al pasar los segundos. Aún así, Lionel vuelve a interrumpirlo.
—¿O ha estado involucrado en algún accidente grave?
—No, es que usted no me está escuchando —Tenía razón. Cristiano ya quería que parara con aquel circo de preguntas incómodas.
—En el cual, por ejemplo usted haya sido responsable.
—No, no, no —Continúa negando. Su desesperación es cada vez más palpable, sus respuestas siguen siendo duras como el acero y Lionel solo eleva su voz.
—Ah, ¿A perdido alguna vez el conocimiento?
—No, ¡Estoy diciendo que no! —Cristiano llegó al límite de su paciencia en ese momento. Se levantó furioso de la silla, haciendo temblar levemente la mesa y tumbando la silla con su movimiento. Lionel se asustó al escuchar el ruido sordo de la silla caer, así que dejando sus cosas en la mesa, se levantó también de su asiento para tratar de tranquilizar a Cristiano.
—No, vuelva a sentarse —Él intenta mantener la calma, pero ahora no sabía como calmar las aguas con alguien tan inestable como lo era Cristiano.
—Tengo que salir de aquí, no tengo todo el tiempo... —Fue directo a la puerta, tratando de abrirla sin éxito alguno.
Comienza a recorrer la habitación con pasos fuertes tratando de buscar otra salida que no fuera la puerta cerrada con llave, pero no encontré otra escapatoria.
—No, no, usted está en una unidad de mediana estadía psiquiátrica en un hospital general tipo uno.
—Tengo que salir, tengo que salir —Repetía sin parar, haciendo más fuerza en la manilla para que esta accediera a abrir.
—No, no, no lo puedo dejar salir. Me va a obligar a pedir ayuda, por favor vuelva a sentarse —Lionel a ese punto lo tomó del brazo, tratando de que ya dejara de hacer algo que por razones obvias no podría lograr.
—No, no, suélteme —El doctor se aleja, no fue una buena idea tomarlo del brazo.
—Voy a tener que pedir ayuda si no se vuelve a sentar —Amenazó Messi una vez más, esta vez con un tono de voz más firme y determinante, ya sin más opciones debajo de la manga.
—Está bien, está bien —Cristiano finalmente se rindió, calmando su respiración agitada, aceptando la realidad de que no podía salir de la pequeña habitación, no por ahora.
—Vuelva a sentarse, por favor.
Cristiano levanta la silla caída y vuelve a sentarse. Lionel repite la misma acción. Ya en el ambiente se notaba que todo estaba mucho más calmado que minutos antes.
—¿Un vaso de agua?
—Prefiero un cigarro.
Lionel algo confundido -no sabía en que momento su paciente notó que tenía una a su disposición- sacó de su bolsillo una caja de cigarrillos Malboro, arrojándola en la mesa junto a un encendedor. Cristiano arrastró ambos objetos hacia sí, abrió la caja de cigarros, tomó uno y junto al yesquero lo encendió. El olor a nicotina inundó rápidamente la habitación, pero ninguno de los dos les importó en realidad. Luego le devolvió ambas cosas.
—Gracias —Dice tras la primera calada.
—¿Me puede ahora por favor decir su dirección real? Donde durmió anoche.
—En una sala de embarque en un lugar clasificado en enero del 2062.
—¿Su número de carnet e identidad?
—Ya no tenemos esas cosas.
—¿Cómo que ya no tenemos esas cosas? —Da otra calada al cigarro, antes de responder.
—Digamos que el genoma puede ser más efectivo que el plástico o que un número o un chip.
—Si viene del futuro, imagino que por lo menos podrá decirme cuál es el número ganador de la lotería o quién ganará la Copa Mundial de Fútbol de este año.
—A ver, imagine que usted es transportado al año 100 en Roma, ¿Puede decirme quién ganará el torneo de lanzamiento del disco? ¿O qué día la Armada Etrusca intentará atacar? ¿O que incendio se produjo? ¿O cuál es la fecha de la próxima inundación del Tíber?
—Bueno, si... La verdad es que sí usted me da tiempo yo lo buscaría en Wikipedia y estaría preparado para convencer a alguien de que vengo del futuro.
