Chapter Text
Era septiembre, tres meses habían pasado luego del arrebato de Soshiro frente a la prensa donde dejó al descubierto su relación marital con el Capitán de la Primera División; no recibieron castigos o penitencias por ello, pero si regaños sutiles de sus personas cercanas y familiares, en especial Soshiro, quien fue abordado por su Capitana Ashiro. El entendía los motivos, pero no se lo podía tomar enserio si su superior también se estaba riendo del asunto. Pocas veces la veía así de burlona, pero le agradaba hacerla sonreír.
—Basta, Vice capitán “Narumi”, quiero que tomes con seriedad tu reputación en los medios. —La forma en que la Capitana decía su apellido de casado, hizo que soltara una sonora carcajada.
Limpio la lagrima que salió de su ojo por la risa y luego enderezo su posición para responder:—Estoy al tanto Capitana, lamento muchísimo las molestias. No estoy seguro de que me paso para actuar así….
—El amor, Soshiro. — Su conclusión lo dejo sorprendió, y algo avergonzado. —Tu amor por ese hombre te hace actuar igual de imprudente que él.
No se lo podía negar, sus celos no eran por inseguridad hacia su pareja, más bien eran un arrebato animal. Quería a su esposo para el solo.
—Culpable…
Además, tenía un enorme favor que pedirle a su Capitana, y mejor que lo escuchara cuando tenía tan buen humor.
—Capitana…— Dejo sus manos sobre su vientre, las mismas manos que cortan monstruos por vocación.— Gen y yo estamos planeando tener otro bebé.
La mujer se quedo sorprendida, pero inmediatamente sonrió feliz por el. Se ubicó mejor en su escritorio, esperando las palabras de su segundo al mando.
—Le pido su permiso para estar fuera del campo de batalla principal. No podré combatir, pero si dirigir a las tropas en la escena desde una distancia segura.— Tenía que evitar movimientos en exceso bruscos, alimentos muy fuertes, estrés, todo. Fueron estrictas ordenes de Okonogi y el médico de la base cuando les comento su decisión.
La capitana escribió un par de cosas en una hoja, en un silencio que puso un poco nervioso a Soshiro. Ella era como una hermana mayor, realmente necesitaba su apoyo.
Finalmente, le entrego un papel con un sello encima; lo escribió rápidamente pero aún así era válido. Ella se levantó de la silla, y Soshiro se puso firme de inmediato.
—Petición aceptada, Vice capitán te delego a la retaguardia durante 4 meses. Cuando inicies tu gestación, te quedaras en la base, sin protestas.
—¡Si, capitana!
***
Cuando se entero que estaba embarazado de Shion los arboles de cerezo aun no habían florecido, fue una sorpresa que los había encontrado con las manos vacías. Apenas habían alcanzado un punto de estabilidad emocional como pareja, luego de muchos acuerdos y peleas tontas por mala comunicación, no esperaban tener hijos tan pronto.
No sabían en que momento se descuidaron, tal vez en una de las tantas noches que pasaron juntos; un simple condón rotó o que los anticonceptivos de Soshiro no resistieran la invasión de Narumi. Solo sabían que necesitaron un instante de distracción para terminar en un embarazo; todo fue tan sencillo como Soshiro espera tener a su segundo hijo.
Su Shion fue un bebé resistente desde el vientre, nunca le dio problemas ni sustos por aborto espontáneo. Incluso tuvo que realizar una misión con dos meses de embarazo, aunque en ese momento él no sabia de la existencia de su bebé. El niño jamás estuvo en peligro, por suerte; su traje lo salvó de los impactos del kaiju, y no volvió a pisar el campo hasta casi año y medio después del parto.
Así que ahora, sabiendo que dejó de tomar sus anticonceptivos desde el día en que salio ese jugoso reporte sobre su matrimonio con Gen, había pasado el tiempo suficiente para que sus cuerpo se estabilizara; era hora de concebir a su segundo hijo.
¿Y que mejor oportunidad que un celo compartido con su esposo?
—¡Ahh, Gen! ~~ ¡Por favor, por favor, un poco más!
— Siempre tan exigente— un gruñido de placer emergió de la garganta del alfa. — Te voy a callar esa maldita boca, prefiero tus balbuceos.
El sonido rítmico del crujir de la cama ya era costumbre, luego de una semana entera de abusar de los soportes de madera, Soshiro sentía que su cuerpo se iba a quebrar antes que la cama. Su esposo, su amado alfa, no dejaba de golpear su punto dulce con su magnífico pené provocando ola tras ola de sobre estimulación. Hace unos 2 minutos que había tenido el quinto orgasmo de la noche, y Gen aún estaba buscando el tercero. Ya sentía como el agotamiento le nublaba la mente, además de que la fiebre de su celo ya había bajado, pero ni las manos ni las caderas del Capitán parecían querer parar de provocar a Soshiro.
Desde que sus celos se coordinaron ambos disfrutaban sin problemas, solo que en ocasiones el libido de Gen era tan alto que incluso con la ayuda de las hormonas feroces de Soshiro, le costaba seguirle el paso. Como nada en Narumi Gen era ordinario, su género secundario era del tipo dominante, el segundo caso dentro de las Fuerzas de Defensa y con ventajas tanto físicas como genéticas. Lo hacían más fuerte, con feromonas opresivas, y con una voz de mando imposible de evitar. Estaba en la cima de la jerarquía, mirando desde un trono a los otros géneros secundarios, pero esos detalles no le impedían ser una dolor de cabeza perezoso y un friki de lo videojuegos. Cuando se convirtió en padre aprendió a ser un adulto más responsable, y todo gracias a la presión de Soshiro.
Que importaba que Gen fuera el alfa, en su hogar el mando lo tenia el omega, Soshiro. Nunca lo dejaría ganar, y no se rendirá tan fácil, pero su determinación la pagaba con dolor en su cuerpo posterior al sexo.
—Te sientes delicioso, que rico, Shiro.— Los ojos de Gen brillaban con un color distinto al de su arma Kaiju, era el brillo del instinto de alfa en control del cuerpo. Duro solo un segundo, antes de que los ojos magentas regresarán. — Todo en ti es tan bueno, podría pasar el día entero cogiéndote.
Soshiro rasgo los hombros de Gen en respuesta, sus uñas marcando cada espacio de la piel del hombre que lo estaba torturando de forma exquisita.Quería devolverle sus comentarios obscenos con palabras el doble de sucias, así podría ver el rostro avergonzado del Capitán y gozar su venganza; sin tan solo no se estuviera ahogando en gemidos y saliva.
Escucho una risita de Gen, al tiempo en que bajo la velocidad de sus embestidas. — ¿Que paso, Soshiro? ¿Ya no me puedes hablar? Que mal… —El maldito disfrutaba tener el control sobre su cuerpo.
—G-Ge….ng…h.. Ahhh ¡Ahhh!
Soshiro estaba llorando debajo del cuerpo de su marido; sus piernas elevadas a la altura de los bíceps de Gen, expuesto y abierto ante él. El lubricante salía en abundancia, combinado a los residuos de las rondas anteriores; el sonido viscoso del movimiento entre sus cuerpos era vulgar, un desastre vergonzoso.
—¿Si, Shiro? — Gen se detuvo por completo, haciendo que Soshiro se quejara, pero dejándolo un espacio para respirar. — Diablos, deberías verte. Estas bellísimo, tan lleno de mi semen…
Movió lento la cadera, saliendo con cuidado del omega y dejando solo la punta adentro. — ¿Lo sientes, Shiro? —Entro de nuevo con una lentitud que desesperaba a Soshiro.
