Chapter Text
—Ya era hora de que despertaras—fue lo primero que escucho, sonando entre un deje de alivio y otras emociones más que no descifraba de momento, aunque no es que le causara el mínimo impacto además de taladrarle la cabeza y ser terriblemente familiar para Adrien. Con pesadez, conforme iba abriendo los ojos, la luz intensa y blanquecina le ardió en las pupilas un par de segundos obligándolo a parpadear repetidas veces—Te dormiste por un buen rato y no he recibido mi dosis de queso después de que te desplomaste en la cama.
—Ya te escuché Plagg—gruñe sin querer Adrien estando tan sumido en su tarea de reponerse que ignoro varias señales que le decían debía prestar atención de su alrededor o que su voz ya no era la de un hombre maduro cargada de dolor, sino la de un adolescente que recién despertaba luego de unas cuantas horas de sueño—Solo dame unos minutos y estaré como nuevo, siento que esta migraña me está matando.
Tenía la vista borrosa, las sienes le palpitaban horrores, por lo que sentarse en la orilla de la cama le pareció un completo desafío.
Él no solía beber, pero esa noche que visito a Félix en su oficina sí que lo hizo, muy a sabiendas de que su resistencia para el alcohol era…
Pésima
Todavía recordaba que en un inicio a su primo no le había gustado la idea, pero decidió dejarlo pasar tras entender que no se iría y de nada le serviría tratar de echarlo, aparte de que se veía lo mucho que necesitaba de su compañía.
—“Hablare con Kagami, ella entenderá”
Adrien estuvo agradecido por eso, aquello había sido la forma en que Félix le decía que tendrían toda la noche disponible para conversar.
—En aquel entonces debí haber tenido una cara lamentable—pensó cuanto tras varios segundos dejo de ver manchas y todo ante el finalmente se aclaró—¿¡Qué demonios?!, ¿Por qué me encuentro de regreso a la habitación de mi adolescencia? —de su impresión la respiración se le corto, sintiéndose ansioso, confundido y además de que la garganta se le reseco.
—Adrien mi queso, ¿Qué no vez que me estoy muriendo de hambre? —demando Plagg comenzando a impacientarse.
Adrien por inercia saco el queso del bolsillo de su camisa lanzándoselo a su Kwami mientras intentaba encontrarle lógica a la situación y no perderse en el intento, no quería provocar su propia akumatización, ya sea por su padre o Chrysalis; tan pronto como se miró sus manos pequeñas y con apariencia frágil sin los anillos gemelos que Marinette le entrego tras el sacrificio heroico, no, tras la muerte de su padre, si es que podía considerársele uno, descarto a esta última.
Sin embargo, que su padre todavía fuera el portador del miraculous de la mariposa lo tranquilizaba un poco, ya que eso significaba que, pese a que Gabriel Agreste nunca fungió como un padre amoroso y que siempre priorizo el revivir al amor de su vida por encima de cualquier cosa, incluso si se trataba de su propio hijo, tendría algo de tiempo para analizar su entorno.
El cómo se enteró del secreto que guardaba…no quería hablar de eso, pero lo cierto es que antes de que enterara de lo que le había estado ocultando cayo en depresión, lloro frente a una tumba vacía e incluso le reclamo por haberlo dejado solo, luego, fue al psicólogo y después, solo después dejo fluir el rencor que le guardaba, aparte de reconocer que sin él en su vida por fin se permitía soñar con el futuro que deseaba construir a lado de la persona que amaba.
No así, tampoco espero que ese futuro también fuera construido a base de mentiras. Aquello sin duda alguna había sido un golpe duro que casi lo hizo derrumbarse por completo.
—“Lo hice por protegerte Adrien”
—“Oh, ¿en serio?, la gran Ladybug no solo a toda París, sino a mí, a tu compañero quien ha confiado ciegamente en ti, ¿cómo quieres que me sienta al respecto?, se supone que éramos nosotros dos contra el mundo, que nada ni nadie nos detendría si estábamos juntos”—soltó sin anestesia semanas antes de que le propusiera matrimonio—“Creo…”—vacilo como si estuviera considerando que fuera lo correcto—“Ambos necesitamos un tiempo fuera”
Y ese tiempo fuera duro cerca de cuatro meses.
