Work Text:
ꕥ
Ragatha es muy dulce.
Es amable, cariñosa y tranquila. (a menudo)
Se esfuerza mucho por no perder la cabeza. (a menudo)
O el temperamento.
Es la madre de todos, se preocupa tanto que se aferra a esos gestos, a su propia bondad, a lo que puede hacer por los demás. Todo sólo para permanecer cuerda y calmada y feliz y servicial y positiva y...
No siempre funciona.
Mucho menos en esas noches solitarias en las que el pasillo fuera de su habitación es tan increíblemente silencioso, ni siquiera el sonido de una mosca digital interrumpe sus pensamientos.
Sólo un simple eco de oscuridad que de alguna manera le recuerda los gritos de dolor de sus amigos abstraídos.
Una vez estuvieron ahí y ahora ya no.
Ella está bien.
Cierra los ojos para no pensar, siente un golpe en el pecho, el fuerte sonido de su corazón que late y late y late y no entiende qué sentido tiene siquiera tener un latido.
¿Quién era ella? ¿Y qué quería hacer antes de venir aquí? ¿Y hay alguien que la eche de menos? ¿Y hay alguien a quien echar de menos?
Los recuerdos de su único y digital cuerpo fallando el otro día vienen a su mente, su respiración se acelera y sabe que podría romperse en cualquier momento, así que intenta desesperadamente pensar en otra cosa.
En qué desayunará mañana.
En lo que podría enseñarle a Pomni sobre el lugar. En lo que podría hacer para ayudarla a acostumbrarse a esta vida de la misma manera que ella hubiera deseado que alguien hiciera por ella en su momento.
Porque Ragatha es tan maternal. Ella está a cargo. Es positiva y optimista, y se obliga a sí misma a seguir siéndolo aunque los demás a su alrededor sean unos imbéciles o se estén volviendo locos.
Pero a veces se quiebra. (a menudo)
A veces necesita un descanso.
Y ahí es cuando más necesita a Jax.
Tiene que ser una especie de ironía, él es un verdadero imbécil profesional.
Pero él no necesita su ayuda, por una vez no es su trabajo consolarlo o ayudarlo (aunque ella lo intenta a menudo)
De hecho, Jax se niega a ser consolado o ayudado o a ser sensible y amable o simplemente a sentir cualquier emoción humana.
Se niega a hacer algo amable o agradable por alguien y cuando se da cuenta de que lo está haciendo se retracta y vuelve a ser el imbécil de siempre.
Es realmente una ironía.
Que ella lo necesite porque a él no le importa tanto como a ella, o bueno, finge que no le importa.
Nadie entiende realmente su relación, ni ella tampoco.
Ragatha está bastante segura de que Jax la dejaría morir si ambos corrieran peligro de algo, y de hecho lo ha estado cerca de hacerlo más de una vez.
Pero a ella le agrada. (Le agradan todos, Ragatha es tan amable).
Ella es paciente. (A él eso lo irrita demasiado.)
Jax probablemente esté tan asustado como ella, piensa. (Él nunca se lo diría.)
Al principio, eso era todo.
Nada más que un conejito sarcástico y una muñeca que se esforzaba al máximo .
Incluso ahora, cuando le gasta bromas, cuando le amarga el día con sus burlas y sus horribles travesuras, cuando es todo lo mezquino que puede sobre algún tema delicado.
Ella se enfada un momento y luego exhala, calmándose.
Porque es tan maternal, tan responsable y tan paciente.
Pero...
A puerta cerrada. Con él.
Realmente no tiene que serlo.
Sólo tiene que sentir.
Cuando Jax la besa, no es gentil, es necesitado. Y ella lo siente, completamente vivo bajo sus caricias a pesar de que sus cuerpos no son verdaderos cuerpos y el hecho de estar vivos es más una pregunta que una afirmación.
Ragatha vuelve a levantar la cabeza, pero esta vez no para controlarse a sí misma y sus pensamientos, no para parecer tranquila ni para mantener unidas todas las partes de sí misma y no quebrarse. En lugar de eso, es sólo para alcanzar sus labios.
Él la coge en brazos al estilo nupcial y la lleva hacia la cama, besándola sin miramientos, tomando las riendas como siempre hace cuando están así.
Y a ella le encanta.
Jax no es considerado, no es suave ni dulce y no le gusta que le digan lo que tiene que hacer.
A ella le gusta eso. (cuando se trata de ella)
Pero es sólo durante breves momentos como estos.
Qué ironía.
Sólo durante estos breves momentos Ragatha no necesita hacer nada, no necesita tener el control, sonreír suavemente ni respirar hondo para ser la madura de todo el grupo.
Él le dice lo que tiene que hacer. Él le dice que a nadie le importará lo que hagan. Él empezó todo esto sólo porque se aburría una vez. Él sigue acudiendo a ella porque, en sus palabras, "se aburre otra vez".