Si, lo sentía. Cada vena del pené de Narumi, su contorno, su glande guiando su paso y besando la próstata del omega; grabando su silueta en la carne de su interior. Hasta llegar a a la base donde el nudo del alfa se estaba inflando de a poco. Soshiro rodó los ojos hacia atrás del placer tan intenso que le brindó esa lenta y sensual embestida
—S.. Si… Mghm… Gen…—Sus piernas perdieron fuerza, temblando sin control, y cayendo a los costados de la cadera del alfa.
Ambos estaban cerca, lo sabía. El cuello de Gen estaba tenso y sus venas se brotaban furiosas por el control que estaba ejerciendo para evitar correrse.
—Mierda, Soshiro… estas apretando mucho.
Atrajo el rostro del su marido hacia el, queriendo observar ese momento tan único como el placer máximo de Gen. Era muy expresivo con sus emociones, el hombre hablaba primero con sus gestos y luego con su boca, por eso no disimulaba el disgustos en las reuniones. Menos, disimulaba el éxtasis de estar hasta el fondo de su omega.
— Mi a..amor ¡Por f-favor!.. — Se inclino más hacia Gen, besando sus labios en súplica. —Tu nudo… Tu nudo, ahora.
Una sonrisa formada con lujuria apareció en el rostro de Gen, causando escalofríos deliciosos en Soshiro. Era esa sonrisa la que lo ha tenido atado en la cama sin escapatoria, esa misma maldita sonrisa llena de confianza y hambre. Hambre por su pareja, un hambre visceral.
—¿Volviste a hablar y ahora me quieres dar ordenes? — Gen mordió el mentón de Soshiro, para luego bajar con su lengua por su cuello. — Eres un desastre, y cuanto te adoro así, — sus colmillos rasparon su piel, subiendo de nuevo hasta su oreja.— Tan mío, tan suplicante por mi. Eres perfecto, te amo tanto.
Soshiro jadeo, sus pulmones quedándose sin aire. El aire se lleno del aroma característico a pimienta negra con toques de Jacinto, marcando toda la habitación como territorio del alfa e inundando al omega de su amor. Las embestidas fuertes volvieron, buscando complacer a ambas partes, y lograr su verdadero objetivo, el apareamiento exitoso.
A la mente de Soshiro llego una frase invasiva, un mensaje trasmitido por su pareja a través de su vínculo.
" Prepárate para recibir a mis cachorros, omega. ”
Soshiro se quebró.
El orgasmo lo ataco de golpe.
Al mismo tiempo, Gen termino de enganchar su nudo al interior de su esposo, descargando una abundante cantidad de esperma dentro. Disfrutando de la sensación de estar en crudo, sin obstáculos. Regresando su rostro al cuello de Soshiro, vio la marca aún sangrando por la reciente mordida de la anterior ronda, así que solo pasó su lengua por la herida; aliviando el dolor de sus colmillos en la piel herida del omega.
Soshiro comenzó a ronronear de felicidad, con el cuerpo flácido y al borde del desmayo, pero satisfecho. Tocó con suavidad su vientre, imaginando como se sentiría cuando se hinche, cuando tenga a su nuevo bebe adentro.
Ansiaba tanto este embarazo.
Gen dejo salir una risa, para luego cubrir de besos al cansado omega. Los movió con cuidado para descansar adecuadamente en el cama, a la que Soshiro había convertido en un nido desordenado de su ropa y mantas; en un rincón lejano estaban ubicadas algunas prendas de su cachorro, le ayuda a lidiar con la ausencia de su hijo durante la semana.
—¿Shiro? ¿Como te sientes, me excedí acaso? — Hablo ronco el alfa, su voz agotada por los jadeos. Aunque Soshiro debe tener la garganta en peor estado.
— Estoy bien, cariño. — la voz de Soshiro se escuchaba baja y terrosa, tanto por el sueño como por el excesivo uso de sus cuerdas vocales.— Solo déjame dormir.
Gen alzó las cejas con gracia, su esposo siempre era algo caprichoso luego de hacer el amor, pidiendo abrazos, limpieza y mucho cuidado de su pareja. Así que mejor cubrió al omega con una manta ligera, para que durmiera un rato sin preocuparse por el calor y se mantuviera fresco y cómodo. Si trataba bien de su omega, lo dejaría abrazarlo toda la noche sin quejarse.
No mentiría, Gen también estaba ansioso por tener otro bebé en su hogar. Ya estaba planeando el nombre, donde estaría ubicado su cuarto, la clase de ropa que le colocaría, los juguetes nuevos que podría comprar. Oh, también tenía que abrir otra cuenta de ahorros, los gastos que le esperaban harían quedar en ridículo a su colección de figuras de juegos.
Esta vez estarían preparados para recibir al niño o niña, tenían una relación estable y un hogar amoroso con una economía decente. Además, le habían prometido un hermanito a Shion para navidad. No está, pero si la próxima. En estas fiestas el bebé todavía estaría dentro del vientre de Soshiro.
Pasaron unos 25 minutos y su nudo al fin se había deshinchado, por lo que salió con cuidado del interior de su esposo. Diablos, se sentía tan bien que ya extrañaba estar adentro de nuevo. Para cuando Soshiro despierte, si. No lo iba a dejar ir.
Limpio con ayuda de una toalla los restos qué quedaron en el exterior y uso sus dedos para adentrar aún más el líquido que se escapaba.
Soshiro soltó una gemido bajo, retorciéndose contra las almohadas.
— Gen, ya basta. Alfa pervertido….
—Solo me estoy asegurando de que todo este adentro, no quiero que nada se desperdicie.
Soshiro le dio un golpe con la almohada y luego lo jalo para que se durmiera junto a él. No lo admitiría, pero descansaba mejor con los brazos de su alfa a su alrededor.
Cuando se levante quizá su celo este finalizando y en unas dos semanas se haría una prueba de embarazo. No había ningún problema.
O no.
negativo
Soshiro miro la única raya en el dispositivo, sin comprender del todo. Se sentía perdido, quizá la hizo muy pronto y aún las hormonas del embarazo no eran muy fuertes.
La repitió a la semana siguiente.
Sentando en el baño de la base de Tachikawa espero el resultado de la segunda, y de nuevo, negativo.
No, no era posible. No usaron ninguna clase de protección ni tomo alguna pastilla ¿O quizá aún su cuerpo no estaba del todo listo?
No tenía sentido preocuparse, era mejor tener paciencia. Al menos eso significa que necesitaba seguir cazando a su alfa, le emocionaba un poco estar en “campaña”.
Solo tenía que ser paciente.
Noviembre
Habían pasado otro celo de Soshiro juntos; Gen y él hacían el amor cada noche si podían, con la esperanza de tener un bebé pronto. También se encontraban en su oficina, en los cuartos de ambos de sus respectivas bases, en los baños, incluso una vez en medio de una misión con Narumi vistiendo su traje numerado. En defensa de Soshiro, el no se movió de la retaguardia siguiendo las orden de la capitana Ashiro, Gen fue el que llego a su posición con la excusa de que había detectado un kaiju problemático cerca. Vaya forma de celebrar su cumpleaños.
Parecía que estuvieran de luna de miel otra vez.
Y aun así.
Sentado una vez más en el baño de su división, el resultado seguía sin cambiar.
negativo
No, no podía estar pasando.
Tenía que conservar la calma, el estrés podía jugarle en contra.
Diciembre
Shion no podría sentir a su hermano en el vientre de su madre por esta navidad. No podría extender su mano hacia el bulto pequeño, porque no había ni rastro de la forma redonda. Era plano y duro.
