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"Araña, ¡Mirá este video"
El link que le pasaban por el chat de Twitch estaba siendo muy repetido, por lo que Julián, complaciendo a su público, lo abrió.
—A ver a qué quieren que reaccione… ¡Ah! Lo conozco. Es Enzo. A ver qué dice…
Julián estaba sentado en su habitación haciendo un usual streaming para sus seguidores como solía hacer los fines de semana después de adelantar algunas grabaciones de sus vlogs sobre libros, películas y cocina. Era youtuber a tiempo completo y eso lo divertía y llenaba más que nada.
Siempre reaccionaba a lo que su audiencia le pedía. Abría los links reiterados con dominio seguro y se reía cuando no tenía nada que ver con el contenido que él solía crear. Así creyó que sería al ver que le habían pasado un link de Twitter con un pedazo de un stream de Enzo Fernández, reconocido vlogger de fútbol, otros deportes y videojuegos.
—"¿Que opine de Julián Álvarez? Qué sé yo, boludos. Contenido para trolos hace. No lo consumo" —decía en el video sin prestarle mucha atención a la cámara mientras streameaba un juego.
La sangre le ardió a Julián, pero trató de no demostrarlo. Estaba en vivo. Al darse cuenta de que llevaba unos segundos callado, se apresuró a opinar con voz tranquila.
—Bueno, yo respeto opiniones, pero qué queda para los héteros si agarrar un libro le parece de trolo, ¿no? Como sea. A ver qué más mandan…
El streaming continuó con tranquilidad, pero al apagarlo, Julián volvió a pensar en el comentario de Enzo. Le daba mucha rabia. Él era abiertamente homosexual, pero eso no le daba derecho a tratarlo de manera despectiva y tratar su contenido como "de trolos", aun si la mayor parte de su público eran mujeres.
Sacudió la cabeza, intentando sacarse la idea de la cabeza. ¿Qué le importaba lo que opinara el fifa ése? Él tenía éxito en su comunidad y no necesitaba mezclarse con Enzo. Su opinión no le cambiaba la vida. Ni siquiera tenía trato con él.
Apagó la compu y se fue a acostar. Al día siguiente tenía un evento youtuber al cual había sido invitado para conducir.
Qué Enzo pelotudo… pensó antes de caer dormido.
La alarma sonó a las ocho de la mañana. Julián la apagó y se revolvió en la cama. No se quería levantar, pero el trabajo era trabajo.
Desayunó, se vistió de camisa y jeans y peinó sus rulos con cuidado hacia arriba como solía llevarlos. En una hora pasaba el Uber que lo iba a llevar al evento, así que hizo tiempo repasando el cronograma para no equivocarse a la hora de presentar nada.
— ¡Bienvenido, Julián! —Lo saludó Lionel, el organizador, tendiéndole una mano que el chico tomó con una sonrisa— Espero que te diviertas hoy. Por cierto, hubo un cambio en la conducción. More no pudo venir porque tuvo un viaje de último momento, así que trajimos a otro influencer para que te acompañe.
El aludido alzó una ceja. Se le vino un solo nombre a la cabeza, pero no podía existir tal casualidad.
—No pasa nada. ¿Con quién me va a tocar compartir escenario? —Preguntó con algo de duda.
— ¿Conocés a Enzo Fernández? —A Julián se le cayó la mandíbula— La está re pegando el pibe con los jueguitos y el fútbol. Y es re copado. Accedió de una a venir a conducir. Más cuando supo que iba a ser tu compañero. Tenés un fan, parece —Lionel le sonrió con amabilidad. Al no recibir respuesta, continuó hablando.—. En una hora empieza a llegar la gente. Andá a prepararte y coordinate con Enzo. ¡Suerte! —Le dió unas palmaditas amables en el hombro y lo acompañó unos pasos para señalarle la puerta junto al escenario.
Julián caminó en silencio hacia allá con un montón de cosas en la cabeza. ¿Cómo que iba a presentar el evento con Enzo Fernández? Y, ¿el chabón había aceptado porque estaba él? Qué hijo de puta.
Caminó por el pasillo que rodeaba el escenario tras bambalinas leyendo los nombres en las puertas de los camarines hasta que encontró el suyo justo detrás del mismo y su corazón se volvió a detener.
Camarín compartido.
Con él.
Tragó saliva y, agradeciendo que era temprano, abrió la puerta y entró.
