Chapter Text
Shibuya rebozaba de gente, especialmente los Domingos. Los varios distritos que la conformaban hacían de esta región en particular algo muy especial. El parque Yogogi era un amplio punto de encuentro para jóvenes, parejas y familias que querían disfrutar al aire libre, y eso lo hacía el lugar perfecto para un festival.
El escenario estaba allí desde la noche anterior y los artistas tuvieron que presentarse a altas horas de la mañana para ensayar. El parque estaba cerrado al público en general hasta después del mediodía.
Había una fuerte presencia policial y a pesar de las restricciones muchos fans ya se habían reunido alrededor del parque para hechar un vistazo, intentar tomar alguna foto, y lograr que Yui y Genji escucharan sus gritos con tal de recibir cualquier gesto de reconocimiento.
Los cantantes les hablaron a lo lejos por los micrófonos, saludando y diciéndoles que los esperaban a todos más tarde.
Uno de los guitarristas de Genji tuvo familia dos días antes, así que Akira tomaría su lugar.
"¿Estás lista para hoy?" le preguntó a Yui dejando su guitarra afinada.
"Más que lista. Aunque nerviosa por los temas nuevos."
"¡Relajate! Todo saldrá bien. Rina vendrá más tarde luego de visitar a su abuela, pero nos estará viendo del lugar más cercano posible. Si es que logra llegar a tiempo."
"Si llega a ser así mandaré a Fuji a por ella." dijo Yui. "Creo que mi sobrino Hana estará por allí también, envié pases a la posada."
"¡Genial! ¿Crees que tu hermano y tu madre vengan?"
"No lo sé. Tamao me dijo que mi madre era muy ocupada y que si no estaba aquí no era porque no le importara. He tratado de ser paciente, pero me hace falta. A veces no soporto pensar que sigue por allí y aún no he llegado a verla."
"Yui..."
Akira caminó hacia ella enseguida y la envolvió en un fuerte abrazo.
"Ya debe de saber que su hija es una gran estrella. Si no está aquí mirará el festival por otros medios, estoy segura."
"Eso espero." le dijo Yui abrazándola aún más fuerte. "Que suerte que te tengo hoy."
"Yo igual." contesto Akira con una sonrisa. "Hoy debemos movernos rápido. Tenemos que estar listas para dentro de dos horas y media."
"Sí, espero que hoy sea un día agradable y el sol no nos cocine demasiado." rió Yui.
"Sí, el maldito sol." dijo Akira y las dos se encaminaron hacia el trailer para comer algo y cambiarse.
Cerca de media tarde, Ryu, Tamao, HoroHoro, Hana y Men habían bajado en la estación de Harajuku que quedaba justo al lado del parque Yogogi.
Hana y Men quedaron de encontrarse con un par de muchachos y una chica que ya los esperaban junto a las escaleras.
Los jóvenes habían sufrido sus propios enredos en los meses anteriores y ahora formaban parte de un grupo bastante peculiar.
"¡Vayan con cuidado!" les instruyó Tamao mientras se alejaban.
"Estarán bien, se tienen unos a otros. Debemos irnos si queremos conseguir un buen lugar." le dijo Ryu peinándose las pastillas frente al reflejo de una columna metalizada.
En cuánto los tres dieron un paso se toparon con un hombre de gran altura que llevaba un par de pequeños lentes oscuros. Era corpulento y lucía un fino bigote estilo Fu Manchu. Su cuello era corto y sobre él descansaba una cabeza redonda, calva y reluciente. Vestía nada más que una remera y jeans negros.
"¿Es usted la señorita Tamao Tamamura?" se dirigió a la muchacha de pelo rosa con una voz grave, pero nada intimidante.
"¡Ah! Sí, esa soy yo. ¿Usted es...?" respondió Tamao.
"Mi nombre es Fuji, soy el guardia personal de la señorita Yui. Me dijo que los esperara aquí para guiarlos a los lugares que apartó especialmente para ustedes."
"¡Eso es genial!" exclamó Ryu emocionado. "Es un placer, Fuji." le dijo asintiendo en su dirección y se dió vuelta para hablarle a HoroHoro que por alguna razón había venido muy callado durante todo el trayecto.
"¿Que te parece HoroHoro?"
"Sí, genial..."
"¡¿Qué te pasa calabaza?!" le preguntó dándole unas fuertes palmadas en la espalda que sacudieron todo su tren superior. "¡Ya estamos aquí! Y parece que la jóven Yui ha pensado en nosotros. ¿Porqué estás tan desanimado?"
