Work Text:
If you want to keep a secret, you must also hide it from yourself.”
― George Orwell, 1984
Osomatsu lo sabe desde el principio.
Casi antes que ellos mismos. Karamatsu siempre ha sido imbécil, demasiado fácil de leer, el mejor de ellos a pesar de que eso no le hace específicamente una buena persona. Pero se da como los tontos, sin pensar, por muchas hostias que se haya ganado.
Visto desde fuera puede parecer que en todo caso será Karamatsu el que termine jodido pero eso es solo lo que pensaría alguien que no les conoce realmente. Porque Karamatsu se puede sobreponer de cualquier cosa. Le ha visto hacerlo y quererlos a pesar de ser la absoluta mierda con él, de ignorarlo cuando fue secuestrado, de odiar todos y cada uno de sus sueños y hacer lo posible por que no sea feliz. Es su manera de querer y de alguna manera Karamatsu es listo y lo sabe. Sabe que le quieren y eso le hace el más duro de todos ellos.
No, no sería Karamatsu el dañado. El problema sería Ichimatsu, siempre. Osomatsu le ha visto ir cayendo en una espiral que empezó en algún momento entre los catorce y los diecisiete, cuando descubrieron que ser iguales les ahogaba y se fueron separando. Osomatsu se quedó la personalidad original y los demás fueron los que tuvieron que diferenciarse, porque algo bueno tenía que tener ser el mayor.
Ichimatsu nunca supo qué hacer, así que se fue retrayendo, como un gato desconfiado, el pelo siempre despeinado, la ropa siempre ancha, la postura siempre torcida y la sonrisa siempre triste. Y ahora está igual pero a veces, cuando vuelve con Karamatsu de apostar a los caballos e Ichimatsu les ve hay una expresión casi brillante por un segundo, hasta que se acuerda de quitarla y mirarles con indiferencia.
A Osomatsu le gusta esa expresión, pero se pregunta qué va a pasar con él cuando todo caiga, cuando Karamatsu termine por conocer a alguien y tenga que volver hacia atrás, después de haber tenido esto. Porque no es que Osomatsu sea prejuicioso, a estas alturas, pero no puede durar mucho.
Osomatsu quiere decir a Karamatsu que tenga cuidado, que hay piezas que no sabe si va a poder pegar de nuevo.
*
Choromatsu lo sabe, pero no quiere saberlo.
Les quiere agarrar de la pechera y separarles cuando les ve, un día que llega algo antes de lo debido a casa. Entra en ella en silencio, por si alguno de sus hermanos está dormido pero no hay nadie en el salón, lo que es un alivio, por un rato, tener la casa para él solo. Cuando está en la sala escucha una guitarra y piensa "maldito Karamatsu". Se asoma desde la ventana hacia el tejado pero antes de que pueda hablar, la visión le hace enmudecer.
Está Karamatsu, y hasta ahí bien, tocando una canción que no es ni canción, es solo una sucesión de las mismas notas con un ritmo tranquilo. A su lado está Ichimatsu, y eso es ya no solo raro, sino casi sobrenatural. Es tan raro que siente como si no pudiera creer lo que ven sus ojos, y aún es peor cuando Ichimatsu estira la mano y la cuela por debajo de la camiseta de Karamatsu, por la espalda.
Ese toque no es algo que debería existir. Es un toque que no tiene cabida entre hermanos, hay algo (sucio) sexual en él, disruptivo de todo lo que Choromatsu sabe de Ichimatsu. Ichimatsu no toca así a nadie y menos a Karamatsu, no le cuela los dedos por la cinturilla del vaquero. Karamatsu gira la cabeza hacia él y le sonríe, y esa sonrisa tampoco debería dirigirse a un hermano.
La palabra incesto le llena la cabeza, es sucia y le ahoga y no se lo puede creer. De alguna manera siente que es su culpa, como si el hecho de que Choromatsu sea un nini como ellos haya podido generar algo así. Baja hacia el salón, con una ligera sensación de pánico y abre la puerta de la calle con cuidado, sale pegado a la pared de casa para que no le puedan ver.
Cuando vuelve, ya no están, pero ya no puede dejar de ver las diferencias en su trato a partir de entonces, sutiles a no ser que las estés buscando.
*
Jyushimatsu no sabe que lo sabe, pero lo sabe.
