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Capítulo 1
La batalla final se acercaba, él estaba seguro de eso. Draco Malfoy, el joven mago que alguna vez había sido el orgullo de la Casa Slytherin, ahora se encuentra atrapado entre dos mundos. Su familia, leal al Señor oscuro, había perdido su posición de poder. Lucius Malfoy, su padre, estaba sirviendo a alguien que no le importaría matarlo, y la mansión Malfoy estaba llena de psicópatas y asesinos.
Sentados en la sala de menester intentando arreglar el armario para el Señor Oscuro, pero frustrado por no lograr su cometido.
—¡Vamos! —golpeó el armario en un ataque de ira— Por favor —sollozo. ¿Quién diría que la primera vez que diría esa palabra sería en un momento de vida o muerte?, le dan ganas de reír por eso.
Cayó al suelo derrotado pensando en todo y a la vez en nada; él no quería morir, no quería que su madre muriera y su padre... ya no le importa.
—Esto es su culpa —susurró.
Al alzar su mirada vio algo que captó su atención, un reloj de arena. Aunque lo que realmente le llamó la atención fue la arena, brillante cual oro; quiso acercarse y ver de cerca el objeto a pesar de que ahora no tuviera tiempo.
“Debería concentrarme en el armario”, se levantó y salió de la sala de menester “Si no logro arreglarlo... ella morirá.”
Entró al Gran Comedor pensando en cómo lo arreglaría, él no puede huir ahora, no debería pensar en eso.
Hoy no logro arreglarlo, esta noche lo probará otra vez.
No solo tiene la misión de arreglar el Armario de Evanescente, si no también la de matar a Dumbledore.
Él nunca ha matado a nadie. No es un asesino, pero tiene que hacerlo si no quiere morir o que su madre muera, y aunque lo niegue, tampoco quiere perder á su padre.
Ni siquiera tocó su comida cuando se levantó y fue hacia su sala común.
—¿Lograste reparar el armario? —le susurró una niña de primer año apareciendo por su derecha
—Aún no —susurró de vuelta el ojigris.
—¿Qué te está tomando tanto tiempo? —susurró otra niña llegando por su izquierda.
Esas dos niñas no son nada más que Crabbe y Goley con multijugos.
Draco no dijo nada, apretó los puños tratando de contener su enojo. Se fue a su habitación, cerró su puerta y lanzó un hechizo de privacidad.
Pensó en el hechizo que le dio Borgin, "Harmonia Nectere Passus". Ese hechizo logrará que repare el armario pero necesita práctica y paciencia para restaurar el armario. Y paciencia es algo que no tiene.
Draco solo suspiro. Inhala y exhala, siguió ese procedimiento durante unos minutos para calmar su mente.
—Puedo hacerlo — Trató de convencerse
Bajo a la sala esperando a volver a la sala de los Menester, cuando el último de los estudiante se fue a dormir salió. Crabbe y Goley le siguieron también.
Se paró frente al armario y trató de pensar en cómo repararlo, de hecho es lo único en lo que piensa en estos días.
Crabbe y Goley algo aburridos se pusieron a mirar a su alrededores, dejando solo a Draco con el armario.
—Harmonia Nectere Passus —susurró el hechizo con un lento movimiento de varita, justo como lo práctico.
El armario brilló unos segundos, el Slytherin abrió las puertas.
—Mierda —quiso pegarse en la cara–-, olvide poner algo adentro.
Pero no tenía nada, miró a su alrededor para ver si había, con suerte, algo vivo para poner dentro. Camino pero no encontró nada.
—¿Ese no es...? —se preguntó a sí mismo al ver el reloj de arena al frente suyo–- Estoy seguro que eso no estaba allí antes.
Al mirarlo más de cerca se dio cuenta que había runas grabadas en el vidrio, no reconoció algunas de ellas, de hecho no reconoció ninguna. A veces se pregunta porque no eligió Runas en vez de Artimancia.
Levantó su mano derecha y trató de tocarlo.
Trató, más una voz lo interrumpió.
—¡Draco! —oyó el grito de Crabbe.
Suspiro y se fue, olvidando el reloj una vez más.
—¡Dra-
—No grites —interrumpió el rubio–-, vamos, regresemos.