Fuji y Tamao sd habían envuelto en una conversación momentánea.
"Ella los espera a ustedes, no a mí. Creo que estoy un poco nervioso. Ayer recibí una señal de los espíritus y eso me hizo sentir más confianza, pero ahora me siento fuera de lugar."
"Tu mente te está engañando, no dejes que esos pensamientos se te metan entre los pliegues del cerebro. Si Yui es algo como su hermano solo se sentirá feliz de verte y no te estará guardando ningún rencor. Tu mismo lo dijiste, es lista y gentil. El que te hubieras ido probablemente la dejo con alguna que otra pregunta, pero no parece el tipo de chica que juzgue precipitadamente a los demás."
"Lamento interrumpir, pero el evento está a minutos de empezar. Me llaman para volver tras el escenario con la señorita Yui." dijo Fuji devolviendo el handy al estuche que colgaba de su cinturón.
El hombre los guió prácticamente hasta la primera fila de asientos. El lugar estaba completo y era casi imposible que quepara un alfiler en el parque.
"Encontrar a los muchachos en cuánto ésto termine será una pesadilla." se lamentaba Tamao mirando los alrededores.
Ryu y HoroHoro se sentaron uno a cada lado de la joven. El ainu notó de la esquina de su ojo a una chica de piel blanquecina, estatura baja y pelo platinado a la que sorprendió mirándolo fijamente, aunque ella enseguida apartó su mirada pestañeando en dirección opuesta.
Akira ya se encontraba con el resto de los músicos sobre el escenario controlando los instrumentos. En determinado momento giró su cabeza hacia la multitud y vió a Rina en primera fila. Alzó el brazo en dirección a su amiga, captando su atención después de un rato.
"¡Akira!"
HoroHoro volvió a girar su cabeza hacia la jóven y ésta vez sonreía animada. Saludaba a una chica que agitaba su brazo enérgicamente desde arriba del escenario.
"¡Rina! ¡Lo lograste amiga!" le gritó mostrándole ambos pulgares.
La otra chica hizo lo mismo y momentos más tarde se dedicó a sacar fotos con una cámara que parecía bastante profesional.
Sin darse cuénta HoroHoro se había calmado de los nervios que tuvo al bajar del subte. La única vez que había pisado la ciudad por una chica fué también la primera vez que había tenido ese tipo de experiencias.
Cuándo era niño no tenía amigos. Sus compañeros de clase no estaban propiamente educados sobre su etnia, así que trataban a HoroHoro con indiferencia excepto por una chica nueva, que con el tiempo había logrado trabar una amistad con él. Un día ella lo invitó a una cita inocente en la ciudad, pero después de eso nunca más volvió. Sólo regresaría a Tokyo muchos años después durante su adolescencia para preliminares de la pelea entre shamanes, siendo Yoh su primer contrincante.
Ahora estaba allí con un mar de gente detrás, en el asiento más privilegiado del parque, esperando por Yui al igual que todos ellos. La gente la reclamaba por su nombre, habían hecho carteles con dedicatorias, y muchos otros tenían una rosa o peluche preparado para lanzarle a sus pies.
HoroHoro se abofeteó mentalmente por no haber traído absolutamente nada, pero luego se dió cuénta de que sí traía algo demasiado especial; un espíritu de la naturaleza que debía serle regresado y la púa que su propio hermano le había otorgado.
'Debió de estar tan ocupada con todo ésto que ahora me convenzo de que Yui sólo podría haberla perdido por ahí.' pensó 'Ésto tiene un valor sentimental después de todo. Es importante para ella.'
Los aplausos y gritos se elevaron repentinamente. Cuándo giró su cabeza hacia el escenario se encontró con la viva imagen de Yui, sosteniendo su guitarra acústica de color blanco con una sonrisa de oreja a oreja. En la otra mano llevaba un micrófono que cuándo lo fué a colocar frente a sus labios hizo que la audiencia se agitara aún más. La cara se le iluminó y Yui se tapó el rosotro de la vergüenza, lo que la hizo ver extremadamente tierna frente a los oyentes. Pasó un buen rato hasta que la gente la dejó hablar y finalmente la voz de Yui se extendió por todo el parque.
"¡Buenas tardes a todos! Gracias por recibirme tan cálidamente. Me alegra ver a tanta gente reunida en un día tan precioso como el de hoy." dijo tranquilamente haciendo una pequeña pausa "Traje mucho para compartir con ustedes, incluyendo a un artista sumamente especial que se ha convertido, no sólo en el verano para nuestros corazones, sino que ha logrado crear hermosos himnos que han acompañado a miles de oyentes durante las cuatro estaciones del año."
