Chapter Text
Cada vez que se acerca el final de una temporada de SNL, Colin apenas puede existir como una persona pensante y coherente, y esta no es excepción.
"Weekend update, soy Colin Jost!", exclama mientras mira a la cámara con la sonrisa más grande que puede obligarse a mostrar, y gira para mirar a su compañero cuando él hace lo mismo, dándole un cierre (por fin!) a otra temporada más.
Saluda al público con genuina emoción, pero toda su batería se acaba de golpe al cerrar la puerta de su camerino, el que técnicamente comparte con Michael. El hombre está hablando todavía con gente del staff, lo sabe porque puede escucharlo -mejor dicho, puede escuchar las risas que él provoca en el resto de sus compañeros- y se sorprende de la resistencia que tiene para poder seguir emocionado y de buen humor, cuando a él la cabeza le late hace aproximadamente tres días y siente que está a nada de dormirse en el para nada cómodo sillón frente a su espejo iluminado. Cruza los brazos en la mesita llena de maquillaje y apoya la cabeza arriba, cerrando los ojos para intentar descansar aunque sea cinco minutos.
No es que esté harto de su trabajo, ni mucho menos, le encanta y ve cada día como una oportunidad para aprender cosas nuevas de toda la gente talentosa que lo rodea; sin embargo, es verdad que a veces se vuelve mucho. Mucho ruido, muchas fotos, muchas luces, muchas risas, mucho movimiento 24/7.
Todo eso lo agota, y Colin siempre pensó que con el tiempo iba a acostumbrarse (porque, aparentemente, todos los grandes lo hacen), pero lleva ya bastantes años como presentador regular de Weekend Update y escritor de la SNL, e incluso así no puede sacarse la ansiedad constante de que seguro algo malo va a decir o hacer, y todo lo que logró construir de su vida se le va a caer abajo de un solo golpe. Por eso, no puede relajarse hasta que finaliza la temporada, y pasa los meses previos sobreviviendo como puede, hasta que por fin todo termina y puede darse el loquísimo placer de ver Netflix hasta tarde y no chequear tres veces que su alarma esté puesta antes de dormir.
Está tan perdido en su cabeza que no siente cuando alguien entra al cuarto, ni cuando dicho alguien lo llama, ni cuando se le acerca por atrás. Lo que sí siente, como sea, es el par de manos que se apoyan en sus hombros, y que lo obligan a levantar la cabeza y mirar al espejo que tiene enfrente.
Detrás suyo está él, obviamente, quién sino, "Colin, venís esta noche, no?", Michael tiene las manos todavía sobre él y se balancea sobre las puntas de sus pies mientras mira su relfejo. Le cuesta responderle por un segundo, y el hombre se ríe y agrega, "Sos joda? A la fiesta, todo el tiempo hacemos lo mismo"
Y Colin está cansado, y no quiere ir, pero asiente. Y sonríe, porque a Michael se le ilumina la cara ante la afirmación, y gira sobre su eje para 'avisarle a Lorne'.
El rubio esconde la cara entre sus manos, suspirando. Las cosas que uno hace por ver a su mejor amigo contento, no?
***
Las fiestas de celebración del 30 Rock luego de una temporada son siempre iguales, y se resumen en una palabra. Caos. No las hacen en el edificio, por obvios motivos, sino en un bar que siempre reservan a unas pocas cuadras -es lo suficientemente discreto como para no llamar la atención de nadie fuera de los invitados, pero sorprendente lindo para lo que pensarías si pasas por el frente.
Hay mucho alcohol y música, que no suena tan fuerte para permitir que sus invitados concreten el puro objetivo de esta reunión, socializar fuera del trabajo. Él no tiene demasiadas ganas de hacer eso justo ahora, pero no puede evitarlo porque todo el mundo lo conoce, y tampoco es tan descarado como para irse o rechazar ninguna charla, o al menos no por ahora. Las luces en el lugar son bajas y cálidas, con algunos reflectores de colores que por momentos aparecen y solo sirven para empeorar su mareo.
Aún así, o quizás específicamente por este último motivo, Colin tiene una bebida en la mano constantemente. Primero es una lata de cerveza, luego otra, luego un vodka, luego un whisky, y después simplemente cualquier cosa que algún otro le pasa entre risas y golpecitos reconfortantes en el hombro.