—¿Qué hay del armario? —pregunto Goley.
—Trataré de repararlo mañana.
Pensó en una manera de matar a Dumbledore, si no logra reparar ese armario al menos debería lograr matar al Director. Su castigo sería menos, no moriría, capaz le dé un Crucio. Pero estaría vivo.
"Ojalá tuviera otra opción" pensó con pesar. Lastima que no tiene otra opción. El no tiene opción.
—Qué estupidez —se dijo a sí mismo. Pensar en eso ya no tiene caso, la marca ya está en su brazo y eso no se borrará nunca. Llevó su mano a su brazo donde está la marca, trato de creer que esa cosa no está y solo es piel blanca libre de manchas, sin embargo solo es una fantasía–-, mañana no me sigan —les dijo a esos dos.
—¿Por qué? —preguntó Crabbe.
—Saldré —fue su única respuesta.
Ellos no dijeron nada, Draco agradeció por eso, no quería hablar y menos con esos dos que solo lo vigilan para que reparare el estúpido armario.
[...]
Miro fijamente el galón con el que se comunicaba con Rosmerta, a través de él le comunicó a la mujer sobre el collar, donde lo conseguiría y lo que tenía que hacer. El collar de ópalo era un objeto maldito que asesinaba a la persona que lo tocaba. Perfecto para asesinar a Dumbledore.
Se dirigió hacia la sala de menester una vez más, sin Crabbe y Goley respirando su nuca podrá reparar el armario en paz. Y sin dos niñas siguiéndolo será menos sospechoso.
“No puedes fallar” escucho una voz que se parecía a su padre “Nuestra vida depende de ti.”
—Cállate —se susurro.
“No me decepciones”
Dio tres vueltas y entró a la sala tras ver que la puerta apareció.
“Eres un Malfoy y-”
—¡Cállate! —respiro pesadamente— Solo cállate.
No importaba cuánto se esforzaba nunca fue suficiente para él, estudios, quidditch… nunca estuvo orgulloso de él. ¿Por qué no lo estaba?.
—¿Por qué no estás orgulloso de mi papá? —sollozo— Merlin, que patético soy.
Se limpió las lágrimas y fue hacia el armario, pero esta vez solo se quedó mirándolo.
Patético.
Patético.
Hasta ahora se da cuenta que no importa cuánto se esfuerce nunca será lo suficiente para su padre.
“Lo hiciste muy bien mi dragón” sonrió al recordar a su madre.
Cuando le mostró su boleta a su padre al terminar el primer año.
“... En segundo lugar”, después de eso su padre lo encerró en la biblioteca hasta que pudiera aprender. Su castigo fue estudiar todo el verano y no podría comer a menos que obtenga una O en el examen.
Gracias a eso al menos es muy bueno en Encantamientos, pero sigue detrás de Granger y para su padre eso no es aceptable.
Salió de la sala.
Hoy no lo va a reparar, mientras caminaba sus pies lo llevaron al baño de niñas.
—Hola Draco —la voz de Myrtle lo sacó de sus pensamientos.
Myrtle y Draco se hicieron amigos luego de una de las crisis de Draco, fue un momento de debilidad y después de todo ambos estaban igual de solos.
—Warren —saludo.
—Ya te dije que puedes llamarme por mi nombre —suspiro— ¿Cómo has estado?
Así sin darse cuenta empezó a contarle todo, aunque no le dijo sobre su misión.
Solo esta cansado.
—Si mueres ya no tendrás que sufrir y podría compartir mi baño contigo —dijo felizmente.
Soltó una suave risa, rechazando su oferta de morir y pasar la eternidad con ella
—Extrañaría a mi madre.
—Lo entiendo, yo también extraño a mi madre.
—¿Cómo era ella?.
—Como una madre —sonrió.
A pesar de su vaga explicación él lo entendió, a veces es difícil explicar cómo es su mamá. Para él su madre es hermosa, amable, cariñosa, ella es su madre.
Hablar con Myrtle era como un suave respiro, no tener que pensar en su misión, en como Voldemort está su casa, no pensar en su padre, en nada. Pero esa dulce fantasía se iba al salir del baño de niñas.