El público se mostró entusiasmado y habían muchas chicas sonrojadas. Yui se acomodó la correa de la guitarra sobre su hombro derecho mientras colocaba el micrófono en el soporte.
"Quiero que canten a todo pulmón y disfruten de éste concierto que armamos con una fusión de músicos excepcionales. ¡Les daré todo de mí!" exclamó Yui.
Cantó baladas suaves y encantadoras, e introdujo temas rítmicos que sacaban a relucir el dominio que tenía sobre su instrumento. Se la veía muy apasionada y nunca perdía la oportunidad de interactuar con el público para hacerlos cantar una línea o estribillo. Muchos de los que estaban allí se sabían sus canciones al pie de la letra y se las devolvían con la misma emoción con la que ella las intepretaba.
En su último tema se detuvo para tomar unos trago de agua y dejar que el resto de los músicos se relajaran por unos minutos.
"¡Gracias a todos una vez más!" dijo aplaudiendo ella misma a la audiencia con una gran sonrisa. "Es un placer verlos cantar y bailar desde aquí arriba. Si éste público está contento, eso quiere decir que debo de estar haciendo bien mi trabajo."
Mientras colocaban un micrófono extra en el escenario todo el parque se había unido para gritar su nombre al unísono, tomándola por sorpresa. Yui se acercó un poco más al borde del escenario y comenzó a saludar a cualquiera que tratara de llamarle la atención. En ese momento muchas personas comenzaron a arrojar flores, dulces, peluches con cartas y objetos variados. Fuji se encontraba a su lado y la observaba mientras posaba con los regalos y dejaba que los fans le sacaran fotos. Vió que un gran peluche de oso estaba a punto de caerse y se abalanzó sobre él, pero cuándo pensó que era demasiado tarde alguien lo volvió a arrojar, ésta vez acompañado de un objeto que la dejó estupefacta.
Atado a la muñeca del oso había una pulsera de hilo de la cuál colgaba la púa de blanca de cráneo de lobo.
"¿Todo en orden señorita Yui?" le preguntó Fuji a sus espaldas.
"¡Sí!" le dijo ella con una sonrisa.
Se aferró al peluche y se dejó puesta una tiara de fantasía empedrada.
Cuándo el equipo estuvo listo se dirigió de vuelta a su lugar en el escenario y se quedó nerviosa mirando hacia la nada por un buen rato, recordando su encuentro con Hao.
"¡Pues no me casaré con nadie! ¡No quiero éstos malditos poderes! ¡No cederé mi libertad por nadie!"
"¿Estás segura?"
"¡Sí que lo estoy!"
"Yui..." susurró una voz a su lado.
Era Akira que le hacía señas para que hablara al micrófono. Yui asintió rápidamente con la cabeza y respiró profundo.
"Cada presente aquí ha vivido su verano de forma distinta. Yo lo viví intensamente y me tocó trabajar muy duro. Descubrí una vida nueva y eso generó un largo conflicto en mi interior; muchos sentimientos afloraron en mí por primera vez y eso me confundía. Ésta persona que está a punto de pararse aquí frente a ustedes me ha ayudado a navegar ese mar de situaciones y ha sido sumamente alentador para mí éstos últimos meses. ¿Saben de quién hablo no?" dijo con una pequeña sonrisa mientras escaneaba a la audiencia.
Muchos chicos y chicas saltaban en el lugar y gritaban el nombre de Genji. También tenían rosas, peluches y cartas sólo para él. Yui le hizo señas para que saliera al escenario.
Los adolescentes y adultos jóvenes fueron los que más se emocionaron al verlo, pero también habían parejas en las que los novios o esposos tapaban los ojos de sus novias que se reían junto con ellos, tratando de librarse para verlo con claridad. La reacción del público fué muy agradable en general.
Yui le indicó a Fuji que tomara el peluche que ya se iba tras bambalinas en las manos del enorme guardia, con la púa aún colgándole de la muñeca.
Genji extendió su brazo para abrazarla y ella enredó los suyos alrededor de su cuello. La gente les gritaba entusiasmada y se emocionaron por el acercamiento de ambos.
Tamao sintió una presencia dura como roca a su lado y dirigió su atención a HoroHoro que lucía preocupado y molesto. Sus venas pulsantes se hacían visibles a lo largo de sus brazos y su mirada sufría el peso de un ceño arrugado, pero solo se limitó a seguir observando la escena de los dos músicos intercambiando elogios y palabras con el público.