El útero de Soshiro estaba vacío.
Gen abrazo con fuerza a su hijo y esposo bajo las luces del árbol de navidad, pero Shion no entendía porque del rostro de su madre caían lágrimas. No sollozaba, no hablaba, solo era un llanto silencioso que no comprendía.
¿Que ocurría con su madre?
Mamá
Mamá
Por favor, mamá
¿Por qué lloras como si me hubieras perdido?
¿Acaso perdiste a alguien más?
Pero si ese alguien, no existe.
¿O si?
Abril.
Había desarrollado el mal hábito de comprar varias pruebas de embarazo, a pesar de que Gen le dijo que no era necesario revisar tan seguido e intentando calmar el miedo que nacía en el corazón de Soshiro.
¿Acaso…?
La quinta prueba del mes era igual, negativo.
¿Acaso el…?
Las lágrimas caían de su rostro sin control, no sabía que esto sería así. No esperaba tener problemas para quedar en embarazo, no se suponía que esto estuviera pasando. No, no, no, no, no, NO. NO. NO
¿Acaso había maltratado tanto su cuerpo?
¿Era su culpa?
¿Estaba rotó?
¿Algo paso cuando dio a luz a Shion?
¿Fue culpa de la presión del traje numerado?
¿Era su ejercicio diario muy exigente?
¿Siquiera era fértil, aun?
¿Estaba pidiendo de más, sabiendo que ya tenía un hijo?
¿Los cielos lo veían como alguien egoísta, por su deseo, por su anhelo de ser madre de nuevo?
¿Esto era un castigo?
¿Un omega incapaz de dar más hijos, sería del disgusto de su esposo?
¿Porque?
¿Por qué, él?
¿Por qué justo… Él?
¿Que fue lo que hizo mal?
Julio
Gen lo convenció de visitar una clínica de fertilidad, era responsabilidad de ambos averiguar con certeza que estaba pasando. Soshiro le hizo caso, pero estaba aterrado, toda su crianza fue demasiado tradicional y ninguna de las mujeres de su familia tuvo problemas de concepción. Siempre optaban por remedios naturales, oraciones en templos, y rara vez iban a un hospital o clínica.
¿Incluso en eso era distinto a ellos?
¿Era una fracaso como omega?
¿Su clan estaría decepcionado de ver que no podía darle más hijos a su alfa?
Gen no había dicho demasiado al respecto, limitándose a abrazar y sostener a Soshiro. Pero no tenía idea de que era lo que realmente pensaba.
La doctora concluyó que había sido culpa de los anticonceptivos, los había usado por mucho tiempo sin darle descansos a su cuerpo, sumado a la cantidad de estrés físico que se exigía al ser un soldado activo.
Le recetaron vitaminas, medicina con un sabor horrible y que se retirara del campo de batalla por completo, limitándose a ejercicio básico y trabajo de oficina.
Además de un montón de pruebas incómodas de sangre y ecografías para revisar su útero.
Todo estaba bien. Solo tenía que seguir esperando. Que tardaría más de un año en regresar a la normalidad.
—las probabilidades no están en su contra. — Hablo la mujer mientras firmaba las ordenes para su medicina,—Lo que pasa es que ambos están muy cansados. Su cuerpo no es una máquina. No está fallando, solo pide tiempo.
Lo que Soshiro no sabía, era que Narumi también le había pedido a su equipo médico en Ariake exámenes internos. Lo más privado posible. Tenía que averiguar si era él quien estaba provocando todo ese dolor en su pareja, por su incapacidad.
¿Que hombre no puede embarazar a su pareja?
Maldita sea, al parecer Narumi Gen.
Ni siquiera quería pensar en…
No, que fuera él.
Por primera vez quería fracasar.
Ahí estaba, sentando en su oficina, derrumbado con la carpeta abierta qué mostraba los resultados de sus exámenes:
“Parámetros seminales superiores al promedio general.
Perfil hormonal óptimo.
Integridad anatómica y conductual normal.
Conclusión: No se identifica factor masculino.”
Propios de un alfa dominante, del Capitán de la Primera División.
Al diablo con sus títulos, con su género secundario.
Ojalá el peso fuera suyo y no de Soshiro. Estaba más que dispuesto a ser él quien llevará esa carga en lugar de su esposo, incluso llevar la dificultad juntos seria mejor.
En la salud y en la enfermedad.
—Algo… Debe haber algo más que pueda hacer.
Soshiro estaba empeorando día por día, todo el peso de los repetidos intentos fallidos caían en él.
Y Gen se sentía un monstruo por estar sano.
Septiembre.
Un año entero.
Soshiro estaba en la misma posición, sentado en un inodoro mientras esperaba el resultado de una prueba.
Otra más.
Hace poco Gen y él pasaron un celo juntos, donde se habían puesto muy emocionales y su omega se había descontrolado un poco debido a la frustración. Por suerte, su amoroso esposo lo calmo con ayuda de sus feromonas y le brindó el apoyo necesario para no derrumbarse. Incluso luchando con lo tormentoso del celo de alfa dominante, que suele ser doloroso y asfixiante, para Gen primero siempre estaba Soshiro, luego pensaba en si mismo.
Era increíble que el aroma que podía intimidar una sala entera llena de alfas o betas, que ponía rígidos a los soldados apenas lo sentían cerca, al que asociaban como al alfa líder de toda la JAKDF; fuera tan suave cuando está a destinado a él. Ademas dejar a un lado su narcisismo forzado, siendo “cursi” constantemente para no hacerlo sentir como un omega inútil.
No se merecía tanto cuidado de parte de Gen, le dolía no estar correspondiendo adecuadamente.
Había estado tan… Estresado y agotado qué en ocasiones alzaba la voz o se portaba muy estricto con todo el mundo. Sus reclutas nuevos fueron los que más sufrieron las consecuencias, pero también su alfa. Cada que recordaba la expresión nerviosa de Gen ante sus gritos injustos, le sangraba el alma. Aunque pidiera perdón cada vez que ocurría, algo dentro de los ojos del alfa moría.
Claro que no era el primero en gritarle a Narumi Gen, todos lo hacen constantemente debido a su comportamiento inapropiado para un capitán, y puede que haya mejorado mucho a sus 30 años en comparación a la época en que enfrentaron al No.9, pero no estaba acostumbrado al enojo verdadero de Soshiro desde que eran pareja. Inmediatamente apretaba los labios y agachaba la cabeza, solo se quejaba por bajo para no iniciar una discusión real. Nadie se creería que no le responde como siempre, y que le afectaba el triple los comentarios mordaces del omega.
¿Tal vez su actitud de mierda lo mantenía estéril? ¿Era el karma haciéndole pagar por las heridas invisibles de Gen?
Sus ojos estaban hinchados de tantos llorar, y ningún truco casero lo ayudaría a disimular su rostro de sufrimiento al salir. Gen y Shion lo estaban esperando abajo, listos para viajar. Tenia que darse prisa, o no alcazarian el tren ni a llegar a tiempo.
Miro hacia abajo, la prueba de nuevo era negativa.
Cuanto deseaba quedarse en casa y no ver la luz del sol hasta luego de tres días.
Necesitaba un abrazo de Gen ahora mismo.
Necesitaba besar las mejillas de su hijo.
Su adorable hijo era su mayor consuelo, y a quien protegía de si mismo; evitando al menor si su humor empeoraba. Soshiro prefería dejar que un Kaiju lo comiera vivo antes de herir a su hijo.
Para el cumpleaños número 7 de Shion, habían decidió celebrar en casa de la familia Hoshina, porque Soshiro necesitaba hablar con su Madre. Ella era más pacífica qué su padre y siempre trato de protegerlo de las exigencias de su clan al ser un omega.
