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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-02-25
Completed:
2026-02-25
Words:
2,008
Chapters:
2/2
Comments:
3
Kudos:
27
Bookmarks:
3
Hits:
205

Cómo no puedo adorarlo

Summary:

Despues de su reencuentro en Water 7 tras Enies Lobby, Koby regresa a el barco de los Marines sin poder dormir. Solo en la oscuridad, Koby revive cada momento que han compartido, desde su primer encuentro en el barco de Alvida hasta que Luffy reconoce su fuerza en Water 7, y se da cuenta de que sus sentimientos se han convertido en algo innegablemente romántico.

(Por favor leen las notas)

After their reunion in Water 7 following Enies Lobby, Koby returns to the Marine ship unable to sleep. Alone in the darkness, Koby relives every moment they've shared, from their first encounter on Alvida's ship to Luffy acknowledging his strength in Water 7, and realizes that his feelings have undeniably blossomed into something romantic.

(Please go to chapter 2 for English translation)

Notes:

¡Hola! Solo quería avisarles que este fic fue escrito principalmente para practicar la lectura y la escritura en español. Ya lo hablo, pero necesito mejorarlo, así que disculpen si hay algún error gramatical, ya que no es mi lengua materna. Adoro a esta pareja y quería escribir un fic corto sobre ellos, así que espero que lo disfruten <3

Chapter 1: Cómo no puedo adorarlo

Chapter Text

El barco está demasiado silencioso por la noche.

Los marines duermen en filas disciplinadas bajo cubierta, el ritmo pausado de su respiración se mezcla con el crujido de la madera y el lento vaivén de la marea. En algún lugar arriba, un vigilante cambia de postura, sus botas raspando suavemente contra los tablones.

Koby yace despierto. Se supone que está exhausto. Después de todo lo ocurrido en Water 7, después de volver a verlo, después de estar cara a cara con Monkey D. Luffy así...

Sus dedos se enroscan en la fina colcha.

Cierra los ojos con fuerza pero no ayuda para nada.

Porque en el momento en que lo hace, lo ve.

La sonrisa de Luffy. Esa sonrisa brillante y desenfrenada que no ha cambiado en absoluto. Desde aquel día en el barco de Alvida. Desde que Koby era un niño tembloroso con una escoba en las manos y sin futuro.

"¡Guau, Koby! ¡Te has vuelto más fuerte!"

Las palabras se repiten sin piedad. Koby se gira de lado, mirando la oscura pared del casco a centímetros de su cara.

Más fuerte. Luffy lo había dicho con tanta facilidad. Con tanta alegría. Como si importara. Como si se hubiera dado cuenta de todo.

Una risa se escapa de la garganta de Koby antes de que pueda contenerla: silenciosa, sin aliento, pero un poco rota.

Se lleva una mano a la boca porque no debería sentirse así.

Ahora son enemigos. Un pirata y un marine. Justicia y libertad en lados opuestos del mar.

Eso es lo que le dijo a Helmeppo antes, ¿no? Que capturaría a Luffy algún día. Que tenía que hacerlo. Que este era el camino que eligió.

Se le encoge el pecho. Porque cuando Luffy lo agarró por el cuello y lo estrelló contra el suelo en Water 7, cuando sus puños se encontraron y chispas de dolor le recorrieron el brazo...

Koby nunca se había sentido más vivo. No por la pelea. Pero porque Luffy lo miró con seriedad.

No como un cobarde. No como una carga.

Lo miraba como alguien a quien valía la pena enfrentar. Alguien por quien valía la pena luchar.

Alguien igual.

Koby traga saliva con dificultad. Pero también, ese es el problema. Luffy no mira atrás. Sin duda, no se detiene.

Carga hacia el horizonte, hacia la siguiente isla, el siguiente sueño, la siguiente cosa imposible.

Y Koby...

Koby se queda de pie en la orilla, observando. Igual que la primera vez. Sus pensamientos retroceden sin remedio.