Seguramente desde que les vio aquel día con las ropas cambiadas, pero es posible que algún instinto profundo que no entiende del todo bien ya le hubiera lanzado indirectas, una especie de aviso de que algo era diferente. No es capaz de señalar exactamente qué, algo que tiene que ver con que Ichimatsu no termina de ser como antes, sobre todo cuando Karamatsu está cerca pero no solo entonces.
Jyushimatsu entiende mejor a Ichimatsu cuando está con lo que él llama internamente su forma real. Sabe que no es exactamente así pero no es algo que se plantee. Para él no es más que un indicador fiable del humor de Ichimatsu, que solo suele dejar ver cuando está con Jyushimatsu, como si supiera que para él no hay diferencia.
A veces, cuando están solos, se tumba a su lado en el sofá y ronronea. La cuestión es que antes era una vez, dos al mes, cuando pasaba algo especialmente bueno, cuando se divertía. La primera vez que llamaron Totty a Totty. Cuando ejecutan la venganza contra los vecinos por engañarles.
Y sin embargo, y sin embargo, durante los últimos meses se encuentra en esa situación cuando en teoría no ha pasado nada. Ichimatsu desaparece durante horas y casualmente Karamatsu desaparece las mismas horas, y llegan a casa con expresiones extrañas a pesar de hacerlo separados.
Y en cuanto Jyushimatsu e Ichimatsu coinciden tranquilos, en el tejado, en el sofá, Ichimatsu se tumba a su lado y deja que hable durante horas, aunque Jyushimatsu sepa que la mitad de lo que le cuenta no tiene mucho sentido. Le da el sol en la cara e Ichimatsu parece...
Parece feliz.
Jyushimatsu no sabe que lo sabe, pero, sea lo que sea, seguro que está bien si le da esto a su hermano.
*
Todomatsu no lo sabe.
Todomatsu tiene una alta tolerancia a la mierda de sus hermanos, y, aunque les quiere, tiene algunos límites. Así que, bueno, hay cosas que no sabe. No sabe cuánto dinero pierde su hermano Osomatsu al mes en el pachinko, no sabe que pasa tantos días allí que le conocen. No sabe que Jyushimatsu se pasa las tardes nadando en estanques públicos. Si no lo sabe, y esto es pura lógica, puede negarlo tranquilamente si le preguntan.
He visto a alguien muy parecido a ti en... y Todomatsu lo niega con su mejor cara, hace una caída de ojos, y todos se olvidan de lo que se estaba hablando. Todomatsu no sabe nada, no quiere saber si tiene un hermano medio gato ni quiere saber las mentiras que cuenta Choromatsu en las entrevistas de trabajo ni que hay alguien muy parecido a él pero con gafas de sol dando abrazos gratis en el parque.
Sabe lo que tiene que saber para ascender en la escala social, porque es el único que lo puede conseguir. Así que se aprende sus rutas y sus lugares favoritos y eso es lo único que sabe, preparar sus citas en cuidadas rutas para no encontrarse con ninguno y no enviarles a la mierda.
Todomatsu no sabe lo que tienen Karamatsu e Ichimatsu. No sabe dónde van cuando no están en casa, no sabe nada de un rumor que casi se ha reducido a leyenda urbana sobre dos chicos iguales y un hotel en la parte cutre de la ciudad, ni de las orejitas de gato que encuentra un día bajo el kotatsu.
No sabe nada, así que lo puede negar todo.
*
Ichimatsu ha dejado de hacerse preguntas todo el día y Karamatsu no se las ha hecho nunca, directamente. Ichimatsu siente que ahora no le cuesta tanto levantarse por las mañanas y dormirse por las noches, que a veces no le importa que una mano se cuele bajo sus sábanas y bien le agarre la mano o le agarre otra cosa. A Karamatsu le gusta cuando se hacen los dormidos y se levantan los últimos, le gusta cuando se miran en la cama con los ojos medio cerrados y la respiración que empieza a agitarse.
Vive por los ratos solos y se divierte cuando están los demás y le pega , en parte por disimular y en parte porque sea lo que sea esto que tienen no quita que su hermano sea lo más ridículo de la historia. A Karamatsu no le afecta de la misma manera porque conoce a otro Ichimatsu totalmente diferente y ese es sólo para él.
Ninguno de los dos sabe por qué o de dónde ha salido esto, pero, a estas alturas, tampoco les importa.