Sabe que habla con muchos de sus compañeros. Sarah, Pete, Mikey y Kenan lo agarran en un momento para preguntarle cosas que él responde con bastante menos reparo del que debería tener, de a poco sintiendo la falta de inhibición que el alcohol le produce en el cuerpo.
"Qué pasa Jost, tan playito sos?", bromea Sarah cuando Colin trastabilla con sus propias piernas un par de veces seguidas, demostrando su borrachera evidente cuando apenas son las dos y la mejor parte de la fiesta aún ni empezó. Ligeramente inquieto por las palabras de su amiga -porque tan tonto no es, y puede ver la preocupación en sus ojos cuando lo mira, incluso si formuló la pregunta como un chiste- el hombre lo analiza y de repente cae en cuenta de que capaz no fue una decisión inteligente el no comer nada antes de tomar como lo está haciendo ahora.
Se excusa abruptamente de la conversación y camina hacia el baño de hombres, pero termina rindiéndose al ver la fila ridículamente larga que hay para entrar, por lo que se apoya contra una pared cercana y cierra los ojos, rogando que un ratito así pueda ayudarlo a bajar un poco los niveles de alcohol en su sangre.
Lleva una cantidad de tiempo indefinida así -cinco segundos, diez minutos, media hora, todo parece surreal (y a la vez perfectamente plausible, gracias por esto, alcohol) para el rubio- cuando algo lo obliga a posar la vista en el lugar una vez más.
Mientras sus ojos se enfocan (cosa que le requiere un tiempo vergonzosamente largo) el sonido que lo sacó del trance persiste, y cuando por fin lo reconoce no puede hacer otra cosa que sentirse mal por cuánto le tomo hacerlo.
Una risa, más específicamente la de su mejor amigo, resuena en el ambiente, y Colin no sabe por qué pero no puede ni quiere despegar la mirada del hombre.
Michael está en el medio del bar, hablando con un par de mujeres que no puede reconocer por su estado actual y porque además le dan la espalda, pero justo tiene un huequito entre ellas como para poder ver las expresiones del hombre cuando les habla. Agradece además la altura de su compañero, porque es visible a la distancia y eso lo vuelve convenientemente fácil de ubicar.
Cuando ve a Michael así, haciendo reír a otros y tan en paz consigo mismo, ahí Colin no puede evitar pensar en lo increíble que es. No es la primera vez que lo piensa, y de hecho esta sensación de orgullo lo inunda también cada vez que alguno de sus compañeros le pregunta por él y puede notar la adoración en sus ojos, cada vez que pasa caminando por los pasillos de las oficinas y escucha a los escritores hablando sobre alguna nueva idea del hombre, cada vez que están juntos en la calle y lo reconocen a él primero; siempre que Michael resalta, de alguna forma, no puede evitar sentirse realizado y ridículamente contento, porque al fin y al cabo es su Michael. Su increíble, inteligente, graciosísimo y estúpidamente hermoso Michael.
Es un sentimiento normal para tener por tu mejor amigo, siendo ambos dos hombres heterosexuales de cuarenta y tantos años? Quién sabrá, y normalmente se preocupa un poco cuando la palabra 'hermoso', 'precioso' o 'bonito' pasa rapidito por su mente al pensar en su co-host, pero ahora no puede encontrar la fuerza de voluntad para pensar en algo negativo. No cuando Michael está ahí, brillando como nunca, contando algo con emoción, entre risas tanto suyas como del grupo de gente que lo rodea, que no parece hacer otra cosa que crecer.
Lo mira un rato, permitiéndome enfocarse en detalles que normalmente no aprecia por miedo a que lo atrapen en el acto. Por ejemplo, como los ojos del hombre se iluminan cuando se posan en alguno de sus amigos, como intenta contener la sonrisa en mitad chiste (y como falla totalmente), como gesticula para hacerse entender, como se afloja la corbata con una mano, todo sin frenar su seguidilla de bromas y comentarios irónicos, todo sin soltar la lata de cerveza que tiene en la otra mano. Permite que su mirada baje a los brazos de su amigo, a como el saco azul oscuro que tiene puesto le abraza los biceps un poquito demasiado para su tranquilidad, como su pantalón también lo aprieta demasiado y deja muy poco a su imaginación, y tiene que forzarse a levantar la vista no mucho después por miedo a que lo caliente que siente sus mejillas se vea reflejado en forma de un sonrojo.