Sentado con la espalda recta en el tatami de su casa de infancia, lloraba en silencio mientras la mujer mayor peinaba su cabello, lo había dejado crecer solo un poco.
—También tuve problemas para tenerte a ti, querías escapar de mi vientre antes de tiempo. — rompió el silencio, contando algo que Soshiro nunca hubiera esperado. —Era débil, siempre lo he sido ¿Pero tú?
Ella se volteo hacia su rostro, limpiando sus lágrimas con ese amor maternal tan único: —Tu eres fuerte, Soshiro. Eres más fuerte que todos nosotros, estoy segura de que podrás tener un bebe sano y fuerte.
—¿Y si no, mamá? ¿Y si jamás puedo concebir otro hijo?—
Ella se quedo en silencio, pero le sonrió con ternura, provocando que brotaran más lágrimas de impotencia rodaran por las mejillas de Soshiro.
—Por años tu padre te dijo lo que no podías hacer, nunca escuchaste, y realizaste tus sueños. — Tomo sus manos, dando pequeñas caricias cálidas. — Estoy segura que esto será igual, podrás hacerlo.
Fue reconfortante, y gracias a su madre logró enfrentarse con una mejor cara a su familia entera durante la cena en honor a su Shion. Gen incluso se había sumado a la conversación de los ancianos del clan, manteniéndose lo mas formal y recto posible, permitiendo que Soshiro orbitará a su alrededor sirviendo mas té o colocando mas platillos en su mesa; comportándose como el omega de la familia tradicional que deberían ser, según los Hoshina. Lo hacían nada mas por apariencia, por convivir a fuerzas con la familia del Soshiro, y para que Shion sintiera que tiene un circulo familiar estable.
Todo iba de maravilla, pasaron a la sala común para repartir los regalos para el pequeño de la casa: calcetines, trajes tradicionales, mantas, una cantidad absurda de juguetes, un nuevo triciclo, y el regalo de su abuelo, una pequeña katana de madera. Shion rompió un poco sus modales al gritar de la emoción, pero nadie lo culpo. Su felicidad contagio a su madre, manifestándose en una sonrisa que no había mostrado desde el año anterior.
Sin embargo, su hermano eligió ese momento preciso para traer a su esposa embarazada de seis meses.
Soshiro borro la sonrisa al instante, y casi vomita de la ansiedad. Si bien pocos sabían de los problemas que estaban teniendo para tener otro hijo, su hermano… Su hermano estaba al tanto.
Gen los saco rápido de ahí, dejando a todos confundidos mientras repartían felicitaciones a la pareja. Alcanzo a ver que su madre también le daba su bendición rápida, y se fue atrás de él para protegerlo.
Soshiro quería morirse.
No era culpa de su cuñada.
Era su envidia.
Era su culpa.
Era su culpa por tener el vientre roto.
Su madre lo cubrió con la una manta, salvandolo de un posible ataque de ansiedad, mientras él abrazaba a su hijo, tapando sus oídos para que no escuchara como Gen discutía fuertemente con su hermano en el patio de la habitación.
Narumi Gen era un soldado juguetón, con un comportamiento descuidado y presumido dentro de su división; una faceta qué relajaba a las personas de su alrededor para que no sufrieran a causa de sus fuertes feromonas. Pero ¿Como era su enojo real?
Justo así
Inundando la casa entera, pasando por encima de los alfas mayores y castigando de forma feroz a su víctima. Gen no iba a jugar si se trataba de su omega, de su familia. Estaba por matar a su cuñado de un mordisco o de un golpe, lo que fuera mas agradable para saciar su furia.
Su padre tuvo que intervenir antes de que iniciarán una pelea de verdad, pero ni siquiera él soportaba del todo el dominio de Gen. Esa forma tan feroz de protegerlo le provocó escalofríos en el cuerpo. Como efecto secundario de la dispersión de su aroma, la casa Hoshina olía a él, lo que calmo su malestar al sentirse como en su hogar. Suspiro aliviado, y decidió darle un mano a su padre con el manejo de su esposo.
Se levanto del abrazo de su madre, dejando a Shion con ella, y se acerco a la puerta que daba al patio. Apoyo su cuerpo contra la madera solo un poco, disfrutando de como se veían de nerviosos su padre y hermano alrededor de Gen. Sonrió suave, y con un tono de voz equilibrado pero firme pronuncio:
—Gen, ven aquí.
El voló a su lado, como un buen perro amansado, dejando atónitos a los presentes. Ese temible alfa llego en menos de 5 segundos al lado de Soshiro.
Le tenía que dar una recompensa durante la noche.
Para finales de mes, Soshiro había experimentado síntomas raros que lo ilusionaron, pero otro negativo estaba la basura del baño de su casa.
Tal vez debería rendirse.
Noviembre
Soshiro no pudo evitar regresar al campo de batalla por mucho que Gen le suplicara que siguiera en reposo debido al tratamiento, incluso su capitana le ordenó seguir en la base, sin embargo…
Necesitaba la adrenalina qué traía asesinar kaiju, necesitaba con urgencia olvidar su fracaso, necesitaba mostrar que aún era valioso para su división, para las Fuerzas de Defensa, necesitaba lo que sea que lo hiciera sentir vivo.
Al terminar la misión ignoro las llamadas y se quedo dentro de su división, no quería volver a casa por esta noche. Por una vez quería solo ser el Vice capitán de la Tercera División, no un maldito omega necesitado de hijos; no una maquina de bebés dañada.
Tomando un poco de café intentó concentrarse en los papeles que tenia en su escritorio, tratando de ignorar el sentimiento de malestar. Tal vez estaba siendo egoísta, ignorando las llamadas de su esposo, evitando a su familia e incluso desobedeciendo a su Capitana, pero necesitaba este momento de egoísmo. Mañana le daría explicaciones a la Capitana Ashiro, mañana se disculparía con su bebe por no darle su beso de buenas noches, mañana calmaría el enojo de Gen con besos. Mañana, o pasado mañana, o dentro de tres días, la próxima semana…
No quería a nadie ahora mismo.
No quería saber de nadie dentro de un tiempo indefinido.
Solo necesitaba a Hoshina Soshiro.
Ya eran casi las dos de la mañana cuando termino de escribir los informes de la misión, más un adelanto del plan de entrenamiento de los nuevos reclutas, y otro informe sobre los aveces con el traje numerado, también…
Uh, el computador se detuvo, justo cuando iba a guardar toda la información. Maldita sea, quería mandar a volar todo el aparato inútil, quizá debió hacerle caso a Okonogi cuando le dijo que la cambiara a un modelo nuevo. Mierda, mierda, mierda. La rabia subió por sus venas como pólvora estallando contra sus músculos, el cuerpo entero se tenso por el cansancio, por los sentimientos acumulados; toda la situación que había vivido durante un año lo alcanzo.
Decidió respirar, se ubico mejor en la silla y cerro los ojos meditando para controlar sus emociones. Y funcionaba, las lagrimas que amenazaban con salir se secaron y su corazón bajo el ritmo, pero la rabia… seguía ahí; rabia… Espera ¿Rabia? Si, estaba molesto consigo mismo pero no a este nivel. Todo esa molestia no era suya, era ajena. Lo cual solo significaba una cosa…
Gen estaba cerca.
Y perdió la paciencia.
Minutos después sintió la presencia agresiva de Gen dentro de la Base, vino hasta aquí por él y Soshiro sabía que no era su esposo amoroso de siempre, ni su amante torpe, era el Capitán de la Primera División, o peor… Era él Alfa dominante. De él no tendría escapatoria, mejor se quedo dando vueltas en su silla hasta que llegó casi derrumbando la puerta de las oficinas.
