Chapter Text
Ace comprendió lo peligroso que era afuera para las niñas. Crecer viendo lo que les pasaba a las mujeres y niñas en la Terminal Gray le hizo agradecer haber nacido niño. No era tan estúpido como para pensar que las mujeres eran débiles. Sabía de primera mano lo fuerte que era Dadan. Así que cuando Grap apareció con una niña, se sorprendió. Sabo estaba de pie junto a él, igual de confundido.
“Esta es mi nieta”, dijo el marine entregándole el paquete a Ace. Ace reaccionando antes de siquiera pensar atrapó, y vio a la niña. Ella le sonrió mientras se reía y alzaba sus pequeñas manos.
"¡OH NO! ¡NO VAMOS A ACEPTAR OTRO BEBÉ!" le gritó Dadan a Garp.
"Está bien, quiero que los chicos la cuiden. Después de todo, es su hermana pequeña" dijo Garp mientras observaba sus reacciones ante Luffy. Sabo estaba recuperando el sentido, pero Ace todavía estaba en la pantalla azul.
Ace parpadeó y luego lo miró fijamente. "A la mierda con eso, tenemos 15 años", dijo Ace.
"¿Y?" preguntó Garp inclinando un poco la cabeza.
"¡No podemos cuidar de un bebé!" replicó Sabo. No miró a Garp mientras pinchaba las manitas de Luffy. La niña agarró su dedo y se rió. Ace observó la interacción, casi derritiéndose de lo lindo que era. Casi.
"¿Viejo, por fin te has vuelto loco?" preguntó Ace apartando la mirada del bebé. Garp los observó durante un rato más.
"No, todo irá bien. ¡Y llámame abuelo!" gritó mientras golpeaba a Ace. Ace acercó a Luffy a él por instinto. Ace empujó a Luffy hacia las manos de Sabo y comenzó a luchar contra Garp. Sabo observó exasperado.
Mirando hacia abajo al bulto en sus brazos, vio a Luffy mordiéndole el dedo. "Luffy, no hagas eso", dijo, apartándole el dedo de la boca. Luffy se rió y volvió a agarrarle el dedo. "Seguro que eres linda", dijo.
Ace no ganó contra Garp. Se fue diciéndoles que no lastimaran a su nieta. Dadan cerró la puerta y no la abrió. Dejando a los dos hermanos para que resolvieran las cosas. Sin otra opción, la llevaron de regreso a su casa del árbol.
"Joder, ¿En qué estaba pensando el viejo?" murmuró Ace mientras envolvía a Luffy en más mantas. Hacía frío por la noche en las montañas.
"Quién sabe" dijo Sabo mientras leía el cuaderno que Garp le había entregado. Tenía información básica sobre bebés, como cómo hacer un biberón, el nombre de Luffy y su cumpleaños. Descubrieron que tenía apenas unos meses. "Aquí dice que deberíamos esperar que empiece a hablar pronto" dijo.
"Sí, genial. Sabo, ¿Qué vamos a hacer con ella?" preguntó Ace mirando a su gemelo. Apenas podían cuidarse el uno al otro como para añadir a otra persona, y sobre todo a alguien tan débil.
"No hay nada más que podamos hacer. Garp ya se fue. Tenemos dos años antes de irnos, ya pensaremos en algo" dijo Sabo pensativo. Tenían dos años, pero cada uno tomaba su camino por separado.
"¿Aún aceptaras la oferta de ese tipo?" preguntó Ace, apartando la mirada de Sabo. No quería interponerse en su camino. Estaba agradecido de que el otro se quedara tanto tiempo. Sabo podría haberse ido hace todos esos años después de que el revolucionario le ofreciera un lugar con ellos.
"Les dije que lo haría" dijo Sabo. No creía que a Dragon le molestara demasiado que trajera a Luffy con él. Sin embargo, ser un revolucionario iba a ser peligroso. Estaría en misiones y no podría cuidar de ella. A Sabo le preocupaba ser otro Garp.
"Tenemos dos años. Tal vez podamos convencer a Dadan de que se la quede" dijo Ace bostezando. Se preparó para ir a la cama antes de que fuera demasiado tarde. Sabo hizo lo mismo. Quedarse despierto hasta tarde y ver salir el sol perdió su atractivo para ellos. Ya lo habían hecho suficientes veces y sentían las consecuencias de hacerlo. Abandonaron la idea de que era genial o asombroso, después del tercer día casi murieron. Los movimientos lentos y los parpadeos prolongados permitieron que las bestias casi los devoraran.
En algún momento de la noche, Luffy se despertó llorando. Ella gritó y ambos se despertaron. Buscaron formas de calmar a la niña. Sabo agarró el libro para encontrar la respuesta. Mientras que Ace levantó a Luffy y la hizo rebotar, mientras la hacía callar.