Por supuesto al principio ella suele protestar por vergüenza, se sonroja y se queja, echándolo de su habitación unas cuantas veces, regañándolo y diciéndole que no se merece tocarla o besarla esta noche después de poner una vez más un ciempiés en su habitación como broma o cualquier otra cosa que él hiciera durante el día... Antes de que llegara la noche y su aburrimiento otra vez.
(Pero nunca le diría lo mucho que le gusta su compañía a pesar de todo. Estos momentos ridículos en un mundo ya de por sí demente la mantienen viva de alguna manera).
(Sería demasiado vergonzoso hacerle saber que le gusta cómo se ríe de sus quejas y no la toma en serio).
(Y el modo en el que sigue besándola hasta que ahora es ella la que se ríe y se molesta mientras pone los ojos en blanco y le devuelve el beso, dejándole hacer lo que quiera como quiera).
.
Jax finge que no va en serio, finge que no le importa.
No miente cuando le dice que está allí sólo porque está aburrido. Realmente se aburre con facilidad.
Pero nunca le diría cuánto de su entretenimiento depende de obtener su atención en cualquier momento del día.
Y cuánto de su cordura depende de su entretenimiento.
Lo mucho que sabe de ella, lo mucho que puede ver, lo fácil que le resulta reconocer el significado de la forma en que está de pie, la manera en que se frota un brazo nerviosamente fingiendo estar bien mientras evita un tema al hablar con el resto del grupo. La forma en que cambia el tono de su voz cuando recuerda algo que no quería recordar.
No es de los que consuelan a la gente, nunca lo será. (Lo jura)
En lugar de eso, se limita a hacer una broma insensible de la situación.
Y ahora ella está enfadada con él.
Y ahora está demasiado enfadada para seguir pensando en lo que la estaba hiriendo profundamente hace unos segundos.
Y ahora Jax sigue siendo un imbécil porque realmente no sabe qué más hacer y está muy aburrido. Y la necesita distraída.
En esos momentos en los que él sabe que ella va a seguir pensando y pensando y pensando... Llegando al riesgo de abstraerse porque ella siempre tiene que pensar tanto, joder.
(Es irritante.)
En esos momentos, él simplemente va y la calla a besos, haciendo que se ruborice con sus palabras burlonas
"Dijiste que mantener nuestras mentes estimuladas nos ayuda a permanecer cuerdos, ¿no?"
Y se ríe de su cara sonrojada mientras lo hace porque, bueno, él es Jax.
Eso normalmente la hace fruncir el ceño de nuevo, lo que le divierte como todo lo que ella hace.
──Vamos, deja de hacerte la difícil, es molesto. Besémonos de una vez.
Su voz sale más seria esta vez, una mezcla de fastidio, aburrimiento y desesperación. Más como una orden que como una dulce delicia romántica justo antes de volver a besarla.
Pero, de algún modo, siempre funciona.
No quiere que ella piense, no quiere oírla divagar, no quiere que ella escuche sus propias divagaciones durante demasiado tiempo.
Sería demasiado arriesgado.
No es que ella le importe mucho, pfft.
No miente. La encuentra (y a todos en ese maldito circo) una verdadera molestia.
Ragatha piensa demasiado y es demasiado amable.
¿Por qué no puede ser como él? ¿Por qué no puede dejar de pensar? Él hará que deje de pensar.
Incluso si tiene que arruinarle el día con una broma malvada o cerrarle los labios con besos apasionados hasta que se olvide de todo, lo hará.
Es como sus aventuras diarias, sólo son la distracción del otro. (Insisten)
Y cuando se besan así, Jax se siente triunfador, ahora presionándola contra la cama, con el ceño fruncido y diciéndole lo irritante que la encuentra.
Todo eso mientras besa sin parar sus labios y cada rincón de su fea (él jura que es fea, lo repite en su mente esperando creérselo) cara de muñeca.
Como si en cada beso estuviera diciendo.
Cállate, cállate, cállate.
Y cada extraño aliento caliente del uno contra el otro significa
Olvídalo. Olvídalo. Sólo olvídalo.
Olvida la preocupación y olvida a los demás y olvida lo que sea que llames amigo porque tal cosa no existe aquí.
Todo es temporal.
Todo lo que tenemos son estos momentos ridículos hasta que también se van.
Así que besémonos y juguemos como siempre.
.
La sensación de un corazón latiendo y la sensación de una respiración es algo que no deberían tener. Tampoco la sensación del tacto del otro, la mano enguantada de Jax en la cintura de Ragatha sujetándola contra la cama. La suave mano de tela de ella aferrándose al hombro de él mientras ambos intentan no pensar y simplemente sentir.
Y sin embargo, todos los días él seguirá siendo un imbécil.