Los ojos Kaiju brillaban con intensidad buscando como locos el objetivo, hasta que lo encontró ahí sentado y se desactivaron.
—Son las putas 2 de la mañana, Soshiro ¿Por no llegaste a casa?
Cerro la puerta de la oficina con otro empujón, tal vez debería revisar el estado del metal mañana. Es casi seguro que Narumi la daño.
El aroma ácido, casi putrefacto del alfa ataco la nariz del omega, estremeciéndolo por completo. Sus instintos gritaban que se ocultara, que ofreciera su cuello y calmara la furia de alfa, pero Soshiro era control humano puro.
Abrió sus ojos suavemente, amenazando a Narumi con lentitud y deteniendo sus pasos antes de que llegara al escritorio.
—No vengas a apestar mi oficina con tus feromonas rancias, Narumi.
Casi se arrepintió de hablarle así, de no ser porque esta vez el hombre delante de el no agacho la mirada con tristeza, al contrario, elevo su rostro mirándolo con furia absoluta.
— Cállate. — las retinas kaiju volvieron a brillar, descontroladas por las fuertes emociones del usuario. — A mi no me das ordenes, Narumi Soshiro.
Las piernas le temblaron debajo del escritorio, su pareja tenia un aura monstruosa, tal y como un kaiju con forma humana. Soshiro quería llorar, gritar, huir de él, pero demostrarle miedo a Gen seria su muerte. Eligió gruñir, mostrando sus colmillos como advertencia por si se le ocurría acercarse a él.
—Si que puedo, soy tu esposo maldito imbécil. — tomo fuerzas, confiando en que sus piernas no se doblarían y uso la adrenalina para levantarse de ahí y alejarse mas.
Narumi sonrió, mostrando también sus poderosos caninos y caminando hacia él, cazándolo. —Que bueno que lo mencionas, pedazo de mierda. Olvidaste contestar las llamadas de tu marido.
—No tenia ganas de hablar contigo, es mejor que te largues de aquí. — Sabia que no lo lastimaría de verdad, pero que los dioses se apiaden, lo estaba asustando.
—No me iré de aquí sin ti, bastardo — en un movimiento rápido, lo atrapo acorralándolo contra la pared, acercando su rostro al suyo, dejándole ver de cerca el brillo intimidante de la retina 0001. —Iras a casa te guste o no, y te voy a encerrar ahí si sigues desobedeciendo.
Eso no, se había librado de las cadenas de su familia como para que viniera otro hombre y le cortara su libertad. Jamas, nunca perdería su autonomía como persona. Gen debía estar soñando si creía que Soshiro lo dejaría encerrarlo como a un omega casero.
Soshiro subió las manos hasta la cara de Gen, usando su fuerza para apartar su mirada de encima suyo. Ademas, sus piernas recordaron su fuerza lanzando un rodillazo directo al estomago del Alfa.
Pero Gen atrapo su pierna, mierda, lo olvido. Las retinas le estaban mostrando sus movimientos. Entro en desesperación, retorciendo todo el cuerpo y luchando como un animal enjaulado contra el fierro agarre de su pareja. Soltaba manotazos, patadas, hasta mordidas, usando todo para librarse de su captor y huir.
Era inútil, Gen era un pared inamovible. Terminaron en el suelo y con el alfa todavía mas cerca suyo. No, si lo llegaba a morder ahora lo noqueara y lo llevara a casa donde seria su fin.
No pudo más, gritó con fuerza: —¡BASTA, ALÉJATE DE MI ALFA DE MIERDA! ¡NO TE QUIERO CERCA, TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡TE ODIO! ¡OJALA NUNCA ME HUBIERA CASADO CONTIGO!
Gen se alejo al instante, con los ojos abiertos en dolor.
Soshiro se quedo en silencio, con la respiración agitada y un dolor repentino en su marca.
Narumi agacho la cabeza, el brillo de la retina se había extinguido y en su lugar lagrimas de sangre bajaron por su mejilla.
—¿Eso quieres? — Su voz salio quebrada, intentando controlar los sollozos. — Bien, tendrás el divorcio mañana en tu escritorio.
Soshiro entro en pánico, dándose cuenta de la gravedad de sus palabras y lamentándose al instante. —¡No, no! ¡Gen!
El alfa se levanto con rapidez, con la firme intención de irse por esa puerta y no volver jamas; Soshiro solo pudo atrapar la tela de su pantalón para impedirlo.
— Gen, por favor, no quería decir eso. — las lagrimas regresaron. Mas que temer por el, temía perder el “nosotros” que con esfuerzo habían construido. — Perdóname, es solo que yo…yo …
El alfa permanecía en silencio, sin moverse ni mirarlo. Soshiro se levanto como pudo abrazándose a su espalda, soltando los pequeños chillidos de omega que tanto odiaba hacer.
— No he sido yo mismo últimamente, lo de mi infertilidad me esta afectando y tu… me asustaste.
Lo sintió ponerse rígido, y voltear para al fin verlo sin enojo de por medio, solo esa mirada llena de angustia. Los hilos de sangre seguían ahí, pero a Gen no le importo, tomo entre sus manos el rostro de Soshiro examinando los rastros del miedo en su piel: su labio inferior temblaba, llorando mientras le hacia pucheros a su marido.
—Mierda, Shiro… lo siento. —la ternura en la voz de Gen lo hizo llorar mas fuerte.— Mi amor, no quería asustarte. Fui un imbécil, perdóname. Solo que…
Soshiro lo interrumpió al aumentar el volumen de su llanto, ya no podía contener su corazón herido. Lloraba y sollozaba sin control, soltando todo el dolor acumulado durante este infierno de mes. Estaba tan cansado, tan agotado de luchar y luchar contra una depresión que lo pisoteaba sin piedad, tan decepcionado de si mismo.
Gen lo levanto, para luego llevarlo hasta un rincón de la oficina sentándose en el suelo, y dejando al omega acunado entre sus brazos. Le permitio llorar el tiempo que quisiera, sin decir nada y solo ajustando su aroma para consolarlo.
Cuando al fin parecía mermar el rio de lagrimas, Gen paso suavemente un pañuelo de su bolsillo por el rostro de Soshiro, limpiándolo suavemente.
— De nuevo, lo siento. — retomo Gen, terminando de limpiar y tomando las manos de Soshiro. — Me ganó la rabia de que no me contestaras e hicieras lo que se te viniera en gana, sin ninguna explicación.
Soshiro lo miro a través de sus pestañas, con la voz muy bajita por el desgaste:— ¿Solo por eso?
Gen rodó los ojos, exasperado. —Bueno, quizá ya había alcanzado el limite. Te has portado como la mierda conmigo todo el rato.
Lo sabia, realmente irrito al alfa con su comportamiento. Siempre fue fácil hacerlo enojar, en especial cuando eran mas jóvenes, cualquier comentario directo a su ego lo hacia saltar hacia el para golpearlo. Había cambiado, era raro pensar que maduro tanto.
Y dolía, todo el esfuerzo que Gen estaba dando por su matrimonio, lo hacia ver como alguien insensible.
Tomo el rostro del hombre entre sus manos y lo acerco a él lo suficiente para lamer la sangre sus mejillas. Lentamente, disculpándose por no cuidar a su alfa y saboreando la sangre de Gen como un devoto.
Una vez termino, se alejo para admirar el rostro sonrojado de su marido. Ubico mejor sus caderas en el regazo de Gen y hablo con suavidad. Hora de ser sincero: — Gen ¿Todavía me amas?
