Actions

Work Header

Donde terminan las mentira - Gofushi

Summary:

Amar a Satoru Gojo fue una maldición, y mentirle fue un acto de amor.
Entre el fuego, la muerte y la culpa, dos almas buscan la verdad que los destruyó... y quizá también la que los libere.

Chapter Text

Megumi Fushiguro tiene un gran corazón.

Demasiado grande para el mundo en el que vive, demasiado noble para sobrevivir al amor de Gojo Satoru.

Y aun así, lo ama.

—Megumi, ¿me amas?

—Tú ya sabes la respuesta.

Megumi intenta pasar una mañana tranquila, pero cuando Satoru aparece, la paz se vuelve un mito.
El hombre irrumpe en su rutina con la misma facilidad con la que el sol rompe la noche.

—¡Pero necesito escucharlo de ti! —insiste Gojo, inclinándose con ese brillo insolente en los ojos.

Satoru no sabe diferenciar entre "necesitar" y "querer".
Nunca lo ha hecho.

—Te amo, Gojo-sensei.

Ahí está.
Las palabras que tanto anhelaba.
Satoru sonríe, y esa sonrisa vale todos los maleficios del mundo. Lo rodea con los brazos y murmura contra su oído:

—Yo también te amo, Megumi.

Pero Megumi no sabe si creerle.
Gojo Satoru es un gran mentiroso.
Y él, un idiota dispuesto a caer en cada una de sus mentiras.

—¿Ahora puedo comer en paz? —murmura.

Gojo no responde.
Solo le roba un beso, dos... y un poco más del corazón que aún no termina de romper.

—Megumi~ —la voz se arrastra como una brisa molesta.

El chico suspira.
Otra noche sin descanso.

—Gojo-sensei, por favor, sal de mi habitación.

—¡Escuché que derrotaste una maldición de alto nivel! ¡Estoy tan orgulloso de ti! —declara con entusiasmo genuino, o al menos eso parece.

Si los halagos curaran el cansancio, Megumi sería invencible.
Pero no.
Solo quiere dormir, hundirse en su cama y dejar que el silencio lo abrace.

—¿No te irás? —pregunta.

—¿Te estoy deteniendo? —Gojo sonríe, provocador.

—¿Vas a verme dormir?

La sonrisa se amplía.
Megumi maldice su lengua por darle entrada.

—¿Te gustaría eso?

—Buenas noches —responde seco, escondiéndose bajo las cobijas.
La manta pesa, pero menos que los ojos de Satoru sobre él.

—Buenas noches, Megumi.

Cuando Gojo finalmente se va, el reloj marca la medianoche.
Megumi duerme, pero no descansa.

Sabe que está condenado.
Amar al más fuerte es abrazar una maldición con nombre propio.
Aun así, elige hacerlo.
Porque en su mente —en su ilusión—, Gojo también lo ama.

"Soy una persona muy egoísta, no puedo evitar tomar."

Y él lo sabe.
Megumi es inteligente.
Tan inteligente que entiende que su peor enemigo no son las maldiciones.

Es él.

—Ah, Megumi... tu piel es tan suave. Voy a llevarte a casa. Serás mi almohada personal —murmura Gojo entre risas.

Debería sentirse avergonzado.
Debería apartarse.
Pero no lo hace.
Se queda.
Porque amar a Satoru es tan dulce como doloroso.

—Gojo, ya me tienes.

—Lo sé. Pero quiero encerrarte solo para mí.

Ya lo ha hecho.
Posee la llave de su corazón, y Megumi ni siquiera quiere recuperarla.

—Soy tuyo, siempre —susurra.

Está condenado.
Tan condenado.
Lo dejarán con el alma rota y los labios vacíos, y aun así no podrá dejarlo ir.

Los hechiceros jujutsu mueren solos.
Y Megumi Fushiguro no será la excepción.

—Te amo —dice Gojo, una vez más.

Megumi no responde.
Porque si lo hace, perderá.
Y Gojo, como siempre, ganará.

—Dilo, tú también me amas, ¿verdad, Megumi?

—...Yo también te amo.

Y ahí está su sentencia.
Sellada.
Irrevocable.

—¡Tenemos que apurarnos! ¡Hay cuatro maldiciones de grado especial! ¡Megumi las está reteniendo! —grita Yuuji.

Satoru sonríe.
Miente.

—Estará bien.

No lo está.
Pero Gojo siempre ha sido un gran actor.
Hasta que ve la sangre.

Megumi yace entre los restos de tres maldiciones destruidas.
La cuarta se desvanece a sus pies, derrotada.
Pero su cuerpo... su cuerpo no se mueve.

—¡MEGUMI!

Gojo corre.
Lo sostiene.
Sangre caliente le mancha los dedos.
Los seis ojos, por primera vez, tiemblan.

—Yo... te amo... —susurra el chico, apenas audible.

Gojo miente de nuevo, porque no sabe hacer otra cosa.

—Yo también te amo, Megumi.

La sonrisa que recibe de vuelta lo perseguirá por años.
Esa y la última palabra que sale de los labios del chico:

—Qué mentiroso...

Gojo no llora.
Solo se queda quieto, mirando cómo se apaga la vida del único que alguna vez creyó en él.
Su castigo llega en forma de silencio.

Amar a Gojo Satoru fue una maldición.
Y Megumi Fushiguro fue su víctima más fiel.

-------

"Ecos"

Meses después, Gojo despierta cada noche al escuchar una voz que no existe.

"Qué mentiroso..."

El eco se mezcla con el sonido de la lluvia.
A veces jura verlo —un destello de cabello oscuro, una sombra bajo su ventana—, pero cuando parpadea, ya no hay nada.

En sus sueños, Megumi aún sonríe.
Le ofrece la mano, y cuando Satoru intenta alcanzarla, la imagen se rompe, deshaciéndose en cristales de luz.

"Te amo", dice la voz.

Gojo sonríe, sin abrir los ojos.

—Mentiroso... —susurra, y vuelve a dormirse, esperando que al menos en ese sueño, Megumi lo perdone.

 

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

────(♥)(♥)(♥)────(♥)(♥)(♥) __ ɪƒ ƴσυ'ʀє αʟσηє,──(♥)██████(♥)(♥)██████(♥) ɪ'ʟʟ ɓє ƴσυʀ ѕɧα∂σѡ.─(♥)████████(♥)████████(♥) ɪƒ ƴσυ ѡαηт тσ cʀƴ,─(♥)██████████████████(♥) ɪ'ʟʟ ɓє ƴσυʀ ѕɧσυʟ∂єʀ.──(♥)████████████████(♥) ɪƒ ƴσυ ѡαηт α ɧυɢ,────(♥)████████████(♥) __ ɪ'ʟʟ ɓє ƴσυʀ ρɪʟʟσѡ.──────(♥)████████(♥) ɪƒ ƴσυ ηєє∂ тσ ɓє ɧαρρƴ,────────(♥)████(♥) __ ɪ'ʟʟ ɓє ƴσυʀ ѕɱɪʟє.─────────(♥)██(♥) ɓυт αηƴтɪɱє ƴσυ ηєє∂ α ƒʀɪєη∂,───────────(♥) __ ɪ'ʟʟ ʝυѕт ɓє ɱє.