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Drawing stars around scars

Summary:

ONE SHOT WOLFSTAR

Sirius se besa con una chica de Ravenclaw mientras ve como Remus se besa a un chico de Gryffindor.

Notes:

If you don't know spanish, you can read the english version here: English version

Escribí este one shot después de ver un fanart en Pinterest. Si consigo el user y el link lo dejaré al final.

Espero les guste <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Beso a Oliver con rabia, presionando con furia los labios de este queriendo castigarlo por algo que no hizo. Él se sobresalta pero sigue el beso con ansiedad. Sus labios se sienten suaves apesar de la violencia con la que nos besamos. No puedo decidir si es besador decente, porque no hay decencia en este beso, solo ira.

Aún besándonos abro los ojos evaluando si hay alguien más en la fiesta que nos ha notado en el rincón y es ahí cuando veo a Sirius.

Sirius está besando a una chica rubia mientras me mira directamente. Sus gélidos ojos grises me lanzan estacas de hielo. Un escalofrío recorre mi espalda justo antes de que Oliver pose sus manos en la parte baja de esta, presionandome más contra él.

¡Qué se joda Sirius Black! Él y sus malditas doble señales. Le devuelvo la mirada con intensidad, intentando transmitirle sin palabras que no le pertenezco.

Aparto la mirada de Sirius solo cuando Oliver se aleja para tomar aire. Su piel morena parece brillar con las luces de la fiesta. Si él es hermoso, amable y correcto, ¿Por qué se siente como un error?

—¿A qué vino eso? —pregunta Oliver sonriendo. No le respondo. No quiero pensar, no quiero hablar. Agarró el cuello de su camisa y lo atraigo hacia otro beso férvido.

Esta vez cuando abro los ojos sé que Sirius nos sigue viendo, así que aprovecho para pasar mis manos por el cuerpo de Oliver. Sirius aparta los ojos por un momento para ver a la rubia frente a él, le dice algo rápidamente antes de acercarse y besarla de nuevo. Sé que esta vez es su respuesta a mi comportamiento, porque cuando me ve no hay estaca de hielo, sino fuego. Espero que mis ojos esta vez reflejen el mensaje que quiero que quede claro: Estoy cansado de fingir que no sé que lo nuestro no es un callejón sin salida.

Mientras sigo el beso con Oliver y él con la chica rubia no dejo de pensar en cuanto lo odio. Odio la forma en que sus labios se curvan antes de decir algo sarcastico. Odio como se agitan sus pestañas cuando pide favores y también odio la forma en que susurra "moony" como si fuera su palabra preferida. Me pierdo tanto en el pensamiento que me mareo por los recuerdos y no puedo concentrarme en nada más. Este es el momento en donde mis acciones tienen peso.

Aparto la mirada de Sirius sintiendo como mi pecho sube y baja ferozmente. Interrumpo el beso con Oliver y me aparto. Por mucho que odie a Sirius y quiera hacerle daño, no puedo seguir haciendole esto a Oliver. No se merece que lo ilusione con algo que no va a escalar a nada. No puedo hacer lo mismo que me han hecho a mi.

—Lo siento, lo siento tanto—susurro. Un nudo empieza a formarse en mi garganta—. Esto no es justo para ti.

Oliver niega con la cabeza lentamente.

—No, no lo es —responde encogiendose de hombros.

Oliver me mira con tristeza. Su postura no es defensiva, ni hay señales de indignación. Sin embargo, temo perder su amistad. Durante años ha sido un amigo excelente y si no fuera por él no tendriamos el grupo de estudio más grande de Hogwarts. Además, saber que todo eso ha sido arruinado por una decisión pobre me perseguiría de por vida.

—Disculpa —repito sin saber como arreglar lo que parece que he roto.

—Yo también haría lo mismo si me gustara Sirius Black —abro mi boca para negarlo, pero Oliver sonríe y agrega: —He visto como te le quedas viendo, como si todo tu mundo se paralizara. Pensé que era pasajero, ya que pensaba que Sirius no estaba en la misma página, pero luego él empezó a venir a las reuniones del club y ser posesivo contigo —niega con la cabeza todavía sonriendo—. Los dos están tan perdidos uno en el otro que no se dan cuenta lo obvio que son para los demás.

—Entonces tú, yo…

—Me gustas, Remus, muchísimo. Pero no puedo tenerte y eso está bien, lo acepto. —Oliver extiende su mano para que la estreche y le correspondo, incrédulo—. Podemos seguir siendo amigos, por mi parte eso no cambiará.

El nundo en mi garganta se desenreda con el cálido alivio que recorre mi cuerpo. Le sonrío timidamente en agradecimiento a Oliver.

—Mejor me voy de aquí —balbuceo con vergüenza. Necesito salir de la fiesta y poner mi mente en orden.