—uhg… Claro que si.
—¿Incluso si no puedo tener más hijos?
Gen guardo silencio solo un segundo, sonriendo con sinceridad:— Si. Eso no me importa, quiero hijos porque es contigo. Quiero a los niños que tu me des, unicamente.
Soshiro casi suelta a llorar de nuevo, estaba tan enamorado de ese idiota. Siempre diciendo las cosas que esperaba escuchar. Se acerco a él para besarlo como agradecimiento, y fue bien recibido. Sus brazos rodearon su cintura apretándolo contra el, sin querer soltarlo nunca más.
—Shiro… —hablo Gen al separase del beso. — ¿Todavía quieres seguir intentado? Si no quieres, no tengo problema.
Suspiro, bajando las manos a su vientre y escondiendo el rostro en el cuello de su esposo. Vaya que si ha pensando en rendirse, en dejarlo de una vez por todas. Ambos tenían un niño por terminar de criar, ya eran padres, sin embargo…
—Si quiero, Gen. — alzo la cabeza un poco, dejando su mejilla contra la mejilla contraria. —Todavía quiero un segundo bebe, enserio lo deseo.
Gen suspiro, restregando su rostro contra su omega: —Bien, pero déjame apoyarte más. No estas solo en esto, somos una pareja. Estamos casados, Narumi Soshiro.
—Si, te lo ruego. Te necesito conmigo.
Volvieron a casa a las 3 de la mañana para dormir abrazados a Shion, quien una vez más, no entendía mucho, pero le alegraba no sentir más ese aroma a tristeza de parte de su madre.
Soshiro hizo otra prueba a las dos semanas, Gen y el habían aprovechado muy bien su día libre para hacer el amor lento, curando sus heridas.
Pero.
Negativo
nada.
Febrero.
Todo mejoró un poco, Gen estaba muy atento a su salud mental y le pidió a Soshiro estar presente cada que quisiera hacerse una prueba de embarazo. Deseaba estar ahí para limpiar las lágrimas de su esposo antes de que cayeran y darle un mejor soporte emocional.
La doctora les había recetado una medicación oral suave: Letrozol cinco días, para inducir una ovulación más precisa, y progesterona en la segunda mitad del ciclo. No querían aún recurrir a inyecciones o tratamientos invasivos, no mientras ellos tuvieran margen.
Solo si llegaban al punto de desesperación (y ya estaban peligrosamente cerca) considerarían subir de nivel.
Soshiro iba constantemente a chequeos: ecografías para medir el grosor del endometrio, análisis de progesterona, perfiles hormonales. Sabía demasiado bien lo que significaban esos números.
Estar sentando en la sala de espera se sentía abrumador, sobre todo viendo algunas mujeres u omegas varones con sus panzas redondas y algunas con bebé pequeños.
El beso sorpresa en su mejilla de parte de Gen al llegar siempre lo consolaba. Apretaba su mano para que sintiera que estaba ahí, que no estaba solo y que no iba a separarse de su lado. Era increíble que el Capitán insistiera tanto en arreglar su horario para poder acompañar a su omega a las citas, pero lo agradecía con toda el alma. La presencia y tacto de su esposo era lo que más necesitaba.
Lo hacía sentir amado.
Aunque no fue Soshiro quien recibió los resultados de la prueba de embarazo de sangre, fue Gen.
Negativo
El tratamiento no daba resultados.
Narumi guardo todos los papeles en una carpeta como si estuviera tratando con documentos oficiales de máximo cuidado, y limpio la lagrima que bajo a sus mejillas sin permiso. No podía darse el lujo de llorar delante de Soshiro, no era el quien estaba sufriendo un infierno. No era su momento de ser débil.
Mejor distraía a su pareja con un postre y besos de camino a casa
Aunque no podía ocultar la verdad por mucho tiempo, Soshiro insistió todo la noche de que le comentara los resultados, tenia un leve toque de esperanza, la cual se rompió cruelmente al escuchar la respuesta.
Que suerte que Gen estuviera ahí, pudo llorar a mares hasta casi desmayarse y el nunca lo soltó. Nunca lo dejo solo.
Comienzos de Marzo.
Ambos estaban en la cocina preparando unos pasteles por simple petición de Shion, quien se encontraba al cuidado de Kikoru paseando por la feria. Ella sabía cuanto necesitaban este espacio solos, como casi toda la Primera y Tercera División. Todos intentaban colaborar para no aumentar las cargas sobre los Capitán y Vice capitán Narumi.
Shion volvería a las 4 de la tarde, lo que les daba tiempo suficiente para terminar de hornear, sin tan solo cierto alfa no estuviera jugando con la harina y el cabello aun más largo de Soshiro.
—¡Sabes lo difícil que es lavarlo, Narumi Gen!
—Puedes deberías volver a tu corte de tazón, así no te quejarías tanto.
—¿Quieres que te deje clavo? Así tus soldados te tendrían más respeto.
— Te acercas a mi cabello y te dejo como a un anciano de lo blanco.
Soshiro agarro una paila y empezó a perseguir al intrépido capitán por toda la cocina, era ridículo como daban vueltas alrededor de la encimera. Era mas propio de una escena cómica de caricatura que de dos soldados adultos.
—Acepta tu destino, y muere Capitán.— Soshiro alzo en alto paila en su mano, sin saber a que dirección correr ahora para atrapar a su marido. Estaban en un punto muerto, pero de de lo absurdo.
—Como si pudieras darme, Vice capitán.— Respondió Gen sacándole la lengua de forma infantil. — Te falta habilidad para atrapar al mejor combatiente de japón.
Soshiro chasqueo los labios, con un puchero de frustración. Quería golpear esa ridícula cabeza con ese ridículo pelo pintado en venganza de su precioso cabello negro lleno de harina. Decidió subir a la encimera, así podría darle sin importar a donde corriera.
Gen abrió los ojos con horror y preparo sus brazos para atraparlo, lo cual le pareció ridículo; lo ha visto tirarse de edificios, caer de un helicóptero y saltar en una calle a otra; la preocupación del alfa era irritante, él no era de cristal, seguía siendo un soldado activo de las Fuerzas de Defensa.
No le lanzaba la paila porque era costosa.
Sin embargo, algo cambio de un momento a otro, vio nacer esa sonrisa en la cara del alfa. Una expresión que anunciaba una travesura, y una excitante. Gen se abalanzo hacia él esquivando el golpe de la paila, y agarrando sus tobillos. Lo jalo con fuerza hacia el, chocando su cuerpo contra su hombro y cargándolo como a un saco de papas.
—¡G-Gen! Suéltame ¿Que crees que estas haciendo, alfa estúpido?
Una nalgada sonora callo sus quejas, y sonrojando sus mejillas.
—Vice capitán Narumi, esta detenido por infracción al reglamento al mantener conductas inapropiadas y surgentes hacia un superior. Será castigado de inmediato.
El sonrojo se intensificó, su Capitán hablaba de conductas inapropiadas y era el quien le estaba manoseando el trasero.
—Capitán ¿Tiene pruebas de ello? Su acusación es infundada. — Trato de mantener su voz sería, había un leve temblor en ella ¡El no había hecho nada que provocara al alfa! Y estaba vestido en ropas hogareñas, nada sexy en lo absoluto. Aunque no mentiría, lo emocionaba, siempre anhelaba el calor de su pareja.
Mientras tanto, Gen deposito la mezcla del pastel con habilidad en el molde, sin soltar a Soshiro, y la dejo dentro del horno ajustando el temporizador y temperatura.