Cuando lo hace, como sea, se encuentra con algo. Michael lo está mirando fijamente. Por un segundo se paraliza -porque el hombre lo está analizando con una aterradora intensidad y con el ceño fruncido, lo que lo sobresalta tanto que se siente completamente sobrio de nuevo puramente por el susto-, pero instantáneamente después su compañero le sonríe, levantándole el pulgar en una señal tacita que él reconoce como una pregunta 'Estás bien?'.
Se miran por unos segundos más, que para Colin parecen una eternidad, hasta que Michael parece creerle y, después de ajustar su mirada a un sentimiento que el rubio no termina de descifrar, vuelve a prestarle atención al grupo que lo rodea, quienes de alguna forma parecen no haber notado su breve intercambio.
Cuando la mirada de su amigo lo abandona de nuevo, Colin cree que lo peor pasó pero se da cuenta casi al momento de que está equivocado, porque el corazón le late a mil y solo tiene un pensamiento en la cabeza, una certeza.
'Estoy enamorado de Michael Che.'
Automáticamente gira sobre si mismo, cortando la fila sin vergüenza y metiéndose al baño de hombres con la mano sobre su boca.
Michael se siente nervioso, y decirlo así también es una forma de minimizarlo. Obviamente está contento, porque está de fiesta con sus amigos y su próxima semana va a ser de puro descanso, pero actualmente tiene un tema en el fondo de su cabeza, una cuestión que no lo deja disfrutar del todo.
Bueno, ni siquiera está en el fondo, y se da cuenta de esto cuando Bowen tiene que repetir, por tercera vez en cinco minutos, lo que le está intentando contar porque él no puede seguir el hilo de la historia.
"Corazón, me querés decir en qué estás pensando?", le pregunta, sonando sorpresivamente poco acusativo para alguien que viene siendo ignorado hace un buen rato.
"Colin. Lo viste? Hace como dos horas no...", responde a medias y con otra pregunta, sin siquiera mirar al hombre que tiene enfrente, en cambio dejando que sus ojos salten de persona en persona, buscando ubicar donde carajos está su mejor amigo.
"Calmate, Michael, te vas a hacer mal", ante la respuesta finalmente mira a Bowen, y vé como estira su mano y le baja el brazo, forzándolo a dejar de rascarse el cuello, un tic nervioso con el que sus compañeros son cada vez más familiares. Murmura un perdón que el otro sencillamente ignora y, resignado a que el más alto no va a prestarle atención, decide dar por finalizada la conversación y ayudarlo a buscar a Colin.
Para estar en un bar chico, y tener como desaparecido a un hombre adulto con una estatura no menor, la tarea de encontrarlo se les hace muy complicada. No ayuda que ahora ya son las cuatro de la mañana y la mayoría de gente está más alcoholizada, lo cual hace que preguntar por el hombre termine en, la mayoría de las veces, palabras estiradas e ininteligibles y pistas que no llegan a nada.
Buscan en el baño, en la sala de empleados atrás de la barra, en la cocina del bar, y sigue sin aparecer. Hablan con los pocos presentes que están en un estado decente todavía, pero tampoco logran nada.
Lo que tampoco ayuda es que él, Michael, se pone nervioso demasiado rápido cuando se trata de sus amigos, especialmente de Colin.
Cuando llevan cuarenta minutos buscando y empieza a pensar que va a vomitar de la ansiedad, decide tomarse un descanso, caminando hacia el baño para lavarse la cara y -si dios quiere- aclarar sus pensamientos.
El baño está vacío cuando entra y lo agradece, porque el ruido de afuera ya lo está agobiando. La verdad es que ni siquiera es tan fan de estas fiestas. Si, le gustan, porque es una oportunidad para mejorar su vínculo con el resto del cast, pero preferiría que fueran más cortas y privadas. Dos horas es el máximo que puede estar con la batería social al 100%, y normalmente suele apoyarse en Colin para aguantar un rato más.
Piensa en su amigo y las náuseas le vuelven, por lo que se dobla sobre una de las canillas y se moja la cara un poco mientras suspira.
Él es paranoico desde siempre, aunque la mayoría de gente te diría lo contrario si les preguntaras. No lo demuestra porque ha llegado a tener problemas en otras épocas por ese motivo, pero es protector a muerte con los que quiere, y eso lo lleva a preocuparse de más por todos todo el tiempo.
Quiere frenar las imágenes que aparecen en su cabeza pero el alcohol no se lo permite demasiado. Piensa en Colin. En que puede estar en cualquier lado, y hace mucho no lo ve tan borracho como esta noche. En que a lo mejor se escapó y está en la calle nocturna y peligrosa de NYC. En que él es un estúpido, y debió haberle dicho de saltearse la fiesta cuando lo encontró en su camerino, porque se había dado cuenta de que no quería venir. En que ahora mismo podrían estar en su departamento comiendo pizzas y tomando cervezas, quedándose dormidos en su sillón. En que debió haberse acercado a él cuando lo atrapó mirándolo con esos ojos, con esa cara de perrito perdido que evidentemente tendría que haberle servido de señal de que algo no estaba bien del todo. Pero no lo había hecho. Colin era su mejor amigo, la persona a la que le debía no solo su trabajo sino mucho más, y no había podido cuidarlo cuando lo necesitaba. Quizás era una ridiculez, quizás era el alcohol haciendo todo más catastrófico en su mente, pero no podía parar de pensar en los peores desenlaces para la noche.
"Dios...", en un momento Michael se da cuenta de que tiene que volver a la búsqueda, porque al fin y al cabo la autocompasión no le va a servir de nada, y se para derecho de nuevo. Mirándose al espejo y tratando de convencerse a sí mismo de que no tiene la preocupación plasmada en la cara, murmura, "Colin... flaco tarado"
Suspira una vez más, y da un par de pasos para tratar de irse cuando escucha un ruido atrás suyo, proveniente de uno de los cubículos. Eso es lo único que necesita, el sonido de algo cayéndose al suelo, para acercarse a la puerta y repetir sus palabras.
"Colin?", pregunta, apoyando la oreja contra la madera y escuchando con detenimiento.
Hay unos segundos de silencio y Michael da un par de pasos para atrás, fijándose si puede ver zapatos detrás de la puerta. No ve zapatos, ni zapatillas, pero si ve la fuente del ruido. Llaves, llaves que reconoce como las de su amigo.
"Colin, sos vos, no?", vuelve a preguntar esta vez más fuerte, y trata de girar el picaporte solo para encontrarse con que -en retrospectiva, obviamente- el cubículo está cerrado con traba.
"...chael...", escucha un susurro desde adentro, y el mundo deja de girar por un instante cuando logra entender que es la voz de Colin, aunque apenas perceptible.
"Si, soy yo, hermano. Me abrís?", intenta no sonar tan desesperado como se siente pero falla, aunque sabe que honestamente el rubio probablemente no esté en un estado como para burlarse.
"...No -hip-, no...quiero", la voz de su mejor amigo esta vez suena sorpresivamente asertiva, aunque arrastre las palabras y Michael prácticamente pueda oler su aliento a alcohol desde afuera. La negativa de Colin lo hace tensarse, y el corazón le late demasiado rápido (por la preocupación, se obliga a pensar, aunque hay otra cosa que no entiende del todo en la parte de atrás de su cerebro) cuando el hombre se ríe, fuerte y sin cuidado, luego de hablar.
"Colin, no seas tarado, ya se están yendo todos", decide mentirle porque está empezando a ponerlo aún más nervioso el tenerlo enfrente y no poder verlo que el no saber dónde está, y cree que esta forma capaz sea la más efectiva.
"Ya voy....tonces...", murmura Colin y él escucha como sus pies golpean el suelo. Así que estaba sentando encima del inodoro, concluye Michael. Habrá estado escondiéndose? Quiere preguntarle y de hecho está a punto de hacerlo cuando la voz del rubio vuelve a sonar en sus oídos, "Andate...stoy... reventado"
Y ahora es su turno de reirse porque, de qué carajos está hablando Colin?
"Okay", sabe que lo mejor es seguirle la corriente así que camina hacia la puerta y sale, pero se queda parado frente a ella todo el tiempo, como si fuera un patovica, hasta que el hombre aparece en su campo de visión, y oh por dios.
Apenas hace dos pasos fuera del baño cuando se cae, y si no fuera porque Michael ya lo estaba esperando, está seguro de que se hubiera ido de cara al suelo, basado en la nula resistencia que opone cuando lo agarra de los hombros.
"Michaaaeeellll!", Colin le grita, aunque lo tiene al lado, y él frunce el ceño pero de todas formas lo mueve y acomoda, permitiéndole apoyarse en su hombro para poder caminar. O al menos intenta hacer eso, porque el hombre lo empuja y comienza a mirar a su alrededor, con los ojos bien abiertos pero claramente desenfocados por la bebida, "Porrrrr queeee... Nadie se está yendo! M-Mentiroso!"
La voz y palabras de Colin atraen más miradas de las que Michael quiere tener encima en este momento, por lo que se apura en contestar para callarlo, "Nosotros nos vamos, dale", y vuelve a acercarlo.
Michael apenas llega a la puerta cuando se da cuenta de que evidentemente Colin está demasiado borracho como para caminar, incluso apoyado en él. Si cruzar el bar lleno de gente fue complicado -entre las quejas constantes del rubio y su inexistente habilidad para coordinar sus piernas, los máximo 15 metros desde el fondo les tomaron casi media hora-, le duele la cabeza de solo imaginar lo que será llevarlo a su departamento.
"Michael... en el bolsillo... atrás... billetera", escucha que Colin murmura, prácticamente en su cuello, y como no le responde nada, agrega, "uber...dejame acá"
"No, venís conmigo", las palabras salen prácticamente por instinto de su boca, más toscas de lo que pretende, y sin querer termina apretando el agarre que tiene en la cintura del rubio. Espera que se oponga o, al menos, que haga alguna broma al respecto, pero el hombre a su lado solo se queda callado, asiente, y Michael puede jurar que ve una pequeña sonrisa en su cara, "Si yo me agacho, decís que podes subirte a mi espalda?"
A esto Colin si que objeta, y efusivamente. Que es muy pesado, que son pocas cuadras, que él puede caminar; tres cosas que son mentira, si le preguntas a Michael. No es pesado, al menos no tanto como para otro hombre adulto, no son tan pocas cuadras, aunque no tantas como para requerir un taxi, y él definitivamente no está en un estado como para caminar ni dos metros más.
"Demostrámelo, Colin. Si podés caminar solito hasta la esquina, no insisto más."
***
Michael nunca fue terriblemente fan de las caminatas, mucho menos nocturnas, mucho menos ligeramente alcoholizado, y obviamente mucho menos con setenta y pico kilos en la espalda. De todas formas no se queja, y se sorprende a si mismo con lo fácil que esto le resulta. Normalmente habría hecho algún comentario sarcástico al respecto de lo surreal de la situación, de lo gracioso que se debe ver esto desde afuera -un hombre adulto y grandote en traje, llevando a otro hombre adulto y grandote en traje en la espalda, a las cinco de la mañana un domingo por NY- pero por algún motivo se siente tan cómodo que hasta lo asusta. Le da un poco de miedo abrir la boca y arruinar todo (que es todo? No lo sabe), cree si rompe el silencio tranquilo que actualmente hay entre los dos, Colin se va a dar cuenta de lo rara que es esta situación y se va a enojar.
Sabe que es ridículo, por dos motivos. Uno, Colin nunca se enojaría con él por tratar de cuidarlo, incluso si se despierta mañana y decide que no está de acuerdo con sus métodos, porque él aprecia demasiado a la gente, mucho más a sus amigos, mucho más a él.
Y dos, porque esto no es raro como tal. No tiene por qué serlo, al menos. Son mejores amigos hace años, se cuentan todo, y han hecho cosas mucho más extrañas que esta. Han dormido abrazados, se han cambiado enfrente del otro, incluso los han confundido por una pareja gay más veces de las que se puede acordar. Son todas cosas que tranquilamente pueden pasar en un vínculo platónico y con mucha química, pero Michael sabe que por algún motivo esto es diferente, que algo raro hay, y que definitivamente tiene que asegurarse de que Colin nunca, bajo ningún contexto, se entere de lo que le está pasando.
El hombre en cuestión se acomoda atrás suyo, apretando un poco las piernas que actualmente están rodeando su cintura, y la sensación en el estómago de Michael solo empeora. Sigue empeorando, exponencialmente, cuando Colin hunde más la cabeza contra su oreja, prácticamente respirándole encima.
"Mhm... cómodo... Michael", la voz de Colin, esta vez, dada la proximidad y el tono casi dulce que tienen sus palabras, hace que de repente la verdad aparezca en el frente de su mente, imposible de ignorar. Cuando lo escucha roncar bajito, cuando se da cuenta de que el hombre está perfectamente relajado con su presencia, ahi las piezas de dominó caen.
'Estoy enamorado de Colin Jost.'
Michael acomoda las piernas del rubio un poco para evitar que se le resbale, intentando mantener bajo control el calor que parece estarle subiendo por el pecho.
