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Para Sae, su hermanita era la mujer más hermosa que hubiera existido en la tierra, todo en ella era perfección pura, desde sus hermosos ojos y largas pestañas, hasta su hermosa figura que siempre que se ponía su uniforme resaltaba, robando muchos suspiros y miradas.
Por esa misma razón no le era de extrañar que su hermanita contará con tantos pretendientes, los cuales no se limitaban únicamente a chicos. Probablemente eso era algo de lo que más molestaba a Sae, y es que a los ojos de todos los demás era una hermana sobreprotectora que en algún punto terminaría por hartar a Rin, cosa que, en el fondo, le causaba terror.
Siendo sinceros, Sae nunca se puso a reflexionar sobre su relación con su hermana menor, hasta que su mejor amiga Shidou le comento que si no las conociera podría llegar a pensar que eran novias, cosa que, aunque al inicio la dejo confundida, no paso mucho tiempo para que se percatará de que eso no le molestaba realmente.
Poco a poco se dio cuenta que lo que sentía respecto a su hermana no era un simple cariño familiar, no, ella quería ser todo para Rin, quería ser su lugar seguro, ser aquella que se encargará de hacerla feliz en cualquier momento, quería ser quien la llevará a restaurantes lujosos para tener citas, queria viajar y descubrir el mundo a su lado mientras se tomaban de las manos, y, con algo de suerte, llegar a caminar hacia el altar con ella. Vaya que se había enamorado de su pequeña hermana.
Más ese descubrimiento vaya que le trajo desgracias… y todo curiosamente, a causa de su mejor amiga.
— ¿Uh Rin? Vas a salir? – preguntó la mayor al ver como su hermanita bajaba más arreglada que de costumbre, en lugar de llevar sus típicos pantalones holgados llevaba una hermosa falda, y en lugar de usar un suéter simplemente llevaba un top, y ni hablar del hermoso delineado que se había hecho.
— Oh si, perdón, me olvide de avisarte
— No te preocupes, solo me sorprendió, no sabía que tus amigas y tú habían quedado – siguió la mayor devolviendo la vista a su celular
— Es que no voy a salir con ellas – dijo la menor captando de nuevo la atención de la mayor, y al ver el pequeño sonrojo que la acompañaba su pecho comenzó a sentir una opresión – de hecho Nee-chan, se podría decir que tengo una cita – dijo Rin mientras desviaba la mirada apenada
— ¿Cita?... – ante esas palabras la opresión en el pecho de Sae solo se hizo mayor – ya veo… puedo saber de quién se trata?
— Uh sobre eso... – y antes de que la menor pudiera terminar sus palabras fueron interrumpidas por el timbre – oh debe ser ella – dijo yendo a abrir la puerta
— Lista para nuestra cita Rinrin – ante esa voz Sae quedo helada… era Shidou, su mejor amiga – ¡Oh no sabía que estabas aquí Sae-chan! Espero que no te moleste que me robe a tu hermana un rato
— Vaya que esto es una sorpresa – dijo mientras se levantaba y forzaba una sonrisa – por supuesto que no me molesta, solo tráela de regreso antes de las 9
— ¡A la orden capitana! – dijo la morena mientras tomaba la mano de Rin y salían de la casa
Una vez escucho la puerta cerrada Sae se derrumbó… el dolor que sentía era mucho más grande de lo que podría imaginar, claro que sabía que este día llegará, pero no esperaba que fuera tan pronto, y lo que es peor, que su mejor amiga estuviera involucrada en ello, aquella chica en la que habia depositado toda su confianza, era la misma que hoy caminaba al lado de la mujer que ella amaba.
Quería llorar hasta no poder más, pero antes de poder hacerlo, la presión que comenzó a sentir anteriormente se comenzó a hacer más fuerte y asfixiante, no podía respirar correctamente, y justo en el momento en el que logro toser, vio horrorizada como en sus manos sostenía pétalos de camelias, manchadas con un fuerte carmesí, producto de su sangre.
Decir que en esos momentos se le vino abajo su vida sería quedarse cortos.
Rápidamente corrió a lavarse y una vez que regularizo su respiración, recordó como su madre les contaba historias a ella y a Rin sobre la enfermedad de las flores que crecen en tu interior cuando estas enamorada, no cabía duda, eso era lo que le acababa de suceder… estaba tan enamorada de Rin que termino desarrollando Hanahaki…
Solo tenía dos opciones ahora que lo comenzaba a presentar, someterse a la cirugía, pero con ella llevarse sus sentimientos y nunca más poder amar y por ende, tener que renunciar a amar a Rin… o esperar su muerte silenciosamente.
El escenario de confesarse estaba totalmente fuera de discusión, no solo por el hecho de que sabía que la rechazarían, ni porque Shidou comenzará a salir con Rin, sino porque, ¿qué es lo que haría si Rin se alejaba? Eso sería peor que la muerte…
Vivir y no poder volver a amar… o morir, pero nunca dejar de amar a esa persona, ese era el dilema que ocupaba la mente de Itoshi Sae… más entre ambas opciones, estaba claro cuál sería la que tomaría.