Lo natural hubiera sido que su relación no avanzara más allá de un simple noviazgo, Adrien entendía eso, solo así podrían pasar de página y repararse, no obstante, su mente y su corazón perecieron ante la soledad, y aparentemente el de Marinette también, por lo que ambos continuaron forzándolo sin darse cuenta que por culpa de su obstinación solo terminarían por lastimarse el uno al otro. Se perdonaron, o más bien Adrien termino por aceptar a regañadientes que él tendría que ser el que tomara la iniciativa, siendo así que creyó en las intenciones de ella en querer salvaguardarlo.
La amaba, y eso era lo único que importaba.
Al pasar a sus zapatillas naranjas impecables con el icónico estampado de mariposa sus cejas se fruncieron en reprobación y desagrado al grado de comenzar a creer que se trataba de un sueño lucido porque todo lo que recordaba lucia exactamente igual—Iré a refrescarme—anuncio colocándose de pie pese a que era poco probable que Plagg se interesara en que se fuera a duchar—No tardo—agrego una vez que paso a su lado, siendo recibido por un bostezo sin ninguna insinuación de por medio ni nada por el estilo.
Adrien no tenía idea si aquello era señal de que no le interesara lo que hiciera o que simple y sencillamente le estaba dando su espacio, pero tampoco es como si fuera vital tener una incómoda conversación con su Kwami de momento.
Ya en el baño se encerró y se permitió con prisa despojarse de todo a excepción del anillo, arrojándolos tan lejos como se lo permitían sus brazos como si estos quemaran al menor tacto, luego, se colocó debajo de la regadera y dejo que el agua mojara cada extremo de su piel. La sensación de esta deslizándose en su cuerpo se le hacia tan real que estuvo a nada dejarse llevar, hasta que el pensamiento de que pronto y tendría a Félix regañándolo por haberle vomitado encima antes de caer profundamente dormido en uno de esos muebles carísimos que tanto cuidaba lo abordo.
—“¿Estás seguro que ella esta vez lo aceptará o será otra decepción más con la que tendrás que cargar primito?”
—“Tiene que hacerlo Fel, tu y Kagami saben que lo nuestro estuvo destinado a fracasar”
—“Tocarlo no te será fácil Adrien, nunca lo es, te recuerdo que” —
—“Si, si, ya lo sé, ya he pasado por este proceso, no me lo recuerdes, Marinette insistirá en cambiar el rumbo de la conversación o entrará en uno de esos pensamientos catastróficos, pero aun con estos presentes tengo que hacerle ver que ya no somos adolescentes y que es nuestra obligación resolverlo con madurez como lo adultos que somos”
Ya habían pasado por eso una vez. No estaba dispuesto a pasar por otra.
—No volveré a cometer los mismos errores—murmuro para sí, y se aseguraría de eso una vez que despertara.
No lo malentiendan, amaba a sus hijos, pero el fracaso de su matrimonio fue y sería un caso aparte, el cómo las cosas se fueron dando fue la parte más dolorosa de asimilar, como el hecho de que el maestro Fu se equivocó al creer que eran el uno para el otro. Quizás lo fueron por algunos años, pero en algún punto ya no pudo verlo de ese modo, se acostumbró a su presencia, Marinette a la suya, sin embargo, ninguno podía volver a ser el mismo.
No después de una vida llena de secretos e intrigas donde Marinette se encargaba de poner un límite de que confiarle y que no, aquello solo contribuyó a que su relación empeorara, y que él desviara su mirada a otra dirección.
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—Hey hermano, ¿Qué le paso a tus mejillas?
—Nada de qué preocuparse Nino—Adrien le restó importancia, aunque no evito que se ganara diversos tipos de miradas—No pude dormir bien, eso es todo. Además, leí en internet que golpearse las mejillas me serian de ayuda en estos casos—mintió sagazmente, la verdad es que se había golpeado las mejillas poco antes de subir por las escaleras en un intento desesperado de sacarse de esa realidad.