—Sí, mejor. No vaya a ser que termines besandote a otro. —Oliver deja escapar una carcajada al ver como se me desorbitan los ojos por su comentario—, ¿muy pronto?

Asiento. Mis mejillas deben estar sonrosadas.

—Nos vemos el lunes, Remus—se despide sonriedo y me palmea la espalda con cariño antes de irse.

Al llegar a la sala común de Gryffindor me siento mejor. Es de los pocos lugares en los que puedo ser yo mismo. Esta sala con sus sillones gastados y sus cuadros móviles me ha visto reír, llorar, jugar, bailar y gritar durante cinco años. Siempre que entro y paso de largo por el centro de la sala hasta las escalaeras de los dormitorios, me siento en casa. Esta vez cuando subo los escalones de dos en dos, siento a mi paso como la vergüenza de lo ocurrido hace minutos va bajando en intensidad, aunque no desparece.

Una vez en el dormitorio me cepillo los dientes y me cambio al pijama de dormir. Tengo el cuarto para mi solo. Supongo que James dormirá en el dormitorio de las chicas por la forma en que él y lily no se separaban en la fiesta; Peter, por otro lado, tendrá suerte si no se desmaya de todo el alcochol que estuvo bebiendo; por último, Sirius…terminará donde sea que termine la rubia.

Me siento en la cama y cierro las cortinas de mi cama con fuerza. Perder el control tan lejos de la luna llena no era propio de mi. No puedo creer lo que le hice a Oliver, besarlo de esa manera en un rincón de la fiesta mientras veía como Sirius lo hacia con otra chica. Agarro la almohada y la presiono contra mi cara. Ojalá esto sea el fin de lo que sea que pase con Sirius.

De pronto escucho pasos en el pasillo, así que agarro mi varita y lanzo un hechizo rápido para cancelar el sonido en mi mi cubículo. Sea quién sea no quiero que escuche como pierdo la cabeza.

La puerta se abre y alguien entra.

—No te hagas el dormido, porque sé que estás despierto.

Mi corazón empieza a ir a toda velocidad al escuchar la voz de Sirius. Pero no tiene sentido, él no debería estar aquí, debería hacer lo que siempre hace…

—Remus…

Corro la cortina y lo veo al lado de mi cama. Así como tantas veces lo ha estado antes. Tiene las manos cruzadas en el pecho y el ceño fruncido.

—¿Qué quieres, Sirius? —pregunto, cansado de una conversación que todavía no empieza.

Sirius no pierde el tiempo con rodeos.

—¿Qué fue eso? ¿Besar a Oliver en frente de todos? ¿Qué pasaba por tu cabeza?

La indignación se me ve en la cara porque Sirius deja de cruzar sus brazos y abre la boca para rectificarse, pero no lo dejo.

—¡No tienes derecho a reclamarme nada! —exclamo todavía controlando mi voz—. No tienes derecho a decirme que qué demonios estaba pensando cuando sabes exactamente en lo que estaba pensando. Estoy cansado, Sirius, cansado de estar en tu juego retorcido y…

—Yo…

—¡Dejame terminar! —exploto. Mis articulaciones empiezan arder de ira—. Todo este tiempo he estado autoconvenciendome a mi mismo que no sientes lo mismo por mi, que solos somos mejores amigos —intento controlarme para poder dejar en claro de una vez por todas lo que he estado reteniendo—. Pero un día me esperas después de clases y me ayudas con mis pergaminos porque sabes que estoy muy adolorido después de la luna llena. Después vas y te quedas conmigo en la biblioteca una ve que todos en el club se han ido a dormir porque entiendes que a pesar de parecer querer siempre estar solo, tener compañía me hace feliz. —la ira va bajando en intensidad a medida que los recuerdos de estas situaciones se reviven en mi mente—. Y aún así me digo a mi mismo que eso es lo que hacen los amigos, que no hay nada raro en la forma en que su pierna toca la mía en el gran comedor o la forma en que busca mi mirada en clases. Me repito obsesivamente que no hay posibilidad de que le guste a mi mejor amigo porque él sigue besando a todas las chicas que puede.

Respiro profundamente después de soltar todo esto. Sirius está atónito, seguramente sorprendido de la cantidad de cosas que acabo de exponer de mi mismo. Una pequeña parte de mi no lo culpa, porque he estado aguantando por mucho tiempo las palabras en mi interior, dando a entender que no me importa cuando si lo hace.

Aprovecho que Sirius se ha quedado sin palabras para seguir mi discurso

—Entonces un día como cualquier otro mi mejor amigo, quién se supone no le gusto, me consigue en la torre de astronomía haciendo tarea y mientras le enseño la estrella que le da el nombre se acerca más y más, hasta que me besa. —lo miro tristestemente mientras agrego: —Pensé que después de eso las cosas iban a cambiar entre nosotros para bien, pero no fueron así. Siguieron besos robados a escondidas y dobles señales. Yo estaba tan asustado de hablar al respecto por no perder una amistad ni tampoco lo poco que me dabas. Fui un cobarde al igual que un iluso. Pero lo entiendo Sirius, ahora puedo entenderlo. No te gusto.

