Chapter Text
1.- Quiero mantenerte cerca.
Yoonji titiritó de frío en la parada del autobús y pateó la hojarasca húmeda a sus pies mientras maldecía su suerte y se lamentaba haberse ofrecido para hospedar a su primo durante los 3 días que permanecería en Seúl mientras presentaba sus exámenes de ingreso para la universidad, pero no en realidad.
Lo cierto es que ella había saltado frente a la oportunidad de hacerlo cuando su eomma se lo mencionó en su última llamada telefónica, y Yoonji se apresuró a mencionar que su departamento no estaba demasiado lejos de la universidad a la que Hoseok aplicaba, y si él y la tía Hoyeon estaban de acuerdo, podía cederle un espacio y hasta llevarlo durante la mañana del examen.
A mediados de noviembre y por su cuenta lidiando con las responsabilidades que la vida adulta había depositado sobre sus hombros cuando se mudó a Seúl siguiendo un sueño, Yoonji tenía que estudiar para un examen el viernes y entregar su porción de un proyecto para mañana al mediodía, pero ni siquiera esas preocupaciones la distrajeron del autobús que se aproximaba en la distancia y que era el mismo que Yoonji le había pedido abordar a su primo desde la central de transportes. Enviándole instrucciones precisas de qué línea tomar y dónde estaba la parada, Hoseok, debía haber bajado del autobús que lo trajo de Gwangju a ese otro que lo dejaría a unas calles del piso de Yoonji, y ésta esperaba que no hubiera tenido retrasos porque se le estaban congelando los dedos de los pies por culpa de las medias delgadas que llevaba puestas.
Temprano había tenido Yoonji clases y luego horas de voluntariado en el estudio donde de momento se le permitía servir bebidas y estar presente durante las grabaciones, pero uno de los encargados (mayor, y un poco obsceno con sus chistes, salvo que también un genio cuando se trataba de música) le había prometido dejarle utilizar las consolas el fin de semana que tuvieran un rato libre, y la chica apenas podía esperar a que ese momento llegara.
Aunque para aplacar a sus padres Yoonji había elegido en la universidad una licenciatura enfocada a la producción de medios y con una especialidad en análisis de mercados, lo cierto es que ella amaba la música y daba prioridad a la idea de dedicarse como productora, buscando espacios en estudios y creando su propio contenido. Sus notas en la universidad no eran malas, pero Yoonji no destacaba, y tampoco tenía nada claro para los años que le quedaban. Eso lo vería después, y mientras tanto planeaba explotar sus pasiones y explorar sus talentos mientras estaban a su alcance.
—Ah, maldito frío —se estremeció Yoonji bajo su chaqueta, apretando las manos dentro de los bolsillos pero igual sintiendo una gelidez que no era apropiada para la época.
Ese año, el calor en Seúl había sido extremo y húmedo, algo que la ahjumma de la tienda de la esquina solía definir como precursor de un invierno que se le equiparara, y Yoonji había dado por sentado que serían temperaturas similares a las que había vivido en su primer año en Seúl, pero resultó lo opuesto cuando el frío llegó antes, y para esas fechas de noviembre ya se perfilaba como un invierno frío como pocos y de romper récords.
Yoonji sólo esperaba que Hoseok hubiera traído ropa adecuada, y justo estaba considerando si tendría mantas suficientes para atenderlo como era debido, cuando el autobús que esperaba al fin llegó a la parada y su primo descendió los escalones un poco desgarbado y tímido al traer su equipaje en una maleta deportiva que colgaba a través de su pecho.
Más alto que ella y llevando un aparato de ortodoncia que lo hacía ver algo nerd, Hoseok no había cambiado mucho desde la última vez que se vieran en Jeju unos cuantos veranos atrás (seguían yendo año con año, pero sus semanas de visita no coincidían más), y se mostró tímido y por unos segundos hasta mudo cuando vio a Yoonji y su primera reacción fue la de juguetear con la tira que cruzaba su pecho.
—Noona… —Dijo al cabo de unos segundos, y Yoonji casi puso los ojos en blanco.
—Llegas casi 25 minutos tarde.
—Se me fue el primer autobús…
—Vale, lo que sea. ¿Cómo estuvo el viaje?
—Eh, normal. Supongo.
—Vamos —le instó Yoonji a caminar con él en dirección a una colina algo empinada donde se encontraba el sitio que rentaba.