— ¿Cómo va todo, arañita? —Lo saludó Enzo sentado en el medio del cuarto. Estaba escribiendo en su celular y ni se molestó en alzar la vista. Tenía puesta una camiseta de River que al mayor le pareció casi desubicada, como si estuvieran en la Bombonera. Julián apretó los dientes mientras cerraba la puerta detrás de él.
— ¿Para qué carajos aceptaste conducir conmigo?
Enzo levantó la mirada al escuchar su tono tenso y le sonrió.
—Boah, estaba re caliente —se burló.
—Y, sí. Criticás mi contenido y después venís a presentar conmigo. ¿Qué te pasa?
Enzo suspiró sin dejar de sonreír. La molestia del contrario le divertía.
—Francamente, me bardearon un montón por lo que dije y… me di cuenta de que estuvo mal. Así que me quería disculpar —Se puso serio por un segundo y Julián se lo creyó…
… durante ese segundo.
—Mentira —aventuró y Enzo rió.
—Mentira —confirmó—. La verdad es que yo no sabía que eras trolo en serio y fue por eso que me bardearon, así que si salgo con vos en público, va a parecer que hicimos las pases. No soy muy buen mentiroso, por eso te lo digo.
Julián bufó.
—No te pienso ayudar.
—Cualquiera, sos re buen tipo —Al mayor le sorprendió el halago. —. Y también tenés una imagen que mantener.
—Soy buen tipo, no boludo. No voy a aceptar tus disculpas aunque sean públicas y vos no vas a frenar tu humor homofóbico aunque las acepte.
—Precisamente. Tener un amigo puto me respaldaría para hacerlas.
— ¿Sos pelotudo?
—Un poco —Lo estaba boludeando y a Julián le daba por las bolas. —. No vas a hacer quilombo en público. Después lo arreglamos por las redes, si querés, pero, por hoy —Se puso de pie y se acercó hasta quedar frente a Julián. —, ¿tregua?
Lo pensó. Tenía razón. Él no era un quilombero y no quería juntar fama por eso. No era su estilo. Pero tener que fingir que se llevaba bien con alguien que tenía ese tipo de humor…
—Tregua —aceptó dándole la mano—. Después te quemo vivo en redes.
Parecía que Enzo no había parado de reír desde que el cordobés entró a la habitación.
—No te da la sangre.
La puerta se abrió atrás de Julián y una chica se asomó.
—Ay, perdón. Estaba apurada y me olvidé de tocar —se disculpó—. El evento está por empezar, chicos. Los necesitamos — y desapareció por donde entró.
Julián suspiró. Todavía estaba agarrado de la mano de Enzo, así que lo soltó con brusquedad y se miró al espejo que ocupaba la pared.
—Estás lindo, no te preocupes —Alzó la ceja mirando a Enzo por el espejo.
— ¿Gracias?
—De nada —rió entre dientes tras decir eso—. Vamos al escenario.
Enzo salió del camarín dejando a Julián perplejo atrás antes de que se apurara en seguirlo. La chica de antes los llamó desde el costado del escenario y les tendió dos micrófonos. "¡Suerte!" moduló antes de empujarlos levemente.
Julián dibujó en sus labios una sonrisa bastante ensayada y salió. El lugar estaba lleno y no estaba tan acostumbrado a obrar de host, la cámara era lo suyo, pero imaginó que estaba en streaming. Sabía que a sus seguidores les gustaba verlo en directo y no iba a negarles la oportunidad.
— ¡Qué onda! —Gritó Enzo apenas pisó el escenario y la gente ovacionó. Julián puso los ojos en blanco. Eran demasiado distintos, eso iba a ser imposible.
Saludaron y se presentaron. Muchas chicas gritaron tras escuchar el nombre de Julián y muchas más al escuchar el de Enzo. No se imaginaba que el más chico tuviera tanto público femenino dado su contenido, pero, aunque le costara muchísimo admitirlo, estaba bastante bastante fuerte.
—Mirá, Julián. Tengo más levante que vos —bromeó éste en el micrófono.
— ¡Vos lo dijiste, Julián es de los trolos! —Gritó un chico del público antes de que pudiera responderle y, esa vez, toda la sala lo apoyó con sus aplausos, haciendo sonreír a Julián.
—Bueno, listo. Más minas para mí —el grito femenino se volvió a hacer presente.