Sirius sale de su conmoción inicial. Pestañea un par de veces y se preparaba para hablar. Sus ojos jamás me habían parecido tan vulnerables como ahora. Sea lo que sea que tiene por decir, estoy preparado.

—No tienes ni la menor maldita idea de lo mucho que me gustas, Remus Lupin —las palabras llegan a mi como un balde de agua fría, ahora es mi turno de quedarme sorprendido—. Me gustas desde hace bastante tiempo, pero me di cuenta tarde. Lamento… lamento haberme dado cuenta tarde. —sus ojos ahora se ven vidriosos y temo que vaya a llorar a mitad de su confesión, pero se las arregla para seguir—. Yo… tuve miedo después de besarte. Porque al principio no sabía si me estaba volviendo loco o si realmente esto podía ser algo real. Durante toda mi vida fui criado para casarme con una chica, me educaron para cortejarlas y tratarlas como lo que debía llegar a tener. Mi familia esperaba de mí lo que yo nunca esperé de mi mismo.

Sirius hace una pausa larga mientas me mira con desespero. Puedo ver el debate en su cabeza por conseguir las palabras correctas.

"—Yo intenté huir de esta situación de la mejor manera, pero….yo te veía sonreírme y no podía, no podía solo alejarme de ti. Quería besarte todo el tiempo, estar contigo, tomar tu mano y como no podía hacerlo contigo, lo hacía con las chicas —niega con la cabeza violentamente, queriendo quitarse la sensación— Está mal, maldita sea, sé que está mal, pero… es la forma errónea en que lidié con esto. Me arrepiento por haberte hecho daño, Remus. No sé si esto tiene sentido, pero me gustas, en serio, me gusta tanto. No quiero, no puedo… por favor, por favor, no me odies.

Sirius se arrodilla en mi cama. Me le quedo mirando sorprendido. Jamás había visto tanta sinceridad en los ojos otra persona. Mi cabeza pesa y tengo las manos sudorosas. Esto es lo que había esperado escuchar por tanto tiempo.

—Yo jamás podría odiarte —admito—. Lo intenté, pero no funciona. Nada funciona, no puedo sacarte de mi cabeza. Eres tan molesto…

Sirius sonríe ante esto, pero la tristeza no deja sus ojos.

—¿Qué quieres? —susurro, temiendo por una respuesta ambigua que no nos lleve a nada de nuevo.

Se acerca y pasa su mano por el cabello hasta sobarme detrás de la oreja como lo ha hecho contadas veces antes.

—A ti —responde sin duda.

Todos mis sentidos explotan con esas dos palabras, pero antes de decidir, necesito saber algo más.

—¿No más chicas? —pregunto seriamente.

—No más chicas —responde—. Solo serás tú, Moony, siempre has sido solo tú.

No puedo aguantarme más, me acerco y lo beso. Sirius me sigue el beso sediendiento de más, pero una vez se da cuenta que quiero llevarlo con calma, se adapta y nos sincronizamo. Entierro mis dedos por su cabello largo y lo aprieto contra mi, pero no con violencia, sino con urgencia. Sirius me sigue el juego, dejando que tenga el control. Paso mi mano libre por sus brazos, necesitando poco a poco más de él. Tocarlo de esta manera sin sentir culpa es glorioso.

No es hasta que muerdo su labio por primera vez que le saco un gruñido que inmediatamente me vuelve loco. Separo mi boca de la suya para dejarle un camino de pesueños besos que empiezan en el cuello despacio y terminan en su clavícula.

Me aparto lentamente y antes de volver a sus labios, lo miro. Recuerdo que sus ojos brillaban como ahora la primera vez que nos besamos. Sin embargo, el beso que le doy a continuación y ese en el recuerdo no tienen nada en común, porque por primera vez hay una promesa incrustada.

—Cierra las cortinas y ven —le ordeno después de un buen rato de besos y mordidas. Me alejo rápido antes de que me traiga hasta él para hacerle espacio en la cama.

Sirius bufa y hace el ademán de acercarse para otro beso. Lo detengo colocando una mano en su pecho.

—Igual se van a enterar —responde entre risas.

—No quiero que nos vean —le dirijo una mirada juguetona y empiezo a desabrocharle la camisa.

Sirius se queda boca abierto, pero se aclimata rápido.

—Maldita sea, Moony, sí —susurra.

Cierra las cortinas y nos dejamos llevar.

Notes:

Gracias por los kudos 💜 Déjame un comentario con tu opinión.

PD: ¿Oliver entiendo todo el asunto? God bless him.