Pasaron 2 años, y Sae estaba en camino a la boda de Rin
— Nee-chan te juro que estoy muy nerviosa, aún no puedo creer que esto esté pasando – dijo la menor mientras trataba de mantener la compostura
— Tranquila Rin, todo saldrá bien te lo puedo asegurar – dijo la mayor mientras sonreía para tranquilizarla – aunque aún estas a tiempo de arrepentirte, siempre puedo oponerme a la boda y robarte
— NEE-CHAN!!
— Solo bromeo Rin – se rio la mayor aunque en sus adentros sabía que desearía que pudiera hacerlo – sigo sin creer que de verdad te vayas a casar con Shidou… literalmente cuando se conocieron solo peleaban sin parar
— Lo sé, yo todavía estoy sorprendida por ello
— Hump – ante esto Sae comenzó a buscar un papel que tenía guardado desde hace mucho tiempo – Esto es para ti, ábrelo cuando regreses de tu luna de miel
— ¿Uh? ¿A qué se debe tanto misterio? – interrogo la más alta
— Luego lo sabrás, pero prométeme que lo abrirás hasta que vuelvas de tu luna de miel y no antes – dijo la pelirroja seriamente
— ¿Ok? Estas muy rara Nee-chan, pero está bien, prometo que lo abriré hasta entonces – dijo la menor, y ante esto ambas hermanas bajaron a su destino – ¿Lista para dejarme en el altar?
— Hump – ¡NO! Es lo que quería gritar, pero su boca no podía soltar esas palabras – Por supuesto que estoy lista tonta hermana menor, pero que conste que si veo que Shidou se quiere propasar no dudare en detener todo – soltó haciendo reír a Rin
La ceremonia fue hermosa, si le preguntan a Sae claramente dirá que lo más hermoso fue su querida hermana, se veía tan perfecta, como un ángel total… no pudo evitar soltar varias lágrimas una vez que dijo las palabras “Acepto”.
La fiesta también fue increíble, fue demasiado divertido pasar tiempo con sus seres queridos, sin duda los echaría de menos… pero ya no había nada que pudiera hacer.
Finalmente llegó el día de dejar a Rin y Shidou en el aeropuerto para que fueran a su luna de miel.
— ¿Seguras que tienen todo? – preguntó la mayor
— ¡Claro que si Sae-chan! Rinrin me obligo a revisar todo 3 veces antes de venir
— No es mi culpa que seas una irresponsable – dijo la menor mientras cruzaba sus brazos
— Pero así me amas cariño – dijo la morena antes de robarle un beso a la ojiazul – bueno, ¡nos vemos luego Sae-chan! – dijo la rubia antes de irse para darles privacidad a las hermanas
— Supongo que nos veremos luego de la luna de miel Nee-chan, por favor cuídate mucho – dijo la menor mientras abrazaba a su hermana
— Lo mismo digo – una vez dicho esto se separaron y vio como su hermana se alejaba -¡RIN!
— ¿Uh?
— …No olvides que te amo, ¿está bien? – dijo la mayor mientras sonreía
— Awww que linda Nee-chan, yo también te amo! – y dicho esto, partió a su vuelo
Se había ido… su hermana se había ido y no había nada más que pudiera hacer. Volvió a su hogar y en silencio decidió tomar aquellas pastillas que le darían fin a su sufrimiento… no pudo evitar recordar la carta que le había escrito a Rin, soltando una pequeña risa al pensar en lo que diría, fue bastante difícil hacer esa carta, pero finalmente lo hizo.
“Querida Rin, cuando estés leyendo esto, yo ya no voy a estar aquí… sé que estarás confundida, y lo lamento de verdad, si supieras cuanto me arrepiento de todo… pero ya no hay marcha atrás, hay algo que te he estado ocultando este par de años, lamento que sea esta forma de la que te debas enterar.
Rin, tengo hanahaki, la enfermedad que antes se creía un mito, en la cual flores crecen dentro de mí por un amor no correspondido… me imagino que estás en shock… nada de esto es tu culpa Rin, me dieron la opción de realizarme la cirugía pero la rechace, no podía simplemente renunciar a sentir ese amor, incluso si eso es la causa de mi muerte.
Probablemente te preguntes quien es esa persona, es más, te conozco y estoy segura que la estás maldiciendo, pero no lo hagas por favor, no es bueno maldecirte a ti misma…
Lo siento Rin, la persona de la que estoy enamorada eres tú… entiendo si empiezas a sentir asco o si me llegas a odiar… pero tenía que decirte la verdad.
Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo, te amo tanto que moriré por ti… perdón por causarte tanto dolor y daño, espero me puedas perdonar en esta o en la siguiente vida… también espero puedas ser feliz al lado de Shidou, es una buena chica, sin duda si tuviera que escoger en que manos dejarte, serían en las de ella.
Si existiera la siguiente vida quisiera que nos volviéramos a encontrar, tal vez en ella podría ser correspondida… lo siento… te amo
Tu querida: Sae”
Su vista ya comenzaba a ponerse borrosa, su cuerpo ya no estaba reaccionando, así que en un último aliento pudo decir
— Te amo Rin
Y una vez dicho eso, e imaginarla por última vez, finalmente cerro los ojos y alcanzó la paz.
