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Desperté con los ruidos sordos de pies y utensilios de cocina siendo utilizados. O bueno, intentando ser utilizados.
Suspiré mentalmente.
Abrí los ojos y una hermosa espalda con cicatrices y cabello plateado me saludó. Me acurruqué en su hombro y vi que el hombre estaba leyendo uno de esos libro Icha Icha.
Contuve un suspiro y las ganas de darle unos mordiscos de reprimienda a ese hombro y tal vez cuello.
No estaba celoso de un maldito libro, ya había superado esa etapa.
(O se suponía)
—Hola— Saludé mientras veía como el bastardo salía de su estado de hipnotizado y parecía que él fuera el que recién acabara de despertarse, el hijo de puta.
—Hola— Me saludó de vuelta con una linda sonrisa que acentuaba ese hermoso rostro sin su usual máscara, y ambos nos levantamos de la cama para nuestras propias rutinas.
Fuí más rápido por lo que salí primero de la habitación y fuí directo a la cocina y me encontré con un desastre en la cocina. Ví al perpetrador del desastre con una sonrisa bastante brillante, orgulloso de lo que sea que haya echo esta vez.
—¡Otō‐san!— Gritó el niño mientras le deba un breve saludo con una mano mientras que la otra abrió el grifo para lavarse las manos. —¡Preparé el desayuno y estoy seguro de que que les gustará! ¡Dattebayo!— Exclamó mientras se bajaba de la butaca y se acercaba para darle un abrazo rápido consciente de la ropa que tenía estaba sucia.
—Por supuesto, Naruto— Le dí una sonrisa mientras le alborotaba el pelo — Pero recuerda; no cocines sin que uno de los dos esté contigo, ¿entiendes?— Le dí un pequeño regaño al mocoso, tenía que ser un padre semi-responsable al menos.
El niño hizo un puchero y cruzó los brazo pero asintió con la cabeza y murmuró un respuesta de entendimiento.
Le di una pequeña sonrisa —Ahora, ve a cambiarte y prepárate para ir a la academia, ¿entendiste?—
El niño le dió una sonrisa como respuesta y asintió. El mocoso estaba bastante feliz de ir a la academia, en especial para ver a Uchiha Sasuke. Desde que lo vió no dejó de hablar de ese mocoso. Lo que hizo que tanto yo como Bakashi sacudieramos la cabeza, recordando nuestros días de academia y como probablemente éramos así. Tal vez peores.
Ví a Bakashi entrar ya totalmente preparado. Me acerqué a él le dí un beso en la frente, lo que sabía que lo ponía nervioso, traté de ocultar mi sonrisa satisfacción que probablemente fracasó.
El hombre pusó los ojos en blanco con cariño y se sentó en una de las sillas.
—Ma, Naruto hizo el desayuno, ¿verdad?— Parecía una pregunta que era más una afirmación en este punto. Ese niño o podía hacer un desastre en cocina hasta el punto de quemar la sartén o podía hacer una de las mejores comidas de sus vidas, pero eso dependía del día.
Asentí y su Kakashi pareció resignado.
Sonreí ante esa vista y de le vista y bromeé: —Bueno, veremos que será la sorpresa hoy—
Después de decir esas palabras me senté a su lado y en unos segundos apareció Naruto ya preparado para ir a la academia.
—¡Okā-san! ¡Preparé hoy yo el desayuno!— Exclamó el niño con se característica sonrisa.
Contuve la risa mientras que me volteaba a ver a a su pareja, que miraba a Naruto con resignación pura. El mocoso lo había estado llamando así desde que vino aquí y se sintió cómodo en casa.
Al parecer hoy fue el día un asombroso desayuno, que era sopa de miso y arroz con verduras, lo disfrutó como nunca.
El mocoso habló de que quería llegar temprano e ir a ver a sus amigo (probablemente más a Sasuke si conocía bien a ese mocoso) y que quería hacer unas bolas de arroz para la cena mientras que Kakashi y yo comíamos en silencio, escuchándolo.
Ambos llevamos a Naruto a la academia, que en cuanto vió a sus amigos les dió un abrazo de despedida y los vió en busca de aprobación para irse, por lo que sonreí y Kakashi asintió. Entonces se fue corriendo para encontrarse con sus amigos, en cuanto vió que estaba con ellos me empecé ir a junto con Kakashi. Aunque pudo escuchar algo como “Ir a buscar a Sasuke para desafiarlo a una pelea” pero lo demás ya no escuchó.
Kakashi y yo nos despedimos. El otro hombre tenía que darle un informe al Hokage de su última misión y yo…
Iba a visitar a Rin, o bueno, su tumba.
Vine al cementerio y saludé al guardia de turno, que lo reconoció después de haber venido una cantidad considerable de veces. Trataba de venir cada 15 o 20 días si no tenía misiones a largo plazo.
Kakashi lo sabía, se había ofrecido a acompañarlo muchas pero rechazó la propuesta, tenía que hacer esto solo.
Después de pasar por varias tumbas ví una que siempre reconocería. Y ahí estaba, una tumba algo pequeña como la edad en que había muerto.
Se sentó en frente de la tumba mirando las alcatraces blancas que probablemente se había puesto la última vez que Kakashi la había visitado.
(Kakashi también la vistaba solo, pero no hablamos mucho de eso aunque el se queda a más tiempo cuando visitaba a Rin)
Ví la lápida gris con las letras grabadas ahí:
Nohara Rin
Pasé mis dedos por el nombre y suspiré, le conté lo que estuvo pasando las últimas semanas. Le conté sobre lo que estaba pasando con 《Bakashi, Naruto y sus últimas misiones》 y después de dar mis semanas simplificadas me puse de rodillas y toqué la parte superior de la lápida como para transmitir mi despedida.
Después de hacer eso me levanté y me sacudí la suciedad. El ya no tenía esos sentimientos en su época de mocoso, pero eso no significaba que no lo veía como una compañera y mejor amiga confiable y querida que murió demasiado temprano.
Me despedí del guardia y fuí al trabajo con la esperanza de que el día terminara pronto para ver a su familia.