Julián tenía que admitir que un carisma y una presencia escénica como la de Enzo sí que lo complementaba. Él era un poco más serio, mientras que el menor interactuaba con el público y hacía chistes.
Presentaron al primer invitado del evento y se retiraron del escenario.
— ¿Viste que no fue para tanto? —Le dijo Enzo apenas comprobó que su micrófono ya estaba apagado.
—Pudo ser peor —reconoció con una sonrisa. Lo emocionaba que el evento fuera bien, pues estaba más nervioso de lo que pensaba.
Si no hubiera sido un pelotudo con ese comentario, Enzo podría haberle llegado a caer bien. Era divertido, ocurrente y, por lo que había visto en sus videos, sabía bien de lo que hablaba. Incluso concordaba con algunas de sus opiniones futbolísticas.
Además, era súper lindo.
BASTA. Dijo que sólo quería una tregua para limpiar su imagen. Era un imbécil.
Pero también le dijo que era un buen tipo…
Y le dijo lindo.
Caminaron de vuelta al camarín, porque la presentación que había en ese momento era larga.
— ¿Te parece que estoy lindo? —Preguntó Julián sin pensar y se sintió un boludo mientras lo decía, pero ya era tarde.
Enzo casi se atraganta de la sorpresa.
—No te estaba chamuyando —le dijo, pero se terminó por reír. —. ¿Te ilusionaste?
Julián siseó.
—Es que no me burlé en el momento de tu comentario de trolo.
—Ah, caía re tarde —Enzo soltó una carcajada—. ¿Qué? ¿Solo vos podés ser trolo? ¿Yo lo tengo prohibido?
Julián quedó tieso. ¿Qué acababa de decir? Abrió la boca para responder, pero la volvió a cerrar.
—No me digás que sos gay…
—No te lo digo. Igual solo te dije que estabas lindo
— ¿Qué tan lindo?
—Che, me parece que estás re caliente conmigo —Enzo no se sentía incómodo, pero estaba un poco cagado por el rumbo que estaba tomando la conversación.
—Sos un mentiroso, no sos gay —le dijo Julián. Enzo, sin perder el tiempo, se paró en frente de él, que seguía contra la puerta, y apoyó una mano en ella junto a la cabeza del mayor.
— ¿Te lo pruebo? —Preguntó acercándose mucho a él. A Julián se le paró la respiración por un momento. No esperaba que reaccionara así, pero Enzo era alguien que cedía a la presión, más si se trataba de demostrar algo.
Tragó saliva. No se iba a cohibir.
—A ver.
Enzo miró los labios de Julián por un segundo. Era obvio que tenía ganas de hacerlo. Y de que lo había bardeado porque le tenía ganas y era una forma facil y acorde a su personalidad de llegar a él.
No iba a desaprovechar la situación que, milagrosamente, el cordobés había creado.
Cerró los ojos y lo besó. Primero fue un beso muy casto, tranquilo. Julián se sorprendió, pero su cuerpo reaccionó y devolvió el beso, llevando una mano a posarse en la mejilla ajena.
Poco a poco, Enzo acercó su cuerpo al de él y llevo una mano a su cintura para pegarlo a sí y, entreabriendo un poco los labios, profundizó en aquel beso. Un cosquilleo le recorría el cuerpo. Estaba nervioso, pero se sentía triunfante. No era la primera que besaba a un hombre, pero sí la primera vez que ansiaba tanto un beso.
Julián lo abrazó por el cuello y coordinó sus movimientos con los impropios para besarlo con ganas. Se estaba quedando sin aire, pero no quería que nada interrumpiera ese momento.
Por lo que ambos se sobresaltaron cuando unos golpes resonaron contra la puerta.
—¡Chicos, en diez minutos salen! —Dijo ansiosamente la voz de la chica desde afuera.
Enzo y Julián se miraban con muy poca distancia entre ellos, jadeando por la intensidad de aquel beso. Se sonrieron.
—Ahí vamos —dijo Enzo en voz alta, pero su mano se coló bajo la camisa del mayor para acariciar su espalda. Julián suspiró.
—Bueno, tal vez sí sos un poquito gay —El contrario rió entre dientes.
—Es que estás lindo —explicó y dejó un beso más en la sonrisa ajena—. Vení, vamos. Pero no terminé con vos, que lo sepas.
Julián sonrió y deseó que ese evento se terminara rápido.