No funcionó.
Solo se ganó una desalentadora y penosa irritación.
—No es bueno creer cada cosa que se lee en internet—Nino le dio unas suaves palmadas en la espalda en comprensión creyendo que su amigo pecaba de ingenuo—Si tienes problemas con apuntar hoy dímelo, no dudes en apoyarte en mí.
Adrien oculta un trabajado bostezo detrás de su mano habiendo realizado una pausa tortuosa que a su parecer era un tanto dramática, notando por el rabillo del ojo que los asientos de Chloe y Sabrina todavía se encontraban desocupados, y que Alya recién entraba al salón sola igual que de costumbre—Gracias Nino, pero espero que ese no sea el caso, no quiero incomodarte.
—De ninguna manera me incomodarías—tranquilizo Nino con sinceridad—Buenos días Alya
—Buenos días chicos—saludo de regreso la Césaire
—Buenos días Alya—responde en automático Adrien sin el entusiasmo habitual tratando de no hacer demasiado contacto visual con la morena, no estaba de ánimo para soportar aquel silencioso interrogatorio de la mini reportera.
—No parece que sean muy buenos para ti, ¿te encuentras bien?, te ves un poco…decaído.
—No pudo dormir bien—medió Nino—Ya se le pasara, es muy probable que lo hayan saturado de trabajo, tú me entiendes.
—¿El señor Agreste otra vez?
—No creo que haya alguien más.
—Afortunadamente no—Alya inicia va a su asiento
—Afortunadamente—repitió Nino siguiéndola con la mirada—Es por eso, que hoy nuestro trabajo será animarlo—giro hacia el lugar de su novia—Tu, yo, Marinette, ¿Qué dices bebé?
Adrien sacudió mentalmente su cabeza al escucharlo, quería desaparecer—No es necesario—negó lo más suave que se le antojaba su voz hacerse escuchar.
Ambos morenos por supuesto lo ignoraron
—Me parece perfecto—Alya pareció encantada con la idea—Tengo algunas ideas en mente en las que podemos trabajar.
—Soy todo oídos—se apuntó Niño rebosando en curiosidad atento a la aspirante a reportera más en la negativa que Adrien quiso comunicarles.
Adrien se froto las sienes en frustración, entendía que buscaban hacer que se sintiera mejor, pero ni siquiera necesitaba de toda esa atención—Simplemente genial—masculló—Ahora no me los sacaré de encima. Conociendo a Alya no se detendrá hasta conseguir que su plan funcione—pensó no teniendo más que sacar sus cosas de la maleta e ignorar lo que estaba por aproximarse apartando sus oídos y ojos de las ocurrencias de aquel par, ahí donde otro par ingresaba por la entrada en su habitual charla acalorada.
—¿Me estas retando Kim? —inquirió una sonriente Pelirroja de baja estatura deteniendo su andar cerca del escritorio de Miss Bustier.
—¿Por qué diría lo contrario? —Kim enlaza sus manos detrás de la nuca despreocupado—Soy un atleta extremo, no retiraría mis palabras por nada del mundo—esboza una sonrisa similar, aunque esta se mostraba arrogante.
Una señal de alerta se encendió en Adrien—Esto es posiblemente un preámbulo a Quiebratiempo, aquel día, sino más recuerdo.
Sino se equivocaba con las fechas, faltaban menos de dos semanas en que organizarían una carrera alrededor de las fuentes, ese día Alix recibiría su reloj y por la preocupación de que este no se le rompiera durante su competencia contra Kim le encargo a Alya que lo mantuviera lejos de la pista de carrera. Alya se lo encargo a Marinette, de Marinette la responsabilidad recayó en sus manos a causa de un Nino eufórico que agitaba su lado de la “pancarta”.
Minutos mas tarde Chloe se le pego atraída por el reloj que sostenía. El resto fue historia.
Lo curioso de esa akumatización, independientemente de que desconocían de que era el miraculous del conejo, es que existían dos versiones de como esta había ocurrido, consecuencia de haber jugado con el tiempo y el efecto mariposa.