Por cuestiones de economía (sus padres le ayudaban con la mayoría de los gastos pero tenía necesidad de dinero extra), Yoonji contaba con un empleo de medio tiempo y rentaba un sitio pequeño pero funcional a una ahjumma que se había mudado con su hijo y nuera al campo, así que les había dejado su casa por un precio bastante generoso por el mero hecho de tratarse de un par de estudiantes.
No demasiado grande, sin embargo, las siguientes noches ella tendría que dormir en el piso del cuarto de Namjoon para que Hoseok tuviera su propia cama, y eso era algo que no le entusiasmaba mucho. Pero carajo, ni por asomo sería culpa suya que por una mala noche su primo reprobara su examen de ingreso a la universidad, y un par de noches con dolor de espalda no serían el fin del mundo.
—¿Falta mucho, noona? —Preguntó Hoseok cuando los escalones que conducían a su piso se fueron haciendo más irregulares y escarpados (otra razón por la cual la renta de la zona era baja), y Yoonji apuntó a la casita en la distancia.
—Sólo un poco más.
—¿Antes de llegar podríamos pasar a la tienda? Olvidé mi cepillo de dientes…
—Ok.
Haciendo una parada reglamentaria en la tienda del barrio, Yoonji confirmó con Hoseok que éste estuviera dispuesto a comer cerdo salteado con verduras y algo de ramen de acompañante, y bromeó con él que el presupuesto de estudiante no daba para más.
—Y menos mal que comes de todo, porque Namjoon detesta el pescado, y eso complica las cosas —dijo Yoonji de pasada, eligiendo del refrigerador tres flanes pequeños para el postre.
Hoseok no dijo nada al pagar o cuando se ofreció a cargar las bolsas con la compra, pero unos metros más adelante en la calle preguntó quién era Namjoon.
—Un amigo, vivimos juntos —respondió Yoonji—. Es de tu edad, de hecho, menor por unos meses, pero un genio, así que adelantó 1 año completo de estudios y es el perfecto compañero de piso porque paga la mayor parte a cambio de que yo cocine.
—¿Es tu novio? —Preguntó Hoseok, y Yoonji lo descartó con un movimiento de su mano.
—Claro que no, es un crío.
—Ah.
Terminando de ascender aquella colina en silencio hasta el sitio donde Yoonji vivía, ésta abrió la puerta y le indicó a Hoseok entrar primero, asegurándole que el sitio no era lujoso ni nuevo, pero la calefacción y la caldera funcionaban de maravilla, y la renta era más que apropiada para el lugar.
—Además, mi universidad queda cerca, y también el estudio donde hago prácticas. De no ser porque en invierno la calle se pone resbalosa por el hielo y en una ocasión me lastimé el hombro al caer, todo sería perfecto por aquí.
—Es un buen sitio, noona. En serio.
—Lo sé —declaró ésta, indicándole después que la siguiera y guiándolo a la habitación a la derecha del fondo.
Ahí tenía ella su recámara, de frente a la de Namjoon y con el baño a un lado, y le indicó dónde podía dejar su equipaje, conectar su móvil, y descansar en su cama si le apetecía.
—Lavé las sábanas y las mantas anticipando tu llegada —dijo Yoonji, de pronto nerviosa de tener a Hoseok en su habitación porque habían estado solas antes, pero no de ese tipo tan contundente, con una puerta con perilla, y aunque hacía tiempo de los veranos que disfrutaron en Jeju y jamás habían vuelto a hacer algo similar o a mencionarlo siquiera, la chica encontró perturbador tener esos pensamientos cuando se había prometido dejar el pasado intacto en su sitio.
—¿Dónde dormirás tú? —Inquirió Hoseok al notar que la cama era individual.
— Tengo un futón y-…
—Yo debería dormir ahí.
—Tsk, no bromees. Tienes que descansar para el examen.
—No podría descansar sabiendo que te saqué de tu cama.
—Yo te cedí mi cama, es diferente —recalcó Yoonji—, y lo he decidido por mí misma, así que respeta a tus mayores, ¿quieres?
—Noona —intentó Hoseok imponerse, pero por mucho que hubiera crecido, Yoonji siempre lo vería como un crío, y su corte de tazón y andar desgarbado no hicieron mucho por mellar su convicción.
—No me hagas sacar la carta de ser mayor que tú y ordenarte que duermas aquí —dijo Yoonji, medio en broma y medio en serio—. Además, si lo peor llega a ocurrir, siempre puedo meterme a la cama de Namjoon.
Frente a eso, Hoseok no respondió nada, y de momento, Yoonji no llegó ni a imaginar la razón.