—Bueno, no funciona así. No es exacto. No hay datos.
—¿No tienen Wikipedia en el futuro? —Lionel anota en su libreta, lo que hace que Cristiano suelte una pequeña risa. El cigarro se consume al pasar los minutos, pero ninguno de los dos le presta atención.
—En el futuro no tenemos nada. A lo menos desde el 23 de octubre del 2053, no tenemos nada. Eso trato de decirle.
—No, lo siento, pero usted no logra convencerme.
—Yo ya le dije que ese no era mi objetivo.
—Pero usted necesita que yo le crea.
—Por ahora no, no en este momento.
—¿Usted lo sabía mejor que yo, cierto? Lo que yo sé es que usted no puede ser un viajero en el tiempo y me gustaría poder convencerlo de eso.
—Ah, mira eso es interesante. Lo escucho —Cristiano inclina su cuerpo hacia atrás, cruzando ambos brazos detrás de su cabeza. Él mira a Lionel con una sonrisa, logrando que este solo suspire pesadamente.
—Usted ha dicho que viene del 2062 y que tiene treinta y nueve años, ¿no?
—Si.
—O sea, usted nació en el 2023. Sus padres están vivos ahora. Yo puedo tomar mi celular y googlearlos o le pido que escupa en una probeta o tomo un poco de su mucosa bucal con un palillo, puedo hacerle un test de ADN que debería coincidir con el de su madre, ¿No? Sí, aunque no tenga Wikipedia hasta usted recordará la ciudad en que nació, me imagino, no sé, la calle de su infancia, algún...
—Rua da Quinta Fãlcao... —A este punto, la sonrisa de Cristiano había desaparecido.
—¿Cómo?
—Calle Rua da Quinta Fãlcao, freguesia Santo António, Funchal, Archipiélago de Madeira. Claro que me acuerdo de la ciudad en la que nací, pero eso será en dos años. Mis padres ahora no se conocen. Mi madre hace cestos de mimbre para ganarse la vida y mi padre trabaja en una tienda de ultramarinos.
—Okey, entonces solo para seguir su línea lógica, yo podría llamarlos ahora, diciendo que van a tener un hijo que treinta y nueve años después viajará al pasado para...
—Salvar al mundo.
—Salvar al mundo —Repitió— Entonces ellos no se conocerían.
—Cierto.
—Y usted no nacería y...
—Y no estaríamos teniendo esta conversación.
—Correcto.
—En cuatro semanas más, no tengo clara la fecha exacta y debido precisamente a que usted me va a creer, cuando yo me haya ido de aquí, usted va a contactar a mis padres y la historia de un psiquiatra argentino que habla de algo así de extraño les va a parecer tan divertido que mi padre va a ir a ver a mi madre, se van a tomar unas cervezas y van a empezar a salir, van a ser novios y yo voy a nacer, gracias a usted doctor. Crecí escuchando esa historia del psiquiatra argentino que unió a mis padres. ¿Quiere una primera prueba de que soy un viajero en el tiempo? —Cristiano se recarga en la mesa para estar más cerca de Lionel— Usted es la primera prueba, aunque todavía no lo entienda. Usted es la primera prueba, Andrés.
En ese momento, Lionel palideció ante la mención de su segundo nombre. Nadie conocía ese nombre, solo las personas que formaban parte de su círculo de confianza -que eran precisamente pocas las personas que tenían tal lujo de saberlo- y Cristiano no era nadie en su vida, ni siquiera lo conocía hasta el día de hoy. Lionel sintió una presión en el pecho a causa del miedo que le generaba esta situación.
—¿Cómo sabe que me llama así? Yo nunca uso ese nombre.
—Lionel Andrés Messi Cuccittini, lindo nombre por cierto —El miedo o el pánico es aún más fuerte cuando pronuncia su nombre completo, no sabía la manera en la que había obtenido su información. Lionel en ese momento tenía en claro que ese hombre que se encontró frente a él estaba loco.
—¿Me ha estado investigando? ¿Quién es usted? —El argentino se pone de pie, alejándose lentamente de la mesa —Dígame por favor ¿Quién es usted? —Levantó la voz asustado, mientras Cristiano solo se limita a mirarlo.