Y ella seguirá poniendo los ojos en blanco y frunciendo el ceño mientras él sonríe burlonamente durante sus juegos diarios.
Y las noches serán parecidas.
Ella frunciría el ceño y se sonrojaría, sintiéndose avergonzada y arrepentida una vez terminada la sesión de besos.
Ragatha se miraría las manos, jugueteando nerviosamente con ellas y evitando mirarlo, arreglando un poco el desorden en su cabello y su vestido. Soltando una ligera risa nerviosa con un " Bueno... Buenas noches supongo...".
Fingirían que esto no es importante.
Jax sonreiría y actuaría como si nada, burlándose de ella con una nueva broma. Bromeando con ella, llamándola "muñeca apasionada que no puede mantener sus labios lejos de él".
Algo que haría que Ragatha lo echara de la habitación una vez más y se negaría a irse, sólo para molestarla y burlarse de ella un poco más hasta que tuviera suficiente entretenimiento para un día.
Esta noche no iba a ser diferente.
Pero esta vez, después de su comentario burlón, ella se queda sentada en silencio con la mirada fija en sus manos. (Una vez más)
La sonrisa confiada de Jax se desvanece un poco y levanta una ceja al ver lo que tiene delante. La expresión de confusión y conflicto en el rostro de la muñeca le hace darse cuenta.
No ha hecho lo suficiente esta noche.
Ella sigue pensando.
Sigue mirando sus manos andrajosas como si fuera a obtener una respuesta sobre quiénes son o quiénes fueron alguna vez.
Es realmente insufrible.
Suspirando, Jax vuelve a esbozar una sonrisa burlona, dispuesto a obtener la reacción frustrada y molesta que está buscando.
──¿Por qué pones esa cara tan triste, muñeca?──pregunta en forma engreída, sentándose de nuevo junto a ella en la cama pero manteniendo la distancia.
(Como si ella no fuera importante, como si él no estuviera perdiéndose en su tacto y queriendo hacer que ella se perdiera en él hace sólo unos minutos).
──No me digas que esperabas que dijera te amo o algo así.
Palabras tan crueles, pero no sabe qué más hacer.
Ragatha sacude la cabeza, dejando claro que nunca pensó en lo que él podría sentir por ella. Está segura de que ya sabe la respuesta: No mucho.
──No, estoy bien. ──sonríe, ha vuelto a su papel. La dulce y amable Ragatha que cuida de todos.
Al igual que Jax había vuelto a ser Jax.
Y esta es la parte en la que se supone que debe irse.
──Lo que sea… ──se encoge de hombros, jugando el papel de despreocupado y caminando hacia la puerta, pero algo lo detiene.
Odia esta sensación. Odia sentir.
Odia sentir tanto por ella.
──Eres muy tonta, ¿sabes? ──le pregunta, girando la cabeza para mirarla cuando se detiene justo delante de la puerta, con el corazón saliéndole del pecho al soltar esas palabras.
Esto sacude a Ragatha un poco, un ceño molesto se forma en su cara normalmente tranquila de la manera que sólo Jax puede conseguir que lo haga.
──¡No recuerdo haberte hecho nada malo para merecer...! ──Ella comienza, poniéndose de pie con las manos en las caderas, pero es interrumpida por su repentina cercanía cuando él camina hacia ella de nuevo.
──Eres increíblemente tonta. ──Jax afirma con naturalidad, su cara tan cerca de la suya otra vez, su cuerpo tan alto en comparación con el de ella, pero ella se niega a retroceder o sentirse intimidada. ──Sólo alguien tan tonta podría estar tan constantemente preocupada después de saber que esa es la razón por la que podría morir.
Ragatha suspira, apartando la mirada de él avergonzada. (Otra vez. Él lo odia)
──Lo siento... Ya sabes... A veces no puedo evitarlo pero sé que intentas hacerme sentir mejor y…──vuelve a sonreír, está de nuevo en su papel. Intenta calmarlo a él .
Dios. Lo odia.
──Cállate.
Está tan cerca de ella, sus ojos están fijos en su rostro, y no sonríe.
Ragatha espera otro beso, eso es lo que hace cuando no quiere escucharla. Pero él no se mueve ni un poco.
Jax permanece callado. Se le pasan por la cabeza tantas palabras que podría decir mientras la mira. Podría simplemente sonreír y usar las habituales frases burlonas que ella esperaría de él.
"Dios, muñeca, eres insufrible".
"¿Tengo que besarte otra vez?"
"¿Qué tal si te olvidas de esto?"
Él está pensando todo eso, podría besarla de nuevo. Pero no lo hace. Se está deteniendo.
Se está dando cuenta.
Esto ya no se trata de hacer que los pensamientos de ella se detengan. Para él no lo es.
Y su propia negación y miedo lo están matando lentamente por dentro.
Sentimientos en los que no quiere ni pensar.