"¡Sabo!" gritó Ace intentando no sonar asustado. No funcionó, porque Luffy lloró más fuerte.
"¡Estoy en ello!" dijo Sabo mientras preparaba la botella como le indicaba el libro. Estaba tratando de calentar la mezcla rápidamente.
"¡Luffy, vamos, deja de llorar!" suplicó Ace, no entendía cómo las madres de la Terminal Gray hacían esto. Intentaba pensar en algo que pudiera funcionar. Cualquier cosa que pudiera calmar a la niña.
Por este sendero sonrío al caminar
Voy corriendo por el bosque y juego sin parar
El sol ilumina nuestra bella ciudad
Y alguien llamando está~”, cantó Ace. No tenía más opciones, escuchó a las mamás cantar esto una o dos veces. Funcionó porque Luffy seguía llorando, pero se quedó callado.
“Verano está aquí, sombras grandes son
Y a ti quiero verte hoy
La primera estrella de la noche encontré
Mañana el día va a ser igual.~" Siguió feliz de que Luffy dejara de llorar. Ella escuchó mientras cantaba la canción mientras Sabo terminaba el biberón. Cuando estuvo listo, Ace le entregó a Luffy a Sabo, quien siguió la canción mientras la alimentaba. Ace se levantaba para preparar el siguiente biberón. Garp no necesitaba decirles que Luffy iba a comer mucho. Ella era una D después de todo.
“Paprika, sus flores debo cuidar
Y las semillas en el cielo plantar
Hallelujah, hoy mis sueños quiero pintar
Dejaré que mi corazón se acerque más a ti”, cantó Sabo. Luffy parecía feliz escuchándolos cantar, incluso si no era equilibrado. Incluso cuando olvidaron las palabras. Al ser la única canción que podían recordar, los dos siguieron cantándola hasta que Luffy se durmió nuevamente.
"Buena idea, Ace" dijo Sabo sonriendo.
"Estaba pensando en las madres de Terminal Gray. Deberíamos pedir más canciones para cantar" dijo Ace pensando en la próxima vez que podrían necesitar una. Estos iban a ser un par de años largos, pero al mirar a su hermanita pequeña mientras dormía, no estaba enojado por tenerla. No importaba cuántos problemas fuera a traer.
Afortunadamente, Luffy durmió bien el resto de la noche. Se despertó a las 5:30 llorando. Pero Ace ya le estaba preparando el biberón. Le ayudó que se levantara con el sol. No había podido volver a dormir la noche anterior. Sabo estaría un poco molesto, pero no diría nada al respecto. Tenían mucho de qué hablar. Incluyendo qué hacer con Luffy ahora que estaba con ellos.
Dadan los dejó entrar con la promesa de que recogerían a Luffy antes de que se pusiera el sol. Les contó un poco sobre cómo cuidar a los bebés. No fue mucho, solo asegurarse de mantener limpia su casa del árbol cuando Luffy comenzara a gatear. En cuántos problemas se metían los bebés y a dónde llevar a Luffy si tenía fiebre. Sabo sacó el cuaderno y escribió la información.
Ace y Sabo se tomaron algo de su tesoro y se dirigieron a la ciudad baja. Allí compraron un par de cosas para mantener a Luffy a salvo. Una de ellas era una barandilla para la puerta de su casa del árbol. La mantendría cerrada para cuando Luffy fuera lo suficientemente grande como para intentar abrirla. También compraron ropa de bebé y más fórmula para bebés. Garp solo les trajo seis, y con lo mucho que comía Luffy... iban a necesitar más que eso.
"Bienvenidos de nuevo, mocosos" dijo Dadan devolviéndoles a Luffy.
Luffy, al verlos, estalló en carcajadas. Levantó ambas manos hacia sus hermanos.
Sabo no era idiota. Sabía lo que podía pasar en el mundo. Luffy era tan linda y pequeña que no podía evitar preocuparse. Ella ya era tan linda y feliz. No quería verla rota. Estaba casi seguro de que iba a perseguir a cualquier idiota que decidiera romperle el corazón. Si la dejaba salir con alguien en el futuro.
Ace nunca había tenido a alguien tan feliz de verlo. Sabía que Sabo lo amaba. Sabo elegiría quedarse si se lo pedía, no es que lo vaya hacer. Luffy, por otro lado. Ella lo necesitaba. Quería que estuviera allí antes de que ella siquiera entendiera por qué. Luffy quería su sangre maldita y a veces lloraba hasta que la abrazaba. Ella hacía lo mismo por Sabo en los días en que decidía que no había visto al otro lo suficiente. Ace sentía que era extraño ser amado y que confiaran tanto en él. Quería asegurarse de que ella siguiera sonriendo.