Al pequeño bote de remos bajo un cielo demasiado grande para él.

A Luffy sentado frente a él, con las piernas cruzadas con indiferencia, declarando que iba a ser el Rey de los Piratas con absoluta certeza.

A la forma en que dijo, “entonces dilo”, cuando Koby estaba demasiado asustado para expresar su propio sueño.

Al momento en que Luffy golpeó a Alvida sin dudarlo. La forma en que le sonrió después. Como si Koby fuera valiente, como si él importara.

Koby hunde la cara en la almohada, frustrado. Es patético. Se supone que debería estar entrenando y haciéndose más fuerte. Convirtiéndose en un marine digno del uniforme que lleva.

En cambio, su corazón se acelera al recordar una sonrisa. Se da la vuelta y mira hacia la oscuridad.

¿Por qué todavía se siente así?

¿Por qué la voz de Luffy aún resuena en lo profundo de su pecho?

¿Por qué siente que cada paso que da...de alguna manera lo persigue?

Sabe que Luffy probablemente no esté pensando en él ahora mismo.

Probablemente Luffy esté dormido sin ninguna preocupación. O comiendo. O riendo con su tripulación. O planeando algo imprudente e imposible.

Koby sonríe suavemente a pesar de sí mismo. Así es él, todo brillante, imparable y cálido como la luz del sol en alta mar. A Koby se le cierra la garganta.

Él quiere...

No.

No debería querer.

Pero lo quiere.

Quiere estar a su lado otra vez.

No frente a él.

A su lado.

Quiere oír a Luffy decir su nombre así otra vez, sorprendido, feliz, y orgulloso. Quiere ser alguien a quien Luffy pueda mirar y pensar, “es fuerte”.

Sus dedos se aprietan más en la manta a el pensamiento estupido.

Pero para lograrlo, tiene que volverse lo suficientemente fuerte como para detenerlo.

La ironía lo quema. Para proteger a la gente del mundo, tiene que perseguir a la única persona que le enseñó a soñar.

Las lágrimas le escuecen en las comisuras de los ojos y se las seca con rabia.

No llorará. Ya no es ese chico. Es un marine. Se convertirá en almirante. Defenderá la justicia.

Incluso si eso significa enfrentarse a Luffy. Aunque eso signifique encadenarlo algún día.

La idea le hace doler el pecho con tanta fuerza que tiene que incorporarse, respirando con dificultad.

¿Podría hacerlo?

¿Si llegara el momento?

Si Luffy le sonriera, no con burla, no con ira, sino simplemente…

¿Le temblarían las manos a Koby?

¿Dudaría?

Se lleva la palma de la mano al corazón. Lo puede sentir latiendo muy rápido, le hacía sentir ridículo lo alterado que estaba por esto.

"Tranquilízate", se susurra.

Pero incluso mientras lo dice, puede sentirlo.

No es solo admiración. No es solo gratitud. No es sólo rivalidad.

Es algo más suave, es algo más peligroso.

Porque si Luffy le pidiera que huyera ahora mismo, solo una vez, como antes…

Koby no está seguro de no seguirlo. Y eso lo aterroriza. Se recuesta lentamente, mirando fijamente a la oscuridad hasta que se le nubla la vista.

"Te atraparé algún día", murmura en voz baja hacia la cabina vacía.

Las palabras suenan más firmes de lo que se siente.

No es una amenaza necesariamente pero sí es una promesa. Un juramento.

Porque si va a volver a pararse frente a Luffy, si va a ser alguien digno de esa sonrisa...

Entonces tiene que seguir adelante. Aunque duela. Aunque Luffy nunca lo mire como Koby lo mira ahora.

El barco se mece suavemente.

En algún lugar lejano, al otro lado del mar, un barco pirata navega bajo las mismas estrellas.

Koby cierra los ojos. E incluso dormido, sueña con sombreros de paja y la luz del sol.