—Bien, porque odiaría que te arrepintieras—Alix le pincho el pecho con el dedo luciendo más pequeña de lo que era al encarar al de ascendencia vietnamita.
—Lo mismo digo yo—Kim se encorva a propósito entrecerrando los ojos de forma retadora.
Alix no se intimido, sino que le sostuvo la mirada. Sus labios se abrieron, pero pronto se cerraron cuando desde la parte de atrás de Kim, como si la hubiesen invocado, un chillido molesto de Chloe los desconcentro no solo a ellos sino a Adrien por igual.
—Quítate del camino Chiên Lê Ature, o quizás debería llamarte…—pauso por un segundo—Cerebro de pájaro, están obstruyendo el paso con sus ridiculeces—cabe resaltar que Chloe no le empujo porque sus uñas aún no se secaban y Sabrina cargaba con sus cosas. Adrien puso los ojos en blanco ante las palabras que salían de la rubia, mas no paso mucho en que el comportamiento que Kim hacia esta le hiciera sentir pena ajena.
—H-Hola Chloe—saludo torpemente el vietnamita tras hacerse a un lado y girar sobre sus talones en su dirección.
Alix por su lado entendió que presencia ahí ya no era requerida así que abandono al embobado atleta no sin antes bromear un poco al respecto—Límpiate la saliva antes de que ensucies el piso romeo.
Chloe se asquea con tan solo imaginarlo siendo para ese entonces que la pelirroja no se tentó el corazón en sacárselo de encima, cuanto Adrien no la pierde de vista estando tentado en usar uno de sus chistes de gato hasta que reparo que apenas intercambiaban unas cuantas palabras.
Por lo que no tuvo mas remedio que conformarse con un breve saludo de buenos días—Buenos días Alix
Alix lo ve con esos enormes ojos azules que le inspiraban confianza—Buenos días a ti también Agreste, si es que puedes llamarlo buenos—frena su andar al notar como este entrecerraba los ojos, irritado por algo que ella podía identificar como una insoportable jaqueca—¿Te está estallando la cabeza verdad?
—¿Me creerías si te dijera lo contrario? —Adrien decidió ser más sincero tras ser descubierto
—No—Alix ríe tenue al observarlo usar sus manos de visor—Pero admito que es increíble que estes asistiendo a clases en tales condiciones—continúo apresurándose en escarbar al interior de su maleta.
—Era eso o soportar a mi padre.
—¿Tan malo es?
— Es como hablarle a la pared
—Tu vida es mala.
—Como no tienes idea—suspiro Adrien contándole una fracción de su vida sin aspavientos —Siendo sinceros, prefiero estar afuera que encerrado en un lugar donde no tengo con quien hablar.
Alix no comento nada sobre eso, no porque no deseara hacerlo, sino que no hallaba las palabras adecuadas sin que estas sonaran hirientes, pero le hizo saber que no tenía problema con escucharlo mientras aun hurgaba entre el desastre de su maleta hasta que en una de esas palpó un frasco y un paquete de barras energéticas que aseguraban una pronta recuperación para aquel agobiado Agreste. Lástima que no se lo pudo entregar ya que a Chloe se le ocurrió desocuparse antes de Kim y al verlos interactuar no dudo en interferir en la plática.
—Buenos días Adribu—Chloe empuja con su cadera a Alix de manera que esta perdiera el equilibrio y se fuera hacia adelante, por suerte Adrien reacciono a tiempo atrapándola antes de que cayera al suelo.
—Hola Chloe, ¿Qué te trae aqui aparte de tirar a uno de nuestros compañeros?—no hubo buenos días de parte de Adrien, pero sentía que por lo menos había que corresponderle parte del saludo antes de que se deslizara por sus facciones una mueca de molestia al oír las respiraciones contenidas de Alya y Nino por como prácticamente le decía a Chloe a la cara que no era bien recibida, no mientras abusaba de su estatus como hija del alcalde e infligía daño a los demás.