La demostración improvisada de fuerza y control de Gen lo enloqueció.
Además, la mano que sostenía a Soshiro presionaba justo en su entrada, provocando que empezará a soltar lubricante por la estimulación. A Soshiro solo le quedaba agarrarse de la camiseta de su esposo mientras soltaba pequeños jadeos. Sentía su cuerpo tan hipersensible por tantos medicamentos hormonales que esos leves roces lo estaban dejando al borde.
Sintió la vibración de la risa de Gen, seguido de un voz grave: —Tranquilo Vice Capitán Narumi, tu castigo apenas inicia.
Salieron de la cocina en dirección al cuarto, el único lugar donde podrían dejar de lado las formalidades y comerse mutuamente. Soshiro estaba encendido en deseo con ese breve paseo, tenia tangas ganas de ahogarse en el cuerpo de su marido.
Tan fuerte, tan grande, tan grueso, tan suyo.
Y cada fibra de Narumi Soshiro le pertenencia a Narumi Gen.
No tenían tanto tiempo, en cualquier momento podía llegar Kikoru con su hijo, pero eso no le impidió a Gen tomarse largos momentos para desnudar y apreciar el cuerpo de su omega. Besando cada centímetro de piel, tratándolo como una deidad a la que adorar. Sin prisas, grabando en su carne el amor que sentía por Soshiro.
Disfrutaba lo encuentros sensuales y eufóricos del sexo, pero cuando hacían el amor perdía su razonamiento; envuelto en un amor puro y sincero, con embestidas suaves, movimientos tiernos y un placer acogedor.
Soshiro se sentía en la nubes, con el cuerpo pegajoso por los fluidos corporales, pero el corazón lleno de dicha. A pesar de todo, Gen lo seguía amando tanto, y Soshiro a él. No se imaginaba un solo universo donde no estuvieran juntos, seguro que cualquier versión suya siempre terminaría igual: en lo brazos de Narumi Gen.
—Cariño… — Susurro Gen, tan suave como una caricia.
—Yo también te amo, Gen. — Respondió Soshiro, anticipándose a sus palabras.
Gen solo sonrió y pego más su cuerpo al de su esposo, habían pasado por tantas dificultades, tantos momentos donde el dolor les ganaba. Y seguían aquí. Seguían haciendo fortaleciendo a su familia día con día.
Gen volvería a elegir a Soshiro una y otra vez.
—¿Te casarías conmigo, Soshiro?
Una risita se le escapó a Soshiro , mientras se acurrucaba contra el pecho de Gen.
—Ya estamos casados, cariño. Pero… — Subió la mirada, encontrándose con esos ojos magenta qué tanto amaba.— Si, me volvería a casar contigo.
El sonido del temporizador interrumpió la atmósfera íntima, tenían un pastel esperando en el horno.
Finales de marzo.
Soshiro y Shion estaban de visita en la Base marítima de Ariake, como cada mes se les permitía. Llegaron a la hora del almuerzo, encontrándose con el inusual paisaje del Capitán de la Primera división vomitando en un contenedor de la cafetería, sumando a los gritos asqueados de Kikoru y la preocupación de Kafka y Tachibana.
Shion abrió de forma cómica sus ojos, y se rio de la desgracia de su padre, como el pequeño diablo que era. Miro a su madre con la expresión atónita, y con voz infantil le hablo: —¡A papa le ganaron los ‘Waaahg’ !
Soshiro le lanzo una mirada divertida a su hijo, sonriendo como cómplice: — Así es Shion, a tu papa le gano el olor a carne de cerdo. — Su esposo desde hace un semana no toleraba olores que según él eran grasosos, y tampoco ciertos condimentos. Su estómago andaba muy sensible, y Soshiro empezaba a sospechar que quizá era su culpa.
Se quedo dormido mientras cocinaba, arruinando los últimos ingredientes que le quedaban para hacer curry. Gen como el tonto romántico que era, se comió todo el contenido de la olla antes de que Soshiro se lanzara a llorar.
Estuvo con nauseas durante el resto del día, sin poder salir al parque como le había prometido a Shion.
Kikoru al fin se percato de su presencia — luego de sacar la cabeza de su Capitán del contenedor lleno de vomito— y suspiro de alivio. Le dejo la tarea de sostener al bulto humano de Gen a Kafka y fue al encuentro de su cuñado y sobrino.
—Soshiro, gracias a los cielos, haz algo con tu estúpido alfa.
El omega frunció el ceño, tapando a tiempo los oídos de Shion: —Vocabulario, Vice capitana.
Ella tapo la boca de inmediato, avergonzaba: —Perdón, solo que… — Volvió la mirada hacia donde estaba Gen, quien ya se estaba recomponiendo tomando algo de agua. —¿Acaso esta enfermo o algo? Ayer vomito en mi oficina.
El sentimiento de culpa golpeo el pecho de Soshiro, sintiendo que otra vez las lagrimas se le querían escapar. Estar tan sensible lo irritaba en gran medida, no era propio de el mostrar tanta debilidad en publico.
— ¡SHINOMIYA, CALLATE!— La voz furiosa de Gen lo saco de su espiral de culpa. El Capitán llego a paso firme a su lado, como hace unos minutos no estuviera vaciando su estomago, y acaricio el rostro de Soshiro en consuelo. Seguro supo de su inestabilidad a través de su vínculo.
—Hola mi amor, lamento que vieras eso, pero no te preocupes ¿Si? Ya se me paso. — Hablo con una tono mas suave, dejando salir toques de su aroma para calmar a su pareja.
Soshiro no respondió, solo apoyo mas su rostro en la palma de Gen, sintiendo como todo el cansancio del día se aliviara. Otra vez tenia sueño. Sin embargo, hoy no solo estaba de visita, hoy haría otra prueba de embarazo en compañía de su marido.
Como lo percibió mas estable, Gen ya miro a su cachorrito quien le devolvió la mirada aun con burla. Lo irrito, ese demonio. Le jalo una mejilla en castigo y este le mordió la mano, soltando pequeños gruñidos que causaban mas ternura que miedo.
—¿No tienes hambre, bebe berrinchudo?
— Me quitaste el apetito, papá.
La primera División fue testigo de grandioso enfrentamiento entre su Capitán y Narumi Shion, que tuvo como ganador al menor gracias a la ayuda de su tía, en venganza por haberle gritado hace rato.
Cuando Gen tuvo un pequeño espacio de su trabajo, se encerró con Soshiro en el baño a realizar la prueba de embarazo del mes, delegando una vez la tarea de cuidar de Shion a Kikoru. No querían que su hijo estuviera presente, Soshiro necesitaba desahogar su frustración con libertad y no quería que su hijo lo escuchara gritar de impotencia.
Soshiro realizo la rutina que sabia de memoria, solo que ahora tenían la prueba mas precisa y costosa del mercado, para evitar dudas y no terminara haciendo mas de una de forma compulsiva. Cada negativa que veía lo enfermaba.
El tiempo empezó a correr, estaba cargando y no, no quería mirar el resultado. En el fondo ya lo sabia, pero la visión de un buen resultado no lo dejaba tranquilo. Eran los 15 minutos más asfixiantes de todos los meses.
Caminaba de un lado al otro, solo deteniéndose a mirar a Gen de vez en cuando, ya que él era quien sostenía la prueba y a la vez se aguantaba las ganas de vaciar la bilis de su estomago, otra vez.
—¿Todavía tienes náuseas? ¿Lo que cocine ese día estaba tan malo?— Su sensibilidad se disparo de nuevo, mierda.