Rina lo miraba desde el rabillo del ojo. Ella ya se había dado cuénta por la descripción de Yui que se trataba del jóven ainu, pero estaba segura de que su amiga no contaba con que él se apareciera por allí después de tanto tiempo.
Había visto todo de primera mano. El muchacho había deshecho una costura de su camiseta y sacó la púa blanca del bolsillo de su pantalón. La misma que había visto semanas atrás. Cortó un trozo de hilo y lo introdujo por uno de los orificios del plectro, agarrando un peluche que había caído del escenario para atar el mismo a su muñeca a modo de pulsera y volvió a arrojarlo a los pies de Yui. El descubrir el objeto hizo que a su amiga se le borrara la sonrisa del rostro. Vió que Akira le llamó la atención y trató de recomponerse rápidamente; la audiencia no había notado nada.
Rina lo miró cuándo Yui le entregó el oso a Fuji para devolver el abrazo de Genji. En ese momento HoroHoro tenía los ojos fijos en ellos y pudo realmente analizar su expresión. Se notaba que la imagen de Yui con Genji no era nada fácil de digerir para él. Ella sabía que era sólo compañerismo, pero un montón de cuestiones que flotaban sobre su cabeza le impedían hablar con él.
De repente HoroHoro miró hacia el suelo y no pudo hacer más que sentir lástima por el chico de cabellera azul. Se veía triste y derrotado, con la cabeza colgando entre sus hombros.
Un hombre alto y excéntrico se atravesó por delante de la muchacha de pelo rosado que también se veía preocupada e intercambiaron lugares.
"Tú me dices que nos vayamos y yo te sigo." le dijo a HoroHoro por lo bajo.
"No... Vine aquí para hablar con ella y eso es lo que voy a hacer. No me iré a ninguna parte."
Rina miraba al escenario sin realmente prestar atención. No quedaba más que contener la respiración y esperar a reunirse con las chicas.
El sol ya había caído abriendo paso a una noche estrellada. Por el parque corría una brisa placentera y dulce que pasaba por entre la gente. Las luces se apoderaron del escenario y los falores del parque se habían encendido, creando un ambiente mágico y acogedor.
"Tenemos un último as bajo la manga." dijo Genji luego de terminar su primer tema con Yui. "Pero primero quiero expresar mi gratitud hacia ésta hermosa señorita que me ha invitado aquí hoy." dijo señalándola con timidez. "Me siento muy honrado de estar compartiendo éste espacio con todos ustedes y eso se lo debo a ella."
Para entonces todos estaban de pie pidiéndoles un tema más antes de terminar la noche.
"Para culminar queremos compartir una última canción original con ustedes. La verdad es que fué todo un desafío porque jamás había reflexionado tanto sobre el amor como hasta hace poco, pero tuve un gran compañero que resultó ser extremadamente bueno y me ayudó a ponerlo en palabras." dijo Yui riendo al micrófono tímidamente. "¡Espero que les guste tanto como nosotros!"
Yui y Genji comenzaronna tocar acompañados de su banda mixta.
'Sueño contigo y todas las cosas que dices Me pregunto dónde estás ahora...
Abrázame, todo el mundo está dormido...
Te necesito ahora, me has derribado...'
A pesar de ser rock, el tema era simple y puro, con un sonido entrañable. Los músicos estaban ensimismados, trasmitiendo toda su energía a través de los instrumentos.
'
Ahora que eres mía encontraremos una manera de perseguir el sol...
Dejame ser el único que brilla contigo por la mañana...'
La canción fue ganando momento a medida que se elevaba, hasta que finalmente el ritmo se intensificó, implosionando.
'No sabemos que hacer
Los dos somos de la misma clase... Encontraremos una manera para hacer lo que siempre hemos hecho...
Déjame ser el único que brilla contigo.'
Una lluvia de confeti voló por todo el escenario y sobre el público que aplaudía fuertemente gritando sus nombres.
El festival había llegado a su fin, y Yui y Genji se despidieron de la gente peleando con la lluvia de papeles. Desde donde estaban no veían mucho, pero a ellos sí se les podía apreciar claramente por medio de las pantallas.
Se dieron la vuelta para reconocer al resto de los músicos, y finalmente se enfrentaron para un último saludo entre los dos. Ella estaba lista para abrazarlo, pero él se precipitó acercándose hacia su lugar. La tomó por sorpresa sosteniendo su mejilla para acercarla a su rostro lo más cerca posible, y con una última mirada, Genji se hundió de lleno en sus labios.