En el pasado se la paso justificando mucho de sus comportamientos, siendo lo peor que pudo haberle hecho, fallándole en ese y otros aspectos como su amigo de la infancia. Hoy ya no sería tan suave con ella, le ayudaría a que no recorriera el mismo camino por el que su yo del futuro atravesó, sin mencionar que haría todo lo posible porque Chloe no sea reemplazada por Zoé como la portadora del miraculous de la abeja.
El potencial de Chloe como superheroína era algo que fue desaprovechado en el pasado.
—Pasaba a ver como estabas—Chloe no se inmuto por su trato a la Kubdel—Pero ni un “bueno días” le das a tu adorada amiga de la infancia—bufó
—No me encuentro de humor para tus arrebatos, me duele la cabeza por sino te has dado cuenta—Adrien fingió pasarlo por alto a la vez que posaba su mirada en Chloe, lo que no contemplo es que la Bourgeois se estremeciera por como gradualmente su voz cambio asemejándose a la de su primo.
—¿Eso es un no?
—Es un tal vez, si te disculpas con Alix— suspira con pesadez ayudando a Alix a colocarse de pie.
—Viejo…—murmuro un Nino sin ocultar su asombro—Mi niño finalmente dio sus primeros pasos—retuvo las ganas de llorar.
—¿Disculparme? —Chloe se encogió en su lugar, no le gustaba la idea de humillarse delante de todos por un insignificante empujón—Es lo mas ridículo que he oído que me pidas, por si fuera poco, esa patinadora de cuarta estorbaba el paso.
—Chloe tiene razón, no merece siquiera que se disculpe con ella— secundo Sabrina
Adrien la fulmino con la mirada siendo suficiente para que la de lentes se ocultara en la sombra de Chloe—No creí que tenías una sombra que te peleara por ti.
—¿Acaso te molesta que alguien este conmigo Adribu? — Chloe bateo aquellas pestañas suyas.
La paciencia de Adrien colgó de un hilo—Terminemos esta conversación por hoy— sonrió, filtrando detrás de esa sonrisa de modelo su irritación.
Alix ahogo una risita que oculto detrás del dorso de la mano—Esto no se ve todos los días—pensó—Ojalá actuara así a menudo.
—¡¿Q-Que?! —Chloe entona perpleja—¿Me estas mandando lejos por esa cosa?, ¿a mí a tu amiga de la infancia?
—No soy cosa, sino te has dado cuenta soy tu compañera de clase Bourgeois.
—Oh por favor, deja de ser tan ridícula, solo porque Adrien ha sido amable contigo te crees con el derecho de hablarme al mismo nivel. No eres más que una patinadora de cuarta Kubdel.
—Eres una—
—¿Pueden dejar de pelear las dos? —corto Adrien—Ya te dije que no me siento bien Chloe, ¿no puedes llevar las cosas en paz solo por hoy?
No había visto mas que pedirle de su comprensión, no estaba siendo racional y la cantidad de ojos que los observaban incrementaba, y Alix parecía no soportar mas los comentarios ofensivos de Chloe.
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—¿Por qué frunces el ceño? —Plagg le pico en medio de las cejas
—Pensaba tonterías—Adrien levanto los ojos de la barra energética junto una pastilla que le entrego Alix, lejos del bullicio del salón por fin podía respirar un poco de calma, solo que no pensó en que tuviera una parada ocasional en la enfermería por cortesía de miss Bustier quien haría todo lo posible de que su padre y Nathalie no se enteraran de aquel tiempo fuera en el que habida dado a parar.
—¿Y qué clase de tonterías son?
—Tonterías
—Adrien
—Es sobre mi padre y Nathalie—aunque en parte estaba mintiendo, le fue inevitable a Adrien no hacerlo en especial con Nathalie a quien todavía le guardaba cierto afecto aun cuando para él ya no representaba esa figura materna en la cual confió y se apoyó durante bastantes años.
—¿Te preocupa que ellos se enteren? —Plagg tomo algo de distancia solo para tomarlo de las mejillas—Ni siquiera se molestaron en revisarte, te mandaron así sin mas a la escuela. No merecen que te preocupes por lo que piensen. Y esa amiguita tuya de la infancia solo piensa en sí misma.