—No, no, mi amor. No… — Se apresuró a aclarar Gen al notar los ojos de su omega vidriosos. — Seguro fue el ramen que comí en la mañana, estaba asqueroso, pero tenía hambre.
Soshiro respiro, al menos no intoxico a su esposo.
—Luego de esto, te voy a preparar algo de medicina natural. Tengo una receta de té propia mi clan para combatir los malestares estomacales. — Soshiro acarició el rostro del alfa, se veía verde de lo mareado, y Gen era un roble, casi nunca se enfermaba. Algo grave debió superar las defensas internas del hombre..
Gen le sonrió, intentado disimular un poco su malestar: —Gracias Shiro, si que lo necesito.— volteo a ver la prueba digital en su mano por costumbre, pero el resultado…
—Claro, seguro solo tienes el estómago irritado por toda la comida chatarra que te encanta tragar. — se separo un momento para revisar si tenía alguna pastilla en el cajón del baño, pero solo había una botella de lubricante y artículos de aseo básicos. Ignorara eso —¿Cuantas veces debo decirte que mejor llevas algo de casa?
—Cariño…
—No me importaría hacerte un bento para el almuerzo, siempre lo hago para Shion, no sería problema hacer uno para ti.
—Shiro…
—Así tendrías una mejor equilibrio alimenticio, te necesito fuerte Capitán. Nuestro hijo cada día se pone más enérgico, necesita algo de control.
—¡SOSHIRO!
Ese grito asustó, frunció el ceño listo para gritar aún más fuerte en respuesta ¿Ahora las náuseas le revolvieron el cerebro?
—No me grites, Narumi gen.— Camino hacia él para darle una lección sobre el respeto, pero las lágrimas brillando en los ojos de su esposo lo detuvieron.— ¿Gen?
El alfa le mostró la prueba, ahí se leía un claro: “1-2 semanas de embarazo”
Soshiro no se movió, las lágrimas salieron solas y el temblor de su cuerpo casi lo hace caer. El estaba… El enserio estaba…
—Lo conseguimos mi amor, estas esperando un bebé.
No, no, no, tenia que ser una broma ¿Enserio lo logro? ¿No era una falso positivo? ¿Iba a tener al fin su segundo bebe? ¿Volveria a sentir pataditas en su vientre? Su vientre…Considerado lo mas sagrado, el tesoro de la fertilidad, y el orgullo de los omegas que solo puede ser tocado por su pareja vinculada y sus hijos. El vientre que Soshiro consideraba dañado, roto, inservible, estaba sosteniendo una nueva vida, un bebe.
Sentía que podía morir ahora mismo.
—¿Soshiro, amor? — Gen lo envolvió en sus brazos, preocupado al no tener más reacción que sus lagrimas. —Cariño, respira.
Ni había notado que estaba sosteniendo la respiración, el aire fue dulce entrando en sus pulmones.
Y ahora estaba respirando por dos personas.
Su corazón latía el doble.
Todo su cuerpo estaba trabajando el doble.
Toco brevemente su vientre bajo la mirada preocupada de su pareja, estaba cálido y ligeramente duro. Lleno. Ocupado. No vacío.
Miro el rostro de su esposo, el también ha tenido que sufrir tanto y…
Soshiro se desmayo.
—No se esta muriendo, relájate por dios, estas asustando a Shion.
—¡Es que yo..! Ahg, esta demasiado frágil, debería llevarlo a la clínica.
—¿Con el doctor? ¿Mama tendrá una vacuna?
—No Shion, van a revisar la pancita de mama.
—¿Le duele? ¿No puede hacer del baño?
Soshiro abrió lentamente los ojos, las voces de su alrededor eran algo molestas, pero familiares, ademas sentía una mano sobre la suya. La inconfundible presión de su pareja, siempre a su lado tal y como prometió.
Sonrió, era un excelente esposo y padre.
—¡Oh, despertó! — otra voz conocida, era el doctor de la base de Ariake. — Vice capitán Narumi ¿Como se siente? ¿Algún dolor?
—¿Shiro? —su mano se apretó sobre la suya, y la otra fue directo a su mejilla, acariciando sus pómulos. — Mi amor ¿Algo duele, estas bien?
Enfoco mejor el rostro de Gen, el brillo de la retina 0001 estaba ahí, analizando su flujo de señales y sus signos. Recuerda que durante todo este tiempo Gen se ha negado a examinar su cuerpo con sus retinas Kaiju, temeroso de ver algo que no podría asimilar y destruir sus sueños, pero había extrañado esa mirada. Sus ojos visores del futuro eran parte de Gen, y toda parte de Narumi Gen era amada por Narumi Soshiro. Cada parte de su alfa era besada y adorada por su omega, incluso las que el no quería.
— No duele nada, tranquilo.— Dejo un beso en la palma de Gen. —Solo estaba muy cansado.
El medico suspiro, negando con la cabeza mientras anotaba datos: —El cansancio es normal, Vice capitán. En su estado, es recomendable descansar mucho y dormir, los embarazos de omegas masculinos consumen más energía que un embarazo femenino.
Oh.
Sé había olvidado.
El estaba embarazado.
El se desmayo porque no pudo contener la emoción de la noticia
¿No lastimo a su bebe al caer?
No, Gen está ahí, seguro lo atrapo y lo trajo a salvo hasta la enfermería.
Entonces…
—¿Como esta mi bebe? — la fragilidad en su voz se le escapo, las lagrimas nublaron sus ojos. Iba a ser madre por segunda vez.
Pudo notar la tensión en los hombros de Gen, esperando la respuesta con miedo.
— Esta en excelentes condiciones,— la pareja soltó un suspiro de alivio— pero sera mejor que agende una cita con su obstetra para descartar cualquier problema y les brinde la guía necesaria. — El hombre les sonrió, tan aliviado como ellos.— Felicitaciones Capitán y Vice capitán Narumi.
El doctor se retiro de la sala dejando a un par de esposos con mocos y lágrimas, una tía sorprendida y un pequeño que no terminaba de entender todo el asunto. Gen dejo un beso en la frente de Soshiro y se retiro un momento para agarrar a su hijo mayor en brazos, también le hizo una seña a Kikoru para que se acercara.
Los tres rodearon la camilla donde aun lloraba Soshiro, y Gen dejo a su hijo entre las piernas de su madre, sabia que su niño si quería un hermano, pero no entendía el complejo proceso de tráelo al mundo.
— Shion, mi bebe.— Hablo Gen dando un besito en la cabeza de su cachorro. —¿Te acuerdas que te prometimos un hermanito para navidad?
—¡Si! Pero no llego…
—Ya esta en camino mi amor, justo aquí — extendió una mano hacia el vientre de Soshiro, tocando por primer vez de forma consciente al bebe. — Dentro de mama, nacerá en invierno lo mas probable.
Soshiro se limpio las lagrimas, con una enorme sonrisa que reflejaba la autentica felicidad. En su costado estaba apoyada Kikoru, quien derramaba lagrimas silenciosas, igual de feliz que la pareja. Se aferraba a su brazo como una niña, y a veces la consideraba suya de lo cercana que era.
— Como papa dice, Shion…— su voz salio delicada, repleta de amor desbordado — Vas a tener un hermanito o hermanita. Y tu, — miro hacia Kikoru. — Seras tía ,otra vez.
Kikoru no dijo nada, solo se escondió a llorar mas fuerte en el brazo de Soshiro.
Gen y Soshiro intercambiaron miradas, riéndose al mismo tiempo. Tendrían unos largos meses por recorrer, pero lo harían como siempre, juntos y en familia.
—¿No puedo elegir que sera? No quiero una niña llorona.
—Narumi Shion, tu eres el doble de llorón.