Tal vez podría besarla para dejar de pensar.
Pero, ¿de qué serviría eso si ella es el pensamiento que él quiere silenciar?
Ragatha sólo puede sonrojarse cuando lo siente tan cerca. Cuando él la mira a la cara con esa expresión tan seria y ella sólo puede preguntarse si todo esto es una trampa o una nueva broma suya para volverla débil.
──Tal vez deberías irte, Jax. ──murmura, sonriendo nerviosa, pero congelada.
Debe de ser vergonzoso. Su corazón se vuelve loco por alguien que la ha besado demasiadas veces, pero este tipo de debilidad no es la misma que disfruta cuando él la tiene en sus brazos.
Este tipo de debilidad la mantiene quieta, hace que su mente se vuelva loca en la indecisión de si correr y esconderse o saltar y besarlo.
No quiere dejar de pensar, no quiere olvidar, no quiere jugar más a este juego.
Pero la verdad sea dicha. Lo desea. Lo necesita.
Para algo más que calmarse.
Y es aterrador.
Jax traga saliva, tratando de sacudirse sus propios pensamientos que siguen a la deriva de una manera que él no quiere.
Quiere hablar, quiere burlarse de ella, quiere decir algo como "¿y si no me voy?"
Pero tiene la boca irónicamente seca.
Necesita fuerzas para volver a sonreír. Vamos, vuelve a tu papel. Vamos Jax. detén esto.
──Prométeme que no perderás la cabeza sin mí a tu lado. ──sonríe, algo que de algún modo le cuesta mucho esfuerzo.
Ragatha se ríe suavemente, dándole un codazo.
──Creo que tengo más posibilidades de volverme loca contigo y tus bromas cerca.
──Nah, me amas.
──Ya quisieras. ──Ella se ríe. En el fondo deja escapar un suspiro de alivio, ¿volverán a la normalidad como siempre? (¿Ella quiere eso?)
──¿Si? ¿Qué tal hace quince minutos, cariño?
Eso la hace detenerse un momento, molesta y nerviosa.
──Tú... Tú... ¡Tú no tienes derecho a hablar!
──Soy un conejo que habla demasiado, es mi trabajo.
Su sonrisa burlona no puede desaparecer, pero esta vez se siente tan genuina.
──¡Cállate!
──Cállame.
Se ríen, se miran. Sienten. Juegan a su juego de siempre.
──No volveremos a hacer eso. ──Ragatha intenta contener su propio rubor, intenta poner fin a esto, al menos por esta noche. Es su rutina.
──Pfft, ya te gustaría. Sólo puedes tener un poco de mí por una noche, ¿sabes, muñeca? No seas codiciosa. ──Jax bromea con confianza.
Quiere más de su ceño fruncido, quiere más de su risa y quiere seguir con su rutina. (¿De verdad quiere eso?)
Y ella no duda en dársela. Frunce el ceño, se ríe e intenta hacer lo que mejor sabe hacer: echarlo.
Pero entre risas y rutina, su mirada se pierde en la de él y la de él se pierde en la de ella y de repente ya no se mueven.
Ambos con el corazón latiendo, ambos confundidos. Ambos en negación y con miedo a decir algo que pueda estropear su cómodo momento.
──Pensándolo bien… ──Jax habla, tratando de mantener esa máscara de sonrisa petulante con toda su fuerza de voluntad ──Tal vez quiero que seas codiciosa.
Sus ojos miran los labios de ella. (Labios nada deseables, insiste para sí. Porque son simplemente falsos y digitales como sus cuerpos)
Pero como son de ella , tal vez sean deseables. Quizá por eso no puede dejarlos en paz.
Su sonrisa y su máscara se desvanecen de una forma tan sutil que Ragatha ni siquiera se da cuenta. O tal vez ella estaba tan perdida como él.
Esperando que algo sucediera o no sucediera .
──Jax... yo… ──y sus palabras son silenciadas con otro beso.
Un beso necesitado, desesperado y apasionado.
Tan necesitado y apasionado que la deja sin aliento más de lo que ella cree que él había sido capaz de hacer antes.
Y ella no quiere contenerse, se aferra a él como si fuera lo único que le importa en ese momento, y es verdad.
Lo es.
Ella ni siquiera pensaba en otra cosa.
Ni él tampoco.
Él no estaba pensando.
Solo la estaba deseando.
Y Ragatha simplemente se veía tan bonita, esperando por algo.
Que Jax necesitaba besarla.
Tal vez se arrepientan de esto muy pronto.
Pero en este momento, no importa en lo más minimo.
En este momento, sus besos no son una necesidad para ahogar sus pensamientos con la sensación de calor y el sonido de sus latidos.
Esta vez todos sus pensamientos son sobre el otro.
O tal vez ya lo eran desde hacía mucho tiempo.
ꕥ