—¿Qué?, no, no es nada de eso—Adrien negó—¿Y que tiene que ver Chloe en esto?
—“Hemos tenido diferencias en el pasado, y sé que no me perdonaras tan fácil, pero siempre estaré aquí para apoyarte Adrien” —el recuerdo de una Nathalie más vieja, más cansada, más frágil se acercó a él.
—“Así que Marinette ya te contó” —contesto en aquel entonces acompañado con una vista a la playa que lo sentía de lo más irrelevante—“Es natural, supongo que llevan ese tipo de relación desde lo ocurrido con mi padre. No soy tan despistado como ustedes creen, ya no soy aquel niño en el cuerpo de un adolescente al que sobreprotegían y tratan de ignorante, por si no se han dado cuenta”
—“Marinette no…si, ella me conto lo que ocurría” —Nathalie pronto se corrige—“Vine tan pronto como lo supe. Temíamos lo peor”
—“Es lógico, al revivir los recuerdos de su experiencia contra mi versión akumatizada acudió a la persona mas cercana a mi para no ser akumatizado otra vez, el regreso de Chat Blanc significaría el fin de este mundo” —hablar de Chat Blanc fue y seguía siendo un tema tabú en su relación con Marinette, con tal de no alterarla Adrien evitaba tocarlo.
La forma en que descubrió que aquella fue una de sus akumatizaciones no había sido la mas convencional de todos los escenarios que Marinette imagino que podía ocurrir, cuando se entero que en su cumpleaños numero veinticinco Bunnix le entrego un pase directo a la madriguera no lo paso nada bien, se rompieron unas cuantas reglas y él termino con unos cuantos traumas en el proceso.
Traumas que no necesitaba, pero que ahí estarían para atormentarlo y atormentar a la Marinette de ese tiempo, a aquella radiante mujer que creyó conocer y que en realidad no conocía del todo.
—¿Entonces que es? —indago el mini dios algo impaciente.
—Es complicado de explicar—el de ojos verdes se paso la pastilla y mastico de la barra energética dejando unos segundos antes de continuar—…Pero por ahora preferiría no hablar de ellos, aunque, ¿crees que esto puede empeorar todavía mas de lo que ya está?
—No lo sé, has estado con esa cara de haber olido gas apestoso, y no son de los míos—Plagg se estaba cansando de que anduviera con rodeos.
—¿No pudiste encontrar una mejor referencia?
—Tu querías una respuesta mía, ahí la tienes. Desde la mañana has estado así, sino metí es porque creía que se te pasaría, pero no has sido tu desde esta mañana.
Adrien se tensó preguntándose si ya había sido descubierto, ni siquiera había hecho nada aun, por lo menos algo que ameritara sospechas de que provenía del futuro a menos que al igual que él haya regresado al pasado.
Y para averiguarlo tendría que correr el riesgo filtrando un poco de información.
—No me mires como diciendo ¿tan evidente soy?, ¡claro que lo eres! —Plagg dramatizo agitando sus pequeñas extremidades—No soy adivino, así que preguntarte es lo más sencillo para mí, no soy tan paciente como terroncito de azúcar así que si no vas a decirme nada ya no insistiré más.
Terroncito de azúcar era el modo en que Plagg se refería a Tikki, que incluso su yo del pasado sabía a quién se refería, aunque a estas alturas le resultaba risible que la nombrará con aquel apodo.
—¿Si te digo no me trataras como un loco? —pregunto Adrien
Plagg atino a tirarse de los párpados con su paciencia al límite—Se más directo, ¿quieres?
—Bien—respiro profundo—Es sobre la identidad del portador de la mariposa, tengo la sospecha sobre que mi padre y Nathalie podrían estar involucrados—apretó los dientes—Mis tenis, y varios objetos de la casa traen grabado una mariposa, y yo, yo…—parecía arrepentirse de no haber sido mas atento, pero ese arrepentimiento correspondía mas a los años que vivió en la completa ignorancia